<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692</id><updated>2011-12-20T19:54:31.170-08:00</updated><title type='text'>Medio sospechoso...</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>68</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-3855419181888755137</id><published>2011-12-10T15:44:00.001-08:00</published><updated>2011-12-20T19:54:31.189-08:00</updated><title type='text'>Pequeñas reseñas de los estrenos cinematográficos del 2010  (sí, leyeron bien el año)</title><content type='html'>Así es, a fines del 2011, llega a los lectores una nueva edición de "las pequeñas reseñas de los estrenos que yo vi del año"... pero no del 2011, sino del 2010. Sí, un año más tarde de lo debido, pero a los lectores regulares eso no les importará (y tampoco a los lectores sobresalientes), y ya llegará la lista correspondiente al 2011. Aclaración: estas reseñas pueden leerse sin temor a que se develen sorpresas de los films en cuestión. Segunda aclaración: no se sorprendan si la mayoría son films de género, pues son las que suelo ver en cine por pensar que en pantalla chica perderían mucho de su impacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Samarra”&lt;/b&gt;: la sitúo en primer lugar porque es el estreno del 2010 que vi antes que cualquier otro, pues lo vi en el festival de Cine de Buenos Aires del 2008. Y por suerte la vi en fílmico, no en DVD ampliado, como se terminó estrenando en el 2010. Pero bueno, la cosa es que una vez más Brian de Palma (mi director favorito) entrega una obra polémica que lo lleva a ser duramente criticado en su país e incluso tildado de “antinorteamericano”. El motivo: retratar los desmanes y horrores en los que toman parte un grupo de soldados yanquis en Irak. La novedad es que De Palma deja de lado su clasicismo narrativo y se suma a la moda del “found footage”, es decir, todo lo que se ve en la pantalla forma parte de filmaciones televisivas o de personajes de la trama. Un film valiente y “necesario” (por poner un lugar común), aunque se aleja tanto del estilo de De Palma que definitivamente no formará parte de las películas suyas que más se mantengan en mi memoria. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Luz silenciosa”&lt;/b&gt;: otra que se estrenó en formato DVD ampliado y que yo vi antes, en fílmico, durante el Festival de Cine del 2008. El usualmente polémico Carlos Reygadas entregó una película majestuosa ambientada en una colonia menonita, con un estilo reposado que aburrió a muchos pero que formaba un todo perfecto con la esplendorosa fotografía y la historia de un hombre de familia que mantiene una relación paralela con otra mujer. Esta película pedía a gritos verse en pantalla grande y en fílmico: esos planos largos, la lluvia, la repentina emoción de algunos momentos, el comienzo y el final espejados que parecen transcurrir en una sola toma que va de la noche al día y viceversa... Para mí, el mejor estreno del 2010. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Hansel y Gretel”&lt;/b&gt;: otra que vi antes, en el Festival de Cine del 2009. Una de suspenso/terror oriental que esta vez no se apoya en niños fantasmas, aunque sí hay niños amenazantes. La primera mitad atrapa bastante, pero en su última media hora la película se vuelve increíblemente repetitiva y solemne. Y a diferencia de otras ocasiones en las que hay puntos a favor y en contra, en este caso fue más fuerte la sensación de rechazo que me generó toda la parte final, que definitivamente transforma lo que era una atrapante película en una cosa pretenciosa. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Wendy &amp; Lucy”&lt;/b&gt;: otra de las grandes películas del año, es una lástima que se haya estrenado en DVD ampliado, pero por suerte la vi antes, en el Festival de Cine del 2009... en fílmico (prometo que es la última vez que digo eso). De Kelly Reichardt, que se está transformando en una de mis directoras favoritas a partir de este film y de “Old joy”. Aquí Michelle Williams (Wendy) deja de lado todo glamour para hacer de una desclasada que intenta llegar a Alaska pero tiene problemas de dinero, de transporte y de perro. Sí, la perra Lucy es su inseparable compañera, y todo lo que hace Wendy por ella constituye gran parte de la trama del film. A partir de un “realismo” minimalista, pesimista y optimista al mismo tiempo, el film logra emocionar con buenas armas. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Avatar”&lt;/b&gt;: la esperada épica futurista de James Cameron (y su regreso al cine de ficción 12 años después de “Titanic”) se estrenó con un inmenso aparato de promoción que puso el énfasis en los efectos especiales y lo avanzado del 3-D. Esto llevó, naturalmente, a que muchos preguntaran “¿Y la historia? ¿Y las actuaciones?”. Sin irme para ninguno de los dos extremos, diré que los efectos especiales son, en efecto, fantásticos, creando un mundo totalmente creíble de la nada, pero eso no sería valorable por sí solo, así que, con respecto al costado “humano”, diré que las actuaciones están “lo suficientemente en tono para una película de este género”. Pero podrían estar mejor; Cameron está lejos de lograr la empatía con los personajes que obtuvo en, por ejemplo, “El abismo”. Lo que hace disfrutable a “Avatar” es, más allá de todo espectáculo visual, su espíritu de aventura clásica. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La Tigra, Chaco”&lt;/b&gt;: una pequeña gran sorpresa, este film argentino ambientado “en el interior” tiene todo el encanto y la nobleza como para ganarse a cualquiera. Típica historia de adolescente que regresa al pueblo de su infancia para tratar asuntos familiares y se reencuentra con una antigua amiga que ahora es una mujercilla de la que es imposible no enamorarse. Y el pibe se enamora, y los espectadores también, pero todo el retrato de sus vivencias en el pueblo también es interesante. Como leí en la revista “El Amante”, la película es minimalista pero no porque esté hecha con dos mangos, sino porque sabe contar lo necesario. 9 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Tierra de zombies”&lt;/b&gt;: no la vi en cine, pero es un estreno del 2010 que vi, así que entra en la lista. Y el motivo por el que no la vi en cine es sencillamente porque estuvo en pocas salas y me la perdí, pero le tenía todas las ganas. ¿Cómo no querer ver una comedia en la que el típicamente nerd Jesse Eisenberg se junta con el típicamente chiflado Woody Harrelson para sobrevivir en un mundo atestado de zombies? La película es todo lo que uno espera de ella, o sea que es muy entretenida pero nada imperativa. Cada uno hace su personaje de taquito y el espectador agradece. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Asesino ninja”&lt;/b&gt;: me había encantado “V de venganza”, así que esperaba con curiosidad la siguiente película de James McTiegue. Más cuando supe su desvergonzado título: parecía como si alguien se hubiese atrevido a hacer una película setentista (u ochentosa) “straightforward”, o sea, narrada sin ironía ni llamados de atención sobre su estilo. Y así fue. Espíritu clase B, pasión por la narración, artes marciales y policías, todo lleno de lugares comunes “pero bien”. Una película disfrutable (si uno no está en contra del género a priori, ¿y por qué estarlo?). 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Halloween II”&lt;/b&gt;: en el 2007 el músico Rob Zombie dirigió una digna remake del clásico “Noche de brujas” (no vi la original, lo cual ya de por sí es un crimen, pero eso no me impide aplaudir la nueva versión). Y ahora el tipo filmó la secuela de la remake, que de alguna manera también es la remake de una secuela (pues la original también tenía una continuación de la que creo entender que ésta sigue los pasos). Aquí se intensifica más todavía la sensación de podredumbre y pesimismo (la protagonista femenina tiene la vida hecha un desastre aun antes de la reaparición del asesino Michael Myers), pero, admitiendo que este film es más personal, desquiciado y alejado de la media que el anterior, tengo que decir que no me gustó tanto más allá de un gran comienzo. El clasicismo de la primera parte me llegó mucho más. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Daybreakers: vampiros del día”&lt;/b&gt;: otra de género bien resuelta. En el futuro, la “normalidad” estará en ser vampiro, y uno de los aciertos de este film es el retrato de esa cotidianeidad gris de seres humanos que ya se acostumbraron tanto a su nueva forma que ni siquiera son conscientes de qué es lo que los deprime tanto. Pero cuando el “vampiro con remordimientos de beber sangre humana” Ethan Hawke se une a un grupo de “no vampiros” que se niegan a ser convertidos (comandados por un carismático Willem Dafoe), nace la aventura. Interesantísima y con un montaje muy preciso, fue una de las películas que más placer me dio ver en cine en el 2010. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Nine, una vida de pasión”&lt;/b&gt;: me gustan los musicales, pero odié esta película. Y no porque fuera una remake del que considero el mejor film de la historia (“Ocho y medio” de Federico Fellini), sino porque es absolutamente aburrida y se siente todo el tiempo el “intento por hacer un film de arte, pretencioso e interesante”. Todo el elenco está insoportable, zafando solamente Marion Cotillard y Penélope Cruz. Es decir que se desaprovecha a Daniel Day-Lewis, que a priori parecía el actor perfecto para hacer de director de cine en conflicto con su arte y con las mujeres de su vida. Y con respecto a lo estrictamente musical: por un lado, es muy perezoso que en el comienzo se recree el escenario de la obra, en donde van apareciendo una a una las actrices coprotagonistas (tal cual como uno se lo imaginaría en un teatro) y, por otro lado, el director Rob Marshall demuestra que las virtudes de su anterior “Chicago” eran sólo excepciones, pues viendo “Nine” uno tiene la impresión de que al tipo no le interesa que se entiendan algunas de las coreografías... ni tampoco que se disfruten. 1 Aire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Andrés no quiere dormir la siesta”&lt;/b&gt;: una película argentina ambientada en la época de la dictadura que posa su punto de vista en la mirada de un niño. Eso la hace relativamente novedosa para el cine nacional, y le otorga algunos de sus aciertos. Los malos son los malos, como es de esperar, pero los “buenos” también tienen sus grises en esta película. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Toy story”&lt;/b&gt;: sí, ya sé, es de 1995, pero fue un reestreno (en 3-D) del 2010, así que entra en la lista. Lástima que sólo se pasó en castellano, pero el doblaje era aceptable. Y, como era de esperar, este hiperclásico moderno me compró, con sus dilemas existenciales y su excelente desarrollo de personajes y entretenimiento a toda máquina. No se le puede dar menos de 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Sherlock Holmes”&lt;/b&gt;: la película más mainstream del modernoso Guy Ritchie resulta ser su mejor film, justamente por buscar algo así como un clasicismo (al menos para sus parámetros) en detrimento del mero aspecto “cool” de sus anteriores “Snatch”, “Revolver” o “Rocknrolla”. Robert Downey Jr aprovecha su nueva fama ganada por “Iron Man” para hacer un personaje que se parece al de ese superhéroe en su cancherismo, pero igual lo perdonamos. Y también se luce Jude Law como Watson; entre ambos crean una relación de complementariedad que no necesariamente es homoerótica (como podría interpretarse fácilmente) pero que tiene, al menos, mucho de celos por parte de Holmes cuando éste siente que su ayudante está a punto de abandonarlo para casarse con una dama de la alta sociedad. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El hombre lobo”&lt;/b&gt;: Dirección de Joe Johnston (“Rocketeer”, “Cielo de octubre”, “Jurassic Park III”, “Océano de fuego”), música de Danny Elfman, actuaciones de Benicio del Toro y Anthony Hopkins, montaje de Walter Murch, maquillaje de Rick Baker y un espíritu que se propone homenajear a los clásicos del terror de la productora Hammer. Las condiciones estaban dadas para un festín del género, pero, salvo por momentos, la película aburre, y ninguno de los rubros mencionados se sale de la media. De hecho, en gran parte del metraje el maquillaje es reemplazado por efectos digitales que hacen ver todo irreal, en el mal sentido. Una pena. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Astroboy”&lt;/b&gt;: una grata sorpresa. La clásica historia del niño robot vuelve a cobrar vida en un film animado cuya primera mitad contiene elementos de muerte y abandono bastante sorprendentes para una película infantil. Pero en todo momento se muestra un gran respecto por el espectador y una verdadera pasión por lo que se cuenta, lo cual puede llegar a emocionar a los espectadores bien predispuestos y poco prejuiciosos. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Toy story 2”&lt;/b&gt;: como la primera parte, es un reestreno en 3-D. Me decepcionó un poquitísimo, solamente por el hecho de que había leído y escuchado que era mejor que la original y no me pareció así. De hecho, el final con todos los personajes entonando una canción pop es algo que luego apareció en muchos films animados de Dreamworks, y en efecto es lo peor de esta secuela. De todos modos, todo esto sólo significa que no le doy 10 Aires, pero sigue siendo una de las joyas de Pixar y se merece 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Vivir al límite”&lt;/b&gt;: la ganadora del Oscar a mejor película le dio un merecido reconocimiento a Kathryn Bigelow, la directora de las también grandiosas “Punto límite”, “Días extraños”, “K-19”, “Testigo fatal” y los clásicos modernos que me falta ver “Cuando cae la oscuridad” y “El peso del agua”. Esta vez la tipa se mete en la guerra de Irak desde el punto de vista de un comando “desarmabombas” que recibe a un nuevo integrante, un loco de la adrenalina que parece disfrutar de cada momento de riesgo. La película fue tan venerada como discutida ideológicamente, y en parte entiendo la negativa que obtuvo, ya que por mostrar lo que se muestra no necesariamente se produce una crítica a la intervención yanqui en esas tierras. De todos modos, no todo film bélico actual tiene que ser una crítica a Bush (mientras no se pase al extremo opuesto de alabarlo, en cuyo caso sí me parecería deleznable). En este caso la crítica parece estar no en el intervencionismo sino en la sociedad que produce almas que sólo pueden llenarse con el frenesí de la guerra. Para mí basta con la constante tensión y maestría que maneja la película para darle 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Percy Jackson y el ladrón del rayo”&lt;/b&gt;: otra saga de fantasía, parecida a Harry Potter en el sentido de que hay un joven que descubre que es parte de un mundo mitológico que desconocía (en este caso, el mundo de la mitología griega). Apoyándose en un espíritu de “road movie de videojuego” en el que el protagonista y sus amigos van encontrándose con diversos dioses en cada nivel, la película intenta emular a la saga de Potter por medio de efectos especiales y humor, y lo consigue sólo por momentos. Cuando se delira mucho, no funciona. El interés por el protagonista que se vislumbra durante los títulos del comienzo (un comienzo con el Percy en el fondo de una piscina, aguantando la respiración relajadamente) es una muestra de lo buena que podía haber resultado la película. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Desde mi cielo”&lt;/b&gt;: después de tantos años llegó la esperada nueva película de Peter Jackson: la adaptación de la novela de culto “The lovely bones”. No estoy de acuerdo con las pésimas críticas que recibió (aunque sí me parece que su visión del Más Allá es un tanto edulcorada y “new age” en el mal sentido del término). Pero considero que lo que funciona en la película funciona bien, y, teniendo en cuenta que el film mezcla estilos y feelings en diversos momentos (comedia, thriller, fantasía, romance, drama lacrimógeno), es elogiable que la mezcla sea una mezcla que se sigue con interés y no una mezcolanza. La protagonista Soairse Ronan se banca la película, y también se luce especialmente Stanley Tucci. 5 Aires, aunque el disfrute al verla era más de lo que indica ese magro puntaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El imaginario mundo del doctor Parnassus”&lt;/b&gt;: otro esperado regreso, esta vez el de Terry Gilliam. Y en un film que, fiel a su tradición, corrió riesgos de no estrenarse, debido a la muerte de uno de sus protagonistas, Heath Ledger. Mágicamente, su reemplazo en diversas escenas por Jude Law, Johnny Depp y Colin Farrell no se siente arbitrario, sino que fluye con la historia del espejo que cambia a las personas que ingresan en él, develando su verdadero ser. Hay efectos digitales pero se amoldan bien al estilo del director, y hay un gran duelo actoral entre la experimentada y conflictuada vejez de Christopher Plummer y el villano deliciosamente demoníaco que interpreta Tom Waits. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Alicia en el país de las maravillas”&lt;/b&gt;: la segunda gran decepción en la carrera de Tim Burton (la anterior fue “El planeta de los simios”), que incursiona aquí en la moda del 3-D. Los efectos especiales de esta suerte de secuela del clásico de Lewis Carroll son espectaculares, pero la película llega a aburrir, algo inaudito teniendo en cuenta su potencial y su elenco. Quizás el problema principal sea que Alicia parece no sorprenderse de nada, lo cual nos deja sin un protagonista con quien nos podamos identificar. Además, el mundo “real” del que sale y al que vuelve nos deja una introducción y un final algo pedestres y “respetablemente aburridos”. Lo que se salva, además del aspecto visual, es la partitura de Danny Elfman, quien demuestra, con “Alice’s theme”, que se pueden seguir creando clásicos instantáneos de la música para cine. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Número 9”&lt;/b&gt;: esta película de animación fue producida (pero no dirigida) por Tim Burton, y algo de su estilo oscuro y freak se percibe en los personajes y la ambientación. La historia es interesante: muñecos de trapo (o algo así) intentan salvarse de unas máquinas malévolas y averiguar cómo nacieron y por qué toda la humanidad parece haber desaparecido. A partir de esta premisa y de un gran despliegue visual, el film adquiere todo el look de una obra que se pretende de culto. Desde mi punto de vista, no logra serlo, y sólo llega a los 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La isla siniestra”&lt;/b&gt;: casi 20 años después de “Cabo de Miedo”, Martin Scorsese vuelve al cine de género, con un thiller/film noir que durante gran parte de su metraje se siente como una película de terror. Si alguien precisaba alguna muestra de su gran manejo de la técnica y la narrativa cinematográfica, aquí tienen esta fiesta descomunal de montaje, fotografía y sonido que crea todo el tiempo un clima tensionante y perfecto para experimentar en la sala oscura de un cine. Básicamente una película clase B filmada con presupuesto “clase A” pero con un feeling que recuerda a aquellas historias paranoicas de Alfred Hitchcock y Jacques Tourner de mediados del siglo pasado. Hay que elogiar también la compilación de música no original que hizo Robbie Robertson, que incluye música cuasiatonal, canciones viejas, obras clásicas y esa belleza llamada “On the nature of daylight”. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Vincere”&lt;/b&gt;: a pesar de que se estrenó más tarde en el año, la sitúo en este lugar porque la vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Aquí el legendario Marco Bellocchio se despacha con un melodrama que cuenta la historia de una amante de Mussolini que tuvo un hijo suyo y fue encerrada en un asilo para evitar que se divulgue su historia. La protagonista Giovanna Mezzogiorno da todo de sí y logra que nos interese el destino de su personaje, aún cuando mucho del film parece episódico y repetitivo. Es que tampoco falla Bellocchio: su estilo operísticamente melodramático nos mantiene en la butaca como ante el mejor film de intriga hollywoodense. 9 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La pivellina”&lt;/b&gt;: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Es el primer film de ficción de sus directores, que antes habían dirigido documentales. Y ciertamente tiene un etilo cuasidocumental, con sus escenarios naturales, su ausencia de efectismos y sus actuaciones “realistas”. La historia de una mujer que se hace cargo de una beba abandonada es conmovedora, con buenas armas y nada de golpes bajos. Y los interludios circenses (la mujer y sus allegados forman un pequeño circo ambulante) aportan una bienvenida frescura. 9 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Yuki y Nina”&lt;/b&gt;: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine. Y otra pequeña obra maestra, una protagonizada por niños (específicamente niñas), que, como todos saben, si están bien dirigidos, se roban cualquier película. Este film co-dirigido por un francés y un japonés cuenta una historia “multicultural”: dos amigas deben enfrentar una posible separación ya que la madre de una de ellas planea irse a otro país. Con esa premisa se logra un conmovedor y siempre divertido relato. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La cinta blanca”&lt;/b&gt;: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. En un pueblito alemán de comienzos del siglo XX comienzan a ocurrir extraños sucesos, varios de ellos violentos y sin responsables a la vista. Otra película áspera del celebrado Michael Haneke, aunque ésta tuvo varios detractores por su pátina de film “metafórico y oscarizable”. La verdad es que en el momento de ver la película, la historia me resultó lo suficientemente atrapante como para no dejarme llevar por esas críticas. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Policía, adjetivo”&lt;/b&gt;: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Ésta venía bien recomendada y alabada por críticas de todos lados, y sí, es original e interesante, pero no al punto de considerarla una obra maestra. Le dije a una amiga en su momento: “se trata, como su título lo indica, de un policía y un adjetivo”. No, mentira: se trata de un policía y la burocracia legal que lo obliga a hacer un seguimiento de un muchacho que fuma marihuana; ante la posibilidad de mandar a la cárcel a un simple consumidor, el protagonista cuestiona su trabajo y... sí, cuestiona también al diccionario. En este film hay discusiones lingüísticas y cotidianas que se vuelven más interesantes que el procedimiento policial, y que terminan con una gran escena-confrontamiento. Pero antes de llegar a esa escena, hubo algo de aburrimiento. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La caja mortal”&lt;/b&gt;: grandiosa, ambiciosa e incomprendida película que parece haber nacido para ser de culto (como “Donnie Darko”, del mismo director), esta expansión del cuento de misterio de Richard Matheson es algo así como la serie “Lost” en pantalla grande. Es decir: hay grandeza y emocionalidad visual, hay misterios cuyas respuestas no se explicitan, hay buenas actuaciones de gente que se toma en serio sus personajes (los sorprendentemente empáticos James Marsden y Cameron Díaz), hay aspectos sobrenaturales, hay música deliciosa y sutil (creada por integrantes de Arcade Fire), hay dilemas existenciales. Y, como “Lost”, es una obra que puede irritar a los que busquen un entretenimiento más explícito o menos exagerado en sus locuras. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Cómo entrenar a tu dragón”&lt;/b&gt;: la primera gran película de dibujos animados de Dreamworks, a la altura de las de Disney/Pixar. Esto es porque, por una vez, dejan de lado las alusiones al universo pop y los gags más propiamente infantiles y se disponen a narrar una historia poniendo el interés en crear un protagonista querible, un universo creíble y escenas en donde se justifica el uso de la animación. Cada vez que “el héroe” y el dragón vuelan juntos, el 3-D se aprovecha con creces y la pantalla emana emoción, por más que en gran parte la relación entre ellos parezca un refrito de la del extraterrestre y el protagonista humano en “E.T.”. Todo esto no es de extrañar si se tiene en cuenta que los directores habían hecho “Lilo y Stitch”, una película de Disney que no vi pero de la que leí críticas muy alabadoras. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Furia de titanes”&lt;/b&gt;: se criticó mucho que esta película haya sido transformada a 3-D luego de haberse filmado “normal” (lo cual haría que la profundidad de campo no estuviera tan bien lograda como en “Avatar” u otras películas filmadas originalmente con esta técnica en mente), pero ése no era el verdadero problema del film. Esta remake de la película de fantasía de comienzos de los ochenta en la que los dioses griegos se inmiscuyen en las aventuras de Perseo es un típico signo de los tiempos: solemnidad, efectos especiales digitales que muchas veces se ven ridículos, poco carisma en las actuaciones. La vieja versión tenía al menos un interés asegurado en las criaturas stop-motion que creara Ray Harryhausen en su última película, pero ahora no hay nada equivalente que genere la más mínima emoción. Hay un pequeño sabor a aventura en algunos momentos (habría sido imperdonable que desperdiciaran totalmente la idea del enfrentamiento con Medusa), pero nada que salve al film. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Carancho”&lt;/b&gt;: Pablo Trapero (“Mundo grúa”, “El bonaerense”) entrega su film más mainstream, al menos si tomamos en cuenta su adscripción al género negro y la fama de su protagonista masculino (Ricardo Darín). Claro que si es género negro, es negro a lo argentino, es decir, con ese “realismo sucio” (en el buen sentido del término) de varias de las anteriores obras de Trapero, a las que se suma esta vez un enorme pesimismo. Lo único que puede molestar un poco es cierto aroma a sensacionalismo y “seriedad para ganar premios” que la película adquiere en momentos, y esto también se traslada a la puesta en escena: hay varios virtuosos planos-secuencia que también podrían caracterizarse de exhibicionistas, y aportan a mi apreciación esquizofrénica del film. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Iron Man 2”&lt;/b&gt;: lamentablemente esta secuela no está a la altura de la primera. Parece haberse tomado la decisión de exprimir los aspectos que hicieron un éxito de la anterior (cosa lógica desde el punto de vista comercial), pero el resultado se siente demasiado calculado. Es decir: el cinismo de Robert Downey Jr. y los diálogos con su secretaria Gwyneth Paltrow en que ambos se interrumpen todo el tiempo llegan a cansar. Las buenas noticias son que Mickey Rourke zafa bien como villano, y Sam Rockwell aporta una frescura equivalente a la de Downey Jr. en el film original. Pero, salvo una gran escena en una carrera de autos, esta película es mucha chispa y poca sustancia. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El príncipe de Persia: las arenas del tiempo”&lt;/b&gt;: Mike Newell (quien solía hacer films buenísimos o al menos interesantes, como “Bailar con un extraño”, “Cuatro bodas y un funeral”, “Abril encantado”, “Brasco” y “Mi espacio”) entrega esta adaptación del clásico videojuego con Jake Gyllenhaal como protagonista. Y el pibe está bien, pero es lo único aceptable del film junto con el comic-relief de Alfred Molina, y eso no es suficiente. Se intenta apelar a la frescura que caracteriza a, por ejemplo, los films de Indiana Jones, y sólo se logra esto en pequeños momentos. Encima el personaje femenino que acompaña al protagonista parece más un intento de actriz que una persona. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Robin Hood”&lt;/b&gt;: una vez más en estos veintipico de años, Ridley Scott casi hace una película valorable. Volviendo al género épico y usando una vez más a Russell Crowe, se manda una precuela de la historia de Robin Hood que muestra cómo el tipo se transformó en el héroe que terminó siendo. Si bien la solemnidad a veces es excesiva, esto se contrarresta con toques de humor que funcionan, sobre todo en la relación entre el protagonista y Marian, bien jugada por Cate Blanchett (no estoy de acuerdo con los que opinaron que no hay química entre ellos). Ah, también se luce Max von Sydow (¿cuándo no se luce?). Da un poco de lástima que la película nunca llegue a ser lo mítica o disfrutable que se propone, pero se aplaude el intento de regreso a la aventura clásica. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Bye bye life”&lt;/b&gt;: distanciándose un poco de su labor como denunciante de males político/sociales (“Whiskey Romero Zulu”, “Fuerza Aérea Sociedad Anónima”, “El Rati Horror Show”), Enrique Piñeyro entrega un documental muy placentero e incómodo al mismo tiempo sobre los últimos días de la fotógrafa Gabriela Liffschitz, quien falleció de cáncer. Incómodo porque vemos en pantalla el sufrimiento real de una persona real, alguien que decidió apurar el rodaje justamente por saber que le quedaba poco de vida. Y placentero porque se ve en ella un desafío a la muerte y al destino, ya que, dentro de lo limitado de sus opciones, se propone hacer muchas cosas y enfrentar la vida con toda la fuerza de los que tienen ganas. Y con mucho humor negro y autoconsciente, una característica que se traslada al film mismo (que, en un acto de honestidad, incluye en un momento una crítica de uno de los miembros de la filmación a la propia película y a la protagonista). 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Los mejores de Brooklyn”&lt;/b&gt;: Antoine Fuqua (“Día de entrenamiento”) sigue con su saga de corrupción policial. Aquí se cuenta la historia de tres policías que sólo se cruzan en determinados momentos del film: Ethan Hawke, Richard Gere y Don Cheadle. Contra lo que podría esperarse, Cheadle es el que menos se destaca, y sobresale más la garra y corazón que ponen Gere y Hawke. El aspecto coral (o “multi-protagonistal”) no sorprende a nadie, y todo el peso del film recae en el carisma de los personajes, es decir que alcanza los 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Brigada A: los magníficos”&lt;/b&gt;: quién sabe por qué los vampiros de Hollywood tardaron tanto en llevar la serie de los 80s a la pantalla, pero finalmente llegó la peli de “Brigada A”. En los papeles, el casting se ve perfecto: Lian Neeson canoso emulando al coronel John Hannibal Smith de George Peppard, el galán Bradley Cooper haciendo del ganador Face, el loco lindo Sharto Copley haciendo del loco lindo Murdock y el deportista de lucha libre Quinton “Rampage” Jackson como el fortachón Mario Baracus. Más allá de la teoría, en la práctica el casting funciona (con pico en Murdock y valle en Mario, que realmente tiene un rol y una actuación bastante mejorables). Y la película como totalidad entrega la mezcolanza para la que fuimos a verla: humor y acción que remiten a la serie pero también se adaptan a la espectacularidad de los tiempos que corren. Como muestra bien vale la escena de los héroes cayendo al vacío dentro de un tanque... y usando lógica y locura para zafar de ese cliffhanger. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La carretera”&lt;/b&gt;: ascética, sutil y enorme, esta adaptación de la mítica novela de Cormac McCarthy (“Sin lugar para los débiles”) es una de esas experiencias para ver en la pantalla grande de un cine. En un futuro postapocalíptico, Viggo Mortensen y su hijo deambulan en dirección al mar y, mientras tanto, intentan salvarse de un sinfín de amenazas que los acechan a cada instante (que van desde el hambre y el clima hasta la mera presencia de otros seres humanos que, en este futuro gris, buscan su propia supervivencia y en el proceso se transforman en el enemigo). La pareja protagónica entrega actuaciones descomunales, el guión es todo lo perfecto que puede ser (presentando varios dilemas éticos sin sobreexplicitarlos) y el devenir de los acontecimientos entrega escenas duras y espeluznantes matizadas con momentos de solaz y algo así como felicidad. Dato triviesco: mientras veía la película, el tono elegíaco y la música me recordaban a esa obra maestra llamada “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Luego supe que al menos en lo que respecta a la banda sonora mi percepción tenía cierto sentido, ya que los compositores eran los mismos: Nick Cave y Warren Ellis. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Toy story 3”&lt;/b&gt;: once años después de la segunda parte se estrenó el motivo por el cual fueron reestrenadas las dos primeras películas de la saga. Más allá del excelente background de los estudios Pixar, muchos temían (temíamos) que esta tercera entrega sería un “cash-in”, es decir, un producto generado sólo para recaudar dinero que rompería con la racha de obras maestras continuadas que significó “Ratatouille”, “Wall-E” y “Up”. Sin embargo, Pixar nos calló la boca a todos: está el chiche del 3-D, sí, pero el humor y el espíritu de aventura siguen tan presentes como antes, y también sigue presente el subtexto sobre el paso del tiempo y la finitud de la vida, que aquí se hace especialmente conmovedor en dos escenas que desarman a cualquiera. Y las incorporaciones de personajes (con voces míticas como las de Michael Keaton, Timothy Dalton y Ned Beatty) se amalgaman con total fluidez al resto de los geniales personajes. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El aprendiz de brujo”&lt;/b&gt;: Jon Turteltaub vuelve a dirigir a Nicolas Cage en un intento de “blockbuster de aventuras clásicas y humor para toda la familia” (como en “La leyenda del tesoro perdido” y su secuela). El objetivo no es nada del otro mundo, es decir, la película no se propone como un GRAN entretenimiento al nivel de, por ejemplo, Steven Spielberg, sino que su ambición es la de un film pochoclero con un protagonista mínimamente simpático y efectos especiales que mantengan interesado al espectador. Y la presencia de Cage, por supuesto, que imparte sus enseñanzas con algo de bienvenida picardía “deadpan”. Lástima que en las escenas de acción el film sucumbe al típico montaje moderno que no deja entender muy bien lo que sucede, pero bueno, desde el vamos no se le podía pedir mucho, sólo un poco de entretenimiento deshechable, cosa que cumple. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Encuentro explosivo”&lt;/b&gt;: una película bien noventosa, que, como tal, recupera el “brillo” del star system y trata de emular la frescura, sofisticación y humor de aquellas glorias del Hollywood de oro como “Charada”. Tom Cruise es un misterioso agente que envuelve a Cameron Díaz en una sucesión de aventuras propias del género de espionaje. Lo que debe funcionar en este film funciona, es decir: no importa que en un par de escenas los efectos especiales se sientan digitales (o sea, falsos), pues lo que sostiene la película es la química entre los protagonistas (que realmente están bien cada uno en su rol) y el feeling de aventura internacional a la vieja usanza. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Shrek para siempre”&lt;/b&gt;: desde el estreno de la primera, cada tres años llega otra entrega de la saga de dibujos animados  sobre el ogro bueno, esta vez en 3-D. Si bien la cosa ya cansaba, ésta es mucho mejor que la anodina tercera entrega. Con un argumento un poco menos “canchero y poblado de alusiones al universo pop” que las dos películas anteriores de esta serie, esta cuarta parte narra una aventura lostiana, si se quiere, en la que el protagonista, por aceptar un trato faustiano, crea un presente paralelo en el que nunca existió (a la manera del clásico navideño “¡Qué bello es vivir!”). Esto posibilita que la película le preste atención a algo así como un “argumento propiamente dicho”, lo cual se agradece. Y además, la película parece proponerse como el final de la saga, lo cual también es bienvenido. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Miss Tacuarembó”&lt;/b&gt;: esta película basada en una novela de Dani Umpi (¡!) está protagonizada por Natalia Oreiro como una fanática de “Flashdance” que no tiene suerte ni en sus sueños de fama ni con los hombres (¡!). La villana del film es... Natalia Oreiro, como una arrugada regenta de un colegio de monjas (¡!), en un papel muy típico de contrafigura de telenovelas. También aparece por ahí Mike Amigorena como Jesucristo (¡!), pues el film está ambientado en un parque de atracciones de temática “cristiana”. La narración va y viene entre dos tiempos (¡!), el actual y el de la infancia de la protagonista. Ah, y hay escenas musicales. Todo lo dicho hace pensar que esta película es una hiperbizzarreada, y en parte así es, pero funciona. Funciona el hecho de que parezca un film para niños pero tenga un argumento un poco más complejo y arriesgado del esperado. Funciona el hecho de que muestra los grises de fenómenos como la religión o la televisión en vez de simplemente rechazarlos. Y funciona el hecho de que no parece tomarse nada en serio cuando en realidad tiene respeto y cariño hacia su protagonista. Por supuesto, no es un film convencional, y eso alejará a muchos espectadores. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El recuento de los daños”&lt;/b&gt;: Inés de Oliveira César, de quien me había fascinado “Como pasan las horas” y me había aburrido “Extranjera”, estrenó otra historia con reminiscencias de la tragedia griega (esta vez, de Edipo). Un punto medio entre los dos films anteriores, esta película me atrapó y al mismo tiempo me dio sueño (pero quizás venía muy cansado), así que sepan disculpar que no pueda decir mucho más. Es decir, es casi como si no la hubiera visto, pero el recuerdo que tengo es que era como mínimo interesante. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Portadores”&lt;/b&gt;: oscuro film post-apocalíptico en el que una epidemia causa desconfianzas y distanciamiento entre los seres humanos. A pesar de que este argumento podría haber derivado en una típica película de zombies (sobre todo teniendo en cuenta el juvenil elenco, comandado por Chris Pine, el capitán Kirk de la nueva “Star trek”), el film es más que nada una historia de personajes y de dramatismo y desesperanza. Y la verdad es que es muy bueno: intenso, bien narrado y pesimista hasta la médula. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Francia”&lt;/b&gt;: uno de los adalides del “nuevo cine argentino”, el ¡uruguayo! Adrián Caetano (“Un oso rojo”, “Bolivia”, “Crónica de una fuga”, “Pizza, birra, faso” en colaboración con Bruno Stagnaro) regresa con algo atípico para su filmografía: la historia de una nena de padres separados (o algo así) que se ven obligados a convivir bajo el mismo techo nuevamente. El film mantiene el interés durante todo el metraje a pesar de ser inclasificable: es drama, comedia, o algo de ambos, pero cualquier categorización en un género le quita su jugosa especificidad a esta experiencia. Por momentos la película parece, como su pequeña protagonista, jugar con las formas y los sonidos, y eso ya lo transforma en una obra feliz, como si se estuviera descubriendo el cine por primera vez. Pero este aspecto “experimental” no le quita humanidad al asunto: el trío protagonista (la nena + los brillantes Lautaro Delgado y Natalia Oreiro como los padres) es absolutamente creíble y querible, y por ahí anda también Daniel Valenzuela entregando una gran actuación. 9 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Paco”&lt;/b&gt;: no la vi en cine, pero la vi. Ya desde el trailer se veía como un film que se encaminaba irremediablemente a críticas malísimas por su ambición, solemnidad, ingenuidad y grandilocuentes actuaciones (de hecho, el trailer pasó a ser un chiste interno entre un grupo de mis conocidos). La sorpresa es, por un lado, que la película no es “tan” mala; algo de su candor y buenas intenciones se transforman en un valor al verla. Por otro lado, la novedad es que no intenta ser una versión argentina de “Traffic” (con “descripción global del flagelo de la droga desde varios aspectos”), sino más bien una versión argentina de los films corales de Robert Altman o Paul Thomas Anderson, o incluso una versión para cine de “Vulnerables”, ya que la trama se centra más en la relación entre varios integrantes de un grupo de autoayuda que en la descripción del “mal social”. Es imposible no sacar algo de placer de un elenco que incluye a Tomás Fonzi, Luis Luque, Juan Palomino, Norma Aleandro, Claudio Rissi, Esther Goris, Guillermo Pfening, Leonora Balcarce, Gabriel Corrado, Sofía Gala... Más bien, es imposible no reírse un poco de las interacciones entre todos ellos (aunque varios compongan personajes honestamente, es decir, sin mirarlos desde arriba). 4 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Mi villano favorito”&lt;/b&gt;: otro film animado en 3-D que vi en cine a pesar de estar doblado al castellano. Y otra buena película, que parece mezclar la emoción de Pixar y el slapstick de Dreamworks. Si bien se promocionaba su ángulo novedoso de presentar a un villano como protagonista, la verdad es que, como era de esperar, el villano del título es más bueno que un caramelo de mostaza, lo cual quita al film de esa tan moderna obligación de ser original y le da rienda libre a un clasicismo que la ayuda mucho. Y los bichitos amarillos que funcionan como esbirros del protagonista son un gran acierto. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El origen”&lt;/b&gt;: desde “Memento”, el director Christopher Nolan ganó un seguimiento de culto que no hizo más que acrecentarse con la saga de Batman. Dos años después del megaéxito de “The dark knight”, todos esperaban su siguiente film, sobre todo cuando era promocionado con imágenes misteriosas y se desconocía todo sobre su trama. Finalmente resultó mucho ruido y pocas nueces, es decir, quizás para Hollywood sea un argumento novedoso (un grupo de “ladrones de la mente” debe adentrarse en los sueños de otras personas para descubrir secretos o implantar ideas), pero la ejecución de esa idea se apoya mucho en diálogos explicativos y reglas que no se sienten fluidas sino todo lo contrario: arbitrarias. Y el a veces muy bueno Leonardo Di Caprio no logra generar la empatía suficiente como para que sintamos un supremo deseo de que su personaje logre su objetivo de concretar el robo (mental) del siglo. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Depredadores”&lt;/b&gt;: veinte años después de “Depredador 2” (y sin tener en cuenta esos impases que fueron la saga “Alien vs. Depredador”) llega esta tercera parte de la saga. Con un elenco raro y atractivo (Adrian Brody, Alice Braga, Danny Trejo y otros conocidos-pero-no-tanto), esta gran película de acción/ciencia-ficción recupera algo del buen gusto que se tenía en este género en la década del 80. Es decir, la película no es una idiotez para descerebrados llena de chistes y efectos-especiales-porque-sí ni tampoco es una cosa solemne (bueno, casi... es ciertamente más seria de lo que podría ser). Con un comienzo impactante y original, el suspenso se mantiene como si fuera la primera vez que estamos viendo a estas míticas criaturas. El desenlace no está a la altura del resto, pero, de todos modos, 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El último maestro del aire”&lt;/b&gt;: otra película “pasada casi aceptablemente a 3-D después de haberse filmado”. Luego de las brillantes “Sexto sentido” y “El protegido”, M. Night Shyamalan empezó a estrenar films cada vez peor recibidos por crítica y público (“Señales”, “La aldea”, “La dama en el agua”, “El fin de los tiempos”), y creo que el único que sigue sacando algo de disfrute de su estilo soy yo. Pero en esta historia de aventura y fantasía hay poco lugar para su estilo (excepto por un gran plano secuencia en medio de una pelea) y mucho lugar para malas actuaciones. Y es una lástima, porque la historia podría dar lugar a una entretenida película de su género. 4 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Plan B”&lt;/b&gt;: estrenada solamente en el Malba, esta comedia (¿dramática?) sobre un pibe que finge ser gay para conquistar al novio actual de su ex novia (y de esa manera sacarlo de la competencia) no es la gran cosa que esperaba. Los protagonistas están bien, pero el interés de la primera mitad decae bastante cuando los protagonistas empiezan a mostrar sus incertidumbres. Paradójicamente, es ahí donde la película deja de ser algo que no sabemos qué mostrará a continuación para pasar a ser algo que ya sabemos cómo sigue. Y ni las buenas actuaciones (o intenciones) salvan ese trillado tramo final. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Agente Salt”&lt;/b&gt;: el regreso al buen cine de espionaje por parte de Philip Noyce (“Juegos de patriotas”, “Peligro inminente”, “El Santo”). Una amalgama entre las espectaculares escenas de acción que son posibles hoy en día y la intriga y el star system de los 80s, con Angelina Jolie brindando una carismática performance que mantiene el misterio sobre su personaje hasta casi el final de la película. Tanto ella como el film fueron menospreciados por el público y parte de la crítica, pero se merecían un mejor trato. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Los indestructibles”&lt;/b&gt;: en los últimos años Sylvester Stallone volvió con todo a la dirección, con una venerada nueva entrega de Rocky, una no tan venerada nueva entrega de Ramo y ahora este esperado film que reúne a los más famosos exponentes del cine de acción de los 80s y algunos actuales: el propio Stallone, Jet Li, Jason Statham, Eric Roberts, Mickey Rourke, Dolph Lundgren, cameos de Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis... creo que los únicos que no aceptaron fueron Jean-Claude van Damme y Steven Seagal. Se suponía que la película sería un festín que recuperaría lo mejor de ese género de “misiones heroicas” tan de aquella época, pero no resultó tan brillante. Paradójicamente, lo mejor del film son las actuaciones (sólo ver a estos tipos interactuando es un placer), mientras que las escenas de acción, salvo alguna que otra excepción, no tienen nada de espectacular (hay un bienvenido gore, pero nada que permanezca especialmente en el recuerdo, y de hecho en algunos momentos hay un montaje veloz muy de hoy en día que se resiente). En resumen: un film relativamente decepcionante con respecto a lo esperado, pero aun así disfrutable... para el público que esté dispuesto a disfrutarlo. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Pájaros volando”&lt;/b&gt;: otra pequeñísima decepción, pero muy pequeña. A diferencia de sus actuaciones televisivas, Diego Capusotto está más contenido y humilde, verdaderamente al servicio de la historia. Nuevamente dirigido por Néstor Montalbano y acompañado por Luis Luque (o sea, el mismo trío de “Soy tu aventura”), aquí Capusotto interpreta a una suerte de ex-”rockero bardero” que se va al interior del país a visitar a su primo y se encuentra con un montón de personajes cuasibizarros pero queribles mientras tiene nuevas experiencias alucinógenas, amorosos y... ¿del tercer tipo? Con un humor muy argentino y muy de nicho y apariciones de gente como Miguel Cantilo, Claudia Puyó y Miguel Zavaleta, la película funciona, pero no es todo lo graciosa o apasionante que podría ser. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El descenso 2”&lt;/b&gt;: la primera parte de esta saga fue una gran sorpresa en el 2004, constituyéndose en una favorita del género de terror para gente como Stephen King y el servidor que les habla. Esta continuación es la típica secuela que trata de apoyarse en las características de la anterior (claustrofobia, traiciones, seres horripilantes acechando en cualquier esquina, personajes femeninos que parecen débiles pero van desarrollando una enorme fortaleza a medida que avanza el metraje). Debido a este espíritu de “fotocopia del original”, la película no tiene personalidad propia y pierde algo de su posible interés. Simplemente zafa porque logra algunas buenas escenas de tensión y porque los protagonistas principales son creíbles (gracias a sus actuaciones, no gracias al guión, que tiene una serie de aspectos bastante inverosímiles). 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Dos hermanos”&lt;/b&gt;: No la vi en cine, pero la vi. Y fue una enorme decepción por parte de Daniel Burman, quien suele entregar cosas mejores. Este era su film más “mainstream”, al menos si se tiene en cuenta el argumento y los protagonistas: Antonio Gasalla y Graciela Borges como dos hermanos que se aman y se odian y deben aprender a cuidarse mutuamente. A pesar de esa descripción, se suponía que Burman iba a darnos humor y emoción, sí, pero en “formato inteligente”. En efecto, no sucumbió a la melosidad y tonterías de las comedias de, por ejemplo, Guillermo Francella en los noventa, pero lo que filmó no fue ni muy gracioso ni muy profundo. Aplaudimos el regreso de Gasalla al protagónico en cine y celebramos, cuándo no, a la Borges. Pero el film en sí se queda en 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La mirada invisible”&lt;/b&gt;: la esperada adaptación de Diego Lerman de la novela “Ciencias morales” de Martín Kohan tiene algunos aciertos que hacen lamentarnos por sus fallas. Julieta Zylberberg y Osmar Núñez están perfectos como la preceptora retraída y el jefe de preceptores de comienzos de la década del ochenta en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Y el colegio en sí también está muy bien: contra lo que dicen muchos puristas, la imposibilidad de filmar en el verdadero edificio no hace que los ambientes que veamos nos parezcan falsos (lo que importa es el “espíritu”, y, como ex alumno, me aventuro a decir que el espíritu está). Pero la película explicita demasiado su título y se vuelca un poco al sensacionalismo y la sordidez “porque sí” (o al menos eso se siente al verla; quizás en la novela todo era más fluido). 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El hombre de al lado”&lt;/b&gt;: la gran película argentina del año. Los creadores de “El artista” perfeccionaron su arte (cuac) y lograron una película en la que cada segundo, cada encuadre y cada línea de diálogo están justificados. Se siguen tirando contra el snobismo, pero con unas performances y un relato más realista, gracioso y tensionante que antes. Sí, tensionante: ésta es una comedia, pero la relación entre los dos protagonistas es siempre imprevisible, aún cuando creemos percibir que uno es una persona enormemente falsa (y por lo tanto siempre actuará movida por su egoísmo y escondiéndolo) y el otro es alguien más inocente. Rafael Spregelbrud y Daniel Aráoz se entregan a la historia como nunca. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Sin retorno”&lt;/b&gt;: otra gran película argentina. Martín Slípak es el causante involuntario de un accidente, pero Leonardo Sbaraglia es el señalado como el culpable por la sociedad. La visión de los medios es todo lo crítica que podría esperarse, y por eso no sorprende. Lo que fascina es el ritmo del film, digno del cine clásico norteamericano y con uno de los mejores montajes que recuerde haber visto en películas argentinas. Los dos protagonistas verdaderamente se lucen, y también el resto del elenco (que incluye a Federico Luppi, Luis Machín y Ana Celentano). 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Ga’Hoole: la leyenda de los guardianes”&lt;/b&gt;: Zack Snyder es ciertamente un director que trata de impactar desde lo visual (como en las adaptaciones de historietas “300” y “Watchmen”, que no se acercan a la calidad de su más humilde y fabulosa “El amanecer de los muertos”). Era de esperar que el tipo alguna vez dirigiera un film de animación en 3-D. Lo raro es el punto de partida: un mundo en donde los personajes son aves, con familias, enfrentamientos, tradiciones y leyendas como las de un típico mundo de fantasía habitado por seres humanos. El film parece no saber si quiere ser una aventura infantil “apta para todo público” o una épica violenta y sombría (hay mucha maldad en los villanos, y traiciones en el bando de los buenos). A pesar de esto (y del bizarro punto de partida), la película no se siente como una mezcolanza, y de hecho llega a volverse tan tradicional que pierde algo de su individualidad. Al menos el hecho de que los protagonistas tengan la facultad de volar (y que tengan poses y rostros particularmente fotogénicos) aporta al interés visual del film, y en parte se logra algo de emoción cuando se focaliza en esos aspectos. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El ocaso de un asesino”&lt;/b&gt;: Anton Corbijn (el mítico fotógrafo que debutó en la dirección de cine con el clásico moderno “Control”) vuelve a dirigir otra película con pátina de film de culto. George Clooney (alguien que con el paso del tiempo demostró un verdadero interés en el cine y en proyectos que se salgan de lo fácilmente exitista) hace aquí de un solitario asesino a sueldo que se refugia en un pueblo italiano y comienza una relación con una mujer al mismo tiempo que prepara un “último trabajo” e intenta vislumbrar si está siendo acechado por ex-colegas o empleadores. Todo está narrado con un ritmo “lento” propio del cine europeo setentista, y, contra lo que se podría esperar de una narración tan solemne, la cosa funciona, y logra ser exactamente eso: una versión actual del cine de aquella época. Que, por supuesto, defraudará a los que esperaban algo más hollywoodense, pero allá ellos. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Atracción peligrosa”&lt;/b&gt;: todavía no vi el debut directorial de Ben Affleck, la aclamada “Desapareció una noche”, pero su siguiente opus recibió críticas casi tan buenas como el anterior, y me llevó de narices al cine. Deudora (otra más) de la gran “Fuego contra fuego” de Michael Mann, este policial muestra a un Affleck que dirige bien, sin aspavientos ni estupideces y con bastante nobleza, una clásica historia de “buenos ladrones” cuyo líder quiere dar un último golpe para dejar el rubro. Como actor, el tipo zafa, pero el que dignifica es su compañero de andanzas, el loquito Jeremy Renner. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Resident evil 4: la resurrección”&lt;/b&gt;: el creador inaugural de la saga, el “te-filmo-cualquier-historia-con-efectos-especiales-y-alma-clase-B-y-casi-siempre-me-sale-un-mamarracho-pero-a-veces-hago-algo-digno” Paul W.S. Anderson, retorna la dirección en esta cuarta parte. Milla Jovovich vuelve a hacer de la heroína de armas tomar Alice, quien, junto a viejos y nuevos amigos, debe enfrentar zombies, monstruos y otras yerbas. Aunque parezca raro, en este film importan los personajes, o al menos están jugados con carisma e interés por los intérpretes. Esto no justifica el abuso de los efectos digitales y la acción ralentizada cancheramente, características propias de esta serie. Ah, era en 3-D, pero habrán notado que hoy en día eso ya casi no significa nada. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Enterrado”&lt;/b&gt;: Ryan Reynolds se consagra como actor de films “serios” con este thriller cuyo gancho para atraer al espectador era que toda la acción transcurre en un solo escenario: un ataúd en el que repentinamente despierta un hombre común, que a partir de ahí debe intentar salir por cualquier medio posible. Los títulos del comienzo y la música de Víctor Reyes rememoran claramente a los films de Alfred Hitchcock, y en todo momento el film logra el objetivo hitchcockeano de atrapar al espectador con un punto de partida mínimo y un solo “decorado”. Tensionante, pesimista y terrorífica, esta película no será la obra maestra que muchos auguraban pero es un gran entretenimiento que provoca cualquier cosa menos indiferencia. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Ágora”&lt;/b&gt;: Luego de los films de suspenso “Tesis”, “Abre los ojos” y “Los otros”, Alejandro Amenábar se atrevió con un género bien distinto cuando filmó el biopic “Mar adentro”, y ahora, seis años después, vuelve a probar nuevo terreno con esta historia ambientada en la Roma del siglo IV donde Rachel Weisz interpreta a Hipatia, una mujer volcada a la filosofía y a la ciencia que fue venerada y criticada al mismo tiempo. Como en las viejas épicas hollywoodenses de los 50s y los 60s, la historia de un grupo de individuos sirve para narrar la Historia, en este caso el ascenso del cristianismo. Y, como en aquellos films, la calidad no depende del dinero invertido, el tema de la película o el renombre de su reparto, sino del guión, la puesta en escena y la dirección de actores. El despliegue visual es majestuoso, sí, pero la película es buena porque logra combinar su ambientación ostentosa con personajes interesantes (sin importar cómo hayan sido en realidad) y una trama que avanza a fuerza de la confrontación de ideas y posiciones ideológicas, cosa rara hoy en día. Todo eso sin perder un ápice de entretenimiento. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Red”&lt;/b&gt;: del director de la subvalorada “Te amaré por siempre” llegó este film de “acción irreverente”, con un reparto increíble que, de todos modos, no alcanzó para hacer una gran película. Los personajes tienen garra y corazón, pero si sus aventuras pudieran tener algo de emoción y riesgo, el aspecto “cool” que empaña todo el relato le quita seriedad y posibilidad de preocuparnos por ellos. Que conste que está todo bien con la pelada de Bruce Willis, su accidentada relación con Mary-Louise Parker, la locura inocentona de John Malkovich y el solapado romance de los “mayorcitos” Helen Mirren y Brian Cox... pero bueno, todo eso se desaprovechó en un producto relativamente digno pero que no constituye uno de esos films de entretenimiento tan sostenido que hace que querramos volver a ellos una y otra vez. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Red social”&lt;/b&gt;: cuando se supo que David Fincher (“Pecados capitales”, “El club de la pelea”, “La habitación del pánico”) iba a dirigir “la película sobre Facebook”, muchos pensamos “¿Lo qué?”. Pero claro, la trampa es que, obviamente, no es una película sobre Facebook, sino sobe las personas involucradas en su creación y la historia de ambición, logros, traiciones y juicios que involucró a esos protagonistas. Una película donde encajan a la perfección el montaje, la dirección de actores y el ritmo veloz de los diálogos que escribió Aaron Sorkin (guionista especializado en proyectos donde la palabra está muy presente, como “Cuestión de honor” y la serie “The West Wing”). Una película deliciosa y adictiva, con grandes performances de Jesse Eisenberg (que por una vez se sale de su rol de “chico bueno” para hacer de un egocéntrico que a veces parece no tener sentido de la realidad), Andrew Garfield y un sorpresivo Justin Timberlake. 10 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 1”&lt;/b&gt;: el séptimo y último libro de la saga del niño mago se dividió en dos películas, pues los productores no encontraban manera de hacer entrar todo el argumento en una sola. Y les dio resultado: si bien, como en la anterior entrega, el film termina sin una clara resolución, no hay razón para criticar eso si aceptamos que estamos viendo el equivalente actual de un serial (por más que las películas anteriores sí tuvieran un final más tradicional). Lo que importa es la cohesión interna, y esta primera entrega del final tiene eso, pero también posee un estilo desesperanzado y “contemplativo” que la convierte en lo más parecido a un “film de arte” que puede ser un film de esta saga, con varios pasajes en los que “no pasa nada” y en los que los escenarios principales ya no son colegios y castillos, sino la naturaleza. Por supuesto, el ritmo del film decepcionó a muchos espectadores... ojalá les hubiera importado que lo principal, que es la relación entre los tres protagonistas, estaba allí, y quizás como nunca antes. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Skyline: la invasión”&lt;/b&gt;: dos especialistas en efectos especiales debutaron en la dirección con esta película sobre un grupo de personas que trata de sobrevivir a una extraña invasión extraterrestre. Y, en efecto, los efectos son espectaculares, pero, para que nadie critique a la película de pensar sólo en los efectos, los directores decidieron que los personajes se comportarían de una manera “realista”, es decir, estúpida, confusa o egoísta según el momento. Nada de esto sería malo si generaran empatía, pero eso sólo sucede con el protagonista masculino, y no es suficiente. Al menos los últimos minutos de la película logran sorprender a partir de un inesperado romanticismo. 5 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Machete”&lt;/b&gt;: tres años después de haber filmado un falso trailer para la inexistente película “Machete”, Robert Rodríguez entregó el sueño soñado por muchos fans de Danny Trejo... la película “Machete”. Y el resultado es todo lo divertido que uno podría esperar, con Cheech Marin, Michelle Rodríguez, Don Johnson, Jessica Alba, Robert de Niro, Steven Seagal y otras luminarias en diversos roles que brindan a cada uno de ellos grandes posibilidades lúdicas. Lo sorprendente es el énfasis en el aspecto político; la película es una exacerbada defensa de los mexicanos y un ataque a la cultura e ideología de “fronteras cerradas”. Por supuesto, no faltan frases de culto como “You fucked with the wrong Mexican” o “Machete don’t text”. 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“El inmortal”&lt;/b&gt;: acción francés, así tal cual eso. Con Jean Reno, nada menos. Un tipo al que la mafia le rinde un ajuste de cuentas y lo deja casi por muerto, aunque... sí, adivinaron, no muere, y quiere venganza. Se sigue con interés, aunque no es gran cosa. 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“La reunión del diablo”&lt;/b&gt;: el vilipendiado M. Night Shyamalan (director al que, como dije antes, todavía le tengo confianza y de cuyos films sigo disfrutando) debuta como “creador de la idea original y productor, pero no director”. Esta película logra ser un aceptable exponente de género clase B de “misterio whodunit con algún toque de terror y con moraleja”. Sí, a pesar de cómo suena eso y de lo explícitas que son algunas interpretaciones que algunos personajes hacen acerca de lo que ven, la cosa fluye, y tiene el tino de no estirarse más de lo necesario (dura menos de una hora y media). 6 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Las crónicas de Narnia: la travesía del viajero del alba”&lt;/b&gt;: la segunda entrega de la saga había sido mejor que la primera al darle más importancia al espíritu de aventura que a la fastuosidad de los efectos especiales. Y esta tercera las supera a ambas, pues justamente es la que más énfasis le da al desarrollo de personajes y a ese espíritu de matinée que hace que esta vez la abundancia de efectos y el gimmick del 3-D fluyan de manera perfecta con la sensación de “aventuras clásicas” que se pretende (y se logra). 7 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Gigante”&lt;/b&gt;: no la vi en cine, pero la vi, así que es un estreno del 2010 que entra en esta lista. Una película uruguaya con una atmósfera seca y un protagonista totalmente querible que nos invita a vivir su historia, la de un patovica “de buen corazón” que además trabaja como personal de seguridad de un supermercado y siente una silenciosa atracción hacia una compañera de trabajo. Con un humor deudor de Jim Jarmusch y Aki Kaurismaki, este film se eleva triunfante por sobre la medianía. 8 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-“Mi familia”&lt;/b&gt;: no la vi en cine, pero la vi, así que es un estreno del 2010 que entra en esta lista. Y es una pequeña decepción, ya que tuvo reseñas muy positivas y estaba dirigida por Lisa Cholodenko (que supo entregar films como “High art” y “Laurel Canyon”). Annette Bening y Julianne Moore son una pareja cuyos dos hijos (los elogiables Mia Wasikowska y Josh Hutcherson) deciden buscar al padre “biológico” (Mark Ruffalo, en otro acierto del reparto). En verdad las actuaciones son lo mejor de la película; el problema es cierto aire a “provocación/originalidad” que tiene el film, que lo termina afectando un poco, ya que no se ve justificado por lo que uno ve (la trama sólo podría resultar provocativa a alguien que tenga una mente muy cuadrada). 6 Aires&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-3855419181888755137?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/3855419181888755137/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=3855419181888755137&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/3855419181888755137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/3855419181888755137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2011/12/asi-es-fines-del-2011-llega-los.html' title='Pequeñas reseñas de los estrenos cinematográficos del 2010  (sí, leyeron bien el año)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-1259323707670586191</id><published>2010-01-23T08:37:00.000-08:00</published><updated>2010-01-23T08:41:02.063-08:00</updated><title type='text'>Pablostory Nº 58 (El nacimiento de "ALTERNATIVA")</title><content type='html'>En 2005-2006, cuando trabajaba en una editorial a la que llamaremos, para no develar su verdadera identidad, “B-Y”, tuve que encargarme de la documentación gráfica por un tiempo, es decir, era el encargado de revolver el banco de imágenes de la editorial (que consistía en diapositivas a ampliarse) para encontrar las fotos que ilustraran los pedidos de los autores (por ejemplo: “en esta página debe haber una foto de una madre llevando a la escuela a su hijo”). Al mismo tiempo, intentaba formar parte de la edición de los textos en la mayor medida posible. Por suerte, entró temporiaramente al staff una antigua co-worker que se ocupaba específicamente de la documentación gráfica, a quien llamaremos “Coralina de las Estepas Desoladas”. Esto era bueno por varios motivos. Punto 1: Coralina era (y debe seguir siendo) una persona muy copada. Punto 2: ella sabía más que yo sobre documentación visual y tenía acceso a otros bancos de imágenes externos a nuestra oficina. Punto 3: si ella se ocupaba del aspecto visual, yo podía dedicarme exclusivamente a la edición de los textos.&lt;br /&gt;La cosa es que cuando ella llegó, yo ya había llenado una carpeta con imágenes seleccionadas para algunos capítulos de los libros en proceso, y le dije “Mirá, vos obviamente sabés más que yo de esto, entonces hacé tu research como si esta carpetita no existiera, y simplemente la tendremos guardada a un costado como posible alternativa a las imágenes que vos encuentres”. Así que separé esa carpeta y le puse encima una enorme hoja a la que le escribí bien grande “ALTERNATIVA”.&lt;br /&gt;Días después empezó a trabajar en la editorial una pasante, que resultó ser otra persona muy copada a quien llamaremos “Monique Moulain”. Cuando vio el cuasipóster que decía “alternativa”, dijo “Me gusta eso”, y nos dimos cuenta de que parecía un slogan. Pero un slogan en el que la palabra “alternativa” no hacía referencia a algo fashion (como en “música alternativa”), sino al simple significado de “opción disponible por si las moscas”. El significado implícito de esa palabra suelta escrita en mayúscula pasó a ser para nosotros algo así como “busquemos alternativas para tener siempre disponibles, no sólo en el trabajo sino en la vida”, consigna tan imperativa como “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Nos parecía una idea tan positiva que le agregué un signo de exclamación a la palabra, y el resultado, “ALTERNATIVA!”, quedó como un bandera que nos acompañó a Coralina, a Monique y a mí hasta nuestra partida de la editorial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-1259323707670586191?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/1259323707670586191/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=1259323707670586191&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1259323707670586191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1259323707670586191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2010/01/pablostory-n-58-el-nacimiento-de.html' title='Pablostory Nº 58 (El nacimiento de &quot;ALTERNATIVA&quot;)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-1968391229440398809</id><published>2010-01-10T16:58:00.000-08:00</published><updated>2010-01-17T17:54:01.760-08:00</updated><title type='text'>Pequeñas reseñas de todos los estrenos cinematográficos del 2009 que yo haya visto (o sea, un clásico)</title><content type='html'>Si usted ya pasó por este blog, ya sabe cómo es esto. Y si no, le cuento: las siguientes reseñas pueden leerse sin temor a que se develen secretos de los films en cuestión. Y corresponden en su mayoría a films de género simplemente porque es lo que más suelo ver en pantalla grande (no es que sólo me interesen las películas de género). Así que bueno, acá va la cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Crepúsculo”&lt;/strong&gt;: no leí los libros en que se basa esta saga de vampiros, pero parece que, a diferencia de los subestimados Harry Potter, éstos sí son verdadera basura. Aún así, eso no es excusa para que la película lo sea; siempre digo que uno debe preocuparse más en hacer una buena película que en hacer algo fiel al material original sin meter ninguna visión personal. Pero aquí parece que fueron bastante fieles al espíritu: lo que se ve en pantalla no respira alma, y se siente como una sucesión de tonterías filmadas para atraer únicamente a adolescentes o a mujeres que se vuelvan locas por el joven carilindo que hace de chupasangre enamorado. Y justo el suyo es el personaje menos interesante; al menos la protagonista femenina exuda un poco más de carisma en la pantalla, y hasta se podría decir que la relación con su padre está respetablemente narrada. Pero es lo único aceptable; el film en general parece estar filmado sin un mínimo de sentido común, y con efectos especiales malos y exhibicionistas al mismo tiempo. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El día que la Tierra se detuvo”&lt;/strong&gt;: remake del clásico “El día que paralizaron la Tierra”, esta película de ciencia ficción no es mala como todo el mundo dijo, pero sí bastante decepcionante. El carisma de Jennifer Connelly no levanta la cosa, y Keanu Reeves vuelve a hacer de robot, cosa que le sale bien. Bueno, no es robot, es alien, pero para el caso es lo mismo. El verdadero robot es el gigantesco Gort, que por suerte no fue aggiornado y genera al menos algo de nostalgia en el espectador al recordarle al Gort original. Por lo demás, como dije antes, el film se ve con algo de interés, pero debería haber sido bastante más emocionante para lo que cuenta. Un punto a favor son los efectos especiales, y un gran punto en contra es el actorcito que hace de hijo de Jennifer Connelly. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Australia”&lt;/strong&gt;: siete años después de “Moulin Rouge” vuelve Baz Lurham, reclutando nuevamente a Nicole Kidman y agregando a Hugh Jackman al combo, para hacer otra de esas películas “larger than life” que tan bien le salen. Como en su anterior obra magna, aquí varios dirán que hay mucho estilo y poca carnadura (incluso lo dijo mucho gente que antes amaba a este director), pero yo creo que el tipo sigue siendo fiel a una pulsión narrativa-romántica-apoteótica, y que mientras esa pasión se perciba en pantalla, todo bien. Por eso le perdono que la película decaiga en su segunda mitad, que el segmento final se asemeje a “Pearl Harbor” y que haya algo de solemnidad exagerada sobrevolando todo el film. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Bolt, un perro fuera de serie”&lt;/strong&gt;: película animada de Disney en 3-D, pero sin Pixar. Eso quiere decir que no es una joya absoluta, pero aún así es mejor que el intento de hace unos años, “Chicken Little” (que era peor que un film de Dreamworks). Aquí se cuenta una historia clásica de un perro que quiere convertirse en héroe; contra todo lo esperado, la voz de John Travolta como protagonista funciona. Y también funcionan los personajes secundarios y el humor. Una grata sorpresa. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El sustituto”&lt;/strong&gt;: Clint Eastwood sigue con su cine “serio e importante”, pero, por más que eso suene como una crítica, sus películas siguen siendo atendibles. Ésta quizás sea la peor que haya dirigido en los últimos años, pero aún así había que verla (y en cine, por su esplendor visual y exquisitez sonora); el tipo, como Spielberg, nunca podrá hacer algo que no sea interesante y valorable en algún punto. En esta historia real de una madre que busca desesperadamente a su hijo, se aprecia mucho la reconstrucción de época “romantizada” y hasta la performance protagónica de Angelina Jolie. Muchos la criticaron, pero yo creo que acertó perfectamente con una composición que remite a esas heroínas trágicas de las décadas del 30 y 40. Lo cuestionable es cierto regodeo en el sensacionalismo, y no es excusa que la historia real sea dura, ya que hay mil formas de contarla. De todos modos, 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“The Spirit: el Espíritu”&lt;/strong&gt;: el historietista Frank Miller había asesorado a Robert Rodríguez en la filmación de “Sin City”, basada en una obra suya; parece que le tomó el gusto al cine y ahora debutó como director posta en esta adaptación de una historieta (que no había escrito él). La verdad: mejor que se quede en los comics. Por más ideas visuales que le quiera encajar al film, el tono es ridículo y los actores están pésimos. Se nota que hubo un intento de humor lunático, pero no funca. Una de las peores “cosas” estrenadas este año. 2 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El curioso caso de Benjamin Button”&lt;/strong&gt;: el gran hacedor de thrillers David Fincher se mete con el cine qualité en esta adaptación de un relato de Francis Scott Fitzgerald sobre un hombre que nace viejo y envejece para atrás, o sea, rejuveneciendo. Ehhhh... Sí, era así. Hay mucho para saborear en esta película (Fincher siempre le dio mucha importancia a la fotografía y el montaje, y aquí además brilla la música de Alexander Desplat), y hasta debo admitir que el film logró conmoverme en un segmento que duró quince minutos. Pero si el objetivo era que todo el metraje me conmoviera, no fue así, de hecho hay partes en que a uno le agarran ganas de tirarles algo por la cabeza a los responsables del film, de tan pretencioso que quedó. Pero como generalidad, Brad Pitt y Cate Blanchett logran hacer creíble esa pareja que se encuentra y desencuentra con el paso del tiempo. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Operación Valquiria”&lt;/strong&gt;: Bryan Singer se aleja de los thrillers y las películas de superhéroes para filmar la historia real de un grupo de funcionarios y militares alemanes que quisieron matar a Hitler y acabar con su tiranía durante la Segunda Guerra Mundial. El protagonista es Tom Cruise, que no está tan magistral como en algunas otras actuaciones suyas de los últimos años pero igual todo bien con él. Y, como corresponde a todo buen film de intriga basado en hechos reales, no importa que conozcamos el desenlace, porque la fluidez narrativa y la buena construcción de personajes hacen que queramos seguir viendo qué pasa. Incluso hay pocos momentos “emotivos”; el film parece ser más un “documento de lo que pasó”. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“A prueba de muerte”&lt;/strong&gt;: con dos años de retraso llegó el film más defenestrado de Quentin Tarantino por su ritmo tan particular. Originalmente formaba parte de “Grindhouse”, un proyecto que consistía en ver en doble función esta película y “Planet terror”, de Robert Rodríguez, separadas por varios trailers apócrifos. Para mí es mejor el estreno por separado: no sólo hay menos cansancio en el espectador, sino que además cada film gana unos minutos extra que le son necesarios. Por otra parte, la mitad de Tarantino ya es de por sí una experiencia dividida claramente en dos partes: en cada una hay un grupo de protagonistas femeninas y siempre, acechando por detrás, un misterioso y temible personaje encarnado por Kurt Russell. Los que esperaban acción tuvieron que aguantarse una primera mitad que les habrá aburrido, pero ellos tienen la culpa; en los films de Tarantino, el verdadero qué es el cómo (bah, como en toda obra de arte, sólo que aquí es más notorio); hay que ver y saborear esos diálogos en los que parece que ante nuestros ojos no pasa nada excepto el estilo del director. Y de todos modos, en el segmento final sí hay una gran escena de acción que Tarantino, por suerte, eligió filmar a la vieja usanza, es decir, de manera que resulte obvio que lo que vemos se filmó tal cual con actores y dobles de riesgo, sin apelar a lo digital. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Música en espera”&lt;/strong&gt;: el guión lo coescribió una gran amiga, pero aún así creo ser objetivo cuando digo que ésta es una muy buena comedia romántica que tiene todo el timing que precisa el género (género subvalorado, por cierto). Fue mítico ver plasmado en pantalla grande un proyecto del que vengo sabiendo hace cinco años, y, por suerte, el resultado está a la altura del guión. Diego Peretti y Natalia Oreiro (actriz subvalorada, por cierto) son una perfecta pareja despareja, y Norma Aleandro está muy bien aprovechada como la madre de ella. Y cuando uno está pensando que al film le está faltando música (que es algo tan importante para su trama), hace su aparición la música de Guillermo Guareschi, que de ahí en adelante puebla de manera mágica las imágenes. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El transportador 3”&lt;/strong&gt;: Jason Statham vuelve a encarnar al chofer que no debería meterse en los asuntos de sus clientes pero termina siempre enredado en complicadas tramas de acción y espionaje. Esta entrega de la saga no está a la altura de la segunda parte, pero su acción descabellada, imaginativa y sin solemnidad sigue siendo bienvenida. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Watchmen: los vigilantes”&lt;/strong&gt;: la esperadísima versión cinematográfica del comic de culto de los 80s estuvo a cargo de Zack Snyder, que fue (justamente) aplaudido por “El amanecer de los muertos” e injustamente defenestrado por “300”. El mayor problema del film que nos ocupa es que intentó ser lo más fiel posible a la historieta, y, si bien acertó en eliminar aspectos que no le hacían falta a la película, se siente todo el tiempo como una adaptación que no respira libertad. Uno de los pocos atisbos de personalidad propia está en la brillante escena de títulos, en la que a través de imágenes “tableaux” se cuenta la historia de los protagonistas mientras suena “The times they are-a changing” de Bob Dylan: lo malo es que esa escena sólo se entiende fluidamente si uno leyó la historieta. Hay otras elecciones musicales usadas de manera original y/o efectiva, pero también hay otras usadas de manera trillada o hasta exasperante (como el uso ridículo del “Hallelujah” de Leonard Cohen durante una innecesaria escena de sexo y el horrible cover final de la gran “Desolation row” de Bob Dylan a cargo de My Chemical Romance). La atrayente personalidad del intransigente vengador anónimo Rorschach fue reflejada con éxito, y eso al menos es valorable. Y hay varias escenas que son una pequeña obra de arte en sí mismas, como el crimen del comienzo del film. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Coraline y la puerta secreta”&lt;/strong&gt;: muchos creen que Tim Burton dirigió “El extraño mundo de Jack”, pero no: fue Henry Selick, que también hizo las atendibles “Jim y el durazno gigante” y “Monkeybone”. Y ahora se mandó su obra maestra: este film de animación stop-motion en 3-D que regala belleza, detalle y artesanía en cada plano. Y, adaptado de una novela de Neil Gaiman, es ciertamente un film oscuro: una niña descubre un portal a un mundo paralelo donde todo parece más divertido que en el suyo, pero donde debería someter su libertad para quedarse... A pesar de que la estrenaron en castellano, el doblaje era aceptable y había que verla en cine (sobre todo por el 3-D, usado de manera poco exhibicionista y muy juiciosa). 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Adventureland: un verano memorable”&lt;/strong&gt;: a pesar de que se estrenó un tiempo después, la ubico aquí porque la vi en el Festival de Cine de Buenos Aires. El director de “Supercool” entrega otra divertida y melancólica mirada a la adolescencia, esta vez ambientada en los años 80. La reconstrucción de época y la identificación con el protagonista es fenomenal. En realidad, hasta el mínimo personaje secundario está bien trabajado desde el guión y las actuaciones (Ryan Reynolds es un descubrimiento, y también Kristen Stewart, cuyo carisma está desperdiciado en la saga “Crepúsculo”). 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Igor”&lt;/strong&gt;: esta película animada se estrenó casi a fin de año, pero también la vi antes en el Festival de Cine. Los malditos organizadores hicieron trampa: no avisaron que la darían en castellano. El doblaje no la arruinaba, pero no era tan respetable como el de “Coraline y la puerta secreta” o la posterior “Lluvia de hamburguesas”. Y la película en sí tampoco llega a la altura de aquellas; si bien tenía un espíritu más Disney que Dreamworks (lo cual es bueno), no era ninguna genialidad de la que uno saliera maravillado. Una agradable comedia de aventuras con un típico antihéroe de protagonista. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Monstruos vs. aliens”&lt;/strong&gt;: otra de animación, la cuota Dreamworks del año. Parecía ser que esta vez, con el cuidado que habían puesto en trasladar a la actualidad el espíritu clase B de las películas de ciencia ficción de los 50s y 60s, se había llegado a buen puerto. Y sí, se nota algo más de cariño por el producto que en otros films Dreamworks, pero aún así es una película fácilmente olvidable. Los monstruos son creíbles y queribles, pero la actuación de la protagonista principal es pésima (sí, hay actuaciones en los dibujos animados), y el villano alien es más una morisqueta que otra cosa. Por si fuera poco, en algunos momentos la película “lanza” objetos a la pantalla de manera obscena, lo cual convierte a éste en un film en 3-D que apela a lo más básico de esa herramienta en vez de usarla de manera más estéticamente interesante o movilizadora. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Slumdog millonaire: ¿Quién quiere ser millonario?”&lt;/strong&gt;: el director Danny Boyle cada tanto sorprende al entregar brillantes films de género (“Exterminio”, “Sunshine, alerta solar”); ahora volvió a hacer otro cambio de timón y filmó una película “Bollywood”, esto es, una trama exacerbada ambientada en la India, con actores nativos y algún número musical al final. Como telenovela está muy bien (dicho esto sin ofender al género), y la estructura narrativa es muy interesante: un adolescente debe responder acusaciones de haber hecho trampa en un programa de preguntas y respuestas televisivo, y al hacerlo presenciamos su turbulenta historia de vida, que incluye una mujer de la que está perdidamente enamorado, un hermano conflictivo y un paseo por las miserias típicas de un “slumdog” (vagabundo). El problema es, por un lado, que la India está pintada muy a lo “visión panorámica para los extranjeros”, y, por otro lado, que todo el tiempo se enfatiza un supuesto “destino” del protagonista, lo cual hace que los personajes menos afortunados que él va conociendo a lo largo de su vida queden pintados como “herramientas no importantes” (la sensación es casi la de que “no importa que este otro personaje sufra, porque no es el protagonista, sino sólo un elemento para que se cumpla el destino del protagonista”). A pesar del buen manejo narrativo del director, esa visión manipulativa que nos hace despreocuparnos de muchas tragedias mientras celebramos los triunfos que va teniendo el personaje principal me impide darle más de 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Agente internacional”&lt;/strong&gt;: el director de “Corre, Lola, corre” y “Perfume: historia de un asesino” se despacha con su film más hollywoodense, una trama de intriga internacional en el mundo de los bancos. Naomi Watts está desaprovechada, pero Clive Owen se la banca como verdadero protagonista de una historia con una narrativa clásica, que tiene un final muy interesante y hasta llegar ahí no está hiperpoblada de innecesarias escenas de acción (de todos modos, “la” escena de acción del film es de lo mejor del año: un tiroteo en el Museo Guggenheim magistralmente filmado). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Gran Torino”&lt;/strong&gt;: Clint Eastwood anunció que ésta sería su última actuación; ojalá no lo sea, pero si es así, es una digna despedida. Aquí hace de un cascarrabias solitario que, a pesar de todos sus prejuicios y mal carácter, empieza a entablar una amistad con sus vecinos hmong. Un festín para los que opinamos que el tipo es un actorazo, y también para los que nos dejamos llevar placenteramente por su visión del mundo. Tiempo después de ver la película pasé a opinar que estaba un poco inflada; es muy buena, pero no es la obra maestra que muchos consideraban (y, sorprendentemente, no era nada especial en el aspecto visual). Aún así, 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Cuenta regresiva”&lt;/strong&gt;: por más que Alex Proyas difícilmente sea considerado un autor (hizo “El cuervo”, “Ciudad en tinieblas” y “Yo, robot”), hay que admitir que sus films tienen la constante de introducir elementos de ciencia ficción que, en vez de generar impacto, invitan a cierta reflexión (o, al menos, son introducidos de forma “filosófica”, por llamarla de alguna manera). Aquí Nicolas Cage vuelve a entregar una de esas performances donde se lo acepta o se lo detesta, como un padre viudo que debe enfrentarse a la posibilidad de poseer en sus manos las claves de los futuros cataclismos y tragedias que enfrentará la humanidad. Después del 11 de septiembre, esta película es una de las que más intentó en los últimos años mostrar un “efecto in your face” de lo que es una catástrofe, con un increíble plano secuencia que mejor no describir. Eso solo ya vale el precio de la entrada, pero la película sigue siendo interesante hasta el final, por más que unos misteriosos personajes sean presentados de manera tontamente evidente. Ah, la música de Marco Beltrami es tenebrosa y bellísima al mismo tiempo. 7 Aires. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Del tiempo y la ciudad”&lt;/strong&gt;: se estrenó solamente en el Malba, pero fue un estreno al fin y al cabo. Este ensayo fílmico consiste en una narración en off de su director, Terence Davies, sobre su Liverpool natal. Pero no es un ensayo con pretensión de objetividad, sino un apasionado (y a veces furibundo) monólogo sobre lo que sea que le venga a la cabeza a su creador, acompañado por imágenes de distintas etapas de la ciudad. Su odio hacia los Beatles le ganará enemigos y su abierta homosexualidad le ganará admiradores; la verdad es que, más allá de casa cosa que el tipo diga, narre, recuerde, explique o muestre en este film, la película es una obra personal única. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La Tierra”&lt;/strong&gt;: este film es un compendio de diversas partes de una serie de TV documental sobre el planeta Tierra y, como tal, comete el error de inventar o paralelizar tramas entre distintas familias de animales, lo cual queda medio tonto. Pero por suerte la voz en off no es tan insípidamente explicativa como podría serlo, o, mejor dicho, el film tiene muchos momentos sin narración que pueden disfrutarse sin oír “explicaciones”. Claro que el otro error es la música; unir melodía e imagen es un ejercicio siempre interesante de ver, pero aceptar eso implica también aceptar que el film nos esté diciendo todo el tiempo cómo nos tenemos que sentir ante cada imagen. Ya sé, en los films de ficción eso pasa mucho, pero, siendo éste un documental, podrían haber puesto simplemente imágenes con sonido ambiente y listo: de esa manera se habría respetado un poco más la “realidad” que se quiere mostrar. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“X-Men orígenes: Wolverine”&lt;/strong&gt;: otra de las grandes decepciones del año. Al menos “Watchmen” lograba ser disfrutable para los que no leyeron la historieta, pero este film es una suma de incoherencias con superhéroes que van y vienen arbitrariamente de la trama, puestos sólo para “cumplir con el trámite” y contentar a los fans (aunque dudo que los comiqueros se hayan sentido satisfechos). Hugh Jackman vuelve a interpretar a Wolverine, sí, ya sabemos que lo hace con carisma, pero esta precuela a los films de “X-Men” es una mescolanza que no encuentra su corazón (por más que se supone que debemos simpatizar con los conflictos del protagonista). Y la estética modernosa, impersonal y para nada apasionante es un asco. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Star Trek”&lt;/strong&gt;: J.J. Abrams, considerado “el nuevo genio televisivo”, ya se había mostrado apto para el cine con su debut (“Misión imposible 3”), y ahora pasó a su tan apreciado género de ciencia ficción para entregar esta película que los fans de la saga, tan necesitados de mantener una cronología con lo ya visto, consideran una precuela a la serie original. Para mí es simplemente una versión cinematográfica de la serie y listo (del mismo modo que casi todo film basado en una serie es una versión con cronologías y actores propios: “Los intocables”, “El fugitivo”, “Los ángeles de Charlie”, etc). Como tal, el film debía arreglárselas para proporcionar personajes, una trama y un espíritu que sean fieles (en algún punto) a la serie original y al mismo tiempo propios de la época actual y del estilo personal que quiera imprimirle el director en cuestión. Y creo que la película logró ambos cometidos: debe estar llena de citas a la serie, pero no tiene ningún momento que sea incomprensible para un “no trekkie”. A pesar de que el protagonista principal parece ser el capitán Kirk, el personaje más complejo y que más se luce es el señor Spock, con su eterna dicotomía entre sensatez y sentimientos. Todo lo que tiene que ver con él es emocionante, pero además el film entretiene con armas nobles durante todo el metraje (y, como siempre, Michael Giacchino se luce en la música). 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Días de mayo”&lt;/strong&gt;: Gustavo Postiglione abandonó por un ratín sus films íntimos y abrazó el cinemascope para contar una historia ambientada durante el Rosariazo en 1969. Filmada en blanco y negro, su estética remite un poco a los films godardianos de aquella época, pero al mismo tiempo esta película se toma a sus personajes protagónicos con un poco más de empatía. El problema es que, siendo una película con cierta pretensión de seriedad, se percibe más el hecho de que los protagonistas no están tan bien personificados como para generar esa identificación. Se nota que es un proyecto personal del director, pero no se logró el realismo buscado. Los personajes parecen más construcciones del guión que personas reales (salvo en una hermosa escena en que una mujer relata una fallida experiencia amorosa). 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La sangre brota”&lt;/strong&gt;: lamentablemente me perdí la otra película de Pablo Fendrik estrenada en la misma época, “El asaltante”, que tuvo muy buena crítica. Con esta otra no pasó lo mismo, aunque me parece un film bastante respetable. Arturo Goetz y Nahuel Pérez Biscayart son los protagonistas que casi no se cruzan en toda la película, cada uno envuelto en su historia enrevesada que puede volverse sangrienta. Un muy buen montaje y ajustadas actuaciones mantienen el interés en la película. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Terminator: la salvación”&lt;/strong&gt;: en esta cuarta parte de la saga ya no está Schwarzenegger, y por mí todo bien: aunque el tipo sea un ícono, no lo considero necesario para que esta historia apocalíptica siga su curso. Tampoco está el director James Cameron, pero la tercera también estaba dirigida por otro, y había resultado una gran película (menospreciada en todos lados). En ésta, el papel del mítico guerrillero John Connor está a cargo de Christian Bale, que es un actorazo pero últimamente me está cansando por actuar siempre con una carga de monótona solemnidad. Eso, sumado a que la película nunca encuentra su centro, la daña bastante (y no el hecho de que sea dirigida por el realizador de “Los ángeles de Charlie”, ya que el estilo que usó ahora es totalmente distinto). Por ser famoso, Bale logró aumentar la cantidad de tiempo en pantalla de su personaje, lo cual fue contraproducente, ya que el verdadero carisma del film lo entrega Sam Worthington en un enigmático papel cuasiprincipal. Su rol y algunas escenas (como un largo plano secuencia en medio de una batalla al comienzo) logran que el film no termine de desbarrancar, pero muchas otras decisiones (de guión y de casting, ya que tampoco funciona Bryce Dallas Howard como la mujer de Connor) provocan que el film se hunda en un mar de desinterés casi constante. Y Danny Elfman es otro talento desperdiciado, ya que su revisión del tema musical original es un sinsentido. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Una semana solos”&lt;/strong&gt;: después de la brillante “Ana y los otros”, Celina Murga sigue entregando grandes obras personales, esta vez es la historia de un grupo de chicos que pasan unos días en un country con poca supervisión adulta. Y empiezan las discriminaciones, los desmanes, las atracciones... La sensación es que no se juzga a los personajes y que la cámara simplemente filmó algo que estaba sucediendo a la vista del que quisiera ver: seres humanos creciendo, con lo bueno y lo malo que esto puede acarrear. Bah, algo malo definitivamente hay cuando no se ve una educación responsable que sepa poner frenos, y ésa es quizás la crítica subyacente al film. Pero no se dejen llevar por cómo suena eso: no hay nada de moralismo en esta pequeña obra de arte. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El artista”&lt;/strong&gt;: ¿Sergio Pángaro haciendo de un pintor de cuadros que se aprovecha de un paciente al que cuida al hacer pasar como propias las “obras” que éste realiza? ¡Hay que ver esta película! Parece obvio que nos encontraremos con una crítica al mundo de los marchands, los tasadores de “arte” y los frecuentadores de museos que se dejan llevar por el prestigio de lo que está de moda. Y, en efecto, así es. Pero además el film presenta un interesante aspecto formal muy “dogmático”: cada toma es un plano fijo. No hay movimientos de cámara, con lo cual cada “viñeta” que presenciamos tiene mayor unidad y “objetividad”, si se la puede llamar así... y también frialdad. De todos modos, cada situación o diálogo que presenciamos es tan ridículamente posible que no podemos evitar reírnos. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Up, una aventura de altura”&lt;/strong&gt;: Pete Docter vuelve a dirigir un largometraje ocho años después de la también brillante “Monsters Inc”, y con esta nueva película de animación, Pixar cierra una posible “trilogía de indiscutidas obras maestras para grandes y chicos que proporcionan humor y emoción al mismo tiempo” (trilogía integrada por “Ratatouille”, “Wall-E” y este film). Un anciano viudo cuasiclon de Spencer Tracy decide usar su casa como un gran globo aerostático para viajar a un recóndito rincón del planeta por razones personales, y un pequeño boy-scout se le unirá inesperadamente. Como en casi todo film de Pixar, cada aspecto de la película está brillantemente ligado a los demás, desde los personajes protagónicos hasta los “comic-relief” secundarios, pasando por el bienvenido espíritu de “aventuras en paisajes remotos” y la genial música de Michael Giacchino (¡qué bueno volver a escuchar un bellísimo leitmotiv al estilo del John Williams de hace unos años!). Al igual que sucedía en “Wall-E”, al comienzo de esta película también hay un segmento que muestra con maestría cómo se puede narrar y emocionar sin palabras. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Che (Guerrilla)”&lt;/strong&gt;: Steven Soderbergh terminó su díptico sobre el Che Guevara con esta película tan detallista e interesante como la primera parte (pero probablemente más interesante). Benicio del Toro sigue siendo el actor perfecto para este biopic atípico que respeta los idiomas de los sucesos que cuenta por más que su director sea yanqui. Es que, como dije ante el estreno de “El argentino”, Soderbergh podrá hacer cosas cuestionables cada tanto pero es admirable el profesionalismo que le mete a todo lo que agarra y la heterogeneidad de sus proyectos. La caída del Che se narra con algo más de romanticismo que el que tenía la primera parte (el suficiente como para incluir una toma subjetiva desde su punto de vista en el momento de su muerte, y para que unos minutos después suene “Zamba de Valderrama” en la voz de Mercedes Sosa). 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Transformers: la venganza de los caídos”&lt;/strong&gt;: hace un año dije que “Borat” era el peor insulto a la inteligencia estrenado en mucho tiempo, pero ahora el puesto lo toma esta secuela del éxito del 2007 sobre la guerra de los robots alienígenas en la Tierra. Salvo por la entretenida “La roca”, ya sabíamos que Michael Bay no tenía criterio artístico para elegir lo que pone en pantalla, pero aquí el tipo se excede mal. Todo lo que vemos apela al denominador común más bajo de los espectadores: música machacona que de repente se vuelve insoportablemente solemne, chistes sexuales que sorprenden por su casi explicitez, un uso modernoso de la fotografía y el montaje que ni siquiera deja disfrutar de las escenas de acción, tomas en las que los aviones del ejército norteamericano se glorifican más que los propios robots, buenos efectos especiales desperdiciados por ser usados de manera nada emocionante (¿recuerdan lo intenso que era ver a los dinosaurios de Jurassic Park?), Shia LaBeouf queriendo interpretar a un pibe “normal” pero sin un grado de humildad (todo el tiempo su histrionismo llama la atención al hecho de que es un pibe gracioso envuelto en situaciones extraordinarias, lo cual actoralmente es un asco). Pura explosión (literal y metafóricamente), pero nada del placer sensorial que pueden dar otros blockbusters hollywoodenses. 1 Aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Harry Potter y el misterio del príncipe”&lt;/strong&gt;: después del éxito estilístico de “Harry Potter y la Orden del Fénix”, los productores volvieron a llamar al mismo director para la sexta entrega de la saga del niño mago, y el tipo volvió a entregar un film con mucho criterio en el uso de los efectos especiales, la dirección de actores y un montaje que nos haga maravillarnos y divertirnos con ese mundo mágico. El problema es el guión en sí: si bien considero que la novela es la mejor de la saga, el film sólo deja conformes a los fans del libro, ya que en los hechos, y para hablar ligero, “pasa poco y nada”. Cada escena está bien, pero lo único verdaderamente interesante ocurre en la última media hora, y el film en su totalidad no tiene ninguna unidad (a diferencia de la novela, que, por su naturaleza librística, tiene más margen y posibilidad de cohesionar las partes, y por tanto no termina dejando al lector la sensación de que la aventura faltó a la cita). 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Enemigos públicos”&lt;/strong&gt;: después de la impresionante sucesión de “El último de los mohicanos”, “Fuego contra fuego”, “El informante”, “Muhammad Alí” y las subvaloradas pero brillantes “Colateral” y “Miami Vice”, Michael Mann entrega su primer film “no tan buenísimo” en mucho tiempo. Johnny Depp está bien como el ladrón de bancos John Dillinger, y Christian Bale por suerte abandona su sufrida autoimportancia como el agente que quiere apresarlo. Y Mann vuelve a demostrar su maestría en el uso del sonido, la fotografía, el montaje, la dirección artística y la filmación digital. No hay nada particularmente mal en la película, excepto que la historia se sigue con menos interés y pasión que los que uno supondría de antemano. La excepción es la muerte de Dillinger, montada de la manera tensa que Mann sabe hacer tan bien. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“G.I. Joe: el origen de Cobra”&lt;/strong&gt;: luego de la autoinflada “Van Helsing”, Stephen Sommers se redime un poco con esta adaptación de la serie televisiva sobre un grupo comando que combate al mal. Muchos dirán que estoy loco, pero le encuentro dignidad a esta película. Por un lado, se nota algo de interés en la construcción de los personajes (incluso se inventa un pasado para muchos de ellos que explica sus condiciones actuales, lo cual para los fans podrá ser un psicologismo criticable pero yo creo que es una elección válida que funciona dentro de la película, y permite, por ejemplo, que veamos al “ninja bueno” y el “ninja malo” enfrentarse ya de niños en una escena delirante donde uno de ellos tiene tanto hambre que no puede parar de comer aún mientras pelea). Por otra parte, también se percibe que las escenas de acción se crearon de modo de que uno entienda lo que sucede en pantalla y logre maravillarse con tanta espectacularidad (la persecución en París se disfruta bastante). El protagonista Channing Tatum no tiene carisma, pero al menos su actuación mantiene un nivel deadpan de bajo perfil (que contrasta, por ejemplo, con el boludeo de Shia LaBeouf en “Transformers 2”). Los contras: un horrible cameo de Brendan Fraser y la confusión que presenta la batalla submarina del final. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El secreto de sus ojos”&lt;/strong&gt;: como cada tanto sucede, una película argentina arrasa con la taquilla, y en este caso por suerte se trató de una que recibió (merecidas) buenas críticas. Por primera vez en quizás diez años, Juan José Campanella deja de lado el sentimentalismo de barrio y se mete con un argumento más universal y oscuro, la historia de un hombre que recuerda un complicado caso criminal que marcó su vida y la de sus seres queridos. Como dijo todo el mundo, Ricardo Darín y Soledad Villamil vuelven a destacarse, y Guillermo Francella sorprende en un rol atípico para su carrera y magistralmente interpretado más allá de quién sea el actor. El resto del elenco también funciona a la perfección (incluso el criticado Javier Godino): todos logran que los diálogos craneados al milímetro por Campanella (con un evidente conocimiento del timing del cine clásico) se sientan espontáneos. Y muchos dijeron que la increíble toma de cinco minutos que recorre gran parte de la cancha de Huracán fue un toque exhibicionista que no concordaba con el feeling del film, pero para mí el momento en que ocurre esa toma se merece esa espectacularidad. Lo que encuentro criticable es que cierta elección ética de algún personaje hacia el final no es cuestionada por el protagonista, que supuestamente es el centro moral de la historia. Aún así, 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Arrástrame al infierno”&lt;/strong&gt;: con “El Hombre-Araña” (y más con su secuela), Sam Raimi se había mostrado apto para hacer blockbusters con pasión, pero en la tercera parte de esa saga el tipo se desbarrancó y entregó una gran decepción. Así que ahora parece haber vuelto a sus inicios, cuando filmaba sin actores de renombre, con menos efectos especiales y con más cuidado en los climas y el humor negro. Para conseguir un ascenso en su trabajo, una joven le niega un préstamo bancario a una anciana, que luego le hecha una maldición de la que la protagonista intenta librarse los días siguientes, antes de que sea demasiado tarde... La película es toda una montaña rusa de emociones a puro ingenio y talento directorial. Y la música de Christopher Young es toda una revelación. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Sangriento San Valentín 3-D”&lt;/strong&gt;: por un lado, esta remake del clásico de terror “My bloody Valentine” tiene un buen ritmo y un aprovechamiento inmersivo del 3-D. Pero por otra parte, los personajes generan cero interés, sobre todo el protagonista. El espíritu ochentoso es bienvenido (hasta hay un desnudo femenino que, sorpresivamente, dura varios minutos), pero si nadie nos genera empatía, sólo vemos la película por los climas y las escenas de asesinatos, que, sí, están bien, pero no son nada del otro mundo. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El destino final”&lt;/strong&gt;: otra de terror en 3-D. La cuarta entrega de esta saga vuelve a ser dirigida por el gran David R. Ellis, que hizo la jugosa segunda parte además de las trasheras (en el mejor sentido) “Celular” y “Terror a bordo”. Pero este film resulta el peor; no es que antes la saga haya entregado actuaciones modélicas, pero los personajes generaban algún mínimo interés, mientras que aquí parecen estar actuando mal a propósito (y no, no queda bien). Y las muertes, salvo una o dos, no son tan imaginativas como en las anteriores películas. Del mismo modo, el 3-D parece usarse sólo como un juguetito para esas escenas, lo cual desperdicia la técnica en el resto del film. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El vestido”&lt;/strong&gt;: nunca está de más ver una película con Antonella Costa, ya que, más allá de la calidad del film en cuestión, ella siempre entregará ese magnetismo especial que va un poco más allá de su rara belleza. Claro que, siendo ésta una película donde había varias escenas de sexo, seguro que lo digo no será tomado en serio y me acusarán de que la vi sólo por ese motivo, pero no, les juro que no sabía... Bueno, la cosa es que estoy de acuerdo con lo que decían muchas críticas: este film tiene todos los clichés de típica película sesentista enigmática, pero de alguna manera se bancan (hasta la música de Diego Frenkel, a pesar de repetir pretenciosamente un mismo leitmotiv una y otra vez, no cansa, sino que llega a caer simpática). Quizás por sentir que cada integrante del reparto se tomó el trabajo en serio (y que el proyecto parece verdaderamente personal), la película me gustó, y le doy unos 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La huérfana”&lt;/strong&gt;: del director de la muy buena y subvalorada “La casa de cera” llega otro buen film de terror. Ésta, además, tuvo buenas críticas. El argumento es típico: una familia adopta a una niña huérfana que parece angelical pero irá develando poco a poco que es capaz de hacer las cosas más terribles. Quizás le sobren algunos minutos, pero la buena construcción de personajes y de climas nos agarran y no nos sueltan por dos horas de puro entretenimiento. Y la joven “huérfana” protagonista es un prodigio, que además justifica con su macabro encanto la atracción que podamos sentir hacia ella (aunque no seamos pedófilos). 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Te amaré por siempre”&lt;/strong&gt;: raro film que cuenta una historia de amor entre una mujer y un hombre que, por inexplicables condiciones físicas, no puede evitar saltar en el tiempo involuntariamente. Por suerte la película reduce al mínimo la sorpresa de ese aspecto fantástico: no se pierde tiempo en una explicación para cada nuevo personaje que se entera de la condición del protagonista, sino que el film elige en su mayor parte lidiar con las consecuencias de esos conocimientos. Como se ve, esta historia de un amor posible pero dificultoso se asemeja en parte a “El curioso caso de Benjamin Button”, pero tiene menos pretensión y más corazón. Eric Bana y Rachel McAdams son los protagonistas perfectos. Hay algo de poesía en la manera en que el tipo aparece y desaparece repentinamente, en el modo casual en que esto se acepta en su círculo de conocidos y en ese bello comienzo donde se consuela a sí mismo por no poder evitar la muerte de un ser querido. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Sector 9”&lt;/strong&gt;: cuando se estrenó esta película de ciencia ficción se remarcó en todos lados que su aspecto “documental” apoyaba el costado metafórico: los extraterrestres varados en Johannesburgo y humillados por los medios representaban a todas las minorías que los poderosos (no sólo USA) han desclasado por siempre, en particular durante al apartheid africano. Por supuesto, para que el film funcione, tiene que haber más que una metáfora; los personajes y eventos tienen que ser interesantes por sí mismos, y no como representación de otra cosa. Por suerte, el protagonista se vuelve cada vez más real y entrañable a medida que transcurre el metraje y se desarrolla una trama propiamente dicha. Lamentablemente, es el único personaje interesante, pero podría decirse que con eso alcanza. Incluso el hecho de que los aliens no generen tanta empatía es una decisión respetable, ya que si fuera así sería más fácil “aceptar al diferente”, y la idea es que veamos la injusticia más allá de la cara del sometido. Lo malo de esta no-identificación con ellos es que, cuando en su segunda mitad el film se transforma en una película de aventuras en la que el humano protagonista y un alien se ayudan mutuamente, ahí sí haría falta que nos interese el destino del extraterrestre. Ah, por cierto, los efectos especiales están muy bien. En resumen, con sus pros y contras, este atendible aunque algo inflado film llega a los 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Bastardos sin gloria”&lt;/strong&gt;: otro film-evento de Quentin Tarantino, que llega a las alturas míticas de “Pulp fiction” y la saga “Kill Bill”. De hecho, cuando el personaje de Brad Pitt dice “Ceo que esto que acabo de hacer es mi obra maestra”, bien podría entenderse que el que lo dice es el propio Tarantino, con poca humildad pero totalmente justificado. El tipo logró trasladar a su estilo una típica “película de guerra” de las que se hacían medio siglo atrás en las que un grupo de héroes debía enfrentarse a los nazis. Por supuesto, los personajes son de lo más jugosos, ya sea que estén interpretados por caras famosas o no (se lucen especialmente los hasta ahora no tan conocidos Christoph Waltz como un temible y carismático “cazador de judíos” y Melanie Laurent como la bellísima, mítica y vengativa Shosanna Dreyfus). Tarantino sigue logrando tensión a partir de un simple diálogo bien actuado y sigue mostrando su maestría en montar imagen y música como nadie (el comienzo, con “The green leaves of summer” de Dimitri Tiomkin, ya nos avisa que nos esperan dos horas y media de placer cinematográfico). Como era de esperar, su (re)visión pop de hechos reales tan serios fue bastante criticada, pero no por mí. Por un lado, el film se inscribe claramente dentro del cine de género, con un estilo fuerte pero muy estilizado que la aleja de la realidad y deja en claro que no puede haber falta de respeto posible a los que verdaderamente sufrieron esa época. Por otra parte, con su particular venganza furiosa hacia los nazis, Tarantino de alguna manera ejecuta algún tipo de “justicia artística”. Seguí así, Quentin, entregándonos estas intensas bellezas scope. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Lluvia de hamburguesas”&lt;/strong&gt;: con ese poster y ese trailer, nadie daba dos mangos por este film animado en 3-D de los estudios Sony. Primera sorpresa: los personajes generan empatía, no son simples acumulaciones de chistes tontos o poses cool como en los films de Dreamworks. Segunda sorpresa: los chistes no consisten en alusiones a otras películas o a la cultura pop para que disfruten los mayores, sino que fluyen naturalmente del relato. Tercera sorpresa: el efecto 3-D está bien usado, no se “arrojan cosas al espectador” sino que más bien se propone una fisicidad muy tangible y acorde al argumento del film, según el cual vemos enormes alimentos que caen del cielo, primero como una bendición y luego como un peligro catastrófico que genera vértigo, sí, pero un vértigo feliz y bien filmado. Ah, y cuarta sorpresa: hay un saludable rescate de lo nerd. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Las viudas de los jueves”&lt;/strong&gt;: Marcelo Piñeyro vuelve a desbarrancarse con la adaptación de una novela de culto actual sobre el submundo de los countries durante la debacle del 2001. Lo que se siente al ver el film es más una intención que una película (y una intención pretenciosa, lamentablemente). El diseño de personajes es grosero al punto de no generar interés, salvo quizás en las performances de Leonardo Sbaraglia, Ernesto Alterio y Juana Viale (pero no por lo bien delineados que puedan estar sino por la veracidad que le imprimen los intérpretes). Pero hay un halo de autoimportancia que sobrevuela la película, y que resulta bastante molesto. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Boogie, el aceitoso”&lt;/strong&gt;: como adaptación de la historieta, este film animado en 3-D logra ser fiel al comic original y al mismo tiempo ampliar sus horizontes para aprovechar todo lo que pueda dar el ámbito cinematográfico. Pablo Echarri y Nancy Duplá salen airosos en la empresa de poner voces bien yankis y casi irreconocibles para contar una historia ambientada en ese submundo noir heredado precisamente de la literatura y el cine de USA, que sin embargo le agrega de forma muy natural el espíritu “Fontanarrosa”. Boogie es malo, muy malo, y su mundo es oscuro; sorprendentemente la película respeta eso a rajatabla y entrega una violencia lúdica e inédita para estos pagos. También hay citas a films clásicos, pero no están presentadas con cancherismo sino para afirmar la pertenencia de la película a muchas tradiciones, y al mismo tiempo mostrar cómo Boogie logra apropiarse de esas imágenes icónicas y hacerlas suyas. Otra particularidad del film es que se podía ver en formato 3-D: esa versión tenía verdadero criterio artístico y hasta acentuaba el aspecto “historietil” de la experiencia. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“[Rec] 2”&lt;/strong&gt;: la primera era una sorpresiva montaña rusa de terror, de los mejores y más intensos films del género que he visto. La secuela no vale mucho la pena. Sus pocos méritos (su eficacia climática, digamos) son herederos de las virtudes de la primera parte, y la estructura es una copia de aquella que trata de agregar algún aspecto novedoso por aquí y por allá sin éxito. De hecho, así como muchas continuaciones expanden la trama del film original presentando aspectos insospechados, esta película también lo intenta, sólo que lo único que logra es arruinar el argumento cerrado de la primera parte. Recuerdo una sola escena que daba verdadero terror por lo que sugería que ocurriría a continuación. Del resto del metraje, sólo el final es relativamente interesante, pero para llegar hasta ahí hubo que pasar por muchas arbitrariedades narrativas que disminuyen bastante el disfrute. 5 Aires.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los abrazos rotos”&lt;/strong&gt;: después de varios años en los que me perdí de ver en cine los films de Pedro Almodóvar, esta vez me apuré para presenciar uno de sus recargados y coloridos melodramas en pantalla grande, como debe ser. Muchos dijeron que aquí el tipo empezó a dar muestras de poca originalidad, ya que el argumento parece bastante autorreferencial: el protagonista es un director de cine que recuerda la época en que filmaba una delirante comedia, bastante similar a “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. De todos modos, eso es sólo un punto de partida: las vicisitudes amorosas que vive el tipo con la actriz que encarna Penélope Cruz constituyen el grueso de la película, y todo lo que sucede alrededor de ellas es lo suficientemente jugoso y pasional como para que ni nos preguntemos si es original o no. Y la Penélope está mas estrella, diva, bella, actriz y carismática que nunca, siguiendo con la buena racha de films que saben aprovecharla (“Volver”, “La elegida”, “Vicky Cristina Barcelona”). Con este film me di cuenta de que Almodóvar es el Brian De Palma español: nadie filma con esa mezcla de clasicismo y conocimiento de cómo usar el montaje, la fotografía, la música y las actuaciones para meternos en un mundo intenso y “bigger than life” (y de hecho, la música de su compositor fetiche, Alberto Iglesias, recuerda a las bombásticas y melancólicas melodías de los films de De Palma). Esto no tendría ninguna importancia si no fuera porque De Palma es mi director favorito, como habrán sospechado. Me fui de tema: a “Los abrazos rotos” le doy 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Cuestión de principios”&lt;/strong&gt;: otra película relacionada con Fontanarrosa, en este caso él colaboró en el guión. Un hombre de la tercera edad se niega a venderle un raro ejemplar de una revista a su jefe por más que éste le ofrezca mucha plata; esto lo hace ver como “el rey de la dignidad”, lo cual genera una guerra psicológica con su jefe. A pesar de los afiches y de la sensación que podría dar la descripción del argumento, la película no es mala ni es “televisión en pantalla grande” (bueno, un poco sí, pero no tanto). Federico Luppi nos recuerda que puede ser un gran actor (su performance incluso es distinta a lo que esperaba de él), y Norma Aleandro muestra una vez más que, si está bien dirigida, su interpretación no parecerá pretenciosa. El único que no zafa tanto es Pablo Echarri, aunque parezca haber nacido para hacer del joven hombre de negocios que no quiere perder bajo ningún punto de vista. Un film al menos interesante, aunque me estoy olvidando de él muy rápidamente. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Identidad sustituta”&lt;/strong&gt;: del subvalorado Jonathan Mostow (director de las subvaloradas “Terminator 3” y “U-571, la batalla del Atlántico”) llega este film basado en una historieta con un feeling a lo Philip Dick, ambientado en un futuro donde los seres humanos usan avatares robóticos para comunicarse (algo así como la realidad virtual hecha real). Como Bruce Willis es el protagonista, sospechamos que la película irá volcándose cada vez más hacia una defensa de los cuerpos gastados, imperfectos y “reales” en detrimento de lo artificial y perfecto. En efecto, así sucede. La excusa es una trama policial en la que él y su compañera deben desentrañar un asesinato, pero lo raro del film es que, siendo muy interesante y sin tener nada particularmente criticable, decepciona un poco por el simple motivo de que es muy corto. Vale la pena y entretiene con buenas armas, pero podría haber sido mucho más. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El último verano de la boyita”&lt;/strong&gt;: superando definitivamente a su debut directorial “Hermanas”, Julia Solomonoff dirige su segundo film con más sutileza y espontaneidad al mismo tiempo. Y con una dirección de actores más lograda: antes estaban las consagradas Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli, pero sus diálogos se sentían muy guionados y actuados, mientras que ahora hay dos chicos ignotos que se la bancan con soltura y un carisma kilométrico. La protagonista principal es una niña, que vacacionando en el campo entabla amistad con un chico que labura ayudando a sus padres. La relación que se establece entre ellos guarda algunos puntos de contacto con “XXY”, pero la película de Solomonoff es bastante menos sensacionalista, lo cual se agradece. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Fantasma de Buenos Aires”&lt;/strong&gt;: película argentina que intenta encuadrarse dentro del género de la comedia fantástica que supieron cultivar films norteamericanos como “Hay una chica en mi cuerpo” o “El cielo se equivocó”. Un grupo de amigos invoca involuntariamente el espíritu de un malevo de comienzos del siglo XX, que pasa a interactuar con (y poseer de a ratos) el adolescente protagonista, un muchacho que hasta el momento en que empieza a desarrollar esa pseudoesquizofrenia parece un actor de madera, pero de ahí en adelante se devela como un performer con buen timing para jugar dos papeles al mismo tiempo. Todavía no termino de decidir si la película se considera a sí misma una gran comedia (en cuyo caso es un film bastante fallido, ya que no llega nunca a grandes alturas) o si es un laburo humilde que simplemente intenta revitalizar un género con cariño (en cuyo caso es un acierto). Mientras me sigo debatiendo, le doy 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Luna nueva”&lt;/strong&gt;: la secuela de “Crepúsculo” es ligeramente mejor que aquella. Remplazaron a la directora Catherine Hardwick por Chris Weitz (que decepcionó hace dos años con “La brújula dorada” pero antes supo entregar una joya como “Un gran chico”), trajeron al gran Alexander Desplat para elevar el nivel de la música a límites insospechados, se deshicieron del insulso Rob Pattinson durante buena parte del metraje, el ritmo está un poco mejor trabajado y hasta se podría decir que hay una o dos escenas que generan algo de interés (aunque una es mérito único de Dakota Fanning, luciéndose en un papelito de villana que dura unos pocos minutos). Por lo demás, el argumento sigue siendo tan ridículo como antes y la protagonista Kristen Stewart se mantiene nuevamente en ese limbo que va entre un carisma natural y una insoportabilidad adolescente llena de mohines que supuestamente la hacen más “real” (ah, pero el que hace de su padre sigue siendo un copado). 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“500 días con ella”&lt;/strong&gt;: desde hace un tiempo estamos en el auge de las comedias románticas melancólicas cuyos protagonistas son tan pertenecientes a la cultura pop que resulta imposible no identificarse con sus pasiones y penurias. Mientras no sea una pose (es decir, mientras el espectador, o sea, yo, sienta que hay sinceridad en el asunto), entonces está todo bien con este subgénero, y éste es el caso. La empatía que genera el enamoradizo personaje de Joseph Gordon-Lewitt es inmediata, más cuando lo vemos metejonearse con esa belleza inalcanzable y real al mismo tiempo que es Zoey Deschanel. Y además de estos dos buenos actores hay citas a Ingmar Bergman y hasta una escena musical. ¿Cómo no disfrutar de esta película? Ah, me olvidaba de lo fundamental, que es la estructura del film: una no-cronología que salta de etapa en etapa avisándonos en qué día de la relación nos encontramos cada vez. No, no resulta confuso, al contrario: es un procedimiento que señala relaciones entre diversos momentos de la vida de una pareja, y al hacerlo crea nuevos discursos (emocionales, causales, estilísticos), como también lo hacía la no-cronología de “Memento”. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Terror en la Antártida”&lt;/strong&gt;: Kate Beckinsale es otra joven actriz que, cuando está bien dirigida, muestra que puede ser algo más que una cara bonita. Pero está desperdiciada en esta adaptación de una historieta de misterio ambientada en la Antártida dirigida por Dominic Sena, que había entregado “Kalifornia”, luego había perdido un poco el rumbo con “60 segundos” y luego había vuelto a la diversión con “Swordfish: acceso autorizado”. Parece que la progresión sigue su curso y el tipo volvió a perder el rumbo... Sin tener nada especialmente malo, la película es aburiiiiiida, y no la salvan ni la belleza del paisaje ni la actuación de Tom Skerrit. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los fantasmas de Scrooge”&lt;/strong&gt;: la última película no animada del otrora grandioso Robert Zemeckis fue “Náufrago”, hace casi diez años. Desde entonces el tipo se volcó a los films de dibujos animados que usan la técnica de motion capture: los actores usan trajes con sensores que luego transmiten esos movimientos a personajes generados por computadora. Esto hace que el actor no sólo ponga su voz, sino también toda su expresión corporal. Lamentablemente, hasta ahora no hubo imaginación para plasmar los rostros de los personajes: “El expreso polar”, “Beowulf” y “Los fantasmas de Scrooge” han creado avatares que imitan casi a la perfección la fisonomía facial de los actores involucrados, pero ¿para qué? Por un lado, es un desperdicio del formato de animación, donde justamente se pueden crear imágenes totalmente distintas a las reales. Y por otro lado, los personajes parecen maniquíes, ya que no se ha logrado darles una expresión vital a los ojos. Es tétrico y hasta vergonzoso. Más allá de eso, esta adaptación del clásico relato de Charles Dickens sorprende por su fidelidad al original y por algún que otro aspecto imaginativo (la representación del fantasma del pasado y el hecho de que todo el segmento que lo incluye, de unos 10 o 15 minutos, es una sola toma). Pero en un momento desbarranca mal: cuando parecía que la técnica estaba usada con criterio (tanto la motion capture como el 3-D) llega una escena totalmente innecesaria y hecha por puro exhibicionismo de efectos especiales, que encima aburre y no genera el vértigo que intenta lograr. Con sus más y sus menos, lo dejamos en 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“2012”&lt;/strong&gt;: aquí está, ésta es. Un ejemplo perfecto de blockbuster hollywoodense aceptable, emocionante de a ratos, entretenido y un poco más interesante a nivel sociológico que lo que la gente cree. Nótese que dije “un ejemplo perfecto de blockbuster” y no “un ejemplo de perfecto blockbuster”. Esta película no es como las gloriosas aventuras que dirige Steven Spielberg o que filmaban John Huston o Howard Hawks. Pero ciertamente no pertenece a la categoría de basura fílmica irredimible y sin criterio que suele hacer, por ejemplo, Michael Bay (“Bad boys”, “Armageddon”, “Transformers”). Aquí el alemán Roland Emmerich vuelve al género catástrofe y le sale una película similar en muchos aspectos a “El día después de mañana”, por ejemplo en el disfrute de su clasicismo y en un desarrollo de personajes que al menos nos engancha a ver cómo se salvan (si es que se salvan...). Y, por supuesto, hay muchas escenas de esas “larger than life” que justifican el precio de la entrada (un escape en auto a través de una ciudad que se va cayendo a pedazos es particularmente grandioso). Esta vez, como protagonista creíble y querible contrataron a John Cusack, cuyo carisma aguanta pero tampoco se luce tanto. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Gallero”&lt;/strong&gt;: estrenada solamente en el Malba, esta película de Sergio Mazza hace recordar un poco a los clásicos films rurales de Leonardo Favio. Al principio parece que la película será una obra ascética con un estilo semidocumental y un argumento mínimo, pero poco a poco nos vamos enterando que no es así. El argumento es nada menos que la relación entre dos personas, y hacia el final agarra para ribetes inesperados que ni te cuento. Básicamente me quedé con sentimientos opuestos: una buena película que no me provocó mucho y por tanto fue olvidada por mi cerebro al poco tiempo. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Actividad paranormal”&lt;/strong&gt;: una de esas películas de terror de bajo presupuesto promocionadas como “la gran cosa nueva”, como le pasó a “El proyecto Blair Witch” hace diez años. De hecho, otra semejanza con aquel film es que se trata de un caso de “found footage”, es decir, lo que vemos es lo que uno o varios de los personajes filman con una cámara. En este caso es la historia de una pareja que sospecha que su casa puede estar embrujada, pero, como vivimos en tiempos muy modernos, el hombre descree de lo sobrenatural y tienta al destino filmando todo con una cámara y una actitud sobradora que sospechamos podría enojar a los hipotéticos demonios... Las actuaciones son creíbles (y muy soportables teniendo en cuenta que en este tipo de films se les suele pedir a los actores que dialoguen con “naturalidad”, lo cual puede provocar desastres). Y los momentos tensionantes realmente funcionan; el problema es que son sólo dos o tres y, si bien son terroríficos, no alcanzan como para que uno otorgue grandes elogios al film. Básicamente, la película en su totalidad no es esa “gran cosa nueva”, sólo tiene destellos de genialidad aquí y allá que no la elevan a más de 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Criatura de la noche (Vampiros)”&lt;/strong&gt;: finalmente se estrenó (¡y en fílmico!) esta tan esperada película sueca de terror sobre la cual venimos leyendo críticas muy elogiosas hace más de un año (lástima que de su sugerente título internacional, “Let the right one in”, no quedó nada). En realidad, a pesar de que el género del film sea el terror, la intención no es provocar miedo en el espectador, sino contar una historia que tiene aspectos fantásticos: un niño de padres separados conoce a una niña misteriosa y entabla con ella una relación emocionante y al mismo tiempo provechosa para ambos... y no digo más para no develar nada a los que no todavía no sepan más del argumento. Con una fotografía exquisita y actuaciones superlativas de los jóvenes actores, esta película avanza con humildad y demostrando que el género puede usarse para hacer films que no sólo no sean tontos sino que además sean conmovedores. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Eden Lake”&lt;/strong&gt;: otra de terror, y está sí mete miedo. Pero no a partir de monstruos ni asesinos seriales; aquí el miedo viene de sentir que lo que vemos en pantalla podría suceder en la vida real (y de hecho han ocurrido casos similares). Una pareja tiene la intención de pasar un par de días en las playas de un idílico lago, pero deben enfrentarse a una pandilla de chicos que parecen no tener nada mejor que hacer que molestar a los demás, llegando a límites insospechados. Tanto los protagonistas como los chicos entregan actuaciones muy creíbles, y eso separa a esta película de tantos films similares de la actualidad; como creemos lo que vemos, el terror es mayor (y hay un par de escenas que son particularmente terribles). La fotografía y el montaje son geniales para un director debutante; con respecto a la totalidad del film, hay que decir que cumple con el objetivo de perturbar al espectador. Lo hace con una violencia casi pornográfica, y todavía no decidí si considero eso un sensacionalismo innecesario o una forma estética que en este film sí está usada con seriedad y por lo tanto es aceptable (a diferencia de sagas como “El juego del miedo” o “Hostel”). Lo dejamos en 6 Aires. Pero no la vean si no quieren perturbarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Castro”&lt;/strong&gt;: sabía que parte de este film de Alejo Moguillansky estrenado en el Malba había sido filmado en mi ambiente de trabajo, pero no reconocí el lugar al ver la película. Sí reconocí a algún que otro visitante ocasional de mi laburo (que resultó ser nada menos que el protagonista del film) y a la particularmente hilarante Carla Crespo, cuyo personaje está todo el tiempo buscando al Castro del título, y para eso se une a una banda de delirantes que practican el peor espionaje del que uno tenga memoria. Hay mucho de slapstick en las persecuciones y en los súbitos intercambios de medios de transporte que efectúan los personajes. Y hay un humor seco, veloz y “robótico” en los diálogos, propio de muchas comedias argentinas actuales (un despistado diría que las actuaciones son malas, pero tendría que estar muy despistado para no darse cuenta de que la intención del director fue darle ese tono a todo el film). Me sorprendí por la calidad de la proyección digital, y ciertamente no me sorprendí por lo singular de la película y por su precisa fotografía, ya que había leído comentarios al respecto durante meses. 8 Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-1968391229440398809?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/1968391229440398809/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=1968391229440398809&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1968391229440398809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1968391229440398809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2010/01/pequenas-resenas-de-todos-los-estrenos.html' title='Pequeñas reseñas de todos los estrenos cinematográficos del 2009 que yo haya visto (o sea, un clásico)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-5243712192571112769</id><published>2009-12-12T19:32:00.000-08:00</published><updated>2009-12-14T21:29:06.726-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde Vélez Sarfield (La noche histórica de Spinetta)</title><content type='html'>Si Lennon y Harrison vivieran y los Beatles se reunieran, sería un evento musical histórico, ¿no? Eso no podrá suceder, pero a lo largo de la historia ha habido varias reuniones de otras bandas míticas que se habían disuelto (y con esto me refiero a reuniones que mantienen a los miembros originales, como Cream, The Police o, en la Argentina, Serú Girán, Sui Géneris y Soda Stéreo). Pero nunca hubo una reunión de tres de estas bandas en una misma noche, en un mismo escenario... hasta ahora. Contra todo pronóstico, Luis Alberto Spinetta decidió hacer un recital que repasara oficialmente toda su carrera ofreciendo temas significativos de cada etapa y tocando con todos los integrantes de cada formación que integró. Esto significaba que en un único show podríamos cumplir el milagro de ver a Invisible, Pescado Rabioso y Almendra, tres grupos que entre fines de los 60s y fines de los 70s mostraron el vuelo poético del “Flaco” y la calidad musical de varios compañeros de ruta junto a los cuales formó una de las piedras fundacionales del mejor rock argentino.&lt;br /&gt;Tan importante es este evento que se le dio la misma magnitud que el recital de algún prócer extranjero como Bob Dylan, esto es: cancha de Vélez, una mitad del campo ocupada por sillas para un público “vip” que debía pagar alrededor de 300 pesos, y la otra mitad, más alejada, ocupada por la plebe (que aún así debía pagar sus 100 pesos). Bueno, si Dylan tiene un equivalente argentino, ése es Spinetta (y no Calamaro, como yo sostenía el año pasado; Spinetta tiene una trayectoria cuya extensión, letras, variedad estilística y concesión mínima a los cánones radiales lo acercan más al gran Bob). En mi caso decidí ir a popular/campo, y ya sabía que por el horario tardío en que llegaría al estadio, estaría bastante atrás en el campo, así que me convendría ir a las tribunas populares, desde donde al menos vería el escenario y las pantallas (y tendría una visión más abarcativa del lugar). Por suerte no estaba solo en la empresa: una legendaria amiga a quien llamaremos Ludmila (sí, como el tema de Spinetta Jade) decidió acompañarme junto con su novio, a quien llamaremos Leon-O (sí, como el de los Thundercats).&lt;br /&gt;Al llegar logré posicionarme en un lugar con buena vista y poder ver a Ludmila y Leon-O desde lejos, a quienes llamé por celular para guiarlos hacia mí (“Estoy saludándote más o menos en el centro, mirá más arriba y a tu derecha... ¡a tu izquierda no, a tu derecha!”). Y a las 21:55, casi una hora después de lo previsto, salió el Flaco, que, antes de comenzar con la música, leyó dos listas: una de músicos cuya ausencia lamentaba (lista que empezaba con mi admirado Pedro Aznar e incluía a Litto Nebbia y Rodolfo Mederos) y otra de compositores que no podría versionar durante la noche, ya que iban a sonar covers pero, por falta de tiempo, no todos los que él quisiera (los “no homenajeados” serían Moris, Calamaro, el Indio Solari y Hugo Fattoruso, “el genio más grande que dio el Río de la Plata” según Spinetta). Y, contra todas las modas, el recital propiamente dicho no empezó con ningún hit o tema mítico: lo que sonó fue &lt;strong&gt;“Mi elemento”&lt;/strong&gt;, de su último álbum. Esta canción, seguida de &lt;strong&gt;“Tu vuelo al fin”&lt;/strong&gt;, me reconfirmó que los temas de sus últimos discos me parecen un poco fríos en estudio pero más cálidos en concierto (para la segunda invitó a Baltasar Comotto, un “violero atómico” según sus palabras). Lo que siguió me mató: subió al escenario el tecladista Diego Rappoport, pianista que lo había acompañado en los 80s, para hacer &lt;strong&gt;“Ella también”&lt;/strong&gt;, una de las gemas de “Kamikaze”. Era de esperar que sonara algo de éste, uno de mis dos discos favoritos del rock nacional, pero aún así la elección de este tema puntual fue una bienvenida sorpresa (lamentablemente, sería la única canción de ese álbum que tocaría en el recital: sacrilegio total, sobre todo cuanto existe algo tan necesario para la vida como “Barro tal vez”). Rappoport se quedó para el siguiente tema: &lt;strong&gt;“No te busques ya en el umbral”&lt;/strong&gt;, que, como muchas canciones de la etapa de Spinetta Jade, me resultó desconocida, pero su belleza nos llegó a mí y a todos (era raro en un show de estadio escuchar tanto silencio y respeto por la música por parte del público, aunque no podían faltar algunos charlatanes, como una familia que había atrás nuestro).&lt;br /&gt;Luego el Flaco presentó a otro tecladista, “un músico estratosférico”: el Mono Fontana, que lo acompañó en &lt;strong&gt;“Fina ropa blanca”&lt;/strong&gt;, otra canción que por suerte yo conocía y admiraba (y pude corear en vivo eso de “Acaso las sombras huirán”). Con el Mono también hicieron &lt;strong&gt;“La bengala perdida”&lt;/strong&gt;, la primera de seis o siete canciones cuyas versiones originales no me fascinan para nada pero en vivo logran atraparme. Para las dos siguientes llamó al tecladista Juan del Barrio, otro de sus compinches de la etapa Spinetta Jade. Tocaron &lt;strong&gt;“Sombras en los álamos”&lt;/strong&gt;, a la que siguió una bellísima versión de la bellísima &lt;strong&gt;“Alma de diamante”&lt;/strong&gt; (una de las pocas de Spinetta Jade cuyo original sí me encanta, y aquí fue glorioso escuchar su epifánico comienzo). Después vino un tema más moderno, &lt;strong&gt;“Cisne”&lt;/strong&gt;, y el regreso del Mono Fontana, con &lt;strong&gt;“Al ver, verás”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“¿No ves que ya no somos chiquitos?”&lt;/strong&gt;. Era interesantísimo descubrir cuáles habían sido las selecciones del repertorio para esta noche (porque, claro, con 40 años de historia y 30 discos de los cuales elegir, había mucho de donde elegir).&lt;br /&gt;Después, Spinetta presentó a “un músico descomunal”, y, al darse cuenta de que usaba siempre adjetivos como ése, dijo “No quiero decir siempre “genio” pero sí, son una bola de genios los que pasan por este escenario”. El invitado era Javier Malosetti, con quien hizo la reposada y romántica &lt;strong&gt;“Cielo de ti” &lt;/strong&gt;(yo no recordaba esa canción, pero ¿cómo no rendirse cuando el Flaco entona tan emotivamente “Una luna de tu noche tiene tiempo”?). Al terminar fue el turno del siguiente invitado: Fito Páez, cuyo histrionismo me gusta cada vez menos, pero en esta noche no molestó tanto porque se comportó más medido. Hicieron &lt;strong&gt;“Las cosas tienen movimiento”&lt;/strong&gt; (donde Spinetta entonando “La, la la la...” fue particularmente genial) y &lt;strong&gt;“Asilo en tu corazón”&lt;/strong&gt;. Durante esta canción, símbolo de una noche mágica, vi una estrella fugaz por primera vez en mi vida. Para confirmar mi visión me volví hacia Ludmila, que estaba por preguntarme lo mismo (más tarde algunos diarios mitificarían la noche diciendo que “algunos dicen haber visto una estrella fugaz”. ¡Nosotros la vimos en serio!) A continuación vino la etapa de los covers, que empezó con un homenaje a Miguel Abuelo y su hermosa y simple &lt;strong&gt;“Mariposas de madera”&lt;/strong&gt;. El Flaco hasta admitió que seguramente el sintagma “ojos de papel” había sido un robo inconsciente al “mariposas de madera” de Abuelo. El cover siguiente fue de “uno de los padres de todos nosotros, en muchos sentidos”: Litto Nebbia (en verdad, de su banda Los Gatos). La canción &lt;strong&gt;“El rey lloró”&lt;/strong&gt;, muy versionada por infinidad de músicos, sonó ahora en la particular voz de Spinetta, pero antes aclaró que “me estaba olvidando de presentar a otro genio: ¡Beto Satragni! Espero acordarme dónde está mi casa cuando termine esta noche...”.&lt;br /&gt;Luego subió al escenario otro “genio” que para mi gusto no merece ese calificativo: Juanse. El cantante de los Ratones Paranoicos acompañó al Flaco cantando con potencia un muy buen cover de &lt;strong&gt;“Adónde está la libertad”&lt;/strong&gt;, de Pappo’s Blues. Y el siguiente invitado fue uno de los músicos argentinos en cuya voz más se nota la influencia de Spinetta: Gustavo Cerati. Juntos hicieron la hermosa &lt;strong&gt;“Té para tres”&lt;/strong&gt;, de Soda Stéreo, pero era obvio que la otra canción que compartirían sería &lt;strong&gt;“Bajan”&lt;/strong&gt;, que Cerati había versionado en su álbum debut como solista. Y así fue: el estadio coreó como pocas veces en la noche, y la verdad es que sonó espectacular (pero casi todo fue espectacular esa noche). En este tema estuvo como invitado Gustavo Spinetta, que había tocado la batería en la versión del álbum original, “Artaud”. Al terminar, Cerati agradeció al anfitrión “por un sueño cumplido” (en verdad, ya habían interpretado juntos esas mismas dos canciones hace un par de años, pero supongo que con “sueño cumplido” se refería al show en sí y al hecho de haber sido invitado). Y, siguiendo con “Artaud”, sonó &lt;strong&gt;“Cementerio club”&lt;/strong&gt;, cuyo comienzo sorprendió a gran parte de los presentes. Y escuchar en vivo el riff blusero-minimalista de guitarra fue uno de los tantos momentos míticos de la noche (aunque otro crimen fue que de este disco, el mejor de la historia del rock argentino en mi opinión, sólo hayan sonado estos dos temas. ¿Cómo se pueden dejar afuera “Cantata de puentes amarillos”, “La sed verdadera”, “Todas las hojas son del viento”, “A Starosta, el idiota” o “Las habladurías del mundo”?)&lt;br /&gt;A continuación hizo su entrada Leo Sujatovich, con quien se dio paso a otro segmento “Spinetta Jade”: así, sonó una tríada que comenzó con &lt;strong&gt;“Era de Uranio”&lt;/strong&gt;, siguió con &lt;strong&gt;“Vida siempre”&lt;/strong&gt; y terminó con &lt;strong&gt;“Maribel se durmió”&lt;/strong&gt;, otro de los grandes momentos de la noche. A la hora de seguir presentando invitados, cada vez que Spinetta decía “El siguiente músico...”, el público ya se reía, porque sabían que no podía escucharse otra cosa que “genio”. Así que el propio anfitrión se dio cuenta de esto y lo usó a su favor, dejando frases incompletas para que los espectadores completen: “¿El autor del siguiente tema es un...?”. “...genioooo”, completaba el público. “No escucho. ¿Dicen que tienen sueño?”, contraatacaba el Flaco, como un maestro ciruela que usa su ciruelez para juguetear con sus alumnos y caerles bien. Es un showman atípico, pero un gran showman al fin y al cabo. Los invitados en cuestión eran sus hijos Dante y Valentino, quienes rapearon una versión de &lt;strong&gt;“Necesito un amor” &lt;/strong&gt;de Manal, canción que constituyó el homenaje de Spinetta a Javier Martínez (por suerte el rap sólo ocupó la mitad del tema, y no fue tan molestamente modernoso como yo temía). Y después sonaron unos acordes inconfundibles de piano que me hicieron preguntarle sorprendido a Ludmila “¿Esto no es &lt;strong&gt;“Filosofía barata y zapatos de goma”&lt;/strong&gt;, de Charly García?”. Lo era, y la verdad es que era una canción ideal para las inflexiones vocales y la voz sentida del Flaco. Por supuesto, este homenaje a García significaba que el bigote bicolor estaba por hacer su aparición, y en efecto así fue. El estadio se vino abajo en aplausos, y el tema que tocaron juntos fue, naturalmente, &lt;strong&gt;“Rezo por vos”&lt;/strong&gt; (canción que escribieron juntos pero grabaron por separado). De Charly hay que decir lo mismo que en los últimos meses: parece que todavía le cuesta hablar, pero al cantar eso no se nota taaanto. Y la versión sonó con toda la expresividad que le podía dar la unión de estos dos monstruos, que luego se abrazaron y posaron tomados de la mano para una de esas fotos que quedarán en la posteridad. Con esto, Spinetta dio fin a la primera parte del show. Eran las 00:10, habían pasado dos horas y cuarto que parecían sólo la mitad, y todavía faltaba mucho. Lo mejor.&lt;br /&gt;Luego de un intervalo llegó la etapa del trío “Los Socios del Desierto”, rebautizados para la ocasión como “Los Socios del Concierto”. Esto significa que se hizo presente Marcelo Torres y, para reemplazar al fallecido Daniel Wirtz, se subió a la batería nada menos que Javier Malosetti. Fue fabuloso ver a este power trío en acción: pensé que sería poco melódico para mi gusto, pero los tres temas que hicieron me fascinaron: &lt;strong&gt;“San Cristóforo”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Bosnia”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“Nasty people”&lt;/strong&gt;, dedicado a los idiotas que no respetan la vida humana cuando se sientan detrás de un volante (o en tantas otras circunstancias...). Luego vino otra pausa, durante la cual se preparó el escenario para una de las reuniones cumbres de la noche (todo bien con los Socios del Desierto y Spinetta Jade, pero me aventuro a decir que el plato fuerte para la mayoría eran las tres grandes bandas que mencioné al principio). Y por suerte esta primera reunión fue otro aspecto que superó mis expectativas: mis escuchas de Invisible no me habían hecho fanático, pero en vivo la banda me encantó. El Flaco presentó a los míticos Pomo Lorenzo y Machi Ruffino y después de un refrescante “un, dos, tres...” sonó el extraño comienzo de la archimítica &lt;strong&gt;“Durazno sangrando”&lt;/strong&gt;. Y, por supuesto, como tantos otros del público, me sentí algo irreal, presenciando algo que se suponía que no podía estar sucediendo. Lo que siguió fue la más bizarra y potente todavía &lt;strong&gt;“Jugo de lúcuma”&lt;/strong&gt;, primer tema del primer álbum de Invisible. Cada vez resultaba más evidente que la calidad interpretativa no le hacía ninguna concesión a la nostalgia: la banda sonaba espectacular. Y si de bizarreadas hablamos, el título del siguiente tema es famosamente notorio: &lt;strong&gt;“Lo que nos ocupa es la conciencia, esa abuela que regula el mundo”&lt;/strong&gt; (justamente yo lo conocía de nombre pero nunca lo había podido escuchar). Finalmente, los temas de Invisible culminaron con &lt;strong&gt;“Perdonado (Niño condenado)”&lt;/strong&gt;: a riesgo de sonar repetitivo, diré que fue sublime, con ese grito en crescendo de Spinetta que ponía la piel de gallina. Pero había una yapa: Lito Epumer se sumó a Invisible y los acompañó en un gran cover de &lt;strong&gt;“Amor de primavera”&lt;/strong&gt; de Tanguito. Y se vino la (pronta) despedida de Invisible, sin que hayan tocado algunos otros temas míticos como “Que ves el cielo”, “Los libros de la buena memoria” o “Doscientos años”. Pero sería injusto quejarse después de lo recibido, y, como dijo Spinetta, “esto no termina acá”. &lt;br /&gt;No, faltaba otra pausa más para luego ver en el escenario a los legendarios Black Amaya, Carlos Cutaia y David Lebón y escuchar “Con ustedes, Pescado Rabioso”. Secundados por Guillermo Vadalá, estas leyendas vivientes se mandaron con &lt;strong&gt;“Poseído del alba”&lt;/strong&gt;, un comienzo extraño y familiar a la vez (como muchos comienzos spinetteanos), y con ese irresistible “Hoy te quiero proponer que mires en tu mar, mar cerebral...”. Lo siguiente fue otro punto altísimo de la noche: Luis le cedió el protagonismo al “ruso” Lebón (que, con anteojos oscuros y bufanda, tenía toda la pinta de mafioso) y éste entonó la breve y hermosísima &lt;strong&gt;“Hola, dulce viento”&lt;/strong&gt;. La andanada de clásicos siguió con &lt;strong&gt;“Serpiente (viaja por la sal)”&lt;/strong&gt;, donde terminó de quedar claro que, al igual que pasaba con Invisible, los integrantes de Pescado mantienen el mismo vuelo de hace treinta y cinco años. Y después de esta potente canción llegó la breve y mítica &lt;strong&gt;“Credulidad”&lt;/strong&gt; (sí, ya sé, usé la palabra “mítica” ochenta veces, pero me justifico igual que el Flaco cuando llamaba “genio” a cada uno de los invitados). Luego llegó el turno del rock and roll más puro y directo, con la increíble sucesión de &lt;strong&gt;“Despiértate, nena”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Me gusta ese tajo” &lt;/strong&gt;y &lt;strong&gt;“Post crucifixión”&lt;/strong&gt; (en ésta hubo pogo del público, totalmente justificado al escuchar ese riff de guitarra tan poderoso, inolvidable y contagioso). De esa tríada, en las dos últimas participó otro invitado más, el legendario Bocón Frascino, mientras Spinetta se divertía cambiando la letra de “Me gusta ese tajo” y fingiendo un tartamudeo al mejor estilo frenético-seductor de “My generation” de The Who: “co-co-co-con sus lindas piernas ella me hace pensar...”. Y con esas siete canciones quedó finiquitado el set de Pescado Rabioso. Una vez más, podríamos decir que merecían tocar dos horas más para contentar a todos, pero bue... También, una vez más, Spinetta aclaró “Esto no termina acá”.&lt;br /&gt;Claro que no, porque el recorrido había ido cronológicamente hacia atrás, así que ahora se venía el nacimiento de Spinetta como músico: en efecto, el tipo presentó a Emilio Del Guercio, Rodolfo García y el querido Edelmiro Molinari (cada uno más parecido a Gandalf que el otro) y tiró al aire otra de esas frases para generar ovaciones: “Con ustedes, Almendra”. Y el cuarteto psico-hippie de los 60s abrió con &lt;strong&gt;“Color humano”&lt;/strong&gt; (tema que luego daría nombre a otra banda de Edelmiro Molinari). Impresionante escuchar las entregas vocales de todos y los solos de guitarra. Y el tema que llegó después fue otra de esas hermosuras que uno nunca esperaba escuchar en vivo interpretado por la banda que lo creó: &lt;strong&gt;“Fermín”&lt;/strong&gt;. Una reposada joyita que dio paso a una canción considerada por muchos como la mejor del rock nacional: &lt;strong&gt;“A estos hombres tristes”&lt;/strong&gt;. Yo no estoy de acuerdo, pero sí es grandiosa, y sí fue espectacular verlo a Rodolfo García lucirse en la batería. Lugo vino algo que no era sorpresa porque yo había leído que la habían ensayado: &lt;strong&gt;“Hermano perro”&lt;/strong&gt;. Elecciones un tanto raras, ya que, si bien podría decirse que toda canción de Almendra es un hiperclásico obligatorio, faltaron otras más “conocidas” como “Plegaria para un niño dormido”, “Ana no duerme”, “Rutas argentinas” o “Tema de Pototo”. Pero no faltó lo que todos esperábamos: los músicos dejaron sus instrumentos y se acercaron despojados a Spinetta para funcionar como coro en la joya acústica que se venía. El tipo anunció: “No sé cuándo se volverá a cantar esta canción, así que se la dedico a mi mamá, esto es lo tuyo”. Y sonó nomás &lt;strong&gt;“Muchacha (ojos de papel)”&lt;/strong&gt; en la versión más celestial que nadie se pueda imaginar. Y fidedigna: el único instrumento era la guitarra, mientras que los compañeros del Flaco hacían los coros, que sonaban con la misma belleza arrasadora de la versión original.&lt;br /&gt;Así terminó el set de Almendra. Pero “esto no termina acá” dijo el Flaco una vez más. Y después de otro intervalo, volvió y presentó a otro invitado (“a éste lo quiero más que a otros”): Ricardo Mollo. El cantante de Divididos se unió a Spinetta para hacer &lt;strong&gt;“Ocho de octubre”&lt;/strong&gt;, un tema en honor a los chicos fallecidos en la tragedia de Santa Fe. El Flaco aclaró que la canción había sido compuesta junto a León Gieco, quien no podía estar presente porque estaba presentando en festivales de cine su documental “Mundo Alas”, que según Spinetta “es la mejor película de hoy en día, ¿okey?”. La siguiente canción también había sido escrita a partir de esa tragedia: &lt;strong&gt;“Retoño”&lt;/strong&gt;. Y luego el Flaco decidió terminar su recital con tres temas hiteros (si se puede decir eso de algún tema de Spinetta) de los 80s y comienzos de los 90s: &lt;strong&gt;“Seguir viviendo sin tu amor”&lt;/strong&gt; (donde se sumó el Mono Fontana), &lt;strong&gt;“Yo quiero ver un tren”&lt;/strong&gt; (donde se sumaron Daniel Rawson y Nico Cota) y &lt;strong&gt;“No te alejes tanto de mí”&lt;/strong&gt;. Claro, él insistió con que “esto no termina acá”, pero lo que quedaba no era una canción, sino un gesto: se puso una remera que aludía a la tragedia de Santa Fe y aludió (sin nombrar) a la revista Rolling Stone: en la tapa del número que está en los kioscos, se ve a Spinetta y Charly posando juntos, pero las letras de la remera de Spinetta (“todos fuimos, todos somos, todos pudimos ser”, en solidaridad con los familiares de los fallecidos en la tragedia de Santa Fe) fueron photoshopeadas para hacer más legible los textos de la tapa. Como Spinetta consideró esto una traición (ya que se había puesto la remera especialmente para que saliera en la tapa), instó a todo el público a que lo acompañara en un gesto de “fuck up” a la revista, y trajo a gran parte de los invitados de la noche a que posaran con las remeras en cuestión, “a ver cómo cortan la imagen ahora”.&lt;br /&gt;Y así terminó la noche. Casi cinco horas y media de música que parecieron la mitad, grandes gemas de una extensa carrera, muchos momentos históricos para el recuerdo y la posibilidad de ver a tres bandas de tiempos antediluvianos que demostraron por qué generan tanto seguimiento. Escuché rumores de que quizás Almendra haga recitales enteros el año que viene, ¿y por qué no podemos soñar con eso? Y ya que estamos, con más recitales de Invisible y Pescado Rabioso...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-5243712192571112769?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/5243712192571112769/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=5243712192571112769&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5243712192571112769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5243712192571112769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2009/12/cronicas-desde-velez-sarfield-la-noche.html' title='Crónicas desde Vélez Sarfield (La noche histórica de Spinetta)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-7181478692498810038</id><published>2009-09-16T18:19:00.000-07:00</published><updated>2009-09-16T18:58:27.014-07:00</updated><title type='text'>(In)consciente colectivo</title><content type='html'>Estaba en una parada de colectivo leyendo una nota sobre la carrera de Quentin Tarantino, a partir del estreno de su film "Bastardos sin gloria". Justo estaba leyendo la parte en que hablaban de su debut, "Perros de la calle", pero tuve que guardar la revista porque venía el colectivo. Al subirme y pagar, escucho que la hija del chofer (una niña de unos 7 años que lo estaba acompañando en su trabajo) le pregunta a su padre "¿Y por qué les dicen perros de la calle?".&lt;br /&gt;Mi sorpresa fue mayúscula, pero lo fue más escuchar lo que siguió. El chofer le respondió: "Porque son perros que no son de nadie, son vagabundos, están ahí en la calle sin dueño...". O sea que no estaban hablando sobre la filmografía de Quentin Tarantino, por supuesto, sino, literalmente, sobre perros de la calle. Y de hecho, eso es lo raro: si hubiera escuchado a dos personas hablando sobre Tarantino, esa casualidad no tendría nada extraño en una fecha cercana al estreno de un film suyo (sería como si una persona reflexiona sobre candidatos presidenciales el día de las elecciones y luego escucha a dos desconocidos hablar de lo mismo: nada raro).&lt;br /&gt;Lo altamente curioso que uno lea una sucesión muy específica de palabras y luego escuche esas mismas palabras en boca de otros sin que el objeto de la lectura y el objeto del diálogo ajeno tengan nada que ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-7181478692498810038?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/7181478692498810038/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=7181478692498810038&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7181478692498810038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7181478692498810038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2009/09/inconsciente-colectivo.html' title='(In)consciente colectivo'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-6482136364379615675</id><published>2009-03-23T21:14:00.000-07:00</published><updated>2009-03-23T21:18:37.403-07:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el Gran Rex (Roger Hodgson en Buenos Aires)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Prólogo: hace 10 años...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminaba la escuela secundaria vi que en el programa del canal Volver “Puerta V” pasarían un recital de Roger Hodgson, cosa rara puesto que era un músico inglés, y yo pensaba que ese programa sólo pasaba recitales de música en castellano. La cosa es que vi la transmisión: ya conocía varias canciones de Supertramp, la banda que él había co-liderado tiempo atrás, pero esa noche descubrí muchas otras, y además varias del tipo como solista, que tenían también una respetable armazón de “joyitas pop” como en lo mejor de aquella subvalorada banda. Y me fasciné con “Death and the zoo”, un emotivo e intenso tema inédito que, junto al resto del recital, me hicieron lamentar no haber ido al concierto. “Pero la próxima vez que vuelva a Argentina, voy de cabeza”, pensé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Presente: comienzos del año 2009&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Diez años después, Roger volvió, y mi cariño por su música y sus modos gentiles no había desaparecido, así que fui a verlo nomás al Gran Rex. A tono con los tiempos cínicos que corren, antes de su aparición en el escenario una voz femenina en off anunció que “si ustedes quieren presenciar una parte importante del pasado y vivir una noche de grandes canciones... pueden comprar el DVD de Roger Hodgson que se encuentra a la venta en el hall del teatro. Mientras tanto, pueden vivir algo similar con la presencia en vivo de este artista”. INCREÍBLE!!! NUNCA HABÍA ESCUCHADO ALGO ASÍ!!! En vez de anunciar el recital como la experiencia principal y el DVD como atracción secundaria o posible “sustituto”, esta voz nos decía que lo principal era el DVD, y que “mientras tanto” podíamos escuchar a Roger en persona. Supongo (y espero) que él no tuvo nada que ver con ese caradurismo.&lt;br /&gt;El recital empezó nomás con &lt;strong&gt;“Take the long way home”&lt;/strong&gt;, obvia elección para un comienzo luego del cual Roger se lamentó de que hubiesen pasado diez años entre su anterior visita y ésta, y expresó su deseo de que todos viviésemos una vuelta al pasado escuchando estas canciones que forman parte de su vida y, ojalá según él, también de las nuestras.&lt;br /&gt;A continuación siguió otro hiperclásico que cantó acompañado solamente por su guitarra acústica, &lt;strong&gt;“Give a little bit”&lt;/strong&gt;, para pasar luego al gran piano de cola que ocupaba el centro del escenario. Durante todo el recital el tipo alternó entre este piano, la guitarra y un pequeño teclado que emanaba sonidos muy “Supertramp”. Y lo primero que hizo en el piano fue otro gran hit, el ochentoso (en el mejor sentido de la palabra) &lt;strong&gt;“Lovers in the wind”&lt;/strong&gt;. Yo no recordaba esto, pero en la visita anterior sólo había dos músicos que lo acompañaban, así que esta vez fue bueno ver una banda completa en el escenario, banda cuyos integrantes tuvieron cada uno su momento de lucimiento (y donde no faltaba, como casi siempre en estos casos, un grandioso multiinstrumentista que cumplía varias funciones durante el concierto). &lt;br /&gt;Así se fueron sucediendo temas como &lt;strong&gt;“Hide in your shell”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Easy does it”&lt;/strong&gt; (durante la cual los silbidos de la canción fueron coreados por el público como mantra de estadio), &lt;strong&gt;“The more I look”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“Sister Moonshine”&lt;/strong&gt;, para luego llegar a una de las joyas más esperadas de la noche: &lt;strong&gt;“Breakfast in America”&lt;/strong&gt;. Después de esta canción que este año cumple tres décadas de existencia, el propio artista bromeó sobre la letra: “Not much of a girlfriend, I never seem to get a lot... las cosas que uno escribe cuando es joven” dijo riéndose.&lt;br /&gt;Durante el recital, varias veces Roger describía la génesis de una canción antes de interpretarla, como cuando dijo que le encanta la naturaleza y que una noche a la intemperie mirando las estrellas surgió la siguiente canción: &lt;strong&gt;“Lord is it mine”&lt;/strong&gt;. A continuación siguieron otras joyitas pop, como &lt;strong&gt;“Along came Mary”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Even in the quietest moments”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“You make me love you”&lt;/strong&gt;. Luego explicó que cuando era chico tenía los típicos sentimientos de cualquier adolescente hacia la escuela, un lugar que le enseñaba muchas cosas pero “nada de lo importante”, y que esos pensamientos le inspiraron varias canciones. Y cuando parecía que ésta era la introducción para “School”, lo que se vino fue mucho mejor: nada menos que el mítico pianito de &lt;strong&gt;“The logical song”&lt;/strong&gt;, probablemente el más grande éxito de Supertramp, y con justicia. El público deliraba, por supuesto. Y la alegría del señor Hodgson se percibía muy claramente: no hace nada mal al ego tener espectadores que expresen tanta devoción. Tanto es así que varias veces él pidió que se encendieran todas las luces de la sala para poder ver mejor al público.&lt;br /&gt;Lo sorprendente que uno descubría viviendo el recital es que hay muchos más temas famosos de Hodgson de los que uno imaginaba en un principio, los suficientes como para que hayan quedado afuera clásicos suyos solistas como “Showdown” o “In jeopardy”. Y también faltó, lamentablemente para mí, “Death and the zoo” (pero al menos al llegar a casa hice lo que hubiese sido obvio en estos diez años: la bajé de Internet, y volví a escucharla después de una década de haberla tenido solamente en la memoria). Volviendo al concierto, seguro hubo otros temas que no estoy citando, ya que no conozco su obra tan al dedillo y por lo tanto no recuerdo todos los que tocó. Pero sí sonaron los clásicos &lt;strong&gt;“Child of vision”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“A soapbox opera”&lt;/strong&gt; (típico ejemplo de los intereses trascendentales de Hodgson, ya que la canción fácilmente puede interpretarse como la expresión de la eterna duda sobre la existencia de Dios) y &lt;strong&gt;“Fool’s overture”&lt;/strong&gt;, que incluyó todos los efectos de sonido de la versión original y ese piano tan de fines de los 70s...&lt;br /&gt;Llegado el momento de los bises escuchamos las consabidas palabras “Bueno, ya les dije antes que escribí algunas canciones sobre la escuela...”. Y ahí sí, sonó &lt;strong&gt;“School”&lt;/strong&gt;, muy bienvenida por la mayoría del público, que gritó las partes de sirena con gran complicidad. Y para finalizar, dos clásicos con un (p)optimismo a prueba de todo: &lt;strong&gt;“Dreamer”&lt;/strong&gt; e &lt;strong&gt;“It’s raining again”&lt;/strong&gt;. Era obvio que ése era el último tema, no podía ser de otra manera; cualquiera que estaba viviendo esa fiesta de sonidos se daba cuenta de que era el perfecto final. Y así fue como Roger Hodgson terminó su recital, dejando a todos más que contentos (y yéndose él muy contento, por cierto). Mucha gente menosprecia a Hodgson o a Supertramp por considerarlos un “intento de banda de rock progresivo” (cosa que para muchos es un insulto) o una banda hacedora de hits “típicamente FM”, pero el costado progresivo nunca resultó lo suficientemente pretencioso como para desvalorizarlos, y sus canciones típicamente pop son excelentes dentro de ese género (género donde reinaron los Beatles más complacientes, que, al igual que Supertramp, entregaban verdaderas gemas pop para el recuerdo). Toda esta defensa viene a cuento para decir: ¡no se lo pierdan la próxima vez!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-6482136364379615675?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/6482136364379615675/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=6482136364379615675&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6482136364379615675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6482136364379615675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2009/03/cronicas-desde-el-gran-rex-roger.html' title='Crónicas desde el Gran Rex (Roger Hodgson en Buenos Aires)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-6215133847617261243</id><published>2009-01-17T04:55:00.000-08:00</published><updated>2009-01-17T06:50:35.550-08:00</updated><title type='text'>Pablostory Nº 43</title><content type='html'>Durante unas vacaciones, luego de haber tenido muchas conversaciones sobre religión con mis amigos en las que cada uno expresaba sus creencias (o no creencias) en Dios, fuimos a ver el amanecer. Y allí, envueltos en el bello paisaje en que nos encontrábamos, mi amigo-místico-y-al-mismo-tiempo-superinteligente-seguidor-de-creencias-cuasihinduísticas le gritó feliz a mi-amigo-superinteligente-ateo-y-cientificista: "¿¿¿Cómo podes creer que Dios no existe???".&lt;br /&gt;(Minutos más tarde le aclaró que no era un tonto que consideraba que la belleza del planeta era una prueba de la existencia de Dios, sino que simplemente se había dejado llevar por la emoción del momento en que contemplábamos callados ese amanecer.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-6215133847617261243?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/6215133847617261243/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=6215133847617261243&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6215133847617261243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6215133847617261243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2009/01/pablostory-n-43.html' title='Pablostory Nº 43'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-2531230648556327371</id><published>2009-01-16T16:44:00.000-08:00</published><updated>2009-01-16T16:59:04.291-08:00</updated><title type='text'>Mis pequeñas reseñas cinematográficas del 2008</title><content type='html'>Como es de esperar, las reseñas que aparecen a continuación son sólo de los films que vi, que suelen ser en su mayoría películas de género (no porque las prefiera, sino porque son las que más lamentaría no haber visto en pantalla grande si las llego a ver por tele). Esto fue escrito sin petensión de estilo, casi como "escritura para los amigos". Ah, y no se devela ningún secreto o misterio de las películas, así que adelante nomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Election”&lt;/strong&gt;: a pesar de que se estrenó pasada mitad de año, yo la ubico al principio porque ése fue mi orden cronológico, ya que la vi en el Festival de Cine de Buenos Aires del 2007 y entonces es el primer estreno del 2008 que yo haya visto alguna vez (y en el Festival la vi en fílmico, no en proyección digital como se terminó estrenando en el 2008). La cosa es que el gran Johnny To inauguró con este film una gran saga mafiosa que combina acción con intrigas y traiciones al punto de poder catalogarse perfectamente como la “El padrino” de Hong Kong. Una lástima el estreno en formato digital. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Gánster americano”&lt;/strong&gt;: después de tantas películas fallidas en los últimos 15 años (como “Corazón de héroes”, “Hasta el límite”, “Hannibal” y la sobrevalorada “Gladiador”), Ridley Scott finalmente dirige un film aceptable. Russell Crowe y Denzel Washington son el policía y el traficante enfrentados que, a la manera de “Fuego contra fuego”, no se ven las caras casi hasta el final del film. La película, basada en hechos reales, no es nada brillante, pero se deja ver sin que surja ningún costado hipercriticable, prepotente o modernoso, lo cual ya es bastante en este director, que antes supo hacer gemas como “Blade Runner” y “Alien”. De todos modos, el film desaprovecha mucho la ambientación setentista, que debería haber sido mucho más atrayente. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La leyenda del tesoro perdido: el libro de los secretos”&lt;/strong&gt;: esta secuela del agradable blockbuster de hace unos tres años tiene su mismo espíritu pero no resulta tan copada. Sí, leyeron bien, considero que la anterior era realmente una buena película, aceptando desde el vamos el género “escapismo puro” al que pertenece (y teniendo en cuenta que no llega a la altura de grandes películas de ese género, como las de Indiana Jones). Pero la segunda parte pierde el pequeño encanto de la novedad, y por más que haya glorias como Harvey Keitel, Helen Mirren y Ed Harris, el film se hace sólo llevadero, y absolutamente olvidable a pesar de la interesante premisa de encontrar secretos en pedazos de la historia de los Estados Unidos. Otro de los motivos por los que la original era mejor es que no era tan insufriblemente patriótica como ésta. Aún así, que el film mantenga su ritmo fresco es un logro en estos días de tanto blockbuster con montaje hiperkinético que no deja respirar. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El hombre robado”&lt;/strong&gt;: raro estreno que sólo se vio en el Malba, esta película argentina en blanco y negro merece un estreno mayor y en fílmico. Algo así como una versión nacional de los amores cruzados y diálogos ingeniosos que proponen los films del francés Eric Rohmer, el film resulta altamente disfrutable si se acepta el “mood”. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“1408”&lt;/strong&gt;: volvieron a ponerse de moda las adaptaciones de Stephen King. Este film está basado en un cuento con una idea bastante aprovechable y filmable: un escritor de guías de turismo de “hoteles embrujados” quiere alojarse en una mítica habitación de hotel famosa por las muertes que en ella sucedieron. Si el protagonista es John Cusack, ya hay interés garantizado, y, en efecto, la película logra atrapar hasta pasada la mitad del metraje, pero hacia el final se torna tan arbitraria y psicologista que pierde mucho de su mérito. Como film de terror, proporciona sustos y angustia, pero ese último tramo hace que le bajemos la posible buena nota a unos 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hitman”&lt;/strong&gt;: fallido film de acción basado en un videojuego, sobre un asesino profesional que… ¿Cuál era el argumento? Bueno, obviamente no quedó en mi memoria mucho que digamos. El protagonista tiene el mismo carisma que el que desplegó como villano en “Duro de matar 4.0” (es decir, ninguno), la trama no involucra al espectador y las escenas de acción ni siquiera resultan particularmente notorias. Al menos la coequiper femenina era Olga Kurylenko, que está mejor aquí (tanto en belleza como en capacidad actoral) que en la posterior película de James Bond que la hizo famosa. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Cloverfield: monstruo”&lt;/strong&gt;: una de las varias películas del año filmadas como si el camarógrafo fuese uno de los protagonistas, es decir, a la manera del “cinema verité” (como “El proyecto Blair Witch” o la posterior “Rec”). Con una publicidad enigmática que mantenía misterio sobre la trama, el film cumple su propósito de hacernos entrar en la vida de unos personajes de manera “realista” para luego arrojarlos en un infierno donde Manhattan es atacada por quién sabe qué. A pesar de que mucha gente se mareó por el movimiento de cámara, no me pasó a mí, y disfruté muchísimo este típico blockbuster filmado de manera distinta. Como casi todo lo que dirige o produce J.J. Abrams (“Lost”, “Misión imposible 3”, “Alias”, la próxima “Star Trek”), mantiene interés y logra posicionarse con talento dentro de un género al mismo tiempo que presenta algún aspecto novedoso. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Promesas del este”&lt;/strong&gt;: vuelve la dupla actor-director de “Una historia violenta”: Viggo Mortensen y David Cronenberg. Y esta segunda colaboración me gustó mucho más, quizás gracias a que esta vez Viggo está acompañado por la gran Naomi Watts. La historia es la de una mujer que se ve envuelta en la mafia rusa, donde labura nuestro querido Viggo. Su gesto de señalarse el cuello con cara de “a vos te voy a matar” es uno de los grandes momentos del año, como también lo es una feroz y visceral pelea en un sauna en la que se ve envuelto. Más allá de esa escena, el film mantiene un tono sobrio (que contrasta con los habituales excesos de Cronenberg) pero el interés nunca decae. La imagen final es un perfecto resumen de la brillantez de la película. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Sweeny Todd, el barbero demoníaco de la calle Fleet”&lt;/strong&gt;: si había una obra musical que fuera perfecto material para que Tim Burton lleve a la pantalla, era ésta. Otra oportunidad para que su aliado Johnny Depp se despache con una de esas actuaciones para la historia, aquí como un barbero que vuelve a su ciudad para vengarse del hombre que provocó la perdición de su familia. Todo es casi perfecto: la manera en que son interpretadas las canciones, la fotografía, el montaje, la ambientación… Sólo falla la poco interesante performance de los actores jóvenes, y un final que deja algún que otro cabo suelto. Es cierto que Burton fue incluyendo costados inesperados e imaginativos en cada uno de sus últimos films y se podría decir que aquí “se dejó estar”, es decir, que esta película parece más una copia del estilo de Tim Burton que una obra personal suya. Pero sería injusto criticarla por eso; aunque no sea todo lo brillante que puede ser, sí es más que suficiente el placer que obtenemos al ver la interacción entre Depp y Helena Bonham-Carter y al empaparnos del jugoso cinismo que emana la historia. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Expiación, deseo y pecado”&lt;/strong&gt;: sin ser mala, es una de las decepciones del año. Del director de la gloriosa última versión de “Orgullo y prejuicio” (y con su misma protagonista, Keira Knightley) llega esta adaptación de otra novela de época. Como el anterior trabajo de esta dupla, este film destila pasión, buenas actuaciones y un uso deslumbrante de la fotografía, el montaje y el sonido. Pero es el guión el que falla esta vez: la primera mitad de la película es apasionante pero luego se vuelve menos interesante hasta llegar a un final que a mí me decepcionó mucho. Y no sirve decir que es una adaptación fiel de la novela en que se basa; lo importante es que haya un buen resultado cinematográfico, y no ganar fidelidad al precio de que el film resulte menos bueno. De todos modos, es una película que hay que ver, pero ciertamente en cine, ya que en pantalla chica perderá mucho de su esplendor. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Petróleo sangriento”&lt;/strong&gt;: sí, es un film altisonante y pretencioso, como su protagonista, ese Daniel Plainview interpretado magistralmente por Daniel Day-Lewis. Pero esa ambición no es arbitraria ni contraproducente; encaja perfectamente con la historia que se cuenta, la de un buscador de petróleo cuyas ansias de poder y control no se detienen ni ante su propio hijo. Dura más de horas y media, pero nada está de más (aunque no me gustó tanto como “Magnolia” y “Embriagado de amor”, dos verdaderas joyas del mismo director). El secundario Paul Dano también se merece loas, sobre todo por su humillante confrontación final con el malo de Daniel, escena para el recuerdo. Y frase para el recuerdo: “I drink your milkshake!”. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“3:10 a Yuma”&lt;/strong&gt;: esta remake del clásico western recibió muy buenas críticas, y sí, se merece muchos elogios por contar una historia con clasicismo y sin aspavientos, aunque no es una brillantez como otros exponentes modernos del género (“Los imperdonables”, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”). Russell Crowe es un villano carismático, y Christian Bale está bien como un perdedor que le quiere dar lecciones de ética a su familia transportando a ese criminal al tren que lo llevará a prisión. Como dije, es una película a la que le falta mucho para convertirse en un film “especial”, pero sí llega a los 7 Aires. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Sin lugar para los débiles”&lt;/strong&gt;: los hermanos Coen tuvieron su momento más prestigioso (Oscar incluido) por su lograda adaptación de una novela que es un clásico moderno. Y Javier Bardem también ganó incontables premios por su rol de un asesino tan despiadado y tan poco emocional que no parece de este mundo. Pero Josh Brolin está igual de bien como un perdedor que encuentra la oportunidad de su vida al llevarse dinero de una fallida transacción mafiosa, y Tommy Lee Jones no se queda atrás en su papel del veterano sheriff que no entiende los tiempos modernos. Casi sin música, los Coen logran una película tensionante al mango, que de todos modos decepciona a muchos espectadores en sus minutos finales. A mí también, lo admito, pero lo que vino antes es tan poderoso que le doy 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“10.000 A.C.”&lt;/strong&gt;: después de despropósitos como “Stargate”, “Día de la independencia” y “El patriota”, pareció vislumbrarse un poco de luz en la filmografía de Roland Emmerich con el estreno de “El día después de mañana”, un film catástrofe con un ritmo acertado y protagonistas creíbles y queribles. Pero ahora volvió a entregar otro bodoque: una aventura ambientada en tiempos prehistóricos, con un joven héroe enfrentándose a mamuts, tigres de dientes de sable y toda una civilización que esclaviza a los suyos, todo en busca de su amada. Un argumento que podría haber dado una película aceptable, pero que fue guionado y filmado sin mucho talento y con muchos momentos ridículos, incluyendo una descolgada voz en off de Omar Shariff. De hecho, es sorprendente lo aburrido que puede resultar este blockbuster creado para ganar millones de dólares. 2 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Angel-A”&lt;/strong&gt;: este demorado estreno de Luc Besson volvió a mostrar sus manierismos visuales y argumentales, pero al menos con este film (y sus posterior y grandiosa “Arthur y los minimoys”) el tipo se desembarazó del ridículo de “El quinto elemento” y “Juana de Arco”. Aquí, un loser recibe la ayuda de una hermosa y desenfadada mujer que tiene más de un secreto… y ambos tratan de encontrarle un sentido a la vida mientras deambulan por París y tratan de solucionar los problemas monetarios de él. La fotografía en blanco y negro ayuda mucho a disfrutar del film, que, de todos modos, como era de esperar, no se eleva más allá de los 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El diario de los muertos”&lt;/strong&gt;: por todo lo que había leído sobre este film, suponía que esta nueva incursión del legendario George Romero en el mundo de los zombies sería un film tan entretenido como los anteriores y al mismo tiempo una incisiva mirada a los tiempos que corren. Y quizás sea lo segundo, pero no lo primero. Definitivamente es la más aburrida de sus películas de zombies, con sólo algunos momentos dignos de atención (como el comienzo y el final). Desde el guión se propone una distancia con los personajes que hace que no nos involucremos emocionalmente, con lo cual se pierde gran parte del interés posible. Y además, el film ni siquiera resulta tan interesante desde su comentario sociopolítico: la idea de que los medios pueden manipularse y que las filmaciones caseras pueden ser más “verídicas” resulta cansadora cuando la machacan una y otra vez. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“U23D”&lt;/strong&gt;: este film se estrenó sólo en IMAX, en 3-D. Es una versión reducida de lo que sería un típico concierto de la gira 2005-2006 que trajo a U2 a la Argentina, y de hecho varios segmentos están filmados en Buenos Aires. Es disfrutable por fans de U2, por supuesto, pero los efectos 3-D no eran tan grandiosos. De todos modos, lo que me creó un problema cuasiético fue el saber que en un film que supuestamente muestra un recital (o partes de varios recitales), para lograr una mayor cercanía entre las cámaras 3-D y los miembros de la banda muchas tomas están filmadas en un estadio vacío, con el grupo “actuando” su performance para que cuadre con el sonido grabado de esos recitales pero sin mostrar nunca el estadio vacío, de manera que el espectador piense que lo ve es parte de los recitales. Considero que eso es una deslealtad y un engaño, aunque el film no sea un documental. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Viaje a Darjeeling”&lt;/strong&gt;: cada tres años nos llega la cuota Wes Anderson, que aquí entrega otra obra con su estilo al mango, como en “Tres es multitud”, “Los excéntricos Tenenbaum” y “La vida acuática”. El cortometraje “Hotel Chevalier” (sí, ése donde se luce Natalie Portman) sirve como aperitivo al film, que cuenta la historia de tres hermanos (Owen Wilson, Jason Schwartzman y Adrien Brody) que viajan a la India en una travesía de reencuentro y autoconocimiento. La crítica dijo que éste es el film más manierista y calculado del director, pero a mí no me llegó así: realmente me conmovió este viaje cinematográfico de seres frágiles que mezcla exotismo, valijas metafóricas, una fotografía exquisita, Anjelica Huston, música hindú y pop clásico. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los paranoicos”&lt;/strong&gt;: a pesar de que se estrenó cerca de fin de año, la coloco aquí porque la vi en el Festival de Cine de abril. Otra vez Daniel Hendler haciendo de Hendler, y en esta película logra casi su mejor composición, como un tipo un tanto alienado (aunque no taaanto) que se reencuentra con un viejo amigo exitoso, quien le ofrece una oportunidad laboral al mismo tiempo que lo humilla (¿involuntariamente?). Y por si el perfecto guión no era suficiente, de repente aparece Jazmín Stuart para traer más luz a esta muy disfrutable y catártica película argentina. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Persépolis”&lt;/strong&gt;: otra que vi en el Festival de Cine, este film está basado en una historieta autobiográfica de una mujer iraní y está codirigido por ella. Narra su vida desde pequeña y su posterior exilio, con pinceladas precisas sobre la situación política de su país y sobre todo lo que atañe al crecimiento y aprendizaje de un ser humano, fanatismos musicales y desengaños amorosos incluidos. El film logra eso manteniendo una estética muy de comic pero al mismo tiempo muy cinematográfica, sin exhibicionismos técnicos y recurriendo incluso al uso de primitivas sombras chinescas. Una experiencia distinta que todos deberían ver. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Shine a light”&lt;/strong&gt;: finalmente, uno de los tantos documentales de Martin Scorsese tiene su estreno comercial en Argentina. Cuándo no, si es sobre los Rolling Stones. Y, justamente, es más musical (la grabación de un recital) que un documental (tiene alguna que otra entrevista de archivo). Es ya un lugar común decir esto, pero la banda se mantiene en forma, aunque yo no soy ningún fan del estilo gritón y movedizo de Mick Jagger. Sí del resto del grupo, sobre todo de Keith Richards, un alma hecha guitarra, y hasta canta con más sentimiento que Jagger. Hay invitados como Cristina Aguilera, Jack White y Buddy Guy, que tiene una mirada de verdadero diablo del blues y el rock and roll. Y hay hits obvios, pero también delicias como “She was hot” y “You got the silver”, todo filmado con una belleza puramente cinematográfica. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Iron Man: el hombre de hierro”&lt;/strong&gt;: una grata sorpresa, un blockbuster sobre un superhéroe de historieta que resulta una gran película, más allá de una confrontación final un poco falta de imaginación. Uno de los grandes aciertos del film es tener a Robert Downey Jr. como protagonista haciendo de Tony Stark, un millonario que se comporta como un playboy y sólo se preocupa por ganar dinero hasta que algunos infortunios personales le hacen ver que fabricar armas no está bueno. De ahí a convertirse en superhéroe hay un paso. La interacción con su secretaria (Gwyneth Paltrow), su manera de hacer chistes “dead-pan” mientras sostiene un trago, todo hace que nos preguntemos: ¿cómo es posible que recién ahora este tipo tenga este tipo de protagonismo estelar? 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los crímenes de Oxford”&lt;/strong&gt;: luego de grandes films (algunos no tanto, pero siempre interesantes y personales) como “El día de la bestia”, “Perdita Durango”, “Muertos de risa”, “La comunidad”, “800 balas” y “Crimen ferpecto”, Álex de la Iglesia dirige su película más impersonal, que llega a ser verdaderamente fallida para cualquier parámetro. Esta adaptación de la novela de misterio “Los crímenes imperceptibles” (escrita por un argentino) tiene una trama interesante que nunca llega a apasionar, por más que por ahí ande dando vueltas John Hurt en su típico rol de sabelotodo. Pero Elijah Wood como protagonista no logra ningún tipo de empatía, y todo parece resuelto de un modo “profesional y distante”, sin alma. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Meteoro: la película”&lt;/strong&gt;: parece que esta adaptación de la vieja serie de TV será un film incomprendido por siempre. Con un uso totalmente innovador de la fotografía y el montaje, los hermanos Wachowski logran una película con mucho amor por el cine y el pop (a diferencia de su trilogía “Matrix”, hecha sin amor a nada). Carreras, humor, psicodelia, secretos de familia, ninjas, estética de historieta, animé, flashbacks, monos, golosinas… en esta locura sobre ruedas hay de todo, y aún así el resultado es coherente y respetuoso con sus personajes. Y, sobre todo, altamente disfrutable para todos aquellos dispuestos a presenciar una película cuya estética se corre de los cánones tradicionales. Lamentablemente, no fueron muchos. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La rabia”&lt;/strong&gt;: este film estrenado en el Malba es el primero que vi de Albertina Carri (“No quiero volver a casa”, “Los rubios”, “Géminis”) y me decepcionó un poco. Narra una historia rural con sexo, violencia y sordidez, y tiene un estilo propio, más afín al llamado Nuevo Cine Argentino que al de una película “popular”, lo cual no me parece para nada mal. Pero el resultado es quizás demasiado crudo y distante para mi gusto. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”&lt;/strong&gt;: diecinueve años después del último film de la saga, Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford vuelven a entregarnos otra aventura del arqueólogo más famoso del cine. A pesar de que Spielberg mintió cuando dijo que el film, como los anteriores, tendría pocos efectos digitales, el resultado sigue teniendo ese espíritu lúdico y de amor por el cine que tenían las anteriores entregas. Ford está más viejo, sí, y eso parece contagiarse un poco a todo el film, pero el poder disfrutar una vez más de una de estas aventuras no tiene precio. Cate Blanchett es una villana a la altura del reto, y, contra lo que se podría esperar, el side-kick Shia LaBeouf no está insoportable, y hasta nos regala una de las escenas del año, saltando de liana en liana en una selva como Tarzán. Ah, y por fin podemos escuchar rock and roll en un film de Indiana Jones, y podemos ver una de esas clásicas “peleas en un bar de los años 50” al mejor estilo “Volver al futuro”. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La niebla”&lt;/strong&gt;: luego de “Sueño de libertad” y “Milagros inesperados”, Frank Darabont vuelve a dirigir un film basado en un texto de Stephen King. Esta película, cuyo título en castellano es el mismo que el de un gran clásico de terror de John Carpenter de 1980, también tiene todo para convertirse en un clásico del terror de los tiempos modernos. Sin ninguna gran estrella en el reparto, la historia conjuga el terror más básico (miedo a lo desconocido, que llega envuelto en una niebla para provocar muertes espeluznantes) con un terror más bien psicológico, que nace de las diversas reacciones que tienen los protagonistas frente a esa situación. Con un sorprendente final y un feeling entre “setentista” y “ochentoso”, este film se posiciona fácilmente entre lo mejor del año. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“I’m not there”&lt;/strong&gt;: milagrosamente se estrenó en cines la película de Todd Haynes (“Lejos del paraíso”, “Velvet goldmine”) sobre Bob Dylan, mítica por el hecho de que diversas etapas de su vida son personificadas por seis intérpretes distintos, uno de ellos una mujer, nada menos que Cate Blanchett haciendo del Dylan modelo ’66, el de anteojos oscuros que daba antológicas declaraciones a la prensa. Pero no sólo Blanchett está perfecta; también el chico que hace de un joven Dylan negro admirador de Woody Guthrie, el Dylan etapa “western crepuscular” que hace Richard Gere (en el segmento más críptico de todos, filmado como si fuera un viejo film de Robert Altman) y el Dylan que sufre por la separación de su esposa interpretado por Heath Ledger. Además de Altman, el film usa la estética de Fellini y Godard, logrando estilos distintos en cada segmento para dejar en claro que una vida y obra como las de Dylan serían inabarcables por una “biopic normal”, y que, justamente, el tipo es tan camaleónico que se merece un film así. La película quizás confunda a los que tengan pocos datos sobre su historia, pero a mí me fascinó. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Michael Clayton”&lt;/strong&gt;: no la vi en cine, pero la vi, así que es un estreno del 2008 que entra en esta lista. George Clooney hace uno de sus mejores papeles como un abogado que debe revisar su vida y su ética a partir de un caso complicado. El film tiene un tono minimalista (como la música de James Newton Howard que acompaña el metraje), y esa falta de estridencias hollywoodenses ayuda a que nos tomemos la cosa en serio. Tampoco es la brillantez que muchos decían, pero es ciertamente una buena película. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian”&lt;/strong&gt;: salvo por la confrontación final, la primera parte de esta saga no estaba mal. Esta secuela no sólo es mejor sino que es realmente un muy buen film de aventuras. Como en la anterior, hay pocas estupideces de blockbuster, no hay un montaje frenético imposible de seguir, y las actuaciones de los jóvenes protagonistas son sobrias, pero además esta vez el argumento es más “clásico”, si se quiere, permitiendo disfrutar del film de manera más simple y directa, como si fuera una película de fantasía de las que veíamos cuando éramos chicos. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hulk, el hombre increíble”&lt;/strong&gt;: la versión de Ang Lee de la clásica historieta del científico afectado por rayos gamma que se vuelve un monstruo verde cada vez que se estresa era una gran película, pero era tan distinta de lo que uno esperaría al ver un film de superhéroes (y era tan innovadora estéticamente) que será por siempre incomprendida. Por eso, en vez de hacer una secuela los capos de Hollywood decidieron hacer otra historia partiendo otra vez desde un “punto cero”, con nuevo director y elenco, para borrar cualquier filiación con el film anterior. Como era de esperar, el resultado es una película más “normal”, con una primera mitad aceptable y una segunda que se desbarranca por el abuso de efectos especiales exhibicionistas. Además, el personaje de Liv Tyler (que en la versión de Ang Lee hizo la perfecta Jennifer Connelly) está aquí muy desdibujado, sobre todo cuando de un momento para el otro deja a su novio sin darle ninguna explicación y se decide a seguir al protagonista. 5 Aires, aunque sea por el clasicismo de su primera mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Kung-fu panda”&lt;/strong&gt;: siempre digo que Dreamworks hace films animados gritones, atolondrados, colmados de referencias poco imaginativas a otras películas y con poca preocupación por dotar de verdadera vida a sus personajes y pasión a su narración, a diferencia de los films animados de Disney y Pixar. Teniendo en cuenta eso, esta película de Dreamworks parece acercarse un poco al molde Disney. Un oso panda con la voz de Jack Black sueña con ser un capo de las artes marciales y se ve envuelto en aventuras acordes a su sueño. Esta vez no hay un cúmulo de personajes histéricos o alocados, sólo lo es el protagonista, pero como tiene la voz y actitud de Jack Black, le creemos y le perdonamos todo. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Super Agente 86”&lt;/strong&gt;: Steve Carrell es el actor ideal para llevar al cine la serie de TV sobre Maxwell Smart, el temible operario del recontraespionaje. Y Anne Hathaway está increíblemente sexy como la 99, su compañera de misiones. La película no tiene el espíritu de la serie (lo cual no está mal), sino que resulta un “equivalente actual” de ella. Hay algunos buenos gags y dos protagonistas creíbles, pero no demasiado más; nadie diría que está entre los mejores films que mezclan espionaje y humor. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El fin de los tiempos”&lt;/strong&gt;: después de las brillantes “Sexto sentido” y “El protegido”, M. Night Shyamalan hizo tres films que tuvieron una recepción cada vez peor de público y crítica: “Señales”, “La aldea” y “La dama en el agua”. Si bien comparto algunas de esas críticas, me seguían pareciendo films personales, no complacientes y lo suficientemente interesantes para considerarlos valorables. Y con “El fin de los tiempos”, estoy de acuerdo con muchas reseñas que señalan que volvió a su mejor nivel. Un misterioso y silencioso apocalipsis acecha a la raza humana, y eso da pie para generar una tensión al estilo del Hitchcock de “Los pájaros”. Lamentablemente, muchos no aprecian ese manejo de la puesta en escena y además consideran que las actuaciones de Mark Whalberh y Zoey Deschanel son malas, sin darse cuenta de que responden al estilo y al ritmo del film. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Wall-E”&lt;/strong&gt;: si a los estudios Pixar les faltaba demostrar algo, con “Ratatouille” quedó claro que los tipos se preocupan por lograr obras maestras completas, no sólo en los aspectos técnicos sino también en el guión, el ritmo y las actuaciones (sí, hay actuaciones en los films animados). El equivalente del 2008 fue “Wall-E”; como aquel film, éste también es considerado por muchos no sólo uno de los mejores films animados de la historia sino también una de las mejores películas en cualquier género. La historia futurista de un enamoradizo robot encargado de limpiar un devastado planeta Tierra tiene una primera mitad que muestra con maestría cómo se puede narrar, hacer reír y emocionar casi sin palabras. La segunda mitad se vuelve más tradicional, pero aún así el film no baja su nivel en ningún momento. Una mezcla de E.T. y Cortocircuito, Wall-E es uno de los personajes del año. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Batman, el caballero de la noche”&lt;/strong&gt;: por varios motivos, la película más esperada del año: por un lado, era la secuela de la valorada “Batman inicia”, además reemplazaba a la insulsa Katie Holmes por la gran Maggie Gyllenhaal, agregaba al reparto a Aaron Eckhart en un mítico rol y contenía la última actuación del fallecido Heath Ledger, que, aunque no hubiese muerto, habría recibido las mismas loas por su perfecta caracterización de un desquiciado y terrorífico Guasón. Todas esas expectativas se vieron cumplidas: a pesar de que la película tiene varios errores de guión, su ritmo y su uso preciso y medido de los recursos envuelven al espectador en la historia, que, como dijo su director, tiene ecos del policial “Fuego contra fuego”, ya que se siente más como una película que muestra las diferentes maneras de combatir al crimen que como un film de superhéroes. Además de Ledger y Eckhart, se lucen especialmente Michael Caine como Alfred y Gary Oldman como Gordon. Quizás le sobran diez minutos, pero alcanza unos dignos 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hancock”&lt;/strong&gt;: otra vez Will Smith haciendo de Will Smith. Eso a veces funciona y a veces resulta en desastres; por suerte, acá nos encontramos con el primer caso. El trailer del film nos hacía creer que se trataba de un superhéroe que anda siempre borracho y ocasiona más problemas que soluciones al realizar sus hazañas. Pero ése es sólo el punto de partida; en su segunda mitad, esta película cambia el tono y deja de ser una simple comedia para enseriarse un poco. Muchos opinarán que fue un mal cambio de rumbo, pero yo creo que el error está en las promociones del film (que apuntaban a los chistes obvios para atraer público). Realmente disfruté el conflicto generado y la empatía lograda por el reparto, que incluye a Jason Bateman (de quien soy fan a partir de haber descubierto la serie “Arrested development”) y Charlize Theron, que por una vez me cayó bien. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Extranjera”&lt;/strong&gt;: como “La rabia”, éste es otro film argentino prestigioso que recibió buenas críticas pero no me llegó en lo personal. Estrenado en el Malba, el segundo largometraje de Inés César de Oliveira (de quien me encantó “Como pasan las horas”) traslada el núcleo de la obra “Ifigenia en Aulide” de Eurípides al interior de la Argentina (puntualmente, las sierras cordobesas). No alcancé a maravillarme por la sequedad que proponía el film ni por la fotografía, y el conflicto me pareció muy distante. Como con otros films alejados del mainstream (algunos de los cuales disfruto mucho), celebro que exista esta película pero ojalá me hubiera gustado más. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Viaje al centro de la Tierra”&lt;/strong&gt;: filmada para ser vista en 3-D, esta película se estrenó en Argentina en “dos dimensiones”, lo cual fue un desperdicio de algunas grandes escenas. Además se estrenó en castellano, pero el doblaje era aceptable. En conclusión, esas dos grandes contras no impedían que el film fuera disfrutable, y lo era por estar realizado con cierto sentido del clasicismo, como si estuviéramos viendo una de esas viejas películas de Sábados de Super Acción. Simplemente había que dejar de lado la novela de Julio Verne y dejarse maravillar. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La momia: la tumba del emperador dragón”&lt;/strong&gt;: a pesar de lo que muchos digan, los dos films anteriores de la saga, dirigidos por Stephen Sommers, estaban hechos con un sentido de diversión que los hacía nobles y disfrutables. Pero acá la cosa se fue al demonio. Sommers se fue de la saga y también la gran Rachel Weisz; en su lugar pusieron a Maria Bello, que en otros films está muy bien pero aquí tiene cero química con el protagonista Brendan Fraser… quien, por otra parte, parece estar en piloto automático. Y lo mismo el film: ya no hay más frescura sino puros efectos digitales obvios y feos (y hasta desaprovechan a Jet Li; podrían usar su experiencia en artes marciales para alguna buena secuencia física de pelea cuerpo a cuerpo pero sólo lo transforman ridículamente en monstruos generados por computadoras). Lo único rescatable del film es el humor que destila John Hannah, pero no alcanza para elevar la película más allá de los 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Star wars: clone wars”&lt;/strong&gt;: hace unos años hubo una interesante serie de animación artesanal (es decir, “a mano”) que narraba los hechos bélicos que ocurrían entre los episodios 2 y 3 de la saga de “La guerra de las galaxias”. Ahora, a George Lucas se le ocurrió volver a contar esas guerras pero con animación digital, y abrir esta nueva serie con un film que se proyecte en cines. Pero aquí la animación está pésimamente lograda: los robots, ambientes y naves espaciales se ven muy bien, pero los personajes no tienen expresión ni espontaneidad, y eso se contagia a los parlamentos, bastante mal “actuados”. Si la serie es como este film introductorio, Lucas la volvió a pifiar. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Muerte en la granja”&lt;/strong&gt;: con un espíritu y una estética bastante similares a los del primer film de Peter Jackson (“Mal gusto”), un compatriota neocelandés se mandó un pequeño gran film de terror con mucho humor negro y fabulosamente entretenido. Con personajes ridículos pero creíbles, es sorprendente pensar que éste sea el primer film de terror de la historia en el que la amenaza sean… ovejas. Ochentosa en el mejor sentido de la palabra. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Se busca”&lt;/strong&gt;: basada en una historieta, esta fallida película cuenta la historia de un perdedor reclutado por una organización de asesinos a sueldo que recibe instrucciones del siempre solemne Morgan Freeman y de un telar cuyos tejidos deben ser interpretados para saber quién debe ser la próxima víctima (que, en teoría, es siempre alguien cuya desaparición “le hace bien al mundo”). La mayor atracción del film son sus exageradas escenas de acción (que no están mal) y Angelina Jolie como la reclutadora. Lo ridículo (y éticamente cuestionable) es que estos asesinos sólo se cuestionan su misión cuando piensan que el telar puede estar siendo manipulado o mal interpretado. Pero hasta ese momento… obediencia debida. Encima el final parece expresarles a los espectadores que si no están “rebelándose” como el protagonista (agrediendo a sus jefes, ex-parejas y otras personas desagradables que hayan conocido) están perdiendo el tiempo. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La mujer sin cabeza”&lt;/strong&gt;: esperadísimo tercer largometraje de Lucrecia Martel (“La ciénaga”, “La niña santa”), que está a la altura de las expectativas, es decir, es tan perfecta, misteriosa y árida como uno podría esperar (de hecho, casi se podría decir que al lado de ésta, “La ciénaga” es una película “ágil”). María Onetto tiene su merecido protagónico haciendo de una mujer que cree atropellar a algo o alguien en la ruta, y esa duda la carcome durante el resto del film. Como en su filmografía previa, Martel presta atención al sonido, al habla de las personas que retrata y al mundo que las rodea, todo con un estilo visual milimétrico pero no pretencioso. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Rec”&lt;/strong&gt;: al entrar en la sala cometí el error de sentarme aproximadamente en la fila del medio, y en este film había que estar lo más alejado posible de la pantalla, ya que se trata de otro caso de supuesto “found footage”, es decir, lo que muestra la película es lo que uno de sus personajes filma en su cámara, pero esta vez, a diferencia de “Cloverfield”, el resultado sí marea. Sumemos a esto que el género aquí es terror puro, y tenemos como conclusión que casi me dieron ganas de vomitar, pero no sucumbí. De hecho, más allá de ese mareo pasajero, pude disfrutar del film, que logra lo que se propone: aterrorizar con la historia de una reportera que acompaña a unos bomberos a un edificio en el que se desatará un desastre “contenido desde afuera” pero espeluznante para los que lo viven (y para los espectadores). Con una duración que no se extiende más de lo debido (menos de una hora y media), la película tarda un poco en agarrar vuelo porque al principio todo es “normal” y los personajes no logran interesar, pero luego el film agarra a los espectadores y los lleva de aquí para allá en un ambiente claustrofóbico que culmina en unos últimos quince minutos realmente tensionantes. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Control total”&lt;/strong&gt;: Sheia LaBeouf y D.J. Caruso, protagonista y director del éxito del 2007 “Paranoia” (modesto y buen thriller), se unen nuevamente para otro homenaje a Alfred Hitchcock. Si antes fue un film que citaba desde su premisa a “La ventana indiscreta”, aquí se trata de una aventura que hace referencia a esos films de espionaje donde un hombre inocente se ve envuelto en una trama que lo supera, como “Intriga internacional”, “Los 39 escalones” y “El hombre que sabía demasiado”. Una extraña voz femenina que parece controlar gran parte de los recursos yanquis (aviones, teléfonos, semáforos, etc) obliga por teléfono a nuestro héroe y a la coprotagonista (Michelle Monaghan) a seguir sus instrucciones, que tienen que ver con conspiraciones políticas. Típico blockbuster de los que logran cumplir su cometido de entretener. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Yo soy sola”&lt;/strong&gt;: la vi en un preestreno en el Malba, y fue sorprendente lo decepcionante que resultó este film nacional. Dividido en cuatro historias protagonizadas cada una por una actriz distinta, la película es esquemática y poco interesante, casi a la manera de los malos films argentinos de la década del 80 y comienzos de los 90s. Se salva Eugenia Tobal por su carisma, pero no hay mucho más. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Historias extraordinarias”&lt;/strong&gt;: estrenada en el Malba en proyección digital, esta película fue alabada como un ejemplo de cómo se puede hacer un film argentino épico, ambicioso, sin estrellas, sin apoyo económico de fuentes oficiales, filmado en las afueras de la periferia y con una pátina de “alta cultura” (dura cuatro horas, narra muchas historias y tiene constantes voces en off) que sin embargo no desentona con su afán popular y aventurero. Por suerte el director aclaró que no es su intención alzarse como una bandera a seguir, y si así fuera sería imposible: el film es único en la mezcla de los aspectos ya mencionados y en la experiencia de presenciar historias narradas con prosa cuasiborgeana que son un compendio entre las aventuras de la colección Robin Hood que leíamos cuando éramos chicos y las tramas complejas de cualquier gran novelista del siglo XX. Es bueno que exista una película con una ambición tal que uno pueda referirse a ella como el equivalente al “Adán BuenosAires” o “Rayuela” en cine (y también es bueno que tenga dos intervalos en el medio de esas cuatro horas). 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hellboy II: el ejército dorado”&lt;/strong&gt;: esta continuación es bastante mejor que el primer film de la saga. Guillermo del Toro sigue mostrando un gran amor por sus personajes, por todo lo monstruoso y marginal y por los efectos especiales artesanales por sobre los digitales (eso no quiere decir que en el film no haya efectos digitales, sino que están usados con criterio y de manera tal que todo se sienta corpóreo, como bien sabe hacer Spielberg). En esta secuela, al secundario de Sapien le llega su etapa romántica, tanto como para cantar borracho junto con Hellboy la versión de Barry Manilow de “Can’t smile without you” (gran momento). Una película guionada y actuada con criterio y con amor por el cine de género, cosa que se nota también en la inclusión de ese gran nuevo personaje cuasiinvisible de Johan Krauss. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Espejos siniestros”&lt;/strong&gt;: el hecho de que Kiefer Sutherland haya obtenido la popularidad que se merece con su gran protagónico en la serie “24” no significa que haya que perdonarle sus malas decisiones cinematográficas; en esta remake de un film oriental de terror, el tipo pone empeño pero no puede salvar un argumento bastante arbitrario y rutinario. Y eso que el film está dirigido por Alexandre Aja, que supo hacer la gran remake de “The hills have eyes” y la hipervalorada “Alta tensión” (que no era gran cosa pero tenía estilo). Como el título nos avisa, los espejos acechan terroríficamente a Kiefer y sus seres queridos, dando lugar a sobresaltos obvios y frases tan ridículas como “Ten cuidado con el agua, puede crear reflejos”. Lo único rescatable es el uso de la obra musical “Asturias” de Albeniz en una versión propia de un film de horror; es tan buena que uno se pregunta cómo no se le ocurrió a nadie antes versionarla de esa manera. Pero de todos modos el film se queda en 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Entre la vida y la muerte”&lt;/strong&gt;: otra de las decepciones del año. Ed Harris vuelve a dirigir y protagonizar una película, en este caso un western en el que lo acompaña el gran Viggo Mortensen, y donde además se hacen presentes Rennee Zelweger como “la chica” y Jeremy Irons como “el villano”. Con ese reparto y unas reseñas que hacían referencia al estilo de John Ford, todos esperábamos un gran western “al estilo de los de antes”. Sin embargo, nos engañaron: de tan “revisionista”, la película se vuelve casi aburrida y, si bien la interacción entre Harris y Mortensen es interesante, no logran que el film se eleve por encima de su (muy) bajo perfil. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El extraño mundo de Jack 3-D”&lt;/strong&gt;: la proyectaban doblada al castellano, pero obviamente había que ver en pantalla grande el reestreno de este mítico film de 1993 producido por Tim Burton y dirigido por el olvidado Henry Selick, más si se trataba de una versión en 3-D. A partir de esta experiencia descubrí por fin que una proyección digital puede ser respetable: la imagen se veía realmente bien, para nada pixelada, y daba para desear que ojalá hubiese más proyecciones digitales de esa calidad. Sobre la película no hay mucho nuevo para decir: es un exponente prototípico del estilo halloweenesco de Burton, con sus personajes festivos y marginales al mismo tiempo, y el 3-D no aporta demasiado (lo cual era de esperar, ya que el film no fue hecho originalmente en ese formato sino que fue retocado especialmente para este evento). 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Shara”&lt;/strong&gt;: la revista sobre cine El Amante (en cuyas críticas confío bastante) venía diciendo desde el 2003 que esta película era una gran obra maestra, y que era una vergüenza que no se estrenara en la Argentina. Finalmente, lo hizo, y la expectativa estaba justificada. La historia de una familia en la que uno de los hijos desaparece misteriosamente está narrada con sencillez, humildad y un respetuoso pudor, y hacia el final incluye un desfile/comparsa que, bajo la lluvia y con toda la garra, desata la energía contenida en algunos personajes. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Che (el argentino)”&lt;/strong&gt;: finalmente llegó la esperada primera parte de la saga sobre el Che Guevara filmada por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio Del Toro. Como era de esperar, la experiencia está narrada con rigor, verosimilitud, respeto y hasta ascetismo; la película no sigue los cánones hollywoodenses ni en el idioma (el yanqui Soderbergh filmó todo de manera cuasidocumental, en la lengua que corresponde a cada momento, casi siempre castellano) ni en la descripción de los personajes, todos seres humanos con manías, aciertos y fallas, incluyendo al Che, en quien vislumbramos una persona normal y al mismo tiempo un héroe por el simple hecho de ser fiel a sus convicciones. A pesar de las reservas que me merecen ciertos films de Soderbergh como “Traffic” y “Erin Brockovich”, hay que admitir que el tipo se acerca a cada género que aborda con verdadero empeño e imaginación, y que ha logrado una película realista y no sensacionalista sobre un personaje mítico. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Max Payne”&lt;/strong&gt;: otro film basado en un videojuego, esta vez sobre un agente de la ley al que le asesinan la familia. A diferencia de “Hitman”, ésta al menos tiene un protagonista con carisma: Mark Whalberg. Pero igual no se logró una película que involucre demasiado al espectador. Hay una atmósfera dark pero eso no alcanza para darle personalidad al film, que por cierto parece estar filmado para fetichistas de las armas. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Quantum of solace”&lt;/strong&gt;: con el gran Mathieu Amalric como villano y la bella Olga Kurylenko como la chica de turno, muchos esperábamos que la nueva película de James Bond estuviera a la altura de aquel renacimiento que fue “Casino Royale”, que develó a Daniel Craig como un nuevo agente 007, más vital y oscuro que los anteriores. Y aquí el tipo vuelve a mostrar su increíble carisma, pero el film no funciona: pese a ser la película más corta de toda la saga, llega a resultar aburrida gracias a un guión casi confuso y varias escenas de acción filmadas con planos cortos y cerrados que no dejan disfrutar de lo que sucede (de todos modos, hay un par de escenas que sí se salvan). Esto no es lo que nos prometieron con “Casino Royale”, así que esperemos que la tercera vuelva al nivel de la anterior. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Madagascar 2”&lt;/strong&gt;: como casi siempre sucede con Dreamworks, este film animado es disfrutable pero olvidable con el paso del tiempo. Definitivamente mejor que la película anterior de esta saga, aquí se introducen algunos nuevos personajes pero lo mejor sigue siendo la performance de los pingüinos y el King Julian con la voz de Sacha Baron Cohen. Y lo peor sigue siendo la inclusión de esa viejecita molesta y atlética que no concuerda con el mundo que propone la película (al menos con el mundo de los seres humanos). Divertida y nada más. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Planet terror: furia en la ciudad”&lt;/strong&gt;: por suerte se terminó estrenando en cines una de las dos partes que conforman el díptico “Grindhouse”, homenaje de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino a los films bizarros de la década del 70 filmados con bajo presupuesto y poca vergüenza y exhibidos en pésimas condiciones en doble programa. En este caso se trata de la mitad correspondiente a Rodríguez, una película que nos da tiempo para encariñarnos con los personajes antes de enfrentarlos a un ejército de zombies de las maneras más insólitas. Los protagonistas son Rose McGowan, Freddy Rodríguez y la casi desconocida Marley Shelton como tres perfectos antihéroes, y en toda la película sobrevuela un humor lunático que de todos modos no le falta el respeto a los personajes, más bien referencia a las imaginativas ideas que tenían los films de género en aquella década. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Rock n rolla”&lt;/strong&gt;: siete años después de “Snatch, cerdos y diamantes”, vuelve a estrenarse un film de Guy Ritchie en la Argentina. Parecida a aquella en sus idas y vueltas y en el tono desfachatado con que describe las andanzas de un grupo de gangsters (hasta tiene una escena de baile que intenta ser tan mítica como la de “Pulp fiction”), la película resulta entretenida, aunque ese estilo “canchero y modernoso” puede tornarse un poco pretencioso (juro que la rima fue involuntaria). 6 Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-2531230648556327371?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/2531230648556327371/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=2531230648556327371&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/2531230648556327371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/2531230648556327371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2009/01/mis-pequeas-reseas-cinematogrficas-del.html' title='Mis pequeñas reseñas cinematográficas del 2008'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-8098468598218953210</id><published>2008-11-23T18:12:00.000-08:00</published><updated>2008-11-23T18:28:32.966-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde Vélez Sarfield (Queen en Buenos Aires)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Un profesor de la facultad dijo una vez: “Se puede entrar en Borges a través de Paulo Coelho, pero no a la inversa: no se puede leer a Coelho después de haber leído a Borges”. Del mismo modo, es posible que resulte difícil que alguien sienta fascinación por Queen si conoce la obra de monstruos como Bob Dylan, Tom Waits, The Who, Joni Mitchell o Lou Reed, pero lo opuesto no sólo es posible sino que es algo muy común en muchísimos argentinos que “descubrieron” la música a comienzos de los 90s. En ese entonces, muchos jóvenes empezamos a escuchar rock y pop a partir de la masividad que ganó Queen con la muerte de Freddie Mercury. Luego, a partir de Queen (y Guns N’ Roses, otra grupo popularísimo del momento), “entramos” a otros artistas, pero nos quedó ese amor por “nuestra primera banda”, ese sentimiento irracional de pertenencia a canciones que mantuvieron cierta magia en nuestra memoria. Y, si bien pasé a ser de la opinión de que mucho del Queen de los 80s es pura música FM que cualquier banda podría haber creado, siempre seguí opinando que en los 70s hacían un glam rock muy respetable y que, aún en los 80s, sus shows en vivo poseían una energía envidiable y demoledora. Es por eso que cuando me enteré de que los dos miembros activos de la banda en la actualidad se habían juntado con otro cantante y habían organizado una gira que incluía a Argentina, no lo dudé: encontrarme con esa parte de mi pasado, con ese “primer amor” musical, era una cita ineludible.&lt;br /&gt;El lugar que elegí, campo vip, era ciertamente caro, pero tenía que vivirlos de cerca, y no era tan caro como los que estaban en sillas en el campo, que deben haberse sentido estafados al ver que los que pagaron menos, por estar parados, les tapaban la visión. Apenas llegué me posicioné a la izquierda de la pasarela, lo más cerca posible del escenario, y la espera fue amenizada por un Coro de Niños conducido por un tal Claudio (al que el público apodó Gepetto por su barba y anteojos), que interpretaron versiones instrumentales de “Oye cómo va/Mi pito” de Santana, “Yesterday” y “All my loving”, de los Beatles, y un popurrí de Queen que incluyó “We will rock you”, “Bohemian rhapsody” y “We are the champions”. En ese ambiente tan abierto era difícil apreciar la calidad de semejante ensamble (cincuenta músicos sin mucha amplificación que digamos), pero el público valoró el empeño y la onda y aportó su fanatismo coreando todo lo que sabía. La siguiente banda soporte (unos brit pop llamados Underdog, argentinos que cantan en inglés) tuvo menos suerte: les habría ido mejor en un ambiente más pequeño, y con un público un poco mejor dispuesto y no tan ansioso por ver salir a su banda. Encima, los tipos se presentaron diciendo “Somos Queen”; se imaginan que recibieron algunos insultos, ¿no?&lt;br /&gt;Finalmente, media hora después de lo previsto (¿dónde quedó la puntualidad inglesa?), las luces se apagaron y la pantalla gigante se llenó de truenos, relámpagos, lluvia y un viaje por el espacio que culminaba en el planeta Tierra, mientras una voz en off decía frases relacionadas con el cosmos. La guitarra de Brian May interrumpió todo eso; los tipos ya estaban ahí, comenzando con &lt;strong&gt;“Hammer to fall”&lt;/strong&gt;, y el público se vino abajo. Hay que decir que el micrófono del "nuevo cantante" Paul Rodgers no estaba del todo ajustado: su voz sonaba muy baja. Sumemos a esto que el tipo muchas veces no cantaba con toda la energía del mundo, y que el público coreaba absolutamente todas las letras que conocía, y tenemos este resultado: su voz casi era casi imperceptible. Y para mí eso estuvo bien, ya que había escuchado un álbum en vivo representativo de esta gira y no me había gustado del todo este cantante. Se preguntarán entonces por qué fui al recital; la respuesta, más allá del motivo nostálgico apuntado anteriormente, tiene que ver con el “sonido Queen”, que sigue presente más allá de quién sea el cantante, y además muchas canciones las cantan May y Taylor, cuyas voces sí me llegan. La cosa es que, terminado el primer tema, la banda se mandó con &lt;strong&gt;“Tie your mother down”&lt;/strong&gt;, otro rock clásico imbatible que demostró a la banda lo que tanto sorprendió al cantante de Pearl Jam cuando vino a la Argentina: ¡el público canta hasta las partes de guitarra! Luego fue May quien entonó los versos iniciales sin acompañamiento de &lt;strong&gt;“Fat bottomed girls”&lt;/strong&gt;. Lo de “sin acompañamiento” es un decir, ya que si conocen la canción sabrán con qué energía cantó el público el famoso “Aaaare you gonna take me home tonight?”.&lt;br /&gt;Luego sonaron las inconfundibles líneas de bajo de &lt;strong&gt;“Another one bites the dust”&lt;/strong&gt;. Como en esta canción hay un poco más de lugar para el juego vocal, aquí sí se escuchó más la voz de Rodgers, y yo confirmé mis impresiones previas. Y luego May volvió a guerrear con su guitarra unas líneas que derivaron en el comienzo de &lt;strong&gt;“I want it all”&lt;/strong&gt;, una de las primeras canciones de Queen que me fascinaron allá por 1990. Con esta andanada de hits, el público deliraba y pogueaba como loco, tanto que las primeras palabras de May (en un español accidentado pero eficiente) fueron para decir algo así como “Tengo que pedirles un favor… parece un poco peligroso desde acá… traten de tener un poco de calma y no venirse tan para adelante”. Todos aplaudieron esta preocupación de May por el público, aunque el pogo no se detuvo, ¿y cómo lo iba a hacer si la siguiente canción fue &lt;strong&gt;“I want to break free”&lt;/strong&gt;?. Un clásico, sí, pero nunca me sedujo tanto como a otra gente.&lt;br /&gt;A continuación vino un “descanso de clásicos”, es decir, sonaron dos temas del nuevo disco: &lt;strong&gt;“C-lebrity”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“Surf’s up… school’s out”&lt;/strong&gt;. Nada memorables, pero con algún riff de guitarra que los fans ya tenían aprendido. Luego quedó bien al frente la voz de Rodgers, quien se acompañó con guitarra acústica para hacer &lt;strong&gt;“Seagull”&lt;/strong&gt;, un clásico suyo de los tiempos en que era el cantante de Bad Company. De hecho, mientras sonaba la canción, las pantallas mostraban imágenes de toda la carrera de Rodgers, incluyendo fotos de cuando era un joven pelilargo que formaba parte de las bandas Free, The Firm y The Law. Ésta fue la interpretación vocal de Rodgers que más conforme me dejó. Pero terminado este segmento, se vino lo mejor.&lt;br /&gt;Brian May se vino a la pasarela que se adentraba en el público, mientras yo me adentraba entre el campo para estar lo más cerca posible de ese sector. Nuevamente en español, expresó que era un honor volver a estar en Argentina, dijo “hola a nuestros viejos amigos y hola a nuestros nuevos amigos” y dedicó el siguiente tema a “alguien que no puede estar aquí con nosotros”, obviamente Freddie Mercury. Y sí, tocó &lt;strong&gt;“Love of my life”&lt;/strong&gt;, en la memorable e inolvidable versión acústica que todos conocemos. La voz de May sonó conmovedora, dándole, si se quiere, más emotividad a la canción que si la hubiera cantado el propio Mercury. Luego se vino Roger Taylor con un timbalcito y se sentó junto a May, quien dijo que iban a hacer “un viejo tema folk”. Los fans más acérrimos del álbum “A night at the opera” deliramos, porque lo que sonó fue &lt;strong&gt;“39”&lt;/strong&gt;. Y al llegar el estribillo, viendo que gran parte del público sabía la letra y la coreaba con alegría superlativa, May y Taylor dejaron de cantar y se quedaron quietos observando. Finalmente, aplaudieron y May dijo “Está muy bien… pero necesitamos más músicos”, y se vinieron el bajista, el otro guitarrista y el tecladista (una mezcla de Mark Knopfler y Peter Gabriel). Sí, cinco tipos parados en el borde de esa pasarelita haciendo “39”, lo cual fue mágico. Al terminar se fueron todos salvo Taylor y el bajista, que se mandaron un curioso y exhibicionista experimento: el bajista mantenía presionadas las cuerdas de su instrumento y Taylor golpeaba, sacando de esta manera las bases rítmicas de temas como “Another one bites the dust” (que ya había sonado) y “Under pressure” (que esperanzó al público haciéndonos pensar que se venía esa canción, pero no). Luego se fue el bajista y Roger se puso a tocar su timbalcito mientras un técnico le iba alcanzado las diversas partes de su batería, y a medida que lo hacía, la cantidad de platillos que Taylor tocaba iba en aumento, hasta tener toda la batería armada ahí enfrente nuestro, a dos metros nomás. Ya me palpitaba lo que se venía, y se me hacía agua la boca; en efecto, desde el escenario principal, Brian May tocó en guitarra el comienzo de &lt;strong&gt;“I’m in love with my car”&lt;/strong&gt;, una de las canciones del repertorio de Queen que siempre cantó Taylor. Y la versión sonó con toda la fuerza de su voz guerrera y disfónica, tal como en el disco de hace 33 años.&lt;br /&gt;Y ya que estaba como centro del espectáculo, Taylor siguió siendo la voz principal en el siguiente tema, nada menos que &lt;strong&gt;“A kind of magic”&lt;/strong&gt;, también de su autoría. Luego volvió May a sentarse nuevamente junto a Taylor y dijo “Ustedes saben qué quiere decir esta próxima canción… las palabras de amor”. Y sí, lo sabíamos, sabíamos que &lt;strong&gt;“Las palabras de amor”&lt;/strong&gt;, canción con nombre en español y dos frases en castellano había sido escrita en 1982, luego de la visita de la banda a la Argentina, quizás para mandar un mensaje de unión entre los dos países a pesar del conflicto de Malvinas. Podía haber supuesto que lo iban a tocar esa noche. Finalmente, Taylor empezó a entonar los versos de la mejor de las nuevas canciones de Queen: el lento y esperanzador &lt;strong&gt;“Say it’s not true”&lt;/strong&gt;, cuya segunda estrofa canta May. Y para la tercera estrofa volvió Paul Rodgers; fue un símbolo de que “el hechizo había terminado”, ya que, en efecto, fue el último tema que hicieron posicionados en ese lugar de la pasarela adentrado en el público.&lt;br /&gt;Lo que siguió fue &lt;strong&gt;“Feel like makin’ love”&lt;/strong&gt;, otro tema de la ex banda de Paul Rodgers Bad Company. Y luego vino &lt;strong&gt;“We believe”&lt;/strong&gt;, del último disco: créanme que he visto tantas alusiones a Barack Obama en los últimos meses que ya no recuerdo si aquí también pusieron una imagen suya o si lo estoy imaginando. Luego se fueron todos del escenario y Brian May empezó a pasearse de aquí para allá mientras hacía su clásico solo de guitarra distorsionado, también conocido como &lt;strong&gt;“Brighton rock”&lt;/strong&gt;. Cerca del final del solo, se subió a una parte superior del escenario (básicamente al lugar donde estaba la pantalla) para que todos pudieran verlo en pose mítica, y dar lugar a &lt;strong&gt;“Bijou”&lt;/strong&gt;, un tema casi instrumental excepto por unos pocos versos cantados originalmente por Freddie Mercury, y que aquí fueron reproducidos de la misma manera, es decir, con imágenes y voz de Freddie. Y esta parte cuasiinstrumental de May derivó en &lt;strong&gt;“Last horizon”&lt;/strong&gt;, un tema solista de May con una melodía incluida originalmente en el primer álbum de Queen.&lt;br /&gt;Luego volvió toda la banda y sonaron los acordes de &lt;strong&gt;“Under pressure”&lt;/strong&gt;… y esta vez no fue un amague, la canción pasó enterita ante nosotros, con el bajista haciendo las partes vocales que hacía David Bowie como invitado en la versión original. Durante este tema escuché a alguien del público decirle a su acompañante “¿Te das cuenta de lo que estás escuchando?”, y ésa parecía ser la sensación general de todos los presentes. Siguiendo con temas míticos, llegó &lt;strong&gt;“Radio Ga Ga”&lt;/strong&gt;, y sí, todos hicimos los movimientos de brazos que se ven en el videoclip de la canción y en todos los recitales que alguna vez vimos por televisión. No cantaron la segunda estrofa, pero la canción no pareció más corta por eso. Y luego Rodgers se colgó la guitarra y se mandó con &lt;strong&gt;“Crazy little thing called love”&lt;/strong&gt;: después de tanto pogo catártico, que sonara un tema “bailable” al estilo del rock and roll más clásico fue raro y casi gracioso. Pero lo que vino después no fue gracioso: nada menos que la intro tecladística de &lt;strong&gt;“The show must go on”&lt;/strong&gt;. Una vez más, el canto del público se escuchó más que el de Rodgers, y bien que estuvo. Luego volvió a aparecer Freddie Mercury en la pantalla; mientras sonaba una grabación suya de una versión en vivo de &lt;strong&gt;“Bohemian rhapsody”&lt;/strong&gt;, los músicos en el “presente” lo acompañaban, hasta llegar a la parte operística, donde, como en las viejas épocas, sonó la grabación original (el público, por supuesto, no dejó pasar la oportunidad de gritar a viva voz “Mama mia, mama mia, mama mia, let me go”). Luego, para la parte rockera, Rodgers sí se atrevió a reemplazar a Freddie Mercury, y en la parte final hicieron una suerte de dueto, Rodgers desde el presente y Freddie desde la pantalla. Final apoteótico con la clásica línea “Anyway the wind blows”, y la banda dejó el escenario.&lt;br /&gt;Pero obviamente volverían, esta vez con camisetas argentinas. Hicieron &lt;strong&gt;“Cosmos rockin”&lt;/strong&gt;, otro rockito con pasta de semiclásico del nuevo álbum, que fue seguido por &lt;strong&gt;“All right now”&lt;/strong&gt;, tema de cuando Paul Rodgers formaba parte de Free. A pesar de ser un tema conocido, la gente ni lo coreó; el fervor del público sólo volvió cuando la batería de Roger Taylor le hizo saber al público que estaba sonando nada menos que &lt;strong&gt;“We will rock you”&lt;/strong&gt;… y otra vez las inevitables palmas. Y, como ya todos sabemos de memoria, después de este tema se viene el final con &lt;strong&gt;“We are the champions”&lt;/strong&gt;, que, teniendo en cuenta su estatura mítica, sonó bastante humilde. Y ahí sí, la banda se acercó al público a saludar mientras sonaba &lt;strong&gt;“God save the Queen”&lt;/strong&gt;, el himno inglés en versión de… Queen.&lt;br /&gt;Y chau. Una treintena de temas a lo largo de dos horas y media, una sucesión de momentos míticos y la emoción de tenerlos a May y Taylor ahí, a tres metros, pudiendo ver sus gotas de transpiración y el agradecimiento en sus rostros al ver tanta pasión por parte del público. Una noche para atesorar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-8098468598218953210?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/8098468598218953210/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=8098468598218953210&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/8098468598218953210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/8098468598218953210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2008/11/crnicas-desde-vlez-sarfield-queen-en.html' title='Crónicas desde Vélez Sarfield (Queen en Buenos Aires)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-5695306957510845487</id><published>2008-11-09T07:11:00.000-08:00</published><updated>2008-11-09T07:15:57.201-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el Torcuato Tasso (Pablo Dacal en vivo)</title><content type='html'>Después de más de un año sin ver un concierto de Dacal, finalmente pude convencer a dos amigos del trabajo y la novia de uno de ellos de ir a verlo al Torcuato Tasso el jueves 30 de octubre. No sería un recital de Dacal en solitario, sino uno compartido con Manuel Onis, que no me interesaba tantísimo pero bienvenido sea. Lamentablemente uno de mis coworkers anduvo con dilemas de salud esos días y tuvo que desistir junto con su novia, así que del laburo sólo pudo acompañarme el otro, un venezolano-canadiense a quien llamaremos Willem para respetar su intimidad. Y como entonces me vi con dos lugares libres en nuestra mesa, hice algunos llamados y milagrosamente pude convencer a una gran amiga y su no menos copada hermana, a quienes llamaremos Ludmila y Mary Ann. Quedamos en encontrarnos con ellas en la zona alrededor de las nueve: con el Torcuato Tasso nunca se sabe a qué hora empieza el recital, pero sospechábamos que no sería puntual.&lt;br /&gt;En efecto, así fue: Willem y yo entramos pero el lugar estaba vacío y Dacal estaba ensayando. Así que salimos para hacer tiempo y aprovechar para cenar algo por ahí y “descubrir” la zona (Willem no había ido nunca, yo sí pero no muy seguido, y el Parque Lezama y sus alrededores siempre son interesantes). Finalmente nos encontramos con las muchachas y nos dirigimos al local: a pesar de no figurar nuestra reserva, nos dieron una mesa muy buena, y en el tiempito que pasó hasta que empezara el concierto, nos fuimos encontrando con conocidos y conocidas, al mismo tiempo que vislumbrábamos que el lugar se llenaba de gente que incluía a músicos del mismo “movimiento” de Dacal, como Alvy Singer y Tomi Lebrero, que terminaron sentados al lado nuestro. Como la información promocional avisaba que en el recital habría invitados, supusimos que ellos subirían al escenario en algún momento, pero no fue así: simplemente fueron por camaradería, supongo, y para pasar un buen rato, como nosotros.&lt;br /&gt;Una hora después de lo avisado en la página web subieron los músicos. El recital empezó con “&lt;strong&gt;Quiero verte hoy”&lt;/strong&gt;, la canción que abre el disco que presentaba Onis. Y con la potencia del vivo y el acompañamiento de Dacal sonó mucho mejor en vivo que en estudio. Luego se fue Dacal y quedó sólo Onis con su banda, que en esta ocasión incluía a Alfonso Barbieri, el acordeonista y cofundador de Los Cocineros. Entre las canciones que interpretaron hubo algunos temas del disco, como &lt;strong&gt;“Canten”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Portugal”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“Fondo de Omar”&lt;/strong&gt;, y un par de covers: &lt;strong&gt;“2001”&lt;/strong&gt; (de Os Mutantes, aquella banda brasilera donde empezó Rita Lee) y &lt;strong&gt;“Lo’ dedo negro”&lt;/strong&gt;, del mítico uruguayo Eduardo Mateo. Salvo algún que otro tema, el segmento de Manuel Onis no nos fascinó demasiado; me gusta que exista este tipo de música, sólo que la voz de Onis no nos llegó a nuestro interior de la misma manera catártica que logra Dacal, y sus melodías tampoco nos “movieron el alma”.&lt;br /&gt;Finalmente, Pablo Dacal volvió a subir al escenario como invitado en &lt;strong&gt;“Enterrada”&lt;/strong&gt;. Y luego, antes de comenzar el segmento específico de Dacal, ambos músicos hicieron subir a “un gran músico argentino, que formó parte de las bandas Don Cornelio y La Zona y Los Visitantes”. Obviamente, se referían a Palo Pandolfo; su inesperada presencia nos sorpendió a todos. Y cuando sonó la frase “Te estoy esperando ansiosamente…”, todo el local reconoció la canción, aunque muchos no nos acordábamos el nombre: era la gran &lt;strong&gt;“Antojo”&lt;/strong&gt;, del primer disco de Los Visitantes. Palo Pandolfo al micrófono mostró su conocido histrionismo y expresividad, cosa que se hizo más patente todavía con la siguiente canción, la conmovedora &lt;strong&gt;“A través de los sueños”&lt;/strong&gt;. Escuchar los lamentos de la parte sin letra del tema entonados por Pandolfo, Dacal y Onis era algo que casi ponía la piel de gallina. Finalmente, se fue Onis del escenario y quedaron sólo Dacal y Pandolfo para hacer &lt;strong&gt;“Zamba del fin del mundo”&lt;/strong&gt;, uno de los tantos temas del último disco de Dacal que tienen toda la pasta para ser clásicos instantáneos, con momento para silbar incluido. A continuación Pandolfo abandonó el escenario y quedó sólo Dacal para hacer un gran cover de Atahualpa Yupanqui: &lt;strong&gt;“El árbol que tú olvidaste”&lt;/strong&gt;. De ahí en adelante, varios músicos lo acompañaron en lo que quedó del recital, y lo extraño fue que tocaban instrumentos típicos de una banda de rock (cosa rara para este artista): guitarra eléctrica, bajo y batería (además de un piano, que era algo más esperable). De manera que lo que en cualquier recital sería normal, aquí fue especial, y pudimos escuchar con “formación de rock” algunos hitos de Dacal como &lt;strong&gt;“Todo o nada”&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;“Amor es un monstruo”&lt;/strong&gt;, que definitivamente sonaba muy diferente de esta manera (me tomo el atrevimiento de decir que me gusta más la versión acústica de este último tema). Del álbum “La era del sonido”, además de la ya mencionada “Zamba del fin del mundo” sonaron &lt;strong&gt;“La guitarra y el bolsón”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“El mundo del espectáculo”&lt;/strong&gt;, durante la cual los instrumentos de viento fueron reemplazados por los coros espontáneos de parte del público. En resumen, de su último disco Dacal eligió los tres temás más “instantáneamente hiteros”, lo cual fue una buena muestra para mis tres acompañantes, que todavía no habían escuchado el disco.&lt;br /&gt;Además sonaron en el recital dos temas que yo no conocía: &lt;strong&gt;“De pie”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“El mundo es una canción”&lt;/strong&gt;. Y por suerte Dacal retomó un cover que lo vi interpretar hace un par de años: &lt;strong&gt;“Mandolín”&lt;/strong&gt;, del fallecido uruguayo Gustavo Pena, alias “El Príncipe” (“una pena que nos haya dejado”, dijo Dacal). Para finalizar, volvieron a subir al escenario Manuel Onis y Palo Pandolfo, y Pablito Dacal hizo referencia a que se estaban cumpliendo 25 años de la vuelta de la democracia al país, motivo por el cual cantarían una canción que tenía que ver con eso. Y lo que sonó fue, una vez más, otra sorpresa: &lt;strong&gt;“No llores por mí, Argentina”&lt;/strong&gt; de Serú Girán.&lt;br /&gt;Y ahí terminó todo. Media hora de Onis, una hora de Dacal: en total fue una hora y media que se pasó muy rápido, y nos quedamos contentos y con ganas de bises. Como no hubo ninguno, en compensación me acerqué al escenario y me llevé la lista de temas de ambos músicos, repitiendo la acción que efectué hace dos años cuando vi a Me Darás Mil Hijos en el mismo lugar. Así que después de unos minutos de “after show” nos fuimos, reafirmando algunos (inaugurando otros) nuestro gusto por este “almagrense de nacimiento, rosarino por elección” (según Fito Páez). Hasta el próximo post, y, como diría Dacal: “¡Salut!”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-5695306957510845487?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/5695306957510845487/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=5695306957510845487&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5695306957510845487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5695306957510845487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2008/11/crnicas-desde-el-torcuato-tasso-pablo.html' title='Crónicas desde el Torcuato Tasso (Pablo Dacal en vivo)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-1886468184072873560</id><published>2008-03-18T09:54:00.000-07:00</published><updated>2008-03-18T10:49:09.581-07:00</updated><title type='text'>Crónicas desde Vélez Sarfield (Bob Dylan en Buenos Aires)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sábado 16 de marzo de 2008, 20 horas, estadio de Vélez Sarfield. El telonero de la noche es &lt;strong&gt;León Gieco&lt;/strong&gt;, según muchos el “Bob Dylan argentino”, aunque los que dicen eso parecerían basarse solamente en el hombre que cantaba canciones de protesta entre 1962 y 1965. Pero Dylan tuvo cuarenta años más de carrera; si quisieran poner en el escenario a un verdadero equivalente argentino deberían haber puesto a Andrés Calamaro, alguien mucho más dylaniano por sus canciones sobre amores torturados, sus repentinos autoexilios, sus rimas imaginativas, su voz destrozada y de inflexiones juguetonas al mismo tiempo y su rescate de la canción popular (sin que “popular” signifique sólo “folk”).&lt;br /&gt;Pero bueno, estuvo Gieco, y no estuvo tan mal. Como homenaje a la canción latinoamericana interpretó buenas versiones (varias de ellas acompañado por la banda Aca Seca Trío) de “&lt;strong&gt;Como la cigarra&lt;/strong&gt;” de María Elena Walsh, “&lt;strong&gt;Maturana&lt;/strong&gt;” de Cuchi Leguizamón, “&lt;strong&gt;Los chacareros de Dragones&lt;/strong&gt;” (un legendario tema propio dedicado a Víctor Jara), “&lt;strong&gt;Cuando llegue el alba&lt;/strong&gt;” de Jorge Cafrune, “&lt;strong&gt;Zamba por vos&lt;/strong&gt;” de Alfredo Zitarrosa, “&lt;strong&gt;A nuestros hijos&lt;/strong&gt;” compuesta junto a Iván Lins, “&lt;strong&gt;Casamiento de negros&lt;/strong&gt;” de Violeta Parra y “&lt;strong&gt;La guitarra&lt;/strong&gt;”, letra inédita de Atahualpa Yupanqui que Gieco musicalizó luego de su muerte (al introducir este tema se mandó una fea, ya que dijo que era una suerte haber compuesto un tema con Yupanqui, y eso es lisa y llanamente falso; como lo que digo no es ninguna pavada, si alguien tiene datos que prueban que estoy equivocado, hágamelo saber). En el medio hizo subir a Gustavo Santaolalla: gran sorpresa (mi amigo Mr. Cínico, sentado al lado mío, dijo “Uau, el ganador del premio de la Academia”). Juntos rememoraron la época del proyecto “De Ushuaia a La Quiaca” interpretando la bella “&lt;strong&gt;Canto en la rama&lt;/strong&gt;”, una de esas canciones tradicionales recopiladas por Leda Valladares. Finalmente, Gieco entonó a capella “&lt;strong&gt;Cinco siglos igual&lt;/strong&gt;”, que se grabaría para un CD a beneficio de las Madres de Plaza de Mayo, al igual que la siguiente canción: “&lt;strong&gt;La memoria&lt;/strong&gt;”. El guiño fue que esta última la interpretó con un feeling muy “The freewhelin’ Bob Dylan”, o sea, con armónica, guitarra y un ritmo veloz, distinto al de la versión original y más similar al que nuestro visitante ilustre usaba en los 60s para hacer sus canciones de protesta. El público había recibido unos volantes con la letra de estas canciones, acompañadas por un texto “cuasisurrealista a lo Dylan” escrito por Gieco, con muchas faltas de ortografía (que quizás no eran de él sino del transcriptor). Finalmente, Gieco dijo algo así como que se tenía que ir yendo, pero que no podía desaprovechar el hecho de que dos grandes amigos estuvieran allí, y subieron al escenario Gustavo Santaolalla y Charly García. Muchos temimos por el comportamiento de Charly, pero éste dijo “Todo por Bobby…” y quedó claro que el “todo” incluía portarse bien. Sonó el inconfundible comienzo de “&lt;strong&gt;Pensar en nada&lt;/strong&gt;” y el trío mítico jugó a ser un trío mítico teloneando a un artista mítico. Para despedirse hicieron la obvia: “&lt;strong&gt;El fantasma de Canterville&lt;/strong&gt;”, que Charly compuso para que la cantara Gieco como parte del grupo Porsuigieco. Y chau teloneros.&lt;br /&gt;Pasados cinco minutos de las 21:30 se apagaron las luces y sonó la voz grabada de un locutor cuasicircense que ampulosamente presentaba al Artista terminando con las ya míticas palabras: “Ladies and gentlemen - Columbia recording artist &lt;strong&gt;Bob Dylan&lt;/strong&gt;”. Y salió nomás el Hombre de Negro con su Sombrero y sus Secuaces a tomar por asalto la noche. Los que estábamos sentados nos paramos aplaudiendo, por supuesto, y a continuación sonaron unos inconfundibles (para mí) golpes de batería: “PAPA PA-PAM PA-PAM…” y yo casi muero de emoción: era el comienzo exacto de “Blonde on blonde”, el primer disco de Dylan que poseí y escuché en mi vida. “¡¡¡&lt;strong&gt;Rainy day women 12 &amp;amp; 35&lt;/strong&gt;!!!” le grité a Mr. Cínico, y sí, era esa nomás, con esas lúdicas notas circenses transformadas aquí en puro rock. Y por fin pudimos cantar con Dylan eso de “Everybody must get stoned”. Bueno, cantar es un decir: cuando Dylan quiere, entona como cualquier mortal, pero la mayor parte del tiempo no quiere, sino que hace una mezcla entre un canto “normal”, un recitado que se rastrea fácilmente en sus últimos discos y un fraseo imprevisible que hace que uno nunca sepa cómo va a interpretar cada canción.&lt;br /&gt;De ahí en adelante, cada vez que la banda empezaba un nuevo tema, Mr. Cínico y yo tratábamos de resolver lo más rápido posible el enigma lostiano de comprender de qué canción se trataba, ya que sabíamos que en vivo Dylan deforma los temas haciéndolos casi irreconocibles (mucha gente sólo los reconoce al escuchar el primer verso, y otros sólo al llegar el estribillo). Debo decir que, salvo en dos casos en que no conocía tanto la canción en cuestión, no me resultó difícil reconocer los temas: siempre había cierta instrumentación, arreglos, cadencia o estructura reconocible para aquel que recordaba las versiones originales, de manera que resultaba claro de qué canción se trataba. Al menos para mí, que la mayoría de las veces me adelanté a Mr. Cínico: “¡&lt;strong&gt;Lay lady lay&lt;/strong&gt;!” le grité al empezar el segundo tema, emocionado e intrigado porque nadie más parecía haberse dado cuenta. Pero luego cayeron, y todos nos preguntábamos felizmente cómo era posible que dos canciones tan míticas fueran los primeros temas del show, ya que habíamos ido resignados a escuchar cosas menos conocidas. Algo así sucedió a continuación: sonó “&lt;strong&gt;Watching the river flow&lt;/strong&gt;” pero, aunque quizás muchos no la conocían, nadie se quejó, porque la entrega de Dylan y el poderío de la banda suplían cualquier posible desinterés que pudiese surgir. Esa banda era sublime; no puedo destacar el desempeño de ninguno en particular por sobre los demás, pero debo decir que el baterista era quizás el que más se lucía. Y cuando había algún solo de guitarra, la gente siempre aplaudía, pero no por el virtuosismo (ya que ningún solo resultó lo que se dice virtuoso), sino por la simple belleza de la música.&lt;br /&gt;A partir de ahí, Dylan dejó la guitarra que había estado tocando y se puso paradito al teclado (lugar que no abandonaría en toda la noche) para hacer otro clásico absoluto: “&lt;strong&gt;Masters of war&lt;/strong&gt;”. A esa altura, me acostumbré a lo inesperado, a una noche llena de hits. Esta versión me gustó definitivamente más que la original, ya que, con toda la instrumentación y la voz gastada de Dylan, se hacía más patente el tono sombrío y apocalíptico del tema, que en su época supo defenestrar Joan Baez porque incluía frases como “Espero que ustedes se mueran” y según ella eso es algo que ni siquiera hay que desearles a los fabricantes de armas.&lt;br /&gt;A continuación vinieron canciones más modernas, empezando por dos de su último disco: el rock “&lt;strong&gt;The leeve’s gonna break&lt;/strong&gt;” y la plácida (y favorita en mi último ambiente de trabajo) “&lt;strong&gt;Spirit on the water&lt;/strong&gt;”. Así es, pudimos escuchar en vivo frases como “I can’t go back to paradise no more, I killed a man back there…”. Y pudimos escuchar a Dylan en armónica, algo mítico y hermoso que se repetiría durante toda la noche. Luego vino una favorita personal de Mr. Cínico (quizás por eso él la reconoció antes que nadie): “&lt;strong&gt;Things have changed&lt;/strong&gt;”, compuesta para la brillante comedia de Curtis Hanson “Wonderboys” (estrenada aquí como “Fin de semana de locos”). Pero, en una noche llena de emociones, esa interpretación nos resultó la menos interesante. Como dato curioso, el Oscar ganado por ese tema reposaba sobre uno de los parlantes, aunque no me percaté en el momento sino que lo leí en otras críticas. Después Dylan volvió a su último álbum para hacer “&lt;strong&gt;Workingman’s blues 2&lt;/strong&gt;”: sorpresivamente, fue muy ovacionada por el público, que aplaudía al finalizar cada estrofa (no es un superhit, así que sólo supongo que los emocionó la belleza de la canción en sí). Pero lo siguiente sí fue un superhit: empezó a sonar “&lt;strong&gt;My back pages&lt;/strong&gt;” pero sin letra, solo instrumental, y cuando yo ya estaba por extrañar las figuras de los que lo habían acompañado a Dylan en esa gloriosa versión del recital por su trigésimo aniversario con la música (George Harrison, Tom Petty, Roger McGuinn, Eric Clapton y Neil Young), los músicos sacaron de la galera un famoso riff que transformó el tema en una versión IN-CRE-Í-BLE de “&lt;strong&gt;Just like a woman&lt;/strong&gt;”. Como en todas las canciones coreadas por el público, resultaba gracioso escuchar cómo la gente entonaba el estribillo y Dylan recién cantaba cada verso después de que el público lo hiciera, a su particular ritmo. Como sea, ese tema fue de lo más aplaudido de la noche.&lt;br /&gt;El tema siguiente fue “&lt;strong&gt;Honest with me&lt;/strong&gt;”, otra muestra de sus últimos álbums, que fue seguida por la bella y lenta “&lt;strong&gt;When the deal goes down&lt;/strong&gt;”. Y luego vino una DE-MO-LE-DO-RA versión de “&lt;strong&gt;Highway 61 revisited&lt;/strong&gt;”, cuyo original nunca me gustó del todo debido a unos sonidos circenses que por suerte estaban ausentes en vivo. En esta canción, más que nunca en todo el show, la banda la rompió. Para contrarrestar tamaña energía, Dylan volvió a los lentos, esta vez con la bellísima “&lt;strong&gt;Nettie Moore&lt;/strong&gt;”, otro punto alto de la noche. Era muy conmovedor escuchar cómo de repente el público empezó a hacer palmas siguiendo el ritmo reposado y marcial (nada “populero”) de la batería; esos sonidos retumbando en todo el estadio ponían la piel de gallina, igual que la canción, ideal para escuchar bajo esa luna que nos había acompañado desde muchas horas antes. Finalmente, llegó el turno de “&lt;strong&gt;Summer days&lt;/strong&gt;”, último tema “actual” de la noche, ya que después sólo habría clásicos. Y el primero de esta última seguidilla fue “&lt;strong&gt;Like a rolling stone&lt;/strong&gt;”. Una vez más, gran parte del público sólo reconoció la canción cuando Dylan entonó el famoso “Once upon a time you dressed so fine…”. Ahí sí, se pararon todos (en consecuencia, nosotros también), y el estribillo (“How does it feel…”) fue el más coreado de la noche.&lt;br /&gt;Al finalizar esa joya, la banda se fue del escenario por un par de minutos mientras nosotros nos preguntábamos cuáles serían los dos bises elegidos para cerrar la noche (sabíamos que Dylan hace 17 temas por show). Y mi sorpresa al volver la banda y comenzar el siguiente tema fue similar a la del comienzo, ya que sonó otro clásico de “Blonde on blonde”: “&lt;strong&gt;Stuck inside of Mobile with the Memphis blues again&lt;/strong&gt;”. Esta fue quizás la canción que más demoró en “cazar” el público, pero cuando se dieron cuenta, nadie pudo resistirse al “Oh… mama… can this really be the end…”. Para terminar, un rasguido guerrero de guitarra y un telón con un extraño símbolo anunciaron otro de los riffs más reconocibles (no sólo del repertorio de Dylan, sino de toda la historia de la música): el de “&lt;strong&gt;All along the watchtower&lt;/strong&gt;”, otra demoledora versión que dejó extasiados a todos. Cuando Dylan terminó de decir “Outside in the distance a wildcat did growl, two riders were approaching, the wind began to howl…”, efectivamente, la banda se mandó un aullido instrumental para atesorar. Todo había terminado, y Dylan y sus Secuaces se juntaron para saludar al público (su pose era mítica, con un brazo arqueado como para un retrato antiguo). Y, según dicen los que estaban más cerca, Dylan miró a sus músicos y asintió, como diciendo “Sí, hagamos una más”. Y se vino el más famoso de sus himnos: “&lt;strong&gt;Blowin’ in the wind&lt;/strong&gt;”, en versión bluseada. Cuando uno pensaría que él ya está viejo para una letra tan inocente, el tipo vuelve a incorporar esta necesaria canción a su repertorio regular. Y por eso podemos considerarnos afortunados: no sólo hizo 18 canciones en vez de sus usuales 17, sino que rompió la regla de no hacer “All along the watchtower” y “Blowin’ in the wind” las dos en un mismo show (generalmente, si hace una no hace la otra). Obviamente, esas cosas se piensan después; en el momento sólo captamos el dedo de Dylan que se levantaba hacia la gente haciendo el signo de “Está todo OK”, y supusimos que esa rara muestra de humanidad con su público significaba que le habíamos caído bien.&lt;br /&gt;¿Y luego? Después de que la banda se fue, sólo restaba volver a casa. Más allá de nuestro gran recuerdo del show, Mr. Cínico sacó el dato curioso de que en una noche habíamos visto a dos ganadores del oscar sin haber visto ninguna película. Mi correspondiente dato curioso fue: “Dentro de una hora vamos a volver a vivir el horario en que Dylan cantó sus últimas canciones”. Así es, porque esa noche el reloj volvía a atrasarse: al dar las 12 de la noche, volvían a ser las 11. &lt;strong&gt;El día en que Dylan tocó en Buenos Aires fue tan especial que duró 25 horas.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-1886468184072873560?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/1886468184072873560/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=1886468184072873560&amp;isPopup=true' title='23 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1886468184072873560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1886468184072873560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2008/03/crnicas-desde-vlez-sarfield-bob-dylan.html' title='Crónicas desde Vélez Sarfield (Bob Dylan en Buenos Aires)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-4936918942511739482</id><published>2008-03-12T21:28:00.000-07:00</published><updated>2008-03-12T22:27:49.081-07:00</updated><title type='text'>Trece observaciones al tuntún sobre Bob Dylan</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;color:#000000;"&gt;(Aclaración: las citas textuales fueron recopilados de varios sitios webs devotos de Dylan. No chequée las fuentes, sólo creo en ellas...)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;-&lt;/span&gt;Bob Dylan &lt;strong&gt;es como Einstein. Como un disparo divino. (Kris Kristofferson)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-01: Soportar la voz nasal.&lt;/strong&gt; Empecemos por la trampa: el unplugged. Lo primero que muchos argentinos escucharon de Dylan fue su recital para MTV Unplugged, muy promocionado a mediados de los 90’. Y muchos comentarios fueron del tipo “Si Dylan tiene esa voz horrible nunca más lo escucho en mi vida”. Pero imaginemos que alguien no conoce a Charly García y para hacerlo concurre a uno de sus shows actuales y tiene la mala suerte de que justo resulta uno de sus shows desastrosos, donde rompe todo, canta poco y tiene la voz increíblemente hecha pelota, y luego esa persona opina “De este tipo no voy a escuchar ningún disco, con ese desgano que tiene y esa voz horrible”. Por su impresión de un show específico, esa persona se estaría perdiendo de escuchar muchas joyas de épocas mejores. El caso de Dylan en parte es similar, con la diferencia de que en la noche del unplugged el tipo &lt;em&gt;realmente no estaba cantando mal.&lt;/em&gt; Lo que hacía era llevar al extremo su deconstrucción de las melodías, usando su voz nasal al límite de las posibilidades. Si esta explicación no dice nada, entonces baste decir que en los discos en estudio su voz no sólo no es para nada insoportable, sino que es una de las voces más expresivamente bellas jamás grabadas. Y si alguien considera que ese unplugged fue un punto bajo, entonces digamos que el tipo volvió a resurgir como exquisito cantante, y que ese resurgimiento es uno de los tantos en su carrera, que está llena de vaivenes estilísticos, cambios de rumbo, de religión (cosa que influyó en su música), de estilo y de… voz. Pero claro, “entrar” en Dylan no es fácil, y hay algunos discos (como el Unplugged) que es más fácil disfrutar cuando ya se ha asimilado la variedad e intensidad de las performances dylanianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-La mayor parte de la crítica musical está en el siglo XIX. Está muy por detrás de, pongamos por caso, la crítica de pintura. No se concibe el hecho de que Dylan quizá sea un cantante más sofisticado que Whitney Houston, de que &lt;strong&gt;él es seguramente el cantante más sofisticado que hemos tenido en una generación.&lt;/strong&gt; Nadie identifica a nuestros cantantes populares como a Matisse o Picasso. &lt;strong&gt;Dylan es un Picasso, con esa exuberancia, variedad y asimilación de la historia entera de la música (…). Dylan es uno de esos personajes que sólo aparecen una vez cada 300 o 400 años. (Leonard Cohen)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-02: Un cantante de verdad.&lt;/strong&gt; De cantantes como Whitney Houston o Mariah Carey (o de tantos aspirantes a American Idol) se podrá decir que entonan bien o que tienen un buen registro, pero, obviamente, eso en sí no es un valor… al menos para mí (los valores son relativos). Encuentro más placentero y admirable ver gente “no dotada vocalmente” pero que toca y canta con pasión (pongamos por caso The Police o Neil Young) que ver a un cantante eximio que “llega a notas altas” para cantar basuras pop. Y la calificación de “basuras pop” no se refiere a las canciones en sí, sino a la sinceridad con que son interpretadas. Bob Dylan también puede cantar cosas cursis, como “Si tuviera las estrellas de la noche más oscura y los diamantes del océano más profundo, renunciaría a ello a cambio de tu dulce beso, porque eso es todo lo que quiero poseer”. La diferencia es que el “yo lírico Dylan” &lt;strong&gt;cree en la verdad de lo que canta&lt;/strong&gt;, lo cual hace que su canto sea muy expresivo, y esa expresividad nos emociona, porque nos relaciona en un nivel personal con el cantante y nos hace sentir que estamos escuchando verdadera pasión, verdadera alegría, verdadero dolor, y no sólo “una persona cantando una letra cursi”.&lt;br /&gt;Es por esto que &lt;strong&gt;el verdadero poder de Dylan no está en sus letras sino en su interpretación&lt;/strong&gt;. Claro que si queremos ocuparnos del aspecto exclusivo de las letras, descubriremos también que nadie ha escrito la cantidad, calidad y variedad de genialidades que él compuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-No hace falta oír lo que dice Bob Dylan, lo importante es cómo lo dice. (John Lennon)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-03: El mejor disco de todos los tiempos.&lt;/strong&gt; Para “entrar” en Dylan, recomiendo escuchar el mejor disco de todos los tiempos: &lt;strong&gt;“Blood on the tracks”&lt;/strong&gt;. Casualmente, el mejor disco de todos los tiempos tiene el comienzo más hermoso posible. Pongan play y escuchen “Tangled up in blue”, donde una guitarra apacible, limpia y calma nos da amablemente la bienvenida. Parece decir cálidamente “seguí escuchando, seamos amigos por un rato”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-Dylan ha escrito canciones que tocan lugares de la mente a los que nadie antes había llegado. (Jerry Garcia, cantante de The Grateful Dead)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-04: La mejor canción de la historia.&lt;/strong&gt; Y ya que estamos con “Blood on the tracks”, sigamos. Por suerte, el mejor álbum de la historia contiene la mejor canción de la historia: &lt;strong&gt;“If you see her, say hello”&lt;/strong&gt;. ¿En qué me baso para semejante juicio? En lo que la canción me hace sentir. Dylan no es famoso por esto, pero &lt;strong&gt;ha creado las canciones de amor más hermosas, catárticas y conmovedoras que uno pueda escuchar&lt;/strong&gt;. Por un lado, este tema está genialmente escrito, con esa cuota de resignación por el amor perdido y al mismo tiempo esa sensación de que el yo lírico todavía no terminó de aceptar esa pérdida en verdad. Por otra parte, la interpretación vocal llega tan hondo que pone la piel de gallina. Y si alguna vez tienen la suerte de escuchar esta canción, quizás noten un tercer componente que la hace dramáticamente sublime: el cambio de velocidad. Comienza con un ritmo reposado, y, poco a poco, a medida que la voz de Dylan se vuelve más “urgente”, la canción va ganando ritmo de manera casi imperceptible hasta volverse algo en lo que al yo lírico le va la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Bob era un príncipe. Aún le veo como &lt;strong&gt;el poeta más grande de nuestra época. (Roy Orbison)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-05: El humor. &lt;/strong&gt;Además de cultivar el amor y el deseo como uno de sus grandes temas, Dylan tiene una larga lista de canciones puramente basadas en el humor y la ironía, cosa que en los 60’ quizás era novedosa pero ahora no. Pero lo más llamativo es la combinación de ambas vertientes: hay canciones suyas que hablan de algo trágico o disfuncional pero con una cuota de humor, como restándole algo de gravedad al asunto (o dejando ver que el humor es la única manera con la que el yo lírico puede lidiar con esa situación). Esa combinación se encuentra también en todo cantante o grupo posmoderno, pero generalmente está acompañada de una pose que parece decir “miren lo ingenioso que soy, cuento mis penurias con humor”. En Dylan no, en sus canciones &lt;strong&gt;el humor es todo sencillez y humildad&lt;/strong&gt;. Ejemplo: “You’re gonna make me lonesome when you go”, otra joyita de “Blood on the tracks”. O cualquiera de sus últimos discos (la frase “It’s not dark yet, but it’s getting there” me parece particularmente brillante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Nada de folkie o poeta. &lt;strong&gt;Es la gran bestia del rock and roll. (Chuck Berry) &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-06: Los mejores títulos de canciones que existen.&lt;/strong&gt; Por puro capricho detengámonos en un aspecto muy poco serio o comprobable estadísticamente hablando: el tipo inventó los mejores títulos de canciones que se hayan escrito. Ninguna persona cuerda podría resistir la curiosidad de escuchar temas que se llamen “Dark eyes”, “Boots of Spanish leather”, “Hazel”, “Masters of war”, “Restless farewell”, “It’s alright, ma, I’m only bleeding”, “Every grain of sand”, “Most of the time”, “Death is not the end”, “A hard rain’s-a-gonna fall”, “One too many mornings”, “The wicked messenger”, “Love minus zero”, “I and I”, “Desolation Row”, “Seven days”, “All along the watchtower”, “Everything is broken”, “Buckets of rain”, “It takes a lot to laugh, it takes a train to cry”, “Bye and bye”, “My back pages” o “When I paint my masterpice”, por nombrar sólo algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-&lt;strong&gt;Dylan se ha inventado a sí mismo.&lt;/strong&gt; Se ha creado de la nada. Es decir, a partir de las cosas que tenía a su alrededor y dentro suyo. Dylan es una invención de su propia mente. La cuestión no pasa por comprenderlo sino por asimilarlo... &lt;strong&gt;(Sam Shepard)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-07: Los artistas que uno descubre al descubrir a Dylan.&lt;/strong&gt; Pero Bob Dylan no empezó de la nada, y lo interesante es que si uno se adentra en su música descubre los artistas que lo influenciaron y posibilitaron su construcción como “héroe de la canción”. Artistas tan mágicos y mugrosos (en el buen sentido de la palabra) como él: Blind Lemon Jefferson, Bukka White, Woody Guthrie, Hank Williams, Blind Willie McTell, Jesse Fuller y Leadbelly son sólo algunos de los bluseros y cantantes de folk y country a los que vamos teniendo acceso cuando escuchamos los primeros discos de Dylan, esos en los que el tipo acomete la misma práctica que muchos de sus músicos admirados: ponerle una letra propia a una melodía ya existente para crear una versión nueva de un clásico, o directamente, una canción totalmente nueva. Así es, las melodías de “Blowin’ in the wind”, “A hard rain’s a-gonna fall” y “Song to Woody”, entre otras, no pertenecen a Dylan. Pero eso no le quita el valor a las versiones dylanianas. De hecho, la manera en que él organizó todos sus conocimientos en una nueva forma musical, más libre, directa, irónica y hasta autorreferencial, es única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Se sacaba esas canciones de la nada. No sabíamos si eran suyas o si las recordaba. Cuando las cantaba, no lograbas distinguir. &lt;strong&gt;(Robbie Robertson, cantante de The Band)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-08: Reversionándose a sí mismo.&lt;/strong&gt; A medida que avanzaba su carrera y su estilo tomaba variados cambios de rumbo, Dylan fue cambiando su timbre característico, logrando que uno se sorprenda con, por ejemplo, el disco “Nashville skyline”, donde su voz suena radicalmente distinta a lo que el público estaba acostumbrado, casi como la voz de un afectado galán country en vez de la de un joven folkie. Y en sus shows incurría en cambios más drásticos, haciendo que algunos temas que en los discos eran reposados sonaran en vivo mucho más veloces. Hoy en día en sus recitales lleva al límite esa &lt;strong&gt;deconstrucción de su propio legado&lt;/strong&gt;, creando melodías totalmente nuevas para varios temas legendarios, o cantando letras de una canción con la melodía de otra canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-Yo nunca he visto carisma como el que exhibía Bob en sus actuaciones. (Joan Baez)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-09: Sobre héroes y tumberas.&lt;/strong&gt; Hubo un boxeador negro llamado Rubin Carter y apodado “Huracán”, que fue injustamente acusado de asesinato y condenado a prisión. A medida que ese hecho se iba haciendo público, muchos famosos se pronunciaron públicamente en contra de su encarcelamiento, entre ellos Bob Dylan (que, sí, se hizo famoso como cantante de protesta, pero se transformó en mucho más que eso). Dylan sacó una canción detallando todas las mezquindades y arbitrariedades a que fue sometido Carter. Una canción brillantemente “narrativa”, por cierto, llamada precisamente “Hurricane”. A fines de los 90’, cuando Carter ya estaba en libertad, se hizo una película sobre su historia, con una duración de aproximadamente dos horas y media y un protagónico de Denzel Washington. Lo interesante fueron algunas críticas perspicaces que dijeron “La canción de Bob Dylan contaba la misma historia pero en sólo ocho minutos, y era mucho más entretenida”.&lt;br /&gt;Esta canción, por otra parte, tuvo un muy buen cover en castellano a cargo de María José Cantilo, un cover que respetaba la estructura y melodía del original y además lograba recrear la letra en castellano de manera muy lograda y para nada forzada. Me gusta cuando se logra eso, y con Dylan no es fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Se creó a sí mismo, como Lawrence de Arabia, como alguien (…) que se convierte en &lt;strong&gt;una figura para la que no pasa el tiempo porque atraviesa las épocas. &lt;/strong&gt;Alguien que, en su actuación y cambios, nos enseña a ver las diferentes posibilidades de las diferentes eras. &lt;strong&gt;(Greil Marcus)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-10: Yo, traductor.&lt;/strong&gt; Como hizo María José Cantilo con “Huracán”, yo también intenté mis propias traducciones de Dylan. Mientras escuchaba sus canciones frente a una PC esperando que me ordenaran hacer trámites en una oficina céntrica, fui escribiendo temas de Dylan pero en castellano, o mejor dicho, “trasladando el feeling” al castellano, ya que no siempre eran traducciones literales. La única manera en que me salía era escuchando las canciones en el momento; si no, no podía. De esa manera, logré traducciones “artísticas” (o sea, no necesariamente literales) de “Wedding song”, “I threw it all away”, “Lovesick” y “Queen Jane approximately”. Debo decir que quedé bastante conforme con el resultado. No desesperen, algún día esos textos verán la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Cuando lo descubrí fue un deslumbramiento asombroso. Me gusta el caos, no la disciplina, y él era &lt;strong&gt;el profeta del caos&lt;/strong&gt;... Él empezó a hablar de otras cosas, metió la literatura en el rock. Me ha alimentado y me sigue alimentando. &lt;strong&gt;(Joaquín Sabina)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-11: Yo, escribiendo a Dylan.&lt;/strong&gt; Resulta que no sólo intenté traducciones. En “Pierre Menard, autor del Quijote”, Borges cuenta la historia de un tipo que se propone escribir un Quijote igual al de Cervantes (no una versión, sino uno exactamente igual). De modo parecido, yo me maravillé a tal punto con las letras de Dylan que descubrí que, siendo tan perfectas, el acto mismo de ponerlas por escrito es producir arte, aunque ese “escribirlas” sea “copiarlas”, o sea “reescribirlas sin cambiarles una coma”. De manera que, en esas tardes de pseudotrabajo donde intentaba mis traducciones, cuando la inspiración no me alcanzaba para traducir letras de Dylan simplemente escribía las originales a medida que escuchaba las canciones. Y ¿saben qué? Al transcribir las letras de Dylan, yo estaba produciendo arte. (Se ve que tenía tiempo libre en esa oficina…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-Bob suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. (Martin Scorsese)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-12: Como Gershwin, como Cole Porter, como Buddy Holly.&lt;/strong&gt; Si no le creen a Scorsese, prueben escuchar los últimos dos discos de Dylan: “Love and theft” y “Modern times”. Su capacidad para reinventarse a sí mismo nunca quedó mejor plasmada que en ese resurgimiento en el que sacó de su galera canciones que parecen hipertradicionales, canciones que parecen haber estado escritas y sonando desde siempre, pero que tienen no más de siete años, canciones cuyas letras e interpretación tienen una belleza, complejidad y variedad que abarcan el blues, el country, el rockabilly y quién sabe cuántos ritmos más, llevándonos instantáneamente a &lt;strong&gt;otros tiempos menos tecnológicos&lt;/strong&gt;, más propios de la primera mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Bob Dylan. Una mente fuera del tiempo.&lt;strong&gt; (Paul Williams)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-13: Imprevisibilidad absoluta.&lt;/strong&gt; Cuando un artista saca un nuevo disco y sale de gira, suele interpretar los temas más exitosos de su carrera (con una o dos posibilidades de cambio de repertorio entre recital y recital) y algunas canciones del nuevo disco que promociona (canciones en las que también puede haber una pequeña variación entre recital y recital). Es decir, uno puede observar la lista de temas de una sucesión de shows y anticipar con certeza un 80% de lo que ese artista tocará en su próximo concierto. Con Dylan no; observen las listas de temas de recitales sucesivos suyos y sólo observarán un puñado de seis o siete canciones que se repiten. El resto es misterio, ya que varía ampliamente en cada concierto. Incluso esas seis o siete canciones no aparecen cada una en cada recital, o sea que no hay ninguna manera de anticipar con seguridad ninguna canción, ni siquiera las más famosas, como “Blowin’ in the wind”, “All along the watchtower”, “Like a rolling stone” o “The times they are-a changin’”. Todo eso hace de sus shows algo &lt;strong&gt;bienvenidamente imprevisible&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Por supuesto, cada fan de Dylan tiene decenas de canciones preferidas, y también muchas canciones que lo mantienen indiferente. Por eso, aún siendo Dylan mi artista favorito, creo que la única manera de enfrentarme a un recital suyo es saber de antemano que saldré decepcionado, es decir, inevitablemente sentiré que no tocó muchas canciones que forman parte de mi vida, y también que tocó muchas que podría haber reemplazado por otras. Pero bueno, intentaré gritarle “¡¡Mississippi!!”, a ver si me escucha…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Lo que más puedo esperar es cantar lo que pienso, y quizás evocar algo en los demás. No me insultes diciéndome que soy una persona con mensaje. Mis canciones no son más que un diálogo conmigo mismo. &lt;strong&gt;(Bob Dylan)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Cerrando poéticamente:&lt;/strong&gt; si logran entrar en el mundo de las canciones de Bob Dylan (y su Voz, y los Instrumentos, y la Historia, y las Mujeres, y la Harmónica, y la Risa, y la Poesía, y todo gran artista clásico que descubrimos cuando descubrimos a Dylan), si logran entrar, entrarán en un mundo nuevo. Verán realmente cómo algo enorme y bellísimamente gratificante se abre ante ustedes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-4936918942511739482?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/4936918942511739482/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=4936918942511739482&amp;isPopup=true' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4936918942511739482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4936918942511739482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2008/03/trece-observaciones-al-tuntn-sobre-bob.html' title='Trece observaciones al tuntún sobre Bob Dylan'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-7210798829196288978</id><published>2008-01-06T19:36:00.000-08:00</published><updated>2008-01-06T20:05:25.115-08:00</updated><title type='text'>Los estrenos comerciales de cine del 2007 que yo vi (qué título largo, che)</title><content type='html'>El título lo dice todo, supongo. Aclaración 1: estas breves reseñas fueron escritas sin pretensión de "estilo", más bien como "escritura para los amigos". Aclaración 2: no cuento ningún secreto importante que les arruine los films si no los vieron. Aclaración 3: generalmente veo en cine las películas que presupongo que luego me arrepentiría de no haber visto en pantalla grande si las llego a ver en DVD o cable. O sea que hay mucho blockbuster hollywoodense en este resumen, pero, como en todos los años, hubo blockbusters buenos y malos. Y muchas las vi gratis por una credencial mágica que me prestó un amigo a quien mantendremos en respetuoso anonimato, así que no se sorprendan por la cantidad (75).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Be with me”&lt;/strong&gt;: a pesar de que se estrenó pasada mitad de año, yo la ubico al principio porque ése fue mi orden cronológico, ya que la vi en el Festival de Cine de Buenos Aires del 2006 y entonces es el primer estreno del 2007 que yo haya visto alguna vez. Una mezcla de historias, y para describirla citaré mis propias palabras de hace dos años. Por un lado, se cuenta la relación amorosa de dos amigas (gran parte de este segmento es mudo y está constituido por los mensajes de texto que se mandan las protagonistas). Por otro lado, la historia de un guardia de seguridad gordinflón que se enamora. En tercer lugar, un señor mayor que parece abatido y sin ningún interés por la vida. Nada fuera de lo común hasta ahora. El cuarto componente del film era la historia de una vieja ciega y sorda, que, extrañamente, está basada en una historia real: la mujer que vemos en pantalla se interpreta a sí misma. Y parte de este segmento es básicamente documental: en pantalla se lee la biografía que ella escribió mientras se ven escenas de su vida. No es raro que exista un documental así, lo raro es la mezcla de historias ficticias y documental del film. Al final, por supuesto, las historias se unen. No es ni por lejos la obra maestra que muchos decían, pero alcanza los 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El laberinto del fauno”&lt;/strong&gt;: en medio de sus incursiones hollywoodenses, Guillermo del Toro vuelve al cine en castellano y entrega una obra con un estilo similar al de “El espinazo del diablo”. Y ésta también trata sobre cómo los niños se defienden del mundo de los adultos en tiempos de guerra. La imaginación del mexicano sigue dando buenos frutos, quizás hay más truculencia de la debida, pero se perdona fácilmente por lo llevadero del relato (un “horroroso cuento de hadas”), y hay que decir que el film tiene uno de los momentos más terroríficos del año. Ese monstruo sin ojos… brrr. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Eragon”&lt;/strong&gt;: a partir de “El señor de los anillos” se pusieron de moda las películas ambientadas en mundos de fantasía, con hechiceros, dragones, profecías y etcéteras. A veces las cosas salen medianamente aceptables, como en “Las crónicas de Narnia”, y a veces sale una mezcolanza espantosa, como aquí. El protagonista de “Eragon” no tiene carisma, la historia no atrapa, los actores prestigiosos (John Malkovich, Robert Carlyle, Jeremy Irons) no logran aportar mucho, y está Djimon Hounsu, que, como tantas otras veces, parece un decorado de Hollywood para mostrar que ponen actores negros en roles importantes. Lo único bueno son los efectos especiales, que, sorprendentemente, no parecen tan evidentemente digitales como en algunas partes de “La crónica de Narnia”. Pero, como ya se dijo, eso no alcanza: 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El grito 2”&lt;/strong&gt;: ésta es la continuación de una remake yanqui de una de terror oriental, y forman un raro caso en el que todas están dirigidas por un mismo realizador. La anterior estaba a la altura del original, pero esta segunda parte decae bastante, aún sin llegar a ser mala. Sigue el molde de las otras: varias historias se alternan sin que el espectador entienda la relación espaciotemporal entre ellas, y en todas aparecen fantasmas y también una violencia ejercida entre seres humanos. A diferencia de la primera parte, en esta secuela los elementos parecen estar dispuestos para cumplir con los lugares comunes de este grupo de películas que forman el género del J-horror. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Babel”&lt;/strong&gt;: después de “Amores perros” (que todavía no vi), Alejandro González Iñárritu pasó a Hollywood con “21 gramos”, que repetía la estructura de “entrecruzamiento de varias historias, idas y venidas en el tiempo”. Ahora hace lo mismo por tercera vez, pero sus films son cada vez peores: “Babel” es, lisa y llanamente, una porquería enaltecida. Enaltecida por la crítica, lamentablemente, que ve aquí una descripción global de la incomunicación humana. Sí, pero parece que no vieron un film hecho para ganar premios internacionales, sin verdadera preocupación por los personajes y con un enorme mal gusto. La música de Gustavo Santaolalla es buena para escucharse por separado, pero en el contexto del film sólo agrega más solemnidad y aires pretenciosos. 3 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Deja vu”&lt;/strong&gt;: volvió Tony Scott, un director que casi nunca se aparta de las películas de acción (“El último boy scout”, “Escape salvaje”, “Enemigo público”, “Hombre en llamas”) y que muchas veces logra hacerlas más interesantes que la media. Como aquí, por ejemplo. “Deja vu” es puro placer pochoclero, pero no placer culposo, porque no hay nada de qué avergonzarse si uno disfruta este film. Denzel Washington vuelve a poner su cara de policía honesto, lo secunda un bienvenido Val Kilmer, y la trama detectivesca se mezcla con elementos de la ciencia ficción. Como en todas las grandes películas sobre la posibilidad de relacionarse con otras líneas temporales, algo melancólico sobrevuela todo el relato. Ah, el auto con “cámara para ver el pasado” incorporada es un hallazgo, y permite una de las persecuciones más originales de los últimos tiempos. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Una noche en el museo”&lt;/strong&gt;: sólo por tener una entrada gratis accedí a ver este film en cine. De todos modos, fue una grata sorpresa: a Ben Stiller le cae como anillo al dedo este papel de un guardia de museo que descubre que todo cobra vida a la noche. El film no aprovecha mucho esa premisa que promete asombro, ya que nos acostumbramos rápidamente y todo apunta más a hacernos reír que a maravillarnos. Y, dentro de sus intenciones de films “para toda la familia pero principalmente para un público infantil”, la película se deja ver. Si hasta Robin Williams entrega una performance no sólo “bancable” (lo cual ya es mucho) sino elogiable… 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El descanso”&lt;/strong&gt;: una comedia romántica que parece ser una glorificación de las comedias románticas promedio. O sea, sin la brillantez de “La boda de mi mejor amigo” o “Un diván en Nueva York”, pero con actuaciones carismáticas y algún que otro toque ingenioso. Se podría esperar algo más de un cuarteto conformado por Kate Winslet, Cameron Díaz, Jack Black y Jude Law, pero los queremos y los aceptamos igual (sobre todo a Winslet y Díaz). Algunos personajes relacionados con el mundo del cine parecen ser una excusa para que la directora despliegue ironías al respecto, pero esos momentos no son especialmente ingeniosos (de hecho, hacen que la película parezca decir “mírenme, soy inteligente”, cuando la inteligencia debería estar más en el guión y en el desarrollo de las relaciones entre los personajes). La Asociación Ponedora de Aires se debate entre el 5 y el 6; hoy estamos generosos y le ponemos 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hollywoodland”&lt;/strong&gt;: lamentablemente estaba muy cansado cuando vi este film, así que cabeceé algunas veces (pero por suerte fue otra de las entradas gratis que obtuve, así que mi bolsillo no lo lamenta). Aún así, creo que si el relato hubiese sido más apasionante, yo lo habría seguido con total atención. Es cierto que Ben Affleck entrega una buena actuación (raro, ¿no?) como el tipo que hacía de Superman en los viejos seriales, y también hay que agradecer que la investigación que Adrian Brody hace del crimen de ese actor no está resuelta de manera “explícita para bobos”, como suele hacer Hollywood. Pero repito que el film era pesado de ver, y eso deja como resultado 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Apocalypto”&lt;/strong&gt;: luego de un film sobre Cristo hablado en arameo, el nuevo capricho directorial de Mel Gibson es un film sin estrellas hablado en maya. La sorpresa es que esta película resulta ser todo lo apasionante y grandiosa que no fue la anterior. Las dos horas y cuarto se pasan volando, mientras presenciamos la clásica odisea de un hombre común (digamos, un “ordinary maya”) que debe salvar su vida y la de su familia del asedio de los poderosos. Un cine físico y violento como hacía mucho que no se veía. Y era para ver en pantalla grande. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Cartas desde Iwo Jima”&lt;/strong&gt;: en pocos meses Clint Eastwood estrenó dos films sobre la batalla de Iwo Jima: “La conquista del honor” (que enfocaba la contienda y el después desde el lado yanqui) y “Cartas desde Iwo Jima”, un raro caso de conflicto bélico filmado por un norteamericano pero desde el punto de vista de los japoneses (incluso está hablada en japonés). Y el film alcanza la estatura y nobleza del general que interpreta Ken Watanabe. Violento, extenso y profundo (profundo de verdad, no como la falsa “Babel”), lo único que le puedo criticar es que las dos horas y veinte minutos se sienten. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Soñadoras: Dreamgirls”&lt;/strong&gt;: en el momento la disfruté, pero luego me rendí ante la evidencia de que esta película hace agua por muchos lados. La visión que ofrece de la cultura afroamericana en los Estados Unidos es bastante unidimensional, aunque se intente mostrar la diversidad de estilos que estos tipos fueron haciendo desde la década del 60… diversidad que no alcanza al rap, por supuesto. Y las canciones del film (o sea, las canciones creadas para el musical en que se basa el film) no son realmente grandes exponentes del rythm n’ blues o el soul. Si uno las compara con las verdaderas canciones que sonaban en esa época, éstas salen perdiendo. Admitamos que Jennifer Hudson canta muy bien, y que Beyoncé es muy linda. Y nada más. Ah, sí, Eddie Murphy hace una (buena) actuación atípica para su carrera. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Diamante de sangre”&lt;/strong&gt;: acá hay otra que se suponía que podía ser buenísima y terminó siendo un fiasco. Leonardo Di Caprio está bien como un “hombre recio/mercenario/al fin y al cabo, valiente y heroico” que podría ser la versión actual de un Robert Mitchum o un Clark Gable. Y Jennifer Connelly está hermosa como siempre, pero su papel no es muy creíble, y eso que ella siempre nos vende todo. Pero esta historia de violencia y tráfico de armas en Sierra Leona se apoya sólo en el carisma de sus protagonistas. A cada minuto alguien es acribillado (alguien “de fondo”, por supuesto, no los protagonistas), y la historia y los personajes siguen como si nada, como aceptando la normalidad de ese hecho. Más allá de eso, el film no llega a ser emocionante. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Perfume: la historia de un asesino”&lt;/strong&gt;: Tom Tykwer podría pertenecer a la categoría “director detestable por pretencioso” (recordemos “Corra, Lola, corre”, donde sólo había una idea y nada más). Y, en efecto, esta adaptación cinematográfica del clásico moderno “El perfume” tiene aspectos típicamente qualité que uno podría criticar a priori, además de una narración en off de John Hurt cuyo cinismo nos recuerda a la de “Dogville”. Sin embargo, todo funciona sorpresivamente bien, la narración es amena y atrapante, y la adaptación se hizo con imaginación y con criterios puramente cinematográficos (o sea, no se propusieron adaptar todo lo importante de la novela, sino que hicieron cambios donde quisieron). Claro que la sorpresa que llega cuando faltan pocos minutos para el final es algo que no todos aceptarán (yo sí, y muy gustoso). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“María Antonieta, la reina adolescente”&lt;/strong&gt;: tres años después de “Perdidos en Tokyo”, Sofia Coppola vuelve a entregar una obra única. Es la historia de la famosa reina de Francia que fue decapitada, pero contada con una sensibilidad moderna y pop en vez de como un típico qualité. De todos modos, ese contraste entre historia antigua y visión moderna sólo sorprende al principio, porque enseguida uno se acostumbra (además, no sólo hay canciones pop, también hay música clásica). La niña Sofia logró su resultado: hacernos partícipe de esa mezcla de maravilla y posterior decepción de la reina. Y logró otro film bien personal. A muchos no les gustará, y yo no le daré 10, pero sí 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El buen pastor”&lt;/strong&gt;: después de 13 años, Robert De Niro vuelve a dirigir una película, para la que se reservó un pequeño papel. La ambición del proyecto (contar la historia de la CIA desde el punto de vista de uno de sus protagonistas) no llegó a buen puerto: el film es laaaargo… e interesante, pero no lo suficientemente apasionante. Matt Damon hace lo que puede con el rol protagónico, y Angelina Jolie también zafa con su desdibujado papel. Sin embargo, a pesar de la extensa duración y el distanciamiento con los personajes, cuando termina la película uno siente que vio algo bueno. La Asociación Ponedora de Aires se debate entre el 5 y el 6; hoy estamos amarretes y le ponemos 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La reina”&lt;/strong&gt;: la mítica Helen Mirren ganó finalmente el oscar por hacer de la reina Isabel y mostrarnos su escondida humanidad en la semana que siguió a la muerte de Lady Di, cuando todos esperaban que ella hiciese alguna declaración. La interacción con su familia, su vida cotidiana y su relación con Tony Blair son de lo más jugosas, aunque hay que decir que Blair queda muy bien parado (quizás es por eso que hay una escena donde ella le advierte que algún día él también se enfrentará al descontento de la población, para que veamos que los creadores del film eran conscientes de la situación actual). Otra rareza del inclasificable Stephen Frears (“Alta fidelidad”, “Relaciones peligrosas”, “Héroe accidental”, “Ropa limpia, negocios sucios”, “El secreto de Mary Reilly”). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Más extraño que la ficción”&lt;/strong&gt;: ésta se perfilaba como “la” comedia inteligente del año, como en otras ocasiones lo fueron “¿Quieres ser John Malkovich?”, “El ladrón de orquídeas” y “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”. Acá estaban Will Ferrell, Emma Thompson, Maggie Gyllenhaal y Dustin Hoffman, un cuarteto soñado para contar una de esas historias bizarras con protagonistas cuasifreaks pero muy queribles. El resultado no llega a las altas expectativas creadas de antemano, pero aún así logra ser un film disfrutable que uno no puede dejar de ver con una sonrisa en la cara. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Ghost Rider, el vengador fantasma”&lt;/strong&gt;: el director de “Daredevil” (que no era buena, pero tampoco una bazofia) vuelve a adaptar un comic a la pantalla grande, y esta vez las cosas salieron mucho peor. No hay prácticamente nada bueno en este film; a pesar de las ganas que le ponga Nicolas Cage, todo el asunto parece estar guionado y dirigido como una berretada, y no en el buen sentido. Hasta los efectos especiales son malos, y la película no puede disfrutarse como si uno fuera un chico, porque… bueno, porque eso sólo es posible con buenas películas, como “Superman” (por nombrar una vieja) o “Ratatouille” (por nombrar una que se estrenó este año). A esta truchada sin sentido le doy 3 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Crank, veneno en la sangre”&lt;/strong&gt;: luego de la saga “El transportador”, sigue la buena racha del nuevo rey de los films de acción, Jason Statham (alguien con más carisma para hacer de rudo que, pongamos, un Stallone o un Schwarzenegger). Aquí hace de un asesino al que le inyectan una droga que lo mata si baja su ritmo cardíaco, con lo cual el tipo debe mantenerse siempre “up” si quiere encontrar a sus enemigos, y para mantenerse así usa los medios más insólitos, empezando por drogas, sexo y violencia. Más que las escenas de acción, lo que verdaderamente sorprende y se disfruta de esta película es su desfachatez e incorrección política, que la hacen muy necesaria. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“300”&lt;/strong&gt;: hace tres años me quedé maravillado con Zack Snyder y su film “El amanecer de los muertos”, remake del clásico de terror de George Romero. Los proyectos futuros de Snyder serían esperados con ansias, y este año nos entregó esta adaptación de un comic de Frank Miller sobre la batalla de las Termópilas, donde 300 espartanos se enfrentaron a cientos de miles de persas. Acá estamos en presencia de un raro caso donde el director quizás haya querido glorificar el ejército y el nacionalismo pero su obra logró ser más que esa cuestionable intención. ¿Por qué? Porque logra mantener el espíritu cínico y exagerado de la historieta: todos los momentos y parlamentos que glorifican la valentía y el honor son tan exacerbados (y a veces con un timing tan humorístico) que es imposible no pensarlos con otro sentido más allá del literal. Ideologías aparte, los fans del comic veneraron la fidelidad del film a las imágenes de la historieta, pero, por supuesto, eso no es un valor en sí mismo; lo destacable es que haciendo eso el film resulta una experiencia estética asombrosa. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El culto siniestro”&lt;/strong&gt;: el film más extraño para la filmografía de Neil LaBute (director que se especializa en historias urbanas de tinte “independiente”, como “En compañía de los hombres”, “Tus amigos y vecinos” y “Nurse Betty”), esta remake de un clásico de culto del cine de terror de los 70s recibió muy malas críticas, pero creo que exageraron un poco. Para investigar un secuestro, Nicolas Cage se adentra en un pueblo donde la voz mandante la tienen las mujeres. Ese punto de partida deriva en una segunda mitad donde los personajes tienen comportamientos muy extraños, casi lisérgicos, y los sucesos nos hacen pensar que todo sucede en la cabeza del protagonista (véanlo a Cage correr por un bosque disfrazado de oso…). Quizás por ese delirio el film no tuvo éxito, pero es justo eso lo que lo salva del desinterés y lo eleva a los 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El número 23”&lt;/strong&gt;: doce años después de “Batman eternamente”, Jim Carrey y el director Joel Schumacher se vuelven a juntar, esta vez para un proyecto más sombrío: es la historia de un tipo que empieza a ver el número 23 en todas partes. Con un planteo interesante, el film se pierde por su forzada estética dark. La trama es un poco tirada de los pelos, pero eso no importa, el verdadero problema es que nunca llega a atrapar demasiado. Y no le echen la culpa a Jim Carrey. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La familia del futuro”&lt;/strong&gt;: este producto Disney se estrenó sólo en copias dobladas al castellano, pero, una vez más, no me molestó, porque conseguí entrada gratis. Y el doblaje no sólo no era insoportable sino que hasta era imaginativo y daba lugar a carcajadas sinceras de parte del público adulto. Como siempre en los últimos años, los films de los estudios Disney vencen a los de Dreamworks, porque son los que tienen no sólo chistes sino una verdadera historia contada con corazón, imaginación y pasión por la narración. Esta disparatada aventura de ciencia ficción tiene grandes personajes (como el villano) y momentos brillantes. Y el ritmo de alguien que sabe cómo contar una historia. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Crímenes oscuros”&lt;/strong&gt;: a pesar de que se estrenó a fin de año la incluyo acá porque la vi antes, durante el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Buena historia de fantasmas de Kiyoshi Kurosawa, con un policía investigando extraños crímenes y descubriéndose más involucrado de lo que debería. El director japonés sigue aunando talentosamente el terror de lo sobrenatural con la melancolía de lo cotidiano, y, por suerte, las cosas no están sobreexplicitadas en esta película. Aún así, no es ninguna obra maestra. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Seduciendo a un extraño”&lt;/strong&gt;: un thriller claramente malo. Lo único que la puede salvar es su posible consciencia de entretenimiento trash, pero ni aún así resulta todo lo entretenida que debería. Hale Berry está empeñada en saber quién mató a una vieja amiga, y para eso se infiltra en la empresa de Bruce Willis. Lamentablemente, Bruce Willis no está tanto tiempo en pantalla, y sí Berry, que es linda pero muchas veces sobreactúa mal, como aquí. Por suerte está Giovani Ribisi en una composición impecable como el amigo que la ayuda. Él se merece la poca gloria a la que pueda aspirar esta estupidez que sólo alcanza 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Arthur y los minimoys”&lt;/strong&gt;: sí, suena infantil, y se estrenó doblada al castellano. Pero la dirigió Luc Besson, un francés que ha hecho algunas cosas ciertamente cuestionables (“El quinto elemento”, “Juana de Arco”) pero que siempre pone imaginación en lo que hace. Y acá volvió a la buena senda, porque esta aventurita que mezcla actores de carne y hueso y animación por computadora le salió redonda, uno de esos films que, como las buenas películas de Disney, pueden disfrutar tanto los chicos como los adultos. O al menos algunos adultos; varios rechazarán cualquier invitación a verla, pero yo aprecié el ritmo de la película, su estilo visual y el hecho de que el doblaje haya sido aceptable (aunque nos hayamos perdido las voces de Madonna, Robert de Niro, David Bowie, Harvey Keitel…). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Las tortugas ninja”&lt;/strong&gt;: sí, suena infantil, y se estrenó doblada al castellano (ya dije esto antes, ¿no?). Pero aún siendo un film de dibujos animados es menos infantil que las películas sobre estos personajes realizadas “con actores de carne y hueso” a comienzos de los 90s. Además yo era fanático de estos quelonios, y la animación permitía mostrar todo lo que los creadores quisieran. Una vez más, por culpa del doblaje nos perdimos de escuchar las voces de Laurence Fishburne, Patrick Stewart, Kevin Smith, Chris Evans y otros, pero la experiencia igual valió la pena. Una historia clásica de buenos y malos, aunque también se muestra que los buenos cometen errores teñidos por el egoísmo. Disfrutable, sin ser nada del otro mundo. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Letra y música”&lt;/strong&gt;: agradable comedia romántica (más comedia que romántica) sobre un ex astro de la música pop y su relación con una chica ajena al medio pero con talento para escribir canciones. Hugh Grant y Drew Barrymore son dos performers que pueden resultar irresistibles, lo único que necesitan es un buen guión. Eso está presente aquí, y tampoco faltan las esperables ironías sobre el mercado de la música. El conjunto logra un gran timing, la película llega a buen puerto y todos contentos, como suele suceder cuando una comedia romántica es buena. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Sunshine, alerta solar”&lt;/strong&gt;: como Spike Lee, Danny Boyle logra mejores resultados cuando dirige films “cuasihollywoodenses” que cuando hace sus films más independientes o personales (“Tumba al ras de la tierra”, “Trainspotting”, “Vidas sin reglas”). Eso sucedió con la gran “Exterminio” y vuelve a ocurrir con esta historia de ciencia ficción que tiene reminiscencias a “Alien”, “2001” y todo clásico del género “claustrofobia en el espacio” (su clima de desesperanza y terror recuerda sobre todo a la no tan lejana “Event Horizon”). Y como sucedía también en “Exterminio”, el elenco no tiene fisuras, desde el duro heroísmo de Chris Evans hasta el sufrido carisma de Cilian Murphy pasando por la sorpresiva aparición de Michelle Yeoh. Una aventura futurista que se vuelve terrorífica, y que apasiona gracias a un uso preciso del montaje, la fotografía y el sonido. Digna de ver en el cine. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Paranoia”&lt;/strong&gt;: otra de las sorpresas del año. Imaginen “La ventana indiscreta” pero ambientada en la hipertecnologizada época actual y con dos adolescentes como protagonistas en vez de James Stewart y Grace Kelly. No suena muy bien, pero la película tiene un ritmo muy adictivo y los protagonistas logran hacer todo creíble. De hecho, el pibe Shia LaBeouf se perfiló como la estrella joven del año gracias a este film. No es para tanto, pero tiene carisma. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los mensajeros”&lt;/strong&gt;: los orientales hermanos Pang hicieron su primer hollywoodense, manteniendo las historias de fantasmas como su marca. El resultado no es todo lo bueno que uno podría pedir, es simplemente una modesta peliculita de terror que se deja ver pero que no es particularmente recomendable. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El hombre araña 3”&lt;/strong&gt;: una verdadera decepción. Las anteriores habían sido entretenidas y admirables, pero esta tercera parte parece haber sido realizada como un trámite, intentando meter todo lo que “se debía” meter por más que eso dañara la película como totalidad. El humor sigue siendo efectivo, pero: 1-Los efectos especiales, en vez de ser funcionales a la historia, se volvieron exhibicionistas y claramente falsos y feos, como en los peores momentos de la nueva trilogía de “Star Wars”. 2-Se le dedica mucho tiempo a uno de los villanos, con lo cual el otro recibe poco tiempo en pantalla para que su personaje se desarrolle. 3-En la segunda parte había un par de ocasiones en que al héroe se le salía la máscara al pelear, lo cual aportaba al dramatismo, pero en ésta sucede casi todo el tiempo, es decir, Tobey Maguire ya es una superestrella y eso hace que los productores deseen que su rostro esté en pantalla el mayor tiempo posible, aún en ocasiones donde no tiene ninguna justificación narrativa/dramática que el héroe pelee con la cara al descubierto. Todas estas críticas develan que es el film menos cuidado y menos personal de la saga, el más “hecho por encargo”. La salvedad: una secuencia en la que el héroe se vuelve “canchero” está filmada con un desparpajo y un humor freak propio del mejor Sam Raimi. Podría ser algo a celebrar, pero lamentablemente se nota tanto la diferencia entre esa parte y el resto del film que eso evidencia la poca homogeneidad que se logró. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La antena”&lt;/strong&gt;: siete años después de su mítico debut con “Picado fino”, Esteban Sapir vuelve con otro film experimental, en este caso una distopía sobre una sobre una sociedad donde no hay voces y los jerarcas de la televisión controlan todo. El film es mudo y en blanco y negro, y esas no son sus únicas rarezas, ya que la historia utiliza una variedad de recursos estilísticos y técnicos como no se veía desde hacía mucho (o quizás nunca) en el cine argentino. Lo que prima es la imaginación (y las arquetípicas sombras) del expresionismo alemán, lo cual es muy bienvenido, y el film se disfruta como un clásico cuento de hadas. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El tiempo”&lt;/strong&gt;: una de las películas de Kim Ki-duk que tuvieron un estreno en salas comerciales de por aquí, este bizarro drama me decepcionó un poquitín. Una mujer hipercelosa comete algunas locuras para convencerse del amor que le tiene su pareja. El director tiene imaginación, sí, pero su película no me “llegó” tanto. De todos modos, sigue siendo para destacar el hecho de que sus films se estrenen en Argentina. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Zodíaco”&lt;/strong&gt;: una de mis favoritas del año. Luego de “Pecados capitales”, el director David Fincher se había desbarrancado un poco con el supuesto ingenio de “Al filo de la muerte” y “El club de la pelea”, pero luego había vuelto al mejor cine (ese que no necesita sorpresas para ser bueno) con “La habitación del pánico”. Y aquí se supera: basada en hechos reales, “Zodíaco” cuenta la búsqueda de un asesino serial en la USA de los 70s, pero es más que nada un retrato de época, de personajes y de obsesiones. A partir de la música (con ese imaginativo uso del tema de Donovan “Hurdy gurdy man”), la fotografía, el vestuario, la dirección de actores y un ritmo perfecto, la película logra una sensación de veracidad o, lo que es lo mismo, un perfecto feeling setentista. El trío protagónico está impecable, sobresaliendo, cuándo no, Robert Downey Jr. 9 Aires, por no decir 10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Mr. Brooks”&lt;/strong&gt;: el regreso de Kevin Costner y el regreso de Demi Moore, juntos por primera vez en un producto atípico. Costner es el Mr. Brooks del título, un cuasiperfecto hombre de familia que es, en secreto, un asesino serial. Demi Moore es la policía obsesionada con encontrarlo, y William Hurt encarna a la mitad “malévola” del protagonista, esa parte oculta que lo insta a seguir matando porque sí. Sin llegar a ser un film fuera de serie, este thriller es muy interesante, sobre todo por su violencia seca (nada común en el Hollywood de hoy) y el final, bastante abierto, por cierto. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Piratas del Caribe: en el fin del mundo”&lt;/strong&gt;: la primera había sido realmente genial, la segunda un poco cansadora (y se había extendido hasta las dos horas y media), y este cierre llega a durar ¡casi tres horas! Sin embargo, increíblemente, se mantiene interesante durante todo su metraje, con algo (no todo) de la frescura que tenía aquella primera parte. Por supuesto, todo es enorme, no sólo la duración del film sino los escenarios, los extras, los efectos especiales y todos los etcéteras imaginables. Eso no siempre da un buen resultado, pero al menos no se fueron al tacho como con el cierre de la trilogía Matrix. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El duelo”&lt;/strong&gt;: una de acción oriental basada en hechos reales, humilde y ambiciosa al mismo tiempo. Jet Li hace de un mítico maestro de artes marciales de comienzos del siglo XX que alcanza la fama al mismo tiempo que sobrelleva tragedias personales y la mirada desaprovadora de los poderosos que no están de acuerdo con su manera de enseñar el deporte. De narración clásica, este film parece sucumbir por momentos ante la solemnidad de la historia real que narra, pero por suerte no se desbarranca, y nunca baja de unos aceptables 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“The host”&lt;/strong&gt;: otro milagroso estreno que corría peligro de pasar directo a video y DVDs, esta película oriental combina aspectos de diversos géneros para narrar la odisea de un hombre y su familia que están resueltos a rescatar a su hija de las fauces de un monstruo nacido y criado en las entrañas de un río radiactivo. Si bien el argumento parece ser el de un film de ciencia ficción y acción, la película también tiene mucho de drama, de comedia y de crítica a las instituciones de Seúl. Esa mezcla de géneros está tan bien hecha que se siente como algo natural, y la película se disfruta como el blockbuster hollywoodense más tradicional, aunque sin ninguna de sus idioteces. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Exterminio 2”&lt;/strong&gt;: decían que esta secuela era mejor que la original de Danny Boyle, pero eso resultó falso. De todos modos, sí valía la pena verla, sobre todo en cine, como sucede en general con los buenos films de zombies. Como en la primera, hay aquí alguna que otra aparición de actores ingleses famosos (como Robert Carlyle, que está bien aprovechado), mucha tensión y un par de escenas realmente imaginativas. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Shrek Tercero”&lt;/strong&gt;: esta saga ya llegó a cansar. Aclaro de entrada que ni siquiera la primera parte me había parecido tan brillante como a todo el mundo (sólo 7 Aires), ya que, si bien era uno de los mejores films animados de Dreamworks, no llegaba (como ninguno de ellos) a la brillantez y verdadero interés por la narración y los personajes que demuestran las películas de los estudios Disney y los estudios Pixar. En esta tercera parte de la historia del ogro bueno sigue habiendo chistes graciosos, pero eso nunca es suficiente para hacer una buena película, y encima no son tantos. Increíblemente, la crítica en general opinó lo mismo que yo. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La maldición de la flor dorada”&lt;/strong&gt;: desde hace unos años, el antes director “de qualité” Zhang Yimou viene haciendo films de artes marciales mezclados con un trasfondo de época: “Héroe”, “La casa de las dagas voladoras” y ahora “La maldición de la flor dorada”, la más ambiciosa en cuanto a estrellas, ya que cuenta con el protagónico de Chow Yun-Fat y Gong Li. Como en las anteriores, las escenas de acción tienen todo el brillo estético que uno pueda imaginar, sólo que esta vez no se trata tanto de artes marciales sino de batallas entre ejércitos. Y en cuanto al resto del film, se suplanta un poco el comentario político a favor de una historia telenovelesca, lo cual da como resultado un melodrama bien grasa, pero, como corresponde a muchos productos grasa, bastante disfrutable. De todos modos, no llega a ser gran cosa y se queda en 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los 4 Fantásticos y Silver Surfer”&lt;/strong&gt;: de las películas de superhéroes de los últimos años, “Los 4 Fantásticos” había sido la más liviana y menos ambiciosa. No tenía, por lo tanto, las solemnidades innecesarias de los peores momentos de la saga “Spider-Man” pero tampoco el rigor narrativo y estético de las dos “X-Men” dirigidas por el gran Bryan Singer. Con esta secuela sucede lo mismo, aunque es ligeramente mejor que la original. De hecho, hasta se hace un poco corta. Lo malo sigue siendo que no hay mucho más que escenas de acción y chistes, con lo cual se sigue sintiendo como un film más para chicos que “para todo tipo de público”. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Ratatouille”&lt;/strong&gt;: aún con el antecedente de “El gigante de hierro” y “Los Increíbles”, esta película de Brad Bird fue otra de las sorpresas del año. Es imposible no sentirse feliz al ver esta genialidad de los estudios Disney/Pixar. La crítica dijo que la rata que sueña con ser chef es uno de los personajes del año, pero no lo es menos su compañero humano, el mejor loser atolondrado que hemos visto en cine en mucho tiempo. El humor del film tiene un ritmo digno de las mejores screwball comedies, y en ciertos momentos hasta se ríe de la idea que los yanquis tienen formada de los franceses. El final expone una apreciación sobre la crítica a la que hay que prestar atención. Y, por supuesto, la animación es técnica y artísticamente increíble. 10 Aires, de lo mejor del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“XXY”&lt;/strong&gt;: uno de los estrenos argentinos más esperados del año fue el debut de la hija de Luis Puenzo, y maravilló a gran parte de la crítica con su historia de una chica/chico hermafrodita a quien la sociedad le pide, sin palabras, que elija con qué sexo encarará el resto de su vida. Si bien admito que el film tiene varios aciertos (empezando por las actuaciones de Inés Efrón, Martín Piroyanksi y Ricardo Darín, quien parece actuar siempre perfecto no importa el film en el que esté), la historia cae en el amarillismo cinematográfico en algunos momentos. Y la elogiada actuación de Valeria Bertuccelli no me pareció nada especial, aunque no sabría decir si es por ella o por cómo estaba desarrollado el personaje desde el guión mismo. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El contrato”&lt;/strong&gt;: en muchas ciudades de USA, esta película fue directo a DVD, y donde se estrenó, no tuvo buena crítica. Pero los responsables de eso están equivocados: este thriller de estructura típica y narración clásica es muy bueno. No hay sorpresas, pero el devenir de los personajes se sigue con interés por el buen ritmo de la propuesta (y su buen uso del montaje, los diálogos y los paisajes). John Cusack hace una excursión por los bosques con su hijo, y se encuentra al criminal Morgan Freeman escapando de la justicia. De ahí en adelante, suspenso y aventura al por mayor. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Transformers”&lt;/strong&gt;: ya sé que era de Michael Bay (“Armaggedon”, “Pearl Harbor”, “Bad boys”), pero la producía Steven Spielberg y la cola no se veía tan mala… Pero bueno, una vez más el señor Bay nos hizo perder el tiempo y el dinero desaprovechando actores, efectos especiales y premisas argumentales interesantes. En el encuentro entre el antihéroe humano y los robots de otro planeta hay cierto espíritu juguetón medianamente disfrutable (seguro que Spielberg metió mano ahí), pero, como siempre en Bay, la segunda mitad del film deriva en una glorificación de la milicia yanqui, una sucesión de escenas de acción filmadas sin ningún sentido del ritmo y la emoción, y el típico mix totalmente falso y errado de la música y la cámara lenta que quiere provocar solemnidad (¡!) en medio de explosiones. Encima a los robots les hicieron tantos detalles y curvas que uno no logra distinguir qué es una boca, qué es un ojo y qué es una nariz, por lo cual no se entiende nada en las peleas. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Borat”&lt;/strong&gt;: no la vi en cine, pero la vi, así que es un “estreno comercial del 2006 que vi” y, por lo tanto, entra en esta lista. Y menos mal que no pagué para verla en pantalla grande: es increíble que esta película haya recibido alguna buena crítica y que sea considerada por muchos como una de las mejores comedias de los últimos años. Es increíble porque es, sin temor a exagerar, la peor película del año. Si el protagonista y creador del personaje considera que logró una crítica a los Estados Unidos, debería ver más cine. Hay uno o dos momentos que dejan ver algo de la idiotez de Norteamérica, pero la mayor parte del film consiste en escenas donde el tipo no logra comunicarse con los habitantes de USA por diferencias lingüísticas y sociales, y eso de por sí no resulta profundo ni crítico (de hecho, sólo lo hace quedar como un verdadero idiota a él, ya que, a pesar de que pueda entenderse como una intención de mostrar a los yanquis según la visión de un outsider, el resultado es que sólo nos sorprendemos por la inadaptación social del tipo y la abundante escatología que brinda el film). Encima la promoción de la película destacaba el hecho de que los entrevistados no actúan, sino que realmente creían que estaban siendo entrevistados por un periodista de Kazajstán… lo cual es obviamente falso (quizás en algunos momentos sea cierto, pero hay muchísimas escenas en donde todos los diálogos están evidentemente guionados). Y si dejamos de lado los “análisis” e intentamos simplemente dejarnos llevar por el humor, nos encontramos con que los chistes no son graciosos. Por si fuera poco, esta bazofia se hace larguísima aún cuando dura sólo ¡una hora y cuarto! El peor insulto a la inteligencia estrenado en mucho tiempo. 1 Aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Harry Potter y la Orden del Fénix&lt;/strong&gt;”: tratando de retomar un poco la maestría visual de la tercera parte y el ritmo “alocadamente mágico” que Alfonso Gómez Cuarón logró en aquella entrega, esta quinta película sobre el niño mago llega a ser la mejor después de aquella. Es decir, hace un uso responsable de la fotografía, el montaje y los efectos especiales (sobre todo en algunas partes admirables, como una en donde los alumnos hacen un examen bajo la rigurosa mirada de una odiosa directora y un gigantesco reloj de péndulo). Sólo se desbarranca un poco al final, al definirse todo un poco a las apuradas después del climático enfrentamiento entre Potter y su enemigo. Y, por supuesto, las imágenes nunca llegan a lo más profundo del subconsciente, como sí lo hacían en cada maravilloso segundo de la película de Cuarón. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Los Simpsons: la película”&lt;/strong&gt;: todos pensábamos que había dos posibilidades: que la película fuese tan brillante como su larga espera nos hizo suponer o que fuese tan decepcionante como lo fueron para muchos las últimas temporadas de la serie. Para algunos sucedió lo segundo, pero yo la considero una de esas obras cuasibrillantes que no lo parecen a simple vista (ni siquiera para los más acérrimos fans). Para empezar, los creadores ampliaron el espectro del film para que no sea sólo comprensible por los conocedores de cada ínfimo personaje de la serie. No; esta película no es “para ghettos” sino que es mejor que eso. Además, lograron un buen equilibrio entre el cinismo y lo popular-infantil de la serie: la historia tiene un argumento que puede seguir bastante bien un público infantojuvenil (un argumento con un clásico devenir de antihéroe, a diferencia de esas bizarreadas que fueron las últimas temporadas de la serie), pero al mismo tiempo el film mantiene la ironía constante y la mirada crítica hacia USA que caracterizó al programa de TV. Por último, la película no es un “greatest hits” de escenas graciosas que debieron unirse con un argumento: dura una hora y media pero no son “tres episodios”, sino que es una gran historia, es decir, los creadores se preocuparon por hacer una verdadera película, y eso también se nota en el aprovechamiento de la pantalla ancha y en el cuidado por la “dirección de fotografía” (si se la puede llamar así en un film animado). 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Hairspray”&lt;/strong&gt;: como “Ratatouille”, este film es alegría absoluta. Nadie daba dos pesos por la versión del musical basado en la película de John Waters (!) con John Travolta haciendo el travestido papel (!) que había hecho Divine en el original y dirigida por el (i)rresponsable realizador de “Más barato por docena 2”, “Una intrusa en la familia” y “Niñera a prueba de balas” (!). Sin embargo, esta película destila amor por la música, por sus personajes y por la vida. Travolta está sorprendentemente bien, y lo mismo puede decirse de Christopher Walken, Michelle Pfeiffer y las jóvenes Amanda Baynes y Nikki Blonsky, como la gordita protagonista que se lleva la vida por delante a puro optimismo. ¡Good morning, Baltimore…! 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Ahora son 13”&lt;/strong&gt;: tercera parte de la saga “La gran estafa”, esta película es la más lograda de las tres, aunque debo decir que las otras dos no me parecían malas como a mucha gente. Pero ésta es la que mejor logra esa mezcla de “star celebrity”, humor rápido, música lounge, ligereza sin culpa y olor a Las Vegas. Aquí se agrega Al Pacino como el antagonista a ser derrotado, pero lo mejor siguen siendo los diálogos cruzados entre George Clooney y Brad Pitt y el estilo “nouvelle vague” de Steven Soderbergh (que también puede dirigir desastres, pero no es este caso). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Duro de matar 4.0”&lt;/strong&gt;: otra pequeña sorpresa, ya que todos esperaban un desastre (sobre todo si el director es el mismo de las dos “Inframundo”). Empieza un poquitín lento, sin ningún auspicio de que será una gran película, pero poco a poco se vuelve grandiosa desde su espíritu de blockbuster chatarra, a fuerza de escenas de acción filmadas con talento (“¡You just killed a helicopter with a car!”), un constante enfrentamiento entre lo analógico y lo digital y el regreso de un personaje querible y singular. En efecto, cuando yo creía recordar que el John McClane de Bruce Willis era como cualquier otro de sus antihéroes, ahí vino esta película a recordarme que no, que John McClane no es “cualquier” tipo. La Asociación Ponedora de Aires no acepta centésimos, así que los 7,50 que le pondría se transforman en 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Bourne: el ultimátum”&lt;/strong&gt;: el director Paul Greengrass viene haciendo películas brillantes en los últimos años: las historias reales y contadas con nervio de “Domingo sangriento” y “Vuelo 93” y la acción a puro ritmo de “La supremacía de Bourne” son ahora continuadas por esta tercera parte de la saga protagonizada por Matt Damon. Que sigue estilística y argumentalmente a la anterior, y fue alabada por muchos críticos y espectadores como la mejor película de acción de la historia. Quizás sea exagerado, pero anda cerca; como en todo buen film, es el conjunto lo que vale, y esta película es una montaña rusa de adrenalina que además entrega las inevitables críticas a las agencias secretas de USA y actuaciones sin desperdicio de Damon, Joan Allen, David Strathaim y Julia Stiles. Y, por supuesto, fabulosas escenas de acción: considero que la de Damon persiguiendo a un asesino por los techos de Marruecos y la pelea con la que termina esa parte conforman una de las mejores escenas de acción jamás hechas. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Alex Rider: operación Stormbreaker&lt;/strong&gt;”: sólo porque me dieron una entrada gratis me acerqué al cine a ver esta película (¡doblada!) sobre un adolescente que debe meterse en un mundo de espionaje al mejor estilo James Bond. A pesar de tener algunos elementos atractivos (Mickey Rourke y Andy Serkis como villanos, Alicia Silverstone como la niñera del protagonista), esta aventurita no alcanza alturas recordables. Si bien los creadores dejan en claro que usan las características del género con algo de ironía y autoconciencia, no llegan a hacer algo que se separe demasiado de una película de acción infantil. De todos modos, seguro que en inglés era más entretenida. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La señal”&lt;/strong&gt;: otro de los más esperados estrenos argentinos del año. Eduardo Mignona se murió, y el protagonista Ricardo Darín tomó las riendas de la dirección del film, ayudado por Martín Hodara. Lo que tiene de bueno este film noir ambientado en 1952 es que no es una obra exhibicionista de sus logros técnicos: el feeling de época está muy bien logrado, pero no te lo refriegan por la cara. El énfasis está puesto en los personajes y la trama, y ahí, si bien Darín y sobre todo Diego Peretti están muy bien, debo decir que el argumento me hizo cabecear algunas veces. Es cierto, yo estaba cansado, pero el motivo principal es que este film sólo alcanza alturas de “desapasionada corrección” en vez de una grandeza a la que podría haber aspirado. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Imperio”&lt;/strong&gt;: si alguien pensaba que David Lynch se había zarpado (ya sea en el buen sentido o en el malo) con la casi incomprensible “Mullholland Drive: el camino de los sueños”, con este nuevo opus tienen todos los motivos para amarlo o detestarlo. Con una duración de tres horas, hay que decir que la primera hora avanza de manera “entendible”: con un argumento y personajes identificables (aunque con las infaltables bizarreadas de Lynch). Ya en el segundo tercio, la cosa se desbanda haciéndose totalmente incomprensible, y ahí no me sirvió de nada tratar de entender lo que veía, sino que me convino mejor dejarme llevar por lo que transmitía cada escena. Lynch es un artista de sensaciones, al fin y al cabo. Lo sorprendente es que al final parece retomar algo del hilo argumental. La última media hora se convierte en algo de los más intenso, terrorífico y catártico que se haya visto, aunque uno no entienda nada. Los que la vimos recordaremos particularmente una recurrencia: la habitación donde se desarrolla la sitcom protagonizada por conejos vestidos como humanos, un segmento que se repite y provoca terror por su extrañeza y por la manera en que está iluminado y musicalizado. Ah, ¡y en la canción final aparecen varias actrices de películas anteriores de David Lynch, como un regalito sorpresa! Haciendo la aclaración de que esta película será odiada por mucha gente, le doy 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Black book”&lt;/strong&gt;: después del desbarranco de “El hombre sin sombra”, Paul Verhoeven se tomó seis años y volvió a su Holanda natal para esta historia ambientada a fines de la Segunda Guerra Mundial sobre una judía de la resistencia que se infiltra en la Gestapo para sobrevivir y colaborar con la caída del régimen. Por lo visto, el tipo volvió a hacer buenas películas; ésta fue celebrada por toda la crítica, y lo sorprendente para mí fue que era un film muy ameno, con diálogos y situaciones atractivos hasta para un público adolescente. De hecho, el feeling era el de una aventura de espionaje cuyos diálogos podría guionar un chico de 10 años, y no digo esto como crítica, sino para destacar que el film apunta más a las emociones del género de intriga que a la descripción de los horrores de la guerra (aunque hay escenas duras, obviamente). Highlight: una barra de chocolate que le salva la vida a la protagonista de una manera sorpresiva. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El vidente”&lt;/strong&gt;: el director Lee Tamahori confirma que su única gran película es la de James Bond “Otro día para morir”. En esta adaptación de un relato de Philip Dick (y van…), Nicolas Cage tiene la habilidad de ver distintos futuros posibles en cada situación en que se encuentra. Eso lo ayuda para conquistar a la bella Jessica Biel, pero también hace que agencias gubernamentales le pidan su colaboración para evitar actos de terrorismo. El problema con este film es que parece no empezar nunca, y de repente termina. Y encima termina con una vuelta de guión totalmente arbitraria con respecto a lo que se vio anteriormente. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Perseguidos por el pasado”&lt;/strong&gt;: Pierce Brosnan y Liam Neeson en un western de pasta clásica. Hasta pasada la mitad del film, esta historia de perseguidor y perseguido es brillante en todo sentido, recordándonos por qué los westerns pueden ser grandes películas. Incluso se aplaude la decisión de demorar la información de por qué esos dos personajes se odian. Pasada la mitad, la experiencia toma un inesperado giro onírico que decepcionó a muchos. En este caso, las alusiones y metáforas son más comprensibles que las de, pongamos, David Lynch, pero aún así algunos espectadores fiacosos no las entendieron y simplemente consideraron que la película “se fue a la mierda”. Incluso a muchos de los que sí entendieron ese segmento final tampoco les gustó esa derivación, pero a mí me encantó tanto como el resto del film. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Invasores”&lt;/strong&gt;: la cuarta versión del relato “The body snatchers”, una historia de aliens que invaden a los humanos haciéndose pasar por ellos. Esta película fue vilipendiada por la crítica, pero no es mala. Sí admito que tiene una mezcla de flashbacks y flashworwards que son molestos y estéticamente innecesarios, pero en general el devenir narrativo está bien llevado, y la química entre Daniel Craig y Nicole Kidman funciona. Hasta me sorprendió que Nicole, de quien podría esperarse una actuación fría y distante, muestra un verdadero carisma de “yo contra el que venga”. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Resident Evil 3: la extinción”&lt;/strong&gt;: la tercera parte de una saga inspirada en un videojuego cuya primera parte no se estrenó en Argentina. Milla Jojovich es la heroína ideal en un futuro desolado y poblado de zombies: una hermosa mujer de armas tomar que encima tiene habilidades especiales porque su ADN fue modificado genéticamente. Aquí hay una saludable aceptación de la marihuana como algo normal, unas aceptables escenas de acción y una trama que logra mantener el interés si aceptamos todo el tiempo que es un film con espíritu clase B. Pero tampoco crean que es nada uau. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Matar o morir”&lt;/strong&gt;: Clive Owen como un matón cínico y desencantado que debe proteger a un bebé que todos quieren matar, Monica Bellucci como su amante, Paul Giamatti como villano, una sucesión de imaginativas escenas de acción (una en caída libre en paracaídas, otra en medio de una relación sexual, otra con el bebé en brazos, etc). Todo hacía suponer que ésta sería una grandiosa e irreverente película de acción al estilo “Crank, veneno en la sangre”. Pero no. Es amena, sí, pero no pasional. Algo falló en esas muy planeadas escenas de acción, y algo definitivamente falló con los personajes, ya que Owen y Giamatti no están tan jugosos como uno esperaría. Y Monica Bellucci directamente actúa muy mal en esta película. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Stardust: el secreto de la estrella”&lt;/strong&gt;: un cuento de hadas sin el bombardeo mediático de “Las crónicas de Narnia” o “La brújula dorada”. Lástima que la estrenaron doblada, pero aún así se aprecia el amor por la historia y el cuidado por contar un relato con una lógica interna que no parezca arbitraria. Michelle Pfeiffer se da el lujo de hacer de villana decrépita y Robert DeNiro hace de un pirata travesti (y, contra lo esperado, su papel resulta creíble y querible). Hay humor negro y espíritu de aventura de matiné, lo cual no es poco. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Halloween, el comienzo”&lt;/strong&gt;: la “Noche de brujas” original de John Carpenter es uno de los clásicos del cine que todavía no vi. Pero por lo que sé, esta remake de Rob Zombie le hace justicia: no es lo que podría parecer de antemano (una típica película de terror moderna con jóvenes carilindos sin talento siendo perseguidos por un asesino con música rock metal de fondo), sino que es una película con un perfecto feeling setentista, dicho esto como el mayor de los elogios. Por una vez en tantos años, Malcolm McDowell está muy bien en el papel del psicólogo que hacía Donald Pleasence en la original, y los desconocidos del resto del reparto también cumplen dignamente. Y la película genera verdadero terror, no sólo por los crímenes del psicópata asesino sino por el clima tensionante que logra. Una pequeña joya que no tuvo toda la buena crítica que merecía. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Supercool”&lt;/strong&gt;: tres adolescentes hacen todo lo posible por conseguir alcohol para poder ganarse a sus mujeres soñadas en una típica fiesta que tendrá lugar por la noche. La odisea de cómo llegan a esa noche y lo que sucede esa noche en la fiesta son los núcleos centrales de esta comedia que inmediatamente pasó a ser considerado un film de culto. Y está justificado: las risas vienen de todos lados y el retrato de personajes (y de época) es perfecto, más allá de si existen realmente personas tan singulares como Seth, Evan y Fogell. Encima, cerca del final hay una sorprendentemente explícita declaración de amistad que se lleva las palmas. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La dalia negra”&lt;/strong&gt;: cuatro años después de la indiscutible joya que fue “Mujer fatal”, mi admirado Brian DePalma vuelve a “su normalidad”, o sea, a hacer films con aspectos fallidos. De todos modos, cualquier película suya, por más fallida que sea, siempre será más interesante (y pasional, y definitoria de lo que es el cine) que la media. Éste es el caso: un film que lo devuelve al noir de época que cultivó en “Los intocables” mezclado con la investigación de un asesinato, todo inspirado por un hecho real y basado en una novela del autor de “Los Ángeles al desnudo”. Los soberbios planos secuencia están aquí, también los ralentis, las subjetivas, la música “a lo Hollywood del ayer”, los montajes virtuosos, en fin, todo lo que hace único a De Palma. Sólo que esta vez el argumento avanza a toda velocidad y se hace un poco moroso e incomprensible de a ratos. Además, muchos objetarán a Josh Hartenett en el rol principal, pero yo creo que él, Aaron Eckhart, Scarlett Johansen y Hilary Sawnk conforman un perfecto “cuarteto protagónico grasa” digno de la filmografía de DePalma, que con este film no alcanza la perfección de otras de sus obras pero sí llega a los 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Susurros de terror”&lt;/strong&gt;: un típico film de suspenso y terror de clase B sin mucho aspaviento, realizado para sacar tajada de la popularidad que ganó Josh Halloway por la serie “Lost”. Pero la cosa resulta hecha con más profesionalismo y dignidad que lo que uno podría sospechar. Queda claro casi desde el principio que estamos frente a una suerte de variación de “La profecía”, con un niño de poderes maléficos que en este caso es secuestrado y atormenta a sus captores. Nada del otro mundo, pero pasable (lo cual tampoco es mucho). 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”&lt;/strong&gt;: en mi opinión, el mejor estreno comercial del año. El director Andrew Dominik logra lo mejor de cada actuación, desde el sorprendente (y amenazantemente terrorífico de a ratos) Brad Pitt hasta el aparentemente bueno-para-nada Casey Affleck. Todos los actores de reparto también brillan, y el film se toma su merecido tiempo para narrar la historia (o historias) de dos hombres, sus vidas y sus obsesiones. Por otra parte, como sucedía con, por ejemplo, “8 y medio”, “Los imperdonables” y “Magnolia”, esta película no sólo es excelente sino que se constituye en un arte poética sobre las posibilidades narrativas y sensoriales del cine. Además, como en “Los imperdonables”, el film es una mezcla perfecta entre mitificación y desmitificación del western. Cada segundo de esta película es una maravilla. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Bee movie”&lt;/strong&gt;: otra animada de Dreamworks que no muestra la imaginación y el empeño de los films de Disney pero al menos es bastante más llevadera y fresca que otras de Dreamworks como “El espantatiburones”, “Madagascar”, “Vecinos invasores” o “Shrek Tercero”. Aquí Jerry Seinfeld hace la voz de una abeja que sale de su panal a “descubrir el mundo” y entabla una relación de amistad / amor platónico con una humana tan alocada como él. Y eso es lo bueno del film: que se vuelve cada vez más desquiciado en su trama y su ritmo. Por eso se disfruta, y no por la “construcción de un mundo paralelo y parecido al de los humanos”, cosa que ya vimos en “Antz” y otras similares y además no es algo que haya que aplaudir particularmente. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Carretera al infierno”&lt;/strong&gt;: remake de “Hitcher, el viajero”, aquella película de 1986 donde Rutger Hauer interpretaba a un asesino que hacía dedo en la ruta y se ensañaba especialmente con un muchacho cuya vida transformaba en un infierno. El villano en este caso es Sean Bean, especialista en hacer de malo (“Goldeneye”, “La leyenda del tesoro perdido”, “Ni una palabra”), pero aquí está más desquiciado y terrorífico que nunca. Él salva el film, ya que nos creemos su maldad, su enigmática e intensa personalidad y los “juegos” con los que quiere quebrar a sus víctimas. Hay gore, hay acción bien filmada, hay tensión, y pasada la mitad del film hay una escena particularmente impactante y no apta para impresionables. Sin llegar a las alturas del original, esta película araña unos dignos 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La brújula dorada”&lt;/strong&gt;: como en los casos de “El señor de los anillos” y “Las crónicas de Narnia”, la intención aquí es adaptar a la pantalla una saga de novelas de fantasía. Para hacerlo hay que mantener un equilibrio entre: fidelidad al material original (que en realidad no es necesaria pero los fans la piden), libertad de decisiones y cambios que pueda querer intentar el director al adaptar la novela, y uso de los recursos cinematográficos necesarios para que lo quede no se sienta como una “sucesión de eventos descriptos en una novela” sino como una película que fluya como si hubiese “nacido orgánicamente como film”, y no novela adaptada. Lamentablemente, eso último no se logra aquí, porque todo se siente muy arbitrario, lo cual evidencia los orígenes literarios y la mala adaptación. Ya de por sí la voz en off explicativa que abre el film aporta más confusión que claridad y evidencia la falta de confianza en el poder narrativo del cine, que debería ser el que “muestre” cómo es ese mundo (en vez de que eso se nos tenga que explicar en palabras). Además, hay momentos donde la música está muy mal usada. Sólo se elevan las actuaciones (la niña protagonista tiene una buena presencia cinematográfica, y Nicole Kidman y Daniel Craig siguen teniendo el carisma de siempre). Pero eso no salva al film de unos insulsos 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Beowulf”&lt;/strong&gt;: yo tenía desconfianza, ya que Robert Zemeckis eligió para este film el mismo recurso de animación usado en “El expreso polar”: los movimientos de los actores fueron capturados por computadoras para dar vida a los personajes de esta saga nórdica sobre un guerrero que se enfrenta a varias generaciones de monstruos y dragones. La intención de crear personajes físicamente “realistas” da como resultado esos inexpresivos rostros que parecen todo menos humanos. Y encima, como los personajes tienen rostros iguales a los de los actores que les ponen voces (salvo el protagonista y el monstruo Grendel), uno se pregunta dónde está lo artístico de usar los movimientos de un actor para que su cuerpo sea reemplazado digitalmente por otro que es básicamente igual. Pero más allá de eso, la experiencia es bastante mejor y más interesante que en “El expreso polar”, porque al menos “Beowulf” tiene una violencia nunca vista en un film de animación mainstream, y la fotografía y los efectos especiales aprovechan bastante las posibilidades que da la animación. El monstruo Grendel, por ejemplo, es una joyita de personaje. Por supuesto, es posible que la película sólo se disfrute lo suficiente si se la ve en 3-D (cosa que era posible en el cine IMAX de las afueras de Buenos Aires), así que el balance general arroja como resultado unos 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Soy leyenda”&lt;/strong&gt;: no la vi en el 2007 sino en el 2008, pero es un estreno del 2007, así que entra en la lista. Del director de la mediocre “Constantine” no se podía esperar mucho, pero esta adaptación de la clásica novela de Richard Matheson resulta algo mucho más digno y cuidado de lo que uno podría suponer de un producto hollywoodense. Un sobreviviente de un virus que parece haber acabado con toda la población del planeta vive sus días en una solitaria Nueva York, acompañado por un perro y asediado en las noches por seres humanos transformados en cuasivampiros por ese mismo virus. Las muy buenas escenas de terror no saturan, y no empañan el feeling de soledad que emana la performance de Will Smith (que por una vez no se muestra canchero). Los minutos finales no están a la altura del resto del film, pero eso no baja la calidad e intensidad de la experiencia. Mi escena favorita (sin contar nada importante): cuando el tipo queda colgado del pie por una trampa como las que hace él y debe liberarse antes de que se vaya el sol y entren en acción los perros infectados con el virus. La película está llena de momentos cinematográficamente hermosos como ése. 8 Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-7210798829196288978?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/7210798829196288978/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=7210798829196288978&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7210798829196288978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7210798829196288978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2008/01/los-estrenos-comerciales-de-cine-del.html' title='Los estrenos comerciales de cine del 2007 que yo vi (qué título largo, che)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-1135858090915902466</id><published>2007-12-03T14:54:00.000-08:00</published><updated>2007-12-03T14:59:33.833-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el Monumental (The Police en River)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Prólogo: hace 10 años, casi 11…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Enero de 1997. Con unos amigos vacacionábamos en un complejo de cabañas a medio construir en la costa. El último día teníamos pensado ver el amanecer, pero nadie tenía despertador. ¿Cómo asegurarnos de levantarnos a tiempo y no perdérnoslo? En un rapto de locura, me ofrecí a quedarme despierto toda la noche, a lo cual todos accedieron. Y esa noche la pasé escuchando el box set “Message in a box”, cortesía de uno de los compañeros de división que se encontraba allí, a quien llamaremos Glopi. Esa caja de 4 CDs contenía toda la discografía oficial en estudio que había sacado The Police, más algunas rarezas. Yo ya conocía los clásicos 12 o 13 hits de la banda, pero esa noche terminé de fanatizarme y de descubrir otras joyas musicales menos conocidas. Lo malo es que era una banda que se había separado cuando nosotros teníamos 4 años, así que nunca podríamos verla en vivo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Presente.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Diciembre de 2007. Ya es sabido que este año será recordado por el regreso de un trío musical-rockero-amarillo-y-rojo-supersónico-jodón-y-serio-al-mismo-tiempo-estribillero-espectacular-con-un-cantante-cuyo-registro-vocal-se-mantiene-a-pesar-del-paso-del-tiempo. No, no hablamos de Soda Stéreo, sino del molde original: The Police. Veintisiete años después de su última visita a la Argentina, la Policía ha vuelto, y este evento se perfilaba tan imperdible que por una vez no me fue difícil convencer a cuatro acompañantes para que fuésemos a ver un recital.&lt;br /&gt;Considerando que estábamos en popular (o sea, casi lo más lejos que se podía estar de la banda), la visión del escenario y de todo el estadio era muy buena. A las 19:30 salió Beck, telonero de lujo, por cierto, pero su performance resultó un tanto decepcionante. A pesar de tocar prácticamente todos sus hits (&lt;strong&gt;“Devil’s haircut”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Where it’s at”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“The new pollution”&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;“Loser”&lt;/strong&gt; y varios más), su show sólo pudo groovear a los que se encontraban cerca del escenario, ya que el resto del estadio se mantuvo bastante indiferente. Daba la impresión de que el tipo tocaba con algo de desgano. O quizás simplemente por estar muy lejos no pude apreciar su energía. O quizás simplemente tenga que emitir la firme opinión de que la música de Beck no me emociona.&lt;br /&gt;A las nueve y veintipico, cuando las luces del estadio se apagaron y sonó “Get up, stand up”, no pude evitar pensar en las imágenes de la gira de Amnesty que trajo a Sting a la Argentina en 1987. Era la señal de que se venía el regreso, y, en efecto, con una puntualidad inglesa casi criticable (empezaron ANTES de las 21:30), The Police salió al escenario y sonaron los primeros acordes de &lt;strong&gt;“Message in a bottle”&lt;/strong&gt;, un hiperclásico absoluto que podían reservar para el final pero eligieron como perfecto comienzo. En el momento de la frase “Woke up this morning, don’t believe what I saw, a hundred billion bottles washed up on the shore”, las luces del estadio se prendieron para que Sting y sus policías vieran cuántos billones de botellas había ahí perdidas en esa costa. Y no eran billones, pero lo parecían. A continuación llegó &lt;strong&gt;“Synchronicity II”&lt;/strong&gt;, con su hermoso riff de guitarra, mientras las pantallas se llenaban de rojos, azules y amarillos cuasicomic que emulaban la portada del álbum del mismo nombre. Desde ese tema quedó claro que la cuestión visual no era algo descuidado en este regreso. Y durante toda la noche fue evidente que la banda mantenía ese espíritu jovial y juguetón que los caracterizaba hace 30 años, permitiéndose variaciones y zapadas varias en el medio de la mayoría de las canciones.&lt;br /&gt;Luego vino &lt;strong&gt;“Walking on the Moon”&lt;/strong&gt;, y el escenario se iluminó como un cráter que envolvía al baterista Stewart Copeland. Después se escuchó el poco conocido &lt;strong&gt;“Voices inside my head”&lt;/strong&gt;, que se transformó con la llegada del poderoso estribillo de &lt;strong&gt;“When the world is running down, you make the best of what’s still around”&lt;/strong&gt;. A continuación, la banda tocó &lt;strong&gt;“Don’t stand so close to me”&lt;/strong&gt;, y, por un lado, tuvimos la suerte de que la interpretaran como en su versión original (y no como la versión más “FM” que hicieron en 1986, que fue la más exitosa en Argentina), pero, por otra parte, teniendo en cuanta el estatus de “clásico” de esa canción, fue uno de los momentos menos poderosos de la noche.&lt;br /&gt;Luego se despacharon con un par de bienvenidos “hits pero no tanto”: &lt;strong&gt;“Driven to tears”&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;“Truth hits everybody”&lt;/strong&gt;. Y después, el estadio deliró, porque lo que se escuchó fue la intro de &lt;strong&gt;“Every little thing she does is magic”&lt;/strong&gt;. Aquí, como en casi todo el show, Sting hizo corear al público los correspondientes “i-oooh… i-oooh” que no faltan en casi ninguna canción de la banda. Pero creí notar algo de decepción en su rostro cuando el tipo calló algunos versos para escuchar cómo el público los cantaba y descubrió que la mayoría no se sabía la letra 100%.&lt;br /&gt;Luego vino uno de los mejores momentos de la noche, si no el mejor: Copeland se levantó y empezó a tocar toda la percusión posible que tenía a su alrededor (que incluía un gong y un xilofón) para ese sutil comienzo de &lt;strong&gt;“Wrapped around your finger”&lt;/strong&gt;. Ahí el que deliró fui yo. Pero el resto del público sólo ovacionó cuando escuchó el sombrío riff de guitarra de Andy Summers. A continuación vinieron los innecesarios pero lamentablemente infaltables &lt;strong&gt;“De do do do, de da da da” &lt;/strong&gt;y &lt;strong&gt;“Invisible Sun”&lt;/strong&gt;, canción fea si las hay. Y luego Sting agarró un instrumento muy autóctono que no alcancé a ver si era una quena o qué, y se despacharon con &lt;strong&gt;“Walking in your footsteps”&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Se veía venir el final, para el que reservaron una seguidilla de temas bien míticos, comenzando con la obsesiva &lt;strong&gt;“Can’t stand losing you” &lt;/strong&gt;(durante la cual, según la prensa, mecharon parte de &lt;strong&gt;“Regatta de blanc”&lt;/strong&gt;, aunque no la reconocí, porque sólo escuché ese tema una vez en mi vida). Luego, unos acordes de guitarra que el público había esperado toda la noche: los de &lt;strong&gt;“Roxanne”&lt;/strong&gt;, otro tema donde la banda mostró cómo apropiarse del pasado desde un presente en el que se permiten jugar y “jazzear” más sobre las viejas canciones. Lamentablemente, no faltó la parte donde Sting repite ochenta veces “I won’t share, I won’t share, I won’t share, I won’t share, I won’t share, I won’t share you with another boy”. Pero créanme que nadie se quejó. Al terminar la canción, la banda se retiró por un par de minutos, y una de mis amigas dijo “¿No van a tocar “King of pain”? Qué mal…”, a lo cual le respondí “Sí, la van a tocar…y si no lo hacen, te doy diez centavos”. Vale aclarar que esa canción es espectacular, merece todas las loas posibles y es muy significativa para mí y mucha gente que conozco, como mi amiga. Bueno, volvió el grupo al escenario, le grité a Sting “¡Tocá &lt;strong&gt;“King of pain”&lt;/strong&gt;!” y, según parece, el tipo me escuchó, porque eso fue lo que sonó a continuación. Y todos felices, aunque para completar el éxtasis hicieron la apoteótica &lt;strong&gt;“So lonely”&lt;/strong&gt;, que en vivo pasa de ser un temita pop de cuatro minutos a ser todo un tour de force musical, que resultó, junto con “Wrapped around your finger”, lo mejor de la noche.&lt;br /&gt;Y claro, faltaba &lt;strong&gt;“Every breath you take”&lt;/strong&gt;. Lindo tema, como todos saben, quizás el más masivo de su repertorio, parecía ser el indicado para cerrar la noche. En efecto, la Policía saludó, Sting se fue del escenario, Copeland también, pero quedó Andy Summers, que comenzó a tocar otro de sus rockerísimos riffs de guitarra, ante lo cual los otros dos regresaron. Y vino el último bis: &lt;strong&gt;“Next to you”&lt;/strong&gt;, una de esos olvidados temas de la primera época, que sirvió para cerrar el recital a toda gloria. Despedida del trío, y chau... una lenta salida hacia la cotidianeidad de las calles de Buenos Aires. Sólo faltó la hermosísima “Tea in the Sahara”, pero no se puede pedir todo, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epílogo: some time in the future...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se acaban todas las guerras, los recursos del planeta son aprovechados de manera de asegurar la subsistencia de toda la población, todos viven felices, y vuelve The Police a la Argentina (y tocan “Tea in the Sahara”). Y también vuelven Roger Waters, Bob Dylan, The Cure, Joanna Newsom, Peter Gabriel… Y vienen Randy Newman, Joni Mitchell, The Who…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-1135858090915902466?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/1135858090915902466/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=1135858090915902466&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1135858090915902466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/1135858090915902466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/12/crnicas-desde-el-monumental-police-en.html' title='Crónicas desde el Monumental (The Police en River)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-6029060118463944914</id><published>2007-08-30T17:11:00.000-07:00</published><updated>2007-08-30T22:02:36.663-07:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el ND Ateneo: Los Cocineros en Buenos Aires</title><content type='html'>Y finalmente se dio: en uno de sus esporádicos aterrizajes en Buenos Aires, los cordobeses de Los Cocineros llegaron al ND Ateneo (teatro mítico hoy en día si se habla de “nichos culturales cool”). Y desplegaron, cuándo no, un show con toda la onda y el encanto que los caracteriza.&lt;br /&gt;Este servidor consiguió su entrada gracias a los generosos trámites de una amiga y co-fan a quien mantendremos en respetuoso anonimato (salvo que pida lo contrario), con quien además presencié el recital. Llegué al teatro después de unas cervezas compartidas con compañeros de trabajo, con un espíritu auspicioso para escuchar las divertidas y trágicas canciones de esta banda… que, sorpresivamente, comenzó el show con un riff que metió a todos en clima: el del comienzo de su hiperclásica “&lt;strong&gt;El arte culinario de amarte&lt;/strong&gt;”. Con esa canción que en otras épocas reservaban para el final se metieron al público en el bolsillo, y fue un delicioso placer volver a escuchar frases como “Cocinando una cebolla descubrí una gran verdad: no sos el único motivo que me puede hacer llorar”. Y si de canciones míticas e infaltables hablamos, lo que siguió también fue un hit de su repertorio, la potente “&lt;strong&gt;Io cerco la Titina&lt;/strong&gt;”, tema tradicional interpretado como una canzonetta napolitana que desata todo el poderío vocal e histriónico de la cantante Mara Santucho.&lt;br /&gt;A continuación se coló un tema nuevo que yo no conocía y luego pasaron a otro cover: “&lt;strong&gt;Eres una flor, una estrella, la luz&lt;/strong&gt;”, una cumbia hecha y derecha de Rey Pelusa. Después regresaron a otro de sus míticos hits (parece que decidieron no hacer esperar a los fans sus canciones más representativas): sí, el tango “&lt;strong&gt;Fumando espero&lt;/strong&gt;” volvió a transformarse en una cumbia divertida y festiva que arrancó a muchos de sus butacas. Desde ese momento, a los costados de la platea no dejó de haber gente parada en ningún momento. La obligada seguidilla de temas de su último álbum incluyó “&lt;strong&gt;No te rías de mí&lt;/strong&gt;” (cantada por el factótum masculino de la banda, Alfonso Barbieri), “&lt;strong&gt;Quién fue&lt;/strong&gt;” (una de las pocas canciones de este disco que me llega a fascinar tanto como las anteriores joyas de su repertorio) y “&lt;strong&gt;Fácil frágil&lt;/strong&gt;”, tema interpretado por la guitarrista, trompetista y corista Sol Pereyra. Desde mi juicio personal, los temas de este último álbum mantienen el espíritu y el estilo de la banda pero no se me hacen necesarios ni particularmente perdurables, como la mayoría de su repertorio previo. Por suerte, a continuación se mandaron con un clásico que yo nunca los había escuchado tocar en vivo, la grandiosa “&lt;strong&gt;Estación del olvido&lt;/strong&gt;”. Y luego Alfonso Barbieri volvió a ser el protagonista para entonar, cada vez con más gracia y carisma, la infaltable “&lt;strong&gt;Flores y sandías&lt;/strong&gt;”. De aquella época faltaron algunas imperdibles como “Mami” (de Chico Novarro) y “No te creo” (canción que nos daba la posibilidad de escuchar en vivo en un mismo tema la frase “Que se vayan todos” y el riff de guitarra de “Seven nation army” de los White Stripes), pero bueno, con cinco discos a cuestas ya es imposible que esta banda interprete todo lo que uno quisiera, o todo lo que uno considera los temas más recordados de su repertorio.&lt;br /&gt;Volviendo a los temas de su último álbum, siguieron con “&lt;strong&gt;El miedo&lt;/strong&gt;” (algo así como un soplo de aire fresco), “&lt;strong&gt;La bailarina&lt;/strong&gt;” (algo así como un tema que yo podría calificar maliciosamente como “de relleno”) y “&lt;strong&gt;Cabeza de edificio&lt;/strong&gt;” (algo así como un perfecto resumen del género “cumbia contaminada de otros géneros” que la banda cultiva tan bien, en este caso mechando en trompeta la melodía de “Love story” de Francis Lai). Luego, Sol Pereyra volvió a tomar la voz líder para el clásico y bienvenido “&lt;strong&gt;Mercurio&lt;/strong&gt;”, y, “siguiendo con el resentimiento femenino” (Pereyra dixit) llegó el mejor tema del último álbum, el clásico instantáneo “&lt;strong&gt;Mejor que nunca&lt;/strong&gt;” (sí, el de “Pasa por pasa y presentamelas…”), que en vivo sonó, efectivamente, mejor que nunca. Un tema obviable del nuevo disco (para mi gusto al menos) fue “&lt;strong&gt;El mundo&lt;/strong&gt;”. Y cuando alguien pidió un tema del primer disco, el carismático bajista Fonsy Denaro respondió “Esta banda ha evolucionado y se ha ampliado… Hay temas que ya no hacemos”. Fue dicho en tono gracioso, pero la parte de verdad que había en esa afirmación parece indicar que ya no podremos volver a escuchar una despojada joya como “Cariño bonito”. Al menos nadie puede decir que esa ampliación de la banda (que comenzó como un trío acústico y hoy es un sexteto) no está bien aprovechada: la interpretación de cada canción usa de manera precisa los elementos disponibles, logrando una especial combinación de rock, bolero, cuartetazo, ranchera y música disco, muchas veces todo en un mismo tema.&lt;br /&gt;Fin de la digresión. Luego del tema siguiente (“&lt;strong&gt;Amor de músico&lt;/strong&gt;”, de Los Palmeras), la banda se despidió, aunque obviamente volvieron para unos bises, comenzando por otro de los nuevos clásicos, la graciosa y por momentos rapera “&lt;strong&gt;Requiem para Popi&lt;/strong&gt;”. Y, claro, no podía faltar la “&lt;strong&gt;Ranchera del té&lt;/strong&gt;”, otra genial contaminación musical que mezcla música mexicana y “El barbero de Sevilla”. En ese momento, gran parte del público estaba metida en el típico trencito humano que se forma casi siempre que suena esta canción en un recital de Los Cocineros. Finalmente, la banda se despidió con su versión “no solemne” del clásico folclórico argentino “&lt;strong&gt;Cuando llegue el alba&lt;/strong&gt;”. Y ahí sí, se fueron, dejando a muchos con ganas de más. Habían pasado “sólo” una hora y cuarenta minutos, y uno, rememorando interminables shows en La Vaca Profana, deseaba un mínimo de dos horas, pero bueno… nadie se quejaba. Habían sonado veinte canciones, y una energía arrolladora que valía por mil horas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-6029060118463944914?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/6029060118463944914/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=6029060118463944914&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6029060118463944914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6029060118463944914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/08/crnicas-desde-el-nd-ateneo-los.html' title='Crónicas desde el ND Ateneo: Los Cocineros en Buenos Aires'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-4630547051046962708</id><published>2007-07-09T20:21:00.000-07:00</published><updated>2007-07-09T20:44:25.808-07:00</updated><title type='text'>Nieve</title><content type='html'>Y sí, está nevando en Buenos Aires. Yo que pensaba hacer un post sobre lo poco que vi en televisión del megarrecital Live Earth (en especial de la performance de Madonna), y otro post sobre cómo fue el día del ballotage (donde nuevamente tuve que ser presidente de mesa), y otro post sobre una casa enorme que podría apodarse The Office, bastante cómoda para 20 personas pero donde ya casi no caben 35, y otro post sobre un lindo momento vivido en la biblioteca de la Alianza Francesa, escuchando en vivo a Pablo Dacal y rodeado de algunos seres queridos...&lt;br /&gt;Bueno, esos posts se postergaban, y finalmente llegamos al día de hoy, donde me parece imperativo decir que está nevando. O sea, dejé de lado crónicas personales y ahora me parece imperativo decir algo que en realidad es obvio, algo que no hace falta leer en ningún lado porque se puede ver a simple vista. Pero es así. Nieva en Buenos Aires, después de casi 100 años (o toda una vida, que es al mismo tiempo más y menos que 100 años). Y la gente sale a la calle (o solamente a sus balcones) y se saca fotos, juega con la nieve, o simplemente observa. O camina. La gran mayoría libera su parte lúdica, maravillados por algo que nunca pensaron que verían.&lt;br /&gt;Nieva en Buenos Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-4630547051046962708?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/4630547051046962708/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=4630547051046962708&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4630547051046962708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4630547051046962708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/07/nieve.html' title='Nieve'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-4358616321039793553</id><published>2007-06-07T21:29:00.000-07:00</published><updated>2007-06-07T21:45:36.140-07:00</updated><title type='text'>Confesiones de un presidente de mesa</title><content type='html'>Así es, fui presidente de mesa en las elecciones del domingo 3 de junio. Me llegó una carta del Tribunal Superior de Justicia instándome a que me presentara como primer suplente, pero como faltó el presidente tuve que ocupar ese cargo yo. Y también faltó el segundo suplente, así que fui la única autoridad no partidaria de mi mesa (hubo cuatro fiscales de distintos partidos políticos "ayudándome" o "vigilando", según se prefiera).&lt;br /&gt;¿Anécdotas? No muchas. Lo obvio: me firmé el documento a mi mismo, y algunos familiares. También a un compañero de la primaria a quien no veía desde hacía once años. Vi a Mauro Viale, pero no votó en mi mesa. Y, como yo era el "responsable" de la urna y no podía despegarme de ella, me la llevé al baño dos veces (con un policía custodiando, por supuesto). También bajé dos veces a la planta baja con la urna para que votasen personas con alguna discapacidad que les imposibilitaba subir las escaleras.&lt;br /&gt;Y, claro, firmé ochenta mil planillas y formé parte del conteo de votos. En esa instancia, las fiscales dejaron de ser buena onda e hicieron todo lo posible por terminar cuanto antes e irse, dejándome para que terminara todo yo (no estuve solo mucho tiempo, veinte minutos nomás). ¿Votos raros? No, sólo un par de sobres tenían boletas cortadas en pedacitos, y uno que tenía una foto de chicas en bikini.&lt;br /&gt;Cada tanto debía entrar al cuarto oscuro para chequear que hubiera boletas de todos los partidos y que estuviesen en orden. Y ahí fue donde vi las cosas más curiosas: boletas mezcladas, pilas enteras dadas vuelta, boletas de una pila intercambiadas con las de otra pila, y boletas de un partido puestas arriba de todo de muchas pilas de otros partidos.&lt;br /&gt;Casi me daban ganas de decirle a cada votante: "Podés pasar... ¡y no me desordenes las cosas ahí adentro!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Próxima entrega: Confesiones de un presidente de mesa... en ballotage&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-4358616321039793553?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/4358616321039793553/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=4358616321039793553&amp;isPopup=true' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4358616321039793553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/4358616321039793553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/06/confesiones-de-un-presidente-de-mesa.html' title='Confesiones de un presidente de mesa'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-5712423176766738621</id><published>2007-04-30T15:28:00.000-07:00</published><updated>2007-04-30T15:39:25.772-07:00</updated><title type='text'>Esto es lo que usted no verá en este blog</title><content type='html'>Y sí, a pesar de que poca gente lea este blog, no podía dejar pasar todo el mes de abril sin postear nada. Así que, simplemente porque se me canta, voy a mencionar los siguientes eventos a los que he concurrido en los dos últimos meses, de los cuales muy probablemente NO encontrarán ninguna crónica en este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Show teatral/musical de Los Amados en el Teatro Maipo.&lt;br /&gt;-Recital de Gustavo Cerati en La Pampa y Figueroa Alcorta.&lt;br /&gt;-Recital de Los Cocineros, el grupo de rock argentino más alegre y ecléctico, en Niceto.&lt;br /&gt;-Recital de Roger Waters en el estadio de River Plate.&lt;br /&gt;-Festival de Cine Independiente Buenos Aires 2007.&lt;br /&gt;-Recital de Nacho Vegas, el verdadero Bob Dylan español, en Harrod's.&lt;br /&gt;-Recital de Yann Tiersen en Harrod's.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que todo no se puede... Hasta el próximo post.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-5712423176766738621?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/5712423176766738621/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=5712423176766738621&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5712423176766738621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/5712423176766738621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/04/esto-es-lo-que-usted-no-ver-en-este.html' title='Esto es lo que usted no verá en este blog'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-9154355268952062299</id><published>2007-03-21T15:38:00.000-07:00</published><updated>2007-03-21T15:57:49.076-07:00</updated><title type='text'>Me tiraron el I-Ching</title><content type='html'>Bah, en realidad no sé si se dice "me tiraron", el I-Ching no son cartas, es un libro. Lo que tenés que "tirar" son unas monedas raras (que tenés que mojar al tiempo que te lavás las manos, y luego tenés que "secarte" en ellas). Entonces, según como salen esas monedas, te corresponde cierto "dictamen" del I-Ching sobre la duda por la cual lo estás consultando.&lt;br /&gt;La cosa es que, del total de ese dictamen, sólo un 15% se ajustaba a lo que pregunté. El resto de la respuesta decía algo así como hay que castigar a los conspiradores (?), aunque no a los secuaces (???). Todavía tengo que dilucidar quién es conspirador y quién es secuaz. Y uno se acercaba a esto buscando respuestas claras...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-9154355268952062299?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/9154355268952062299/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=9154355268952062299&amp;isPopup=true' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/9154355268952062299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/9154355268952062299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/03/me-tiraron-el-i-ching.html' title='Me tiraron el I-Ching'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-6354249620661619391</id><published>2007-03-08T19:48:00.000-08:00</published><updated>2007-03-08T19:51:54.829-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el Planetario: Pedro Aznar en vivo (sí, fue en enero, pero no me anduvo la PC por dos meses...)</title><content type='html'>Domingo 28 de enero, 20:30. Llegué media hora tarde al recital gratis que Pedro Aznar daría afuera del Planetario, pero, como suponía, al principio estaría tocando solamente Roxana Amed, quien no me interesaba tanto (a pesar de que llegué justo cuando interpretaba una interesante versión de “&lt;strong&gt;Durazno sangrando&lt;/strong&gt;” de Invisible). Lamentablemente, la mayoría de los medios no había avisado que primero tocaría esta mujer, así que las 5.000 personas que pretendían ver a Aznar a las 20 tuvieron que soportar una hora de espera escuchando a una artista que no les interesaba. Por mí todo bien, pero me dio lástima por ella: en uno de sus últimos temas, la gente empezó a aplaudir antes de que terminara la canción por lo impacientes que estaban, pero ella, interpretando equivocadamente el motivo del aplauso, dijo “Bueno, vamos a hacer un tema más”, a lo cual el público le respondió “¡Nooo!”. Esa negativa sonó bien fuerte, pero ella siguió su plan y se mandó los últimos dos temas de su minirrecital.&lt;br /&gt;A continuación llegó Pedro, solitario con su guitarra, y se mandó con “&lt;strong&gt;Lina de luto&lt;/strong&gt;”, muy buen comienzo para un recital. Lo raro de este concierto es que había sólo un músico con su guitarra frente a 5.000 personas. Incluso él mismo llamó la atención sobre eso, diciendo que le alegraba este intento de “recitalcito de fogón pero multitudinario”. Las dos canciones que siguieron fueron la gloria para sus fans: “&lt;strong&gt;Tu amor&lt;/strong&gt;”, de su repertorio junto a Charly García (canción reconocible ya desde los entrecortados rasgueos de guitarra del comienzo) y el romanticón (en el buen sentido) “&lt;strong&gt;A primera vista&lt;/strong&gt;”, que casi se podría decir que es más conocida por la versión de Aznar que por la de su autor original, Chico César. Después siguió “&lt;strong&gt;Fotos de Tokyo&lt;/strong&gt;”, que en versión acústica me gusta mucho más que la versión original del álbum del mismo nombre. Luego interpretó “&lt;strong&gt;A un gato&lt;/strong&gt;”, un poema de Borges musicalizado por Aznar en 1999, en ocasión del centenario del escritor argentino, pero debo decir que, de ese proyecto de musicalización de poemas, yo hubiese preferido que tocase algo como “Buenos Aires” (nadie puede contra la frase “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”).&lt;br /&gt;El tema siguiente fue “&lt;strong&gt;Después de todo el tiempo&lt;/strong&gt;”, bello pero un poco largo para mi gusto. Luego, Pedro invitó al escenario a Roxana Amed, que, remitiendo humorísticamente al rechazo previo que había sufrido por parte del público, dijo de manera autoconsciente “Otra vez yo…”. Y el tema que interpretaron en conjunto fue una versión en castellano de “&lt;strong&gt;Amelia&lt;/strong&gt;” de Joni Mitchell, incluida en el último disco de Amed. Esto fue grandioso para mí porque amo la música de Joni Mitchell y ese tema en especial, que tiene una de las líneas de bajo más acogedoras que se hayan creado, pero no estoy muy seguro de que al público en general le haya fascinado este tema (la Mitchell no es muy “masiva” en la Argentina). Luego se fue la Amed del escenario y Pedro le rindió homenaje al fallecido baterista Oscar Moro (compañero suyo desde los tiempos de Serú Girán) interpretando un tema de Los Gatos (banda primigenia argentina donde también tocó Moro) que, según dijo, fue uno de los primeros rocks en castellano que escuchó en su vida: “&lt;strong&gt;El rey lloró&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Entonces Pedro anunció una seguidilla de seis temas que formarán parte de su próximo disco, todos covers de canciones que él ama y que le “enseñaron” sobre el arte de escribir canciones. A continuación se escuchó una intro de guitarra que hizo aplaudir a todos los que la reconocieron, y los que no lo hicieron al instante sí aplaudieron cuando se escuchó el primer verso y resultó evidente qué canción era: “I was dreaming of the past…”. Sí, era “&lt;strong&gt;Jealous guy&lt;/strong&gt;”, el enésimo cover de John Lennon que hace Aznar. Y después de un tema de un ex beatle, ¿qué podía sonar? Efectivamente, un tema de los Rolling Stones. Otra intro de guitarra inconfundible y otra canción romanticona en el mejor sentido: “&lt;strong&gt;Angie&lt;/strong&gt;”. Después vino una en castellano: “&lt;strong&gt;Credulidad&lt;/strong&gt;”, de Pescado Rabioso (tardé en reconocerla, aunque por la melodía y la letra era evidente que se trataba de un tema de Spinetta). Luego Pedro volvió al inglés para un tema de otro fallecido ex beatle: la gloriosa “&lt;strong&gt;Isn’t it a pity&lt;/strong&gt;” de George Harrison, versionada en castellano. La seguidilla de covers de su próximo álbum finalizó con la cereza que faltaba: “&lt;strong&gt;Confesiones de invierno&lt;/strong&gt;” de Sui Géneris. Si algo le faltaba a Aznar, era versionar a esa banda. Por si suena como una crítica, aclaro que no lo es, y que esta canción hoy en día le sale mejor a él que al propio Charly García, que ya no puede entonar tan bien (algunos dirán directamente que ya no puede entonar, pero no yo).&lt;br /&gt;Volviendo a su repertorio más tradicional, Pedro hizo “&lt;strong&gt;Amor de juventud&lt;/strong&gt;” y luego otra de las sorpresas de la noche: “&lt;strong&gt;Yo tengo tantos hermanos&lt;/strong&gt;” de Atahualpa Yupanqui. Y siguiendo con Yupanqui, a continuación sonó como un hermoso regalo “&lt;strong&gt;Soledad, Jujuy, 1941&lt;/strong&gt;”, uno de los poemas inéditos de Atahualpa que varios artistas musicalizaron en 1999 para un álbum tributo. Éste es, en mi opinión, el mejor tema de ese álbum, y hacía más de dos años que no lo veía a Pedro interpretarlo en vivo, así que escucharlo esa noche fue algo maravilloso, y se ve que mucha gente opinó lo mismo por los impresionantes aplausos que recibió. Luego, Aznar pasó al destornillador, y no, por enésima vez, no me refiero a la bebida, sino a la herramienta, que utiliza para tocar el bajo en “&lt;strong&gt;Muñequitos de papel&lt;/strong&gt;”, un tema sombrío que le da pie para exhibir su maestría habitual en ese instrumento. Al terminar, Pedro se fue del escenario y, para los primeros bises, volvió nuevamente con Roxana Amed y su banda, para interpretar una gran versión de “&lt;strong&gt;Friends&lt;/strong&gt;” de Led Zeppelin, incluida en el último álbum de Amed. Luego volvió a quedar solo y se mandó con uno de los temas que escribió dentro de Serú Girán: “&lt;strong&gt;A cada hombre, a cada mujer&lt;/strong&gt;”, que suele usar para terminar sus shows. Efectivamente, Pedro se fue, pero regresó para el último bis, otro cover de John Lennon que sería la última de las 20 canciones de la noche: “&lt;strong&gt;Love is real&lt;/strong&gt;”. Algún malintencionado podría acusar a Aznar de complaciente con su público, ya que los covers que eligió son fácilmente reconocibles y “masivos”, pero, como él mismo dijo, son las canciones con las que creció, las que siempre quiso tocar. De todos modos, lo que hace este repertorio de covers es confirmar que la relevancia de Pedro Aznar no es la que tiene como compositor, sino como instrumentista y cantante (su increíble y elástica voz es uno de los secretos a voces de la música argentina). Esto no quiere decir que no haya escrito buenas canciones, pero, dentro del total de su obra como solista, las composiciones propias ocupan bastante menos de la mitad, sobre todo desde que en los últimos años sacó álbums casi íntegramente dedicados al folclore argentino y a la música brasilera. Pero, más allá de si interpreta temas propios o ajenos, nada de eso habla de su calidad como prodigador de emociones: en eso, que es lo que realmente importa, es un grande.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-6354249620661619391?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/6354249620661619391/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=6354249620661619391&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6354249620661619391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/6354249620661619391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/03/domingo-28-de-enero-2030.html' title='Crónicas desde el Planetario: Pedro Aznar en vivo (sí, fue en enero, pero no me anduvo la PC por dos meses...)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-7663656985962982156</id><published>2007-03-01T20:39:00.000-08:00</published><updated>2007-03-01T21:08:52.043-08:00</updated><title type='text'>Tarde pero seguro: pequeñas reseñas de los estrenos de cine del 2006</title><content type='html'>Y creo que con ese título queda todo claro. Ah, no, falta decir algo: en este post no se develan las posibles sorpresas ni los finales de ninguno de los films que se mencionan, así que, adelante, pueden leer sin miedo y luego verter sus opiniones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La canción más triste del mundo&lt;/strong&gt;”: a pesar de que se estrenó pasada mitad de año, yo la ubico al principio porque ése fue mi orden cronológico, ya que la vi en el Festival de Cine de Buenos Aires del 2004 y entonces es el primer estreno del 2006 que yo haya visto alguna vez. Lamentablemente el estreno comercial fue en proyección de DVD, pero yo la había podido ver en fílmico. El nuevo enfant terrible canadiense, Guy Maddin, mezcla estilos y formas de hacer cine para entregar una delirante comedia dramática en blanco y negro sobre una competencia para encontrar, justamente, la canción más triste del mundo. Seguro este film será culpado de ser extravagante o bizarro, pero creo realmente que hay una verdadera película debajo de toda esa brillantina y ese aire de film mítico y de culto (que es un aire que se puede dar cualquier película con el solo objetivo de ganar público). Sobresale Isabella Rosellini, con ese hallazgo de piernas que contienen cerveza. Además, hay apuntes interesantoides sobre la Primera Guerra Mundial y las diferencias entre las idiosincracias de diversos países. El blanco y negro tiene aquí un granulado casi de película muda, eso le agrega encanto. Y, por supuesto, está la música. Un gran melodrama trágico con humor: 9 Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La historia del camello que llora&lt;/strong&gt;”: otra que vi antes en el Festival de Cine de Buenos Aires, esta vez el del 2005. Un documental con toques pintorescos sobre una familia de Mongolia que trata de solucionar el hecho de que una camella rechace a su camellito. Pero esos toques pintorescos hacen que el film se sienta un poco falso, y de hecho creo estar de acuerdo con El Amante en que el montaje de este supuesto documental intenta crear una historia donde no la hay. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Sueño de una noche de invierno&lt;/strong&gt;”: ésta es otra que vi en el Festival de Cine de Buenos Aires del 2005, del director de “Como barril de pólvora”. Una madre y su hija autista, refugiadas serbias, toman la casa de un preso, y cuando éste sale de prisión y vuelve a su hogar comienza una inesperada pero dulce convivencia con ellas. La eterna duda de qué es un golpe bajo se aplica a este film: yo creo que no hay ninguno en esta película, siento que me emocionó con buenas armas, pero el recuerdo de la muchacha autista me genera dudas. Pongámosle 8 Aires, con algunas reservas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Capturando a los Friedman&lt;/strong&gt;”: como las anteriores, se estrenó a mitad de año pero yo la había visto el año anterior, en cable. Es un documental sobre una familia a la que rodean rumores y juicios sobre acoso sexual a menores de edad. No sé si el tema suena interesante, pero la visión de esta película resulta verdaderamente apasionante, primero porque la familia sobre la que trata es tan jugosa que daría para una miniserie, pero además porque, aún sin decirlo explícitamente, este film muestra que son pocas las certezas que podemos tener sobre un tema. No es una película con una “hipótesis” preprogramada, sino que investiga y muestra una cadena de acusaciones, relatos, filmaciones, opiniones… es decir, muestra la única realidad cognoscible, sin llegar nunca a estatuir una verdad absoluta. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Memorias de una geisha&lt;/strong&gt;”: el director de “Chicago” volvió con otro proyecto ambicioso, esta esperada adaptación de un best-seller que Steven Spielberg quiso dirigir durante muchos años pero terminó solamente produciendo. Lástima, porque quizás él hubiese hecho una notable película. Lo que quedó es una rutilante telenovela oriental, cosa que de por sí no es mala, pero podría haber sido un film mucho mejor. A diferencia de mucha gente, no me molesta que los roles principales de japonesas los hagan actrices chinas: viva el show y la grasada. Elogio el aspecto novelesco de la historia, las frases hechas, el despliegue escénico… es entretenimiento, y no aburre para nada. Lástima que pudo haber sido mucho más que simplemente una historia para pasar el rato. 5 Aires. Y agradezco a la amiga que me regaló su entrada gratis para el preestreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero&lt;/strong&gt;”: uno podría esperar que este film sea infantil en el sentido peyorativo del término, pero la verdad es que está bastante cuidado en todos sus aspectos y en su progresión narrativa. Esto último, lamentablemente, no se aplica tanto a la segunda mitad como a la primera, que es realmente brillante. Las confrontaciones finales, en cambio, no despliegan la imaginación o el amor por la narración que se vio durante la primera mitad. Los protagonistas humanos están aceptables, pero el gran problema es que no se siente creíble que quieran arriesgar sus vidas por un mundo que apenas conocen. “¡Aslan!” gritan, alentando al león mesiánico como si lo conociesen de toda la vida y el espectador tuviese que sentir como real esa relación… cosa que no se siente. Ah, y ese costado alegórico (el león como Cristo) sólo distrae y no hace que la historia sea más interesante. Y no me digan que eso pertenece a la novela original, porque no es excusa: al hacer una película se pueden hacer cambios, se DEBEN hacer cambios. De todos modos, 7 Aires por narrar una agradable aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Los hermanos Grimm&lt;/strong&gt;”: a diferencia de lo que sucedía hace muchos años, ahora Terry Gilliam no es bien considerado por la crítica. Le dieron con palos a este film, pero no se lo merecía (el que sí es una bazofia engañosa y supuestamente “artística” es su film posterior, “Tideland”, que acá no se estrenó). La de los hermanos Grimm es una ficcionalización que contiene todas las constantes del estilo de Gilliam, que mezcla personajes quijotescos, humor negro, asquerosidades físicas, ambientes sombríos y efectos especiales. La presencia de Jonathan Pryce (referencia a “Brazil” y “Las aventuras del Barón Munchausen”) es bienvenida, y los demás personajes, tanto los principales como los secundarios, logran ser lo suficientemente interesantes. Con algo de placer culposo, le doy 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Munich&lt;/strong&gt;”: otra cuasi-obra-maestra de Steven Spielberg. Otro asombroso cambio de registro en su filmografía, ya que, si bien puede encuadrarse dentro de sus films de “temática social y/o histórica”, el estilo de este film es bien distinto de “El color púrpura”, “El imperio del Sol”, “La lista de Schindler”, “Amistad” y “Rescatando al soldado de Ryan”. La temática es bien setentista, casi la de un film que le podría haber interesado a Costa Gavras: un grupo del Mossad debe eliminar a varios terroristas palestinos, como represalia por los asesinatos de atletas judíos ocurridos en las Olimpíadas de Munich. Pero no sólo la temática es setentista, también lo es el feeling de la película, con una narración que a pesar de ser episódica nunca aburre y se apoya constantemente en actuaciones sublimes de no-estrellas (aplausos para todo el elenco, en especial Eric Bana y Ciaran Hinds) y en una maestría visual como pocas veces hemos visto en films de Spielberg (lo cual ya es mucho decir). Muchos la criticaron por no “jugarse” por uno de los dos bandos, lo cual es ridículo, ya que lo que hace la película es mostrar lo que todos sabemos pero no está mal recordar: la violencia sólo engendra más violencia. Como ejemplo está la toma final, donde vemos, casi disimuladas, las Torres Gemelas, que no tienen relevancia para esa escena pero están ahí, generadas por computadora, recordándonos que el presente de ese film derivará en más guerra y paranoia. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El increíble castillo vagabundo&lt;/strong&gt;”: hace un par de años dejé pasar “El viaje de Chihiro” porque la estrenaron doblada. Esta vez decidí no arrepentirme y salir a ver la nueva película de Hayao Miyazaki, ya que, mientras el doblaje no sea terriblemente malo, sus films deben ser experimentados en la pantalla grande y granulada de un cine. Es la historia hermosísima, imaginativa, cuasi-ecológica y demasiado fantasiosa (en el buen sentido) de una chica que se hace vieja por un hechizo pero no pierde vitalidad y vive aventuras impensadas junto a Mowl, un hombre-niño-muchacho-mago que la enamora. Cada segundo es una hermosura visual (y a veces emocional) a la que nos debemos entregar dejando todas las leyes de la física y la racionalidad afuera de la sala. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Buenas noches y buena suerte&lt;/strong&gt;”: el segundo film como director de George Clooney recibió, como el anterior (“Confesiones de una mente peligrosa”), muy buenas críticas. Cuenta la historia de Edward Murrow, un periodista empeñado en hundir al senador McCarthy, principal responsable de la “caza de brujas” de mediados de siglo XX. Es raro que esta historia en blanco y negro y sin muchos aspavientos atraiga tanto público, pero no importa: más que la temática, me gustó el mood de época que despliega el film, la sensación de veracidad que logra transmitir cada momento y la cercanía con los personajes que se siente al ver cómo los protagonistas comparten diarios, cafés, cigarrillos, ideología. Ah, y la relación entre Robert Downey Jr. y Patricia Clarkson es genialmente sutil. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Johnny y June, pasión y locura&lt;/strong&gt;”: un biopic sobre músicos, en este caso con Joaquin Phoenix como Johnny Cash y Resse Whiterspoon como June Carter. Ella está brillante (y ganó el Oscar, aunque eso no signifique nada), él no tanto pero zafa. Las performances vocales de ambos son buenas: lo malo es que, justamente, al terminar el film escuché a un espectador decir “Me voy ya a comprar un CD de Johnny Cash”, como si hubiese sido cautivado por su voz, cuando en verdad la voz de Cash nunca se escucha en toda la película. Bueno, sí, en los títulos del final, pero no es suficiente. Un playback de Joaquin Phoenix con el sonido original de Cash habría sido bienvenido. El comienzo del film y algunos momentos puntuales hacen que valga la pena verlo, pero la falta de sorpresa y de un estilo jugado atentan contra el resultado general. No es un terrible desastre ni una gran película: 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Soldado anónimo&lt;/strong&gt;”: la nueva película del director de “Belleza americana” y “Camino a la perdición”. ¿Qué quiere decir eso? Que si observamos su filmografía hasta la fecha notaremos que sus films van siendo cada vez mejores, aunque todavía no llegan a ser grandes películas (para empezar, “Belleza americana” fue muy sobrevalorada, pero eso es otro tema). Este film bélico-dramático-con-toques-de-humor-cínico es ciertamente muy interesante, y lo tengo bastante olvidado; creo que se merece otra visión. Recuerdo que Jake Gyllenhaal ponía todas las ganas para hacer una performance intensa en el rol protagónico, y lo lograba. Y por el resto de mis recuerdos del film (que no son muchos), le doy 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Secreto en la montaña&lt;/strong&gt;”: la nueva película de Ang Lee, que desarrolla una vez más la eterna dicotomía entre la pasión y la mesura (tema que el taiwanés ya exploró a lo largo de diversos géneros, en “El banquete de bodas”, “Comer, beber, amar”, “Sensatez y sentimientos”, “La tormenta de hielo”, “Cabalgando con el diablo”, “El tigre y el dragón” y “Hulk”). En este caso, es la famosa historia de los “cowboys gays” que supuestamente iba a ganar el Oscar pero terminó perdiendo. Dejando el cholulismo de lado, es un buen film, no la obra maestra que muchos decían ni el “qualité hollywoodense” que otros criticaban. Yo estaba tan cansado que cabecée varias veces, pero recuerdo que los dos protagonistas estaban sublimes en sus roles, y el final lograba emocionar. Un melodrama con todas las letras, dicho esto en el buen sentido. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Orgullo y prejuicio&lt;/strong&gt;”: leí rápido la novela de Jane Austen para poder apreciar mejor su adaptación cinematográfica, porque había oído que era fiel en el buen sentido, es decir, no fiel a cada página sino al espíritu del libro. Y, definitivamente, me encontré con la mejor y más disfrutable película del año. Una comedia deliciosa a la que muchos acusarán de telenovelesca, pero ¿cuál es el problema si está narrada con verdadera pasión por los personajes, por la narración y por el cine mismo? Cada recurso cinematográfico y cada performance estaban perfectamente usados al servicio de una historia de amor que también emanaba un humor recibido como una bocanada de aire fresco por el público. A diferencia de la la miniserie de la BBC basada en la misma novela, aquí la adaptación logra ser CINE. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Impulso adolescente&lt;/strong&gt;”: una película con varias de las características típicas (que muchos llamarían tics) del “cine independiente yanqui actual”: personajes llamativos, música sensible, una visión que trata de diseccionar al american way of life… Bueno, por suerte todo esto está narrado con un estilo más cercano al de “Historias de familia” (uno de los mejores films del año, y lo digo impunemente sin haberlo visto) que al cinismo inteligentoide de “Belleza americana”. Nada genial, pero es un film para ver al menos una vez. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El descenso&lt;/strong&gt;”: una muerte explícita al comienzo nos hace temer que el film sea otra muestra de horror “descerebrado para dolescentes” con efectos especiales feos, poco interés por la narración y mucho énfasis en el impacto. Pero no: esta película es realmente brillante, con personajes de verdadera carnadura humana (sobre todo la protagonista principal, que sufre una interesante transformación de víctima a guerrera) y una tensión constante en su segunda mitad, lograda no a base de efectismos baratos sino de pura tensión y talento. Un grupo de mujeres explora cuevas recónditas y, por supuesto, algo sale mal. Explicar la naturaleza del horror que viven los personajes sería eliminar la posibilidad de sorpresa, ya que el terror que se siente viene de muchos costados. La película regala varias escenas para atesorar, algunas de horror puro y otras más ambiguas, como el final, uno de los más tristemente hermosos que haya visto en mucho tiempo. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Destino final 3&lt;/strong&gt;”: ya saben cómo es esto: un grupo de personas se salva de la muerte, pero, como “debían” morir, cada una irá pereciendo inevitablemente de maneras horrorosas. Es la contracara de “El descenso”, o sea, esta sí es una película de terror descerebrado para adolescentes. Aunque no tanto: hay un cuidado por generar tensión en cada momento que antecede a una muerte, y la verdad es que el montaje de esas escenas es magistral. Esta tercera parte es una buena amalgama entre el interés que provocaba la primera y el sadismo de la segunda. Ah, no la vean si suelen usar camas solares, porque se les irán las ganas… 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Derecho de familia&lt;/strong&gt;”: sí, recuerdo esta película, parecen haber pasado años desde abril… Una vez más, Daniel Hendler es el protagonista de un film de Daniel Burman, y esta vez parece ser el cierre de su trilogía sobre “la familia/sociedad judía”. Suena pretencioso, pero no lo es: nos identificamos fácilmente con todo lo que vemos en pantalla, una historia casi sin conflicto aparente, sobre un hombre que se enamora, se casa, tiene un hijo, trabaja como abogado al igual que su padre… Una historia sencilla, ¿no? El director logra imprimirle veracidad, simpatía y empatía a cada escena, y el todo resultante alcanza los 8 Aires. Y viva la trampa sana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;V de venganza&lt;/strong&gt;”: yo estaba en un mood especial cuando lo vi, así que, sin ser nada novedoso, este film popcorn sobre una revolución futurista liderada por un enigmático personaje logró conmoverme. Quizás lo único novedoso es que hacía tiempo que Hollywood no daba un blockbuster “narrativamente normal” pero bien contado y que pudiese atrapar al espectador, con un tema (dictaduras y revoluciones) que podría haber derivado en simplificaciones obscenas pero que está expuesto con verdadera garra y corazón. Suerte que vi el film antes de leer la historieta en que se basaba, sino quizás no lo hubiese disfrutado tanto. El vengador anónimo principal, que comanda su venganza desde las sombras al estilo de “El Conde de Montecristo” o “El fantasma de la ópera”, es uno de los personajes del año. Y la carta de la chica lesbiana que la protagonista lee en su cautiverio es sencillamente conmovedora. Tampoco voy a decir que el film es una brillantez, pero son 7 Aires, y se disfruta mucho más que lo indica ese nimio puntaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El plan perfecto&lt;/strong&gt;”: éste es el film más “industrial” y taquillero en la carrera de Spike Lee, y no está nada mal que así sea, porque cuando se pone rebelde y “fuera del sistema” le salen cosas más regulares y pretenciosas. Este policial llevadero tiene a Denzel Washington intentando resolver una toma de rehenes durante un asalto a un banco, y en el elenco también están Clive Owen, Jodie Foster, Willem Dafoe y Christopher Plummer. Pero, más allá de las correctas actuaciones, lo mejor del film es su pulso y el talento para “filmar la ciudad” que tiene el director. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Despertar del diablo&lt;/strong&gt;”: no sé por qué sospeché que me gustaría esta remake del segundo film de Wes Craven (quien ya hacía películas de terror desde la década del 70, diez años antes de “Pesadilla” y veinte años antes de “Scream”). Por suerte, no me equivoqué: a diferencia de otras fallidas remakes del género que se pudieron ver en el 2006 (“La profecía”, “Terror en la niebla”), esta nueva versión toma lo mejor del original y no le agrega actualizaciones innecesarias, simplemente trata de recrear el horror en estos tiempos modernos pero con el mismo espíritu salvaje y desolado de la original. O sea: hay un brillante uso de los recursos necesarios para dar terror, y además todo funciona porque los personajes son creíbles. Dirigida por Alexandre Aja, típico caso de un “extranjero” a Hollywood que triunfa en su país de origen con un film supuestamente original y luego es llamado a USA para hacer una película “del montón”. Sin embargo, acá fue al revés: el film francés de este director, “Alta tensión”, es el que no vale la pena, mientras que su film hollywoodense es el que hay que ver. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El nuevo mundo&lt;/strong&gt;”: imágenes, sonidos y música que generan sensaciones, para eso existe el cine. Terrence Malick había dirigido sólo tres películas en treinta años: “Badlands”, “Days of heaven” y “La delgada línea roja”. Como en aquellas ocasiones, esta vez la espera también valió la pena. No por nada dicen que sus films son poesía en movimiento: la experiencia de verlos en pantalla grande nos hace testigos de algo más poético y emocional que narrativo. La historia de Pocahontas y su relación con los ingleses que llegaron a Norteamérica y comenzaron las colonias es todo lo grandiosa que se podría esperar de alguien como Malick… o sea que mucha gente que esperaba ver una prototípica “sucesión de eventos” de cualquier film de narrativa convencional salió decepcionada, sobre todo cuando a mitad del film se produce un cambio de protagonista masculino. Pero los que le dieron una oportunidad a esta forma distinta de entender el cine pudieron disfrutar de una película como pocas. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Misión: imposible 3&lt;/strong&gt;”: sin la cinefilia de Brian De Palma ni la desmesura de John Woo, esta tercera parte de la saga de espionaje parecía ser la más impersonal de las tres. En efecto, lo es, pero aún así logra ser lo suficientemente interesante como para no ser un blockbuster más “del montón”. Tom Cruise vuelve a (de)mostrar su gran presencia cinematográfica, y la película tiene varios momentos para el aplauso, incluyendo la última media hora, donde, ahí sí, las cosas se ponen delirantes y se alcanza un grado de “unicidad” que el film no había logrado hasta ese momento. 7 Aires, aunque estoy muy tentado de subirle a 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Alta tensión&lt;/strong&gt;”: innecesario film de terror francés que le dio renombre internacional a su director, Alexandre Aja, quien luego fue llamado por Hollywood para hacer la ya comentada “Despertar del diablo”, a la que sí valoro mucho. Pero esta película anterior suya es una más con sadismo gore y vuelta de tuerca al final. Lo del sadismo lo perdono, porque igual la tensión está bien sostenida y el interés se mantiene hasta el final. Pero ese giro inesperado que cambia el significado de todo lo que vimos… no me quejo de que haya muchos films con vueltas de tuerca, pero aquí ese giro vuelve todo arbitrario y menos interesante de lo que era. Y, de hecho, arruina lo bueno que había tenido la película. 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;X-men: la batalla final&lt;/strong&gt;”: lamentablemente, Bryan Singer (“Los sospechosos de siempre”) no terminó la trilogía de estos superhéroes y se fue a filmar la nueva de Superman. El que tomó la posta fue Brett Ratner, cuyos antecedentes incluyen la (algo) aceptable “Dragón rojo”, “Rush hour” 1 y 2, “Hombre de familia” y “Al caer la noche”, una de las peores películas que vi en los útlimos años. Bastante poco auspicioso, pero por suerte la tercera parte de la saga de los hombres X no resultó un film malo, aunque está a años luz del estilo y desarrollo de las dos anteriores. Al menos tiene de interesante que varios personajes mueren o pierden sus poderes… ¿o no? La duda final que presenta el film es un acierto. Mientras tanto, la presencia de Ángel (el pibe con alas) es innecesaria (y eso que el prólogo está dedicado a él, como si fuese a tener una importancia relevante en el film, cosa que no sucede) y la casi ausencia de Rebecca Romjin-Stamos como la camaleónica Mystique es imperdonable. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La profecía&lt;/strong&gt;”: no vi el anterior film de John Moore, “Tras líneas enemigas”, pero oí buenos comentarios. Por eso confiaba en que esta remake del clásico de terror sería buena, pero no. Hace unos años, Gus Van Sant había dirigido una remake toma por toma de “Psicosis”, y había cometido el error de traicionar el proyecto incluyendo planos videocliperos cuasi-oníricos en el medio de escenas fundamentales del film. Bueno, acá sucede algo parecido: esta remake no sigue toma por toma al original, pero sí escena por escena, ya que es una filmación del mismo guión. Los protagonistas (Liev Schreiber y Julia Stiles) están bien elegidos, pero los golpes de efecto que pueblan los films de género en la actualidad bajan bastante la calidad del film. También lo hacen algunas (no todas) de esas escenas oníricas insertadas y la presencia de Mia Farrow. Pero la historia es tan interesante que, para el que no vio el film original, ésta puede ser una experiencia atrapante. Aunque, claro, si alguien no vio ninguna de las dos, ¿para que ver la remake si es exactamente igual al original y el original es mejor? 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Cars&lt;/strong&gt;”: los estudios Pixar vuelven a unirse a los estudios Disney para demostrar una vez más que saben cómo contar historias, no sólo hacer chistes. Y, además, cuando hacen chistes no son puras alusiones a otras películas, como suelen hacer los films de Dreamworks. No, “Cars” es un film en serio, con espíritu, pasión e interés por lo que se cuenta. Una delicia visual, como siempre en Pixar, y un humor que incluye cosas como un personaje pidiendo la canción “Free bird” cuando se hace un silencio en medio de un discurso. Esa pavada de un segundo me mató, y es una muestra de lo juguetones e inteligentes que son los creadores de este film animado. 9 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Monster house: la casa de los sustos&lt;/strong&gt;”: otra gran película de animación, producida por Steven Spielberg y Robert Zemeckis, quienes acertaron en la elección de un director que logró darle al film un tono “ochentoso infantil de misterio” al estilo de películas como “Los Goonies”. O sea, será de dibujos animados, tendrá a niños como protagonistas, pero a los adultos también les puede resaltar jugosamente disfrutable esta película sobre un niño que sospecha que una casa vecina está embrujada. Visualmente muy buena, y con un espíritu de aventura y diversión que muchos productos más ambiciosos envidiarían. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Poseidón&lt;/strong&gt;”: después de grandes films de género como “El barco”, “En la línea de fuego”, “Epidemia”, “Avión presidencial” y “Una tormenta perfecta”, el alemán Wolfgang Petersen había bajado la puntería con la pretenciosa “Troya”. Ahora levanta un poco con esta remake del film de género catástrofe “La aventura del Poseidón”. Pero no es que sea una gran película; es aceptable, pero lo bueno es que se asume como un film “grasa” de clase B en vez de como una superproducción (cosa que se ve desde el elenco y la corta duración), y eso se agradece, porque entonces el film parece menos falso y pomposo. Es, básicamente, una bienvenida sucesión de escenas de riesgo con alguna que otra muerte traumática y la bienvenida presencia (aunque no del todo aprovechada) de Kurt Russell y Richard Dreyfuss, juntos por primera vez. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Vecinos invasores&lt;/strong&gt;”: en el 2006 se estrenaron infinidad de films animados con animalitos salvajes como protagonistas. Éste es el único que vi. Por suerte no es una terrible bazofia, sólo es una pequeña (e indolora, hay que decirlo) muestra de lo innecesarias y marketineras que son estas películas. Me dirán que tiene un mensaje, una crítica a la sociedad de consumo. Les diré que eso no hace al film más llevadero o interesante. 5 Aires, y reafirmo lo dicho antes: los verdaderos creadores en el arte de la animación siguen siendo Disney/Pixar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Superman regresa&lt;/strong&gt;”: como ya dijimos, Bryan Singer dejó la franquicia de los X-men para dirigir esta nueva peli de Superman, que es una continuación de la “Superman II” de 1980. Es decir, es un film que se posiciona dentro de una saga ya existente, e intenta mantener su mismo estilo, encanto, humor e inocencia. Esto se observa ya desde los títulos del comienzo, que copian la tipografía y la música de los films de antaño, generando desde el vamos una gran emoción en los espectadores para los que esas viejas películas significan algo. Kevin Spacey y Parker Posey como los villanos logran una interacción tan jugosa como la de Gene Hackman y Valerie Perrine hace treinta años, y los dos protagonistas principales (Brandon Routh como Superman y Kate Bosworth como Lois Lane) están a la altura de las circunstancias, aunque sus performances no sean particularmente inolvidables. El film deace un poco en los últimos veinte minutos por un exceso de solemnidad, pero logra ser una gran aventura a la vieja usanza, es decir, más preocupada en el espíritu y el ritmo que en los efectos especiales (que los hay, y muy buenos, aunque las escenas en 3-D no hayan sido especialmente espectacualres). 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Piratas del Caribe: el cofre de la muerte&lt;/strong&gt;”: el gran Gore Verbinski, director de las subvaloradas “La mexicana”, “Un ratoncito duro de cazar”, “La llamada”, “The weather man” y la brillante “La maldición del Perla Negra”, vuelve con una secuela de esta última. Tiene algo del encanto de la original, pero tanto se intentó explotar el éxito de la anterior que esta secuela dura mucho más de lo aconsejable y cansa por momentos. El timing para la acción y para el humor siguen presentes, pero la cantidad de pactos, alianzas y maleficios que despliega la trama hace que a veces se pierda el interés del espectador. Aún así, hay mucho para disfrutar en este film desparejo (como, desde ya, la primera aparición de Johnny Depp como Jack Sparrow), y esperemos que el año que viene el cierre de la trilogía sea tan brillante como la primera parte. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La premonición&lt;/strong&gt;”: otra película que se sube a la moda del J-horror (films japoneses de terror) inaugurada por “Ringu”, “Dark water” y otras. Pero ésta no es tan buena, básicamente porque los personajes no llegan a interesar (por más que en teoría sea un buen punto de partida tener a un tipo que no pudo evitar la muerte de su hija a pesar de haber tenido una premonición). Además, el mecanismo premonitorio llega a hacerse arbitrario y ridículo (más de lo normal en estos films). 4 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;16 calles&lt;/strong&gt;”: algunos pocos valoramos mucho este policial de bajo perfil que resulta uno de los mejores films de Richard Donner (“Los Goonies”, “Superman”, “Arma mortal” y “La profecía” original). Bruce Willis hace de antihéroe una vez más, esta vez transportando a un testigo en un trayecto en el que otros policías corruptos querrán verlo muerto. Salvo por el edulcorado momento final, Donner dirige esta película con precisión y maestría visual y narrativa. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El centinela&lt;/strong&gt;”: una de las películas más insípidas del año y de la historia. Como dije alguna vez, este film provoca tanto placer como la descripción de su argumento: “hay una conspiración para matar al presidente y el principal sospechoso escapa para probar su inocencia”. Siendo este sospechoso Michael Douglas, hay menos probabilidades de que sintamos algún tipo de emoción al ver este thriller. Y eso que está Kiefer Sutherland, pero ni él logra elevar el nivel de interés. Ni siquiera es una mala película que genera algún tipo de discusión: uno se olvida de “El centinela” dos segundos después de salir del cine. 3 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La dama en el agua&lt;/strong&gt;”: sobre ésta sí se puede discutir. Lo normal sería decir que el nuevo film de M. Night Shyamalan (director de las brillantes “Sexto sentido” y “El protegido” y las no tan brillantes pero muy interesantes “Señales” y “La aldea”) es una infantilada sin pies ni cabeza, una creación de un mundo ficticio que no le puede interesar a nadie y que él se toma muy en serio. ¿Pero qué habría de malo en eso? Es cierto, algunas cosas suenan muy ridículas (como que el director se reserve el papel de un escritor cuya obra “cambiará al mundo”), pero el tipo sigue teniendo estilo y talento para crear mundos cotidianos e insertarles elementos fantásticos. Además, el protagonista es Paul Giammati (que está muy bien, como siempre, pero mejor que no aparezca en tantas películas al mismo tiempo porque vamos a empezar a hartarnos de él). Y esta vez, por suerte, no hay ningún innecesario flashback que nos “explique” la película como si fuésemos idiotas. Otra vez con algo de placer culposo, le pongo 5 Aires. No más, pero tampoco menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Vuelo 93&lt;/strong&gt;”: Paul Greengrass, el director de “La supremacía de Bourne”, volvió a hacer un film de estilo “realista”, como su anterior “Domingo sangriento”. Esta vez el tema es nada menos que el secuestro de uno de los aviones del 11-9-2001, el que no llegó a destino porque, supuestamente, los pasajeros se rebelaron contra los terroristas y les quitaron el control del avión, derribándolo. No importa si lo que se narra dentro del avión es lo que sucedió o no; nunca lo sabremos, así que el film es una hipótesis. Pero su puesta en escena consigue hacernos sentir que lo vemos es real, y eso es lo que importa; a diferencia de muchas películas, este film genera algo. En la última media hora nos emocionamos físicamente, sintiendo un verdadero revoltijón en el estómago por el nerviosismo y la tensión de ver algo cuya conclusión, en teoría, ya conocemos, pero presenciamos aquí desde otra óptica. El final deja una sensación muy especial, mezcla de vértigo, tristeza y triunfo. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El método&lt;/strong&gt;”: no la vi en cine, pero la vi, así que es un “estreno comercial del 2006 que vi” y, por lo tanto, entra en esta lista. La nueva película de Marcelo Piñeyro vuelve a ser una crítica contra el sistema (como en “Tango feroz”, “Caballos salvajes”, “Cenizas del paraíso”, “Plata quemada” y “Kamchatka”), aunque esta vez los protagonistas intentar formar parte de ese sistema que el film critica. Un grupo de aspirantes a un puesto de trabajo debe pasar por una serie de pruebas de autoeliminación, a veces humillantes. La historia transcurre durante una tarde en un único ambiente, pero, como en los buenos films de Sidney Lumet, la unidad de espacio no quita interés a lo que sucede, y el film no es visualmente pedestre ni mucho menos. Los actores están muy bien, por ahí andan Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Ernesto Alterio y Pablo Echarri, a quien hay que agradecer cada vez que haga alguna actuación distinta a la de “Montecristo”. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Mi súper ex-novia&lt;/strong&gt;”: regresó Ivan Reitman, y volvió a mezclar comedia con efectos especiales, cosa que viene haciendo desde “Los cazafantasmas” y “Evolución”. La carta para comprarse a gran parte del público son sus protagonistas: Uma Thurman es una superheroína que, bajo su identidad secreta, conquista a Luke Wilson, pero no logra retenerlo mucho tiempo. Muchos elogiaron el uso de los efectos especiales en este film, pero yo creo que no tienen nada de especial (de hecho, a veces se ven groseramente falsos, como cuando Uma le tira a su ex novio un tiburón por la ventana). Lo que sí está muy bien es el desarrollo de los personajes, aunque la resolución de los últimos minutos es, a mi gusto, bastante simplista y ochentosa en el mal sentido de la palabra. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Miami Vice&lt;/strong&gt;”: como sucede con Steven Spielberg y Terrence Malick, cada nuevo film de Michael Mann es esperado con interés, ya que estos directores siempre se toman en serio lo que tengan entre manos, sea del género que sea, y hacen valer el precio de la entrada. Aquí el tipo vuelve al policial, como en “Fuego contra fuego” y “Colateral”. Y le sale otro film tan “escondidamente brillante” como aquéllos. Olvídense de la serie “División Miami” y podrán disfrutar mejor de esta historia (aunque, como en “El nuevo mundo”, no tiene sentido verla en pantalla chica). La nula presentación de personajes es brillante: desde la primera imagen, desde el primer segundo, la película nos adentra en su mundo y nos lleva por un paseo visual y sonoro, como Mann sabe hacer bien. También son aplaudibles el apagado romanticismo del film y el final, tan de bajo perfil como el comienzo. Si hasta Colin Farrell y Jamie Foxx, que a veces están insoportables, dan sus mejores actuaciones: a diferencia de otras películas (como “Ray” o “Alexander”), aquí ellos no actúan, sino que logran &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; sus personajes. 10 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Terror a bordo&lt;/strong&gt;”: el responsable de las subvaloradas “Destino final 2” y “Celular”se mandó otro entretenimiento supuestamente trash. La historia de esta película es conocida: cuando por Internet se divulgaron su trama, su protagonista (Samuel L. Jackson) y su título (“Snakes on a plane”), empezó a ganar un público de culto (antes de estrenarse) que hasta amenazó con no verla cuando parecía que el título se iba a cambiar por otro. Un film con carácterísticas ochentosas: los personajes y muchas frases son bien clichés, pero eso no significa que el film sea malo (ni que sea bueno por ser “malo a propósito”, como muchos dicen). La historia está narrada con respeto por el arte del entretenimiento y el delirio, y realmente logra hacer pasar un buen rato. 7 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;La punta del diablo&lt;/strong&gt;”: Manuel Callau hace de un enfermo terminal que abandona la ciudad y su familia y se va de viaje sin rumbo fijo. Siguiendo a una chica que le puede interesar por más de un motivo, va a parar a un pueblito costero. Lamentablemente, estoy de acuerdo con lo que la crítica en general opinó de este film: los climas está muy bien logrados, pero las actuaciones parecen declamatorias, incluso la del mismo Callau. Pero había que verla en cine, por la interesante y desoladora fotografía. 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El ilusionista&lt;/strong&gt;”: dentro de la moda de films sobre magos que hubo a fin de año, se dijo que esta película era más romántica mientras que “El gran truco” era más cerebral. Estoy de acuerdo, pero el problema es que en “El ilusionista” nunca llegué a sentir el romance entre Edward Norton y Jessica Biel como algo intenso o verdaderamente importante. Igual Norton está muy bien, y también Paul Giammati como el inspector que se debate entre seguir las instrucciones de los poderosos o hacer su deber y tener la conciencia tranquila (aunque sería bueno que no aparezca en tantas películas al mismo tiempo porque vamos a empezar a hartarnos de él… ya dije esto antes, ¿no?). De todos modos, el problema principal de este film es que toda su segunda mitad se apoya en un supuesto misterio que yo adiviné desde un comienzo, y no por mi sagaz inteligencia sino porque se ve venir a la legua. Si esa segunda mitad hubiese tenido otros intereses más allá de ese misterio, se habría disfrutado más. 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Pacto infernal&lt;/strong&gt;”: el usualmente subvalorado Renny Harlin (“Duro de matar 2”, “La pirata”, “Riesgo total”, “Exorcista: el comienzo”, “Alta velocidad”, “Alerta en lo profundo”) dirige esta vez un film por el que sí merece vituperios. Si bien no es todo lo malo que se podría suponer, este thriller sobrenatural sobre enfrentamientos en un grupo de adolescentes con poderes no llega a interesar nunca, porque parece, justamente, una típica película “para” adolescentes protagonizada por jóvenes carilindos sin verdadero carisma. De todos modos, la solidez narrativa de Harlin sigue presente, pero eso sólo alcanza para 5 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Monobloc&lt;/strong&gt;”: el último estreno argentino que alcancé a ver en cine en 2006 (la mayoría me las perdí) fue la segunda película de Luis Ortega, diametralmente opuesta a su primera, “Caja negra”. Con una ayudita de sus amigas (Carolina Fal, Graciela Borges, Rita Cortese) y su familia (Evangelina Salazar, la música de Palito Ortega), el tipo se mandó un cuasiexperimento que provoca una distancia inmensa entre el espectador y lo que sucede en la pantalla. Es obvio que la narración y la ambientación de este film son deliberadamente “no tradicionales”, lo malo es que con eso se logró algo interesante (como la brillante primera toma) pero no lo suficiente como para mantener la atención de la audiencia, que no tenía en dónde apoyarse para presenciar el film. 5 Aires, pero igual está muy bien que exista esta película diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Los infiltrados&lt;/strong&gt;”: luego del traspié de “El aviador”, Martin Scorsese vuelve a hacer un film grandioso. Lo es, aunque muchos lo critican por no estar a la altura de lo mejor de su obra. Eso también es cierto, pero no quita que éste sea un gran policial. Jack Nicholson hace de taquito un diabólico y pervertido personaje, pero las verdaderas glorias actorales del film son Leonardo Di Caprio (demostrando una vez más que es un buen actor), Matt Damon (demostrando adónde puede llegar cuando está bien dirigido) y Mark Whalberg (haciendo algo que yo no creía posible: no sólo actúa bien sino que está magistral). Esta historia de un policía infiltrado en la mafia y un mafioso infiltrado en la policía es una remake de la oriental “Infernal affairs”, que no vi. Muchos dicen que la original es más poderosa, y que gran parte de los méritos visuales y del guión de “Los infiltrados” son calcos de la otra. Es algo a tener en cuenta, pero sólo lo sabré cuando la vea. Mientras tanto, al regreso con gloria de Scorsese le doy 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El gran truco&lt;/strong&gt;”: dos magos de comienzos del siglo XX mantienen una eterna rivalidad a lo largo de los años, perjudicándose mutuamente en la medida de lo posible. El argumento de por sí es interesante, pero, para hacerla más jugosa, la película está narrada de manera no lineal, con avances y retrocesos en el tiempo y varios misterios que se irán develando. Tiene algunos agujeros en el guión que le bajan su apreciación, pero igual ése no es su mayor problema. Mientras se ve este film se lo disfruta; lástima que resulta ser sólo un gran caramelo, algo para pasar el rato pero que nunca llegará a ser una obra perdurable, como sí lo pueden pretender otros films sobre obsesiones de este mismo director: “Memento” y “Batman inicia”. No eran películas perfectas ni mucho menos, pero tenían la intención de ser algo más que “films ingeniosos para pasar el rato”. Lo cual, de todos modos, no quita el entretenimiento que proporciona “El gran truco”: 6 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Casino Royale&lt;/strong&gt;”: volvió Bond, James Bond. Ya no está más mi preferido, Pierce Brosnan, así que llamaron al director del primer film con Brosnan de la saga (“Goldeneye”) para ver si podía filmar el primer film de un nuevo Bond. Lo hizo, pero la intención era diferente desde el vamos: esta película cuenta los inicios del personaje, y despliega un ascetismo y realismo que la aleja de toda la saga, como si le quisiesen dar una nueva personalidad a Bond y un espíritu distinto a los films por venir, manteniendo sólo algunas características de los anteriores. Hay que decir que el intento dio resultado: este film es bueno no porque sea un buen film de James Bond sino porque es un gran film a secas. Daniel Craig está a la altura de las circunstancias, entregando fuerza y precisión en cada escena (no podría imitar el estilo de Sean Connery o Pierce Brosnan, pero no es eso lo que le piden, por suerte). Con dos fabulosas escenas de acción durante la primera mitad, la película va volviéndose un poco anticlimática en su segunda mitad, pero aplaudo esa decisión de no ir a lo seguro. Gran entretenimiento: 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;Niños del hombre&lt;/strong&gt;”: el mexicano Alfonso Gómez Cuarón, que hace grandes films en los más variados géneros (“La princesita”, “Grandes esperanzas”, “Y tu mamá también”, “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”), vuelve a entregar otra obra de rigurosa puesta en escena e interés garantizado. En esta historia futurista en la que el futuro se parece mucho al presente, Clive Owen es un antihéroe al que las circunstancias sumergen en un viaje lleno de dramatismo, aventura y violencia. Lo único que le puedo criticar al film es que no me haya involucrado tanto emocionalmente como yo esperaba, pero eso depende de cada espectador, y además, a pesar de no ser sensiblera, sí logra movilizar, pero no con armas obvias sino con su uso de la fotografía y el montaje y una ambientación muy realista (por más que sea un film de ciencia ficción). Tres de las mejores tomas del año (y de la década, y de la historia) están en este film, y en verdad son sólo un ejemplo del hecho de que cada decisión artística que se tomó en esta adaptación es la correcta. Ah, y en esta película también se puede ver la fuga en auto más delirante del año. Y me olvidaba: viva Michael Caine. 8 Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“&lt;strong&gt;El custodio&lt;/strong&gt;”: a pesar de que se estrenó a mediados de año, no la vi en cine, sino en pantalla chica, a fin de año. Esta película argentina ganadora de muchos premios internacionales pero que no fue demasiado favorecida por el público muestra, una vez más, que Julio Chávez tiene toda la pasta de los grandes actores. La minimalista historia del custodio de un ministro está contada, justamente, de manera muy minimalista: pocas veces a lo largo del film podemos saber con certeza qué está pensando o sintiendo el protagonista. Pero por eso mismo resulta interesante: la pericia en la realización del film y el misterio que rodea al personaje principal hacen que nos mantengamos intrigados por saber qué pasará a continuación, si tenemos paciencia, por supuesto, ya que no es una película que avance precisamente a toda velocidad… 8 Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-7663656985962982156?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/7663656985962982156/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=7663656985962982156&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7663656985962982156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/7663656985962982156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2007/03/tarde-pero-seguro-pequeas-reseas-de-los.html' title='Tarde pero seguro: pequeñas reseñas de los estrenos de cine del 2006'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-116607351152439076</id><published>2006-12-13T20:30:00.000-08:00</published><updated>2006-12-13T21:18:31.900-08:00</updated><title type='text'>Crónicas desde el Correo Central: Pablo Dacal en vivo</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;“Estudio Abierto” fue la muestra interdisciplinaria (o multiartística, o como lo quieran llamar) que tuvo lugar en el Correo Central entre las últimas semanas de noviembre y los primeros días de diciembre. La mayoría de las instalaciones no me interesaron mucho: quizás estoy demasiado viejo para el arte moderno. Me gusta que exista pero en general no llego a disfrutarlo. Lo que sí me interesó de esta muestra fueron sus recitales gratis, que tuvieron lugar en el estacionamiento del Correo. Me perdí la mayoría, pero pude ir la tarde/noche en que tocó Pablo Dacal, que es de quien se ocupa esta reseña.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Lamentablemente no tocó acompañado por la Orquesta de Salón, sólo estaba uno de sus integrantes, un violonchelista con quien comenzó el recital interpretando “&lt;strong&gt;Todo o nada&lt;/strong&gt;”, canción romántica en el buen sentido de esa bastardeada palabra. Lo que siguió fue un sorpresivo cover de “&lt;strong&gt;La bestia pop&lt;/strong&gt;” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (tema cuya melodía, sospechosamente parecida a la de “Lawrence de Arabia”, se adapta perfectamente al sonido de un violonchello, como ya quedó demostrado con la versión de los uruguayos El Club de Tobi). Siguiendo con los covers, Pablo Dacal se mandó con una tal “&lt;strong&gt;Mandolín&lt;/strong&gt;”, gran canción del fallecido uruguayo Gustavo Pena alias “El Príncipe”, a quien yo no conocía pero desde ese momento intenté encontrar en los rincones de la web.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Luego, Dacal dijo algo así como “&lt;em&gt;Ahora interpretaremos&lt;/em&gt; “&lt;strong&gt;Cariló&lt;/strong&gt;”&lt;em&gt;, una canción que hacemos todos los veranos desde hace 18 años... y espero que sigamos haciendo.&lt;/em&gt;” Qué precisión, ¿no? Acordarse del año exacto de la década del 80 en que uno escribió una canción. Claro, al escuchar el tema entendí, ya que era una versión en castellano de “Kokomo” de los Beach Boys, canción que se estrenó en el film “Cocktail”, justamente en 1988, hace 18 años. Y la traducción era genial, ya que no respetaba la letra del original pero sí su espíritu, y al mismo tiempo se adaptaba al espíritu “Pablo Dacal”.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Despúes vino el último cover de la noche: otra versión en castellano, nada menos que de “&lt;strong&gt;River&lt;/strong&gt;” de Joni Mitchell, cosa que me llegó al alma, porque ¿cuántos de los presentes conocían esa canción? Pocos, creo; lamentablemente, Joni Mitchell no es tan conocida entre los argentinos, al menos en la actualidad. Al terminar ese tema, el violonchelista se despidió y dejó a Dacal solo en el escenario con su guitarra para hacer su grandiosa, clásica y moderna “&lt;strong&gt;Chico americano&lt;/strong&gt;”. Luego, dijo “&lt;em&gt;La que se viene ahora es larga&lt;/em&gt;”. Efectivamente, se mandó con una maratónica (pero graciosa y nunca aburrida) “&lt;strong&gt;Balada del alto&lt;/strong&gt;”, un tema inédito (hasta donde tengo noticias) que esperemos que incluya en su próximo álbum. Finalmente, pidió a los sonidistas que le subieran el volumen, ya que ahora tocaría una última canción “&lt;em&gt;en un tono considerablemente más bajo&lt;/em&gt;”. Pero en seguida se arrepintió, dijo “&lt;em&gt;No. Voy a hacer algo que no me dejaron&lt;/em&gt;” y se bajó del escenario con su guitarra para acercarse al público y hacer la hermosa “&lt;strong&gt;La era del sonido&lt;/strong&gt;” a capella... lo cual significaba que el público alejado no escuchaba nada. Yo no me puedo quejar, porque estaba adelante de todo y escuchaba perfecto.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;A continuación, Dacal se sentó entre el público para ver un videoclip que proyectarían en la pantalla grande, el de su canción “&lt;strong&gt;Amor es un monstruo&lt;/strong&gt;”. Gran video, filmado en un departamento en una sola toma, con cuchileros y bailarinas de ballet incluidas. Y gran canción, que se conecta con el primer tema del recital por lo que dije antes: son canciones de amor en el buen sentido de la expresión, canciones que no son nada tontas ni “radiales” y que, además de poder clasificarse como románticas, muestran una concepción del mundo y de la música que comparto a pleno. Fin del recital, y seguía Lisandro Aristimuño, pero yo me fui porque estaba muy cansado y ya había visto lo que pretendía: Pablo Dacal, música de todos los lugares, idiomas y epócas al mismo tiempo, humor y amor pasional. Ya saben: llega la era del sonido, y la recomiendo... Salut!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-116607351152439076?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/116607351152439076/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=116607351152439076&amp;isPopup=true' title='31 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116607351152439076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116607351152439076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/12/crnicas-desde-el-correo-central-pablo.html' title='Crónicas desde el Correo Central: Pablo Dacal en vivo'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-116296503763915407</id><published>2006-11-07T21:48:00.000-08:00</published><updated>2006-11-08T21:32:19.016-08:00</updated><title type='text'>Crónicas del Festival BUE: Patti Smith en Argentina</title><content type='html'>Después de 30 años de espera, el viernes 3 de noviembre en el Club Ciudad de Buenos Aires se produjo el encuentro entre el público argentino y una de las artistas vivas más míticas de la historia del rock. Pero vayamos por partes, o, mejor dicho, por orden.&lt;br /&gt;Por suerte, a la salida del trabajo alcancé rápido un colectivo que me dejó en las inmediaciones del lugar, y llegué a tiempo para ver a las 18:15 el primer número de la tarde, una banda platense que poco a poco va teniendo más proyección y seguidores: Él Mató A Un Policía Motorizado. Nunca los había escuchado, y la sorpresa fue agradable, ya que su rock bien potente pero con sentimiento lograba atrapar al público a pesar de que casi no se le entendía la dicción al cantante (quien, por suerte, no mantiene ninguna pose pretendidamente carismática y falsa). El primer tema (“&lt;strong&gt;Chica rutera&lt;/strong&gt;”, si no me equivoco) fue un fabuloso despliegue de fuerza guitarrera y sensibilidad rockera. El resto de su show siguió en esa línea, aunque nada podía superar ese comienzo. Este recital tuvo lugar en una carpa, el escenario “tent”, así que apenas terminó salí al escenario principal, el que estaba al aire libre, para ver a las 18:50 a los marplatenses Dios Los Cría. Su rock resultaba más tradicional y más para estadios, para “gran público”, pero me atrajo menos. Así que volví a la carpa para ver a las 19:15 a Interama, que, en mi escala de apreciaciones, fue mejor que el segundo grupo pero no tan bueno como el primero. Hay que decir que la disposición de los escenarios era pésima: si alguien estaba tocando en el escenario principal al aire libre, esa música también se escuchaba adentro de la carpa, así que el grupo del escenario “tent” prácticamente tenía que esperar a que dejen de tocar los del escenario grande para ser oídos. Nada más puedo decir de estas primeras bandas: no las conocía de antemano y no retuve el nombre de ninguna canción. Además, con lo que vino después, el recuerdo de estas primeras horas se volvería difuso.&lt;br /&gt;Dejé definitivamente la carpa para posicionarme bien adelante en el campo frente al escenario principal, ya que había oído que el grupo yanqui Elefant (que tocaría ahí a las 20) era una banda interesante, y además quería estar lo más cerca posible del escenario para el show siguiente. El cantante de Elefant se valió del dato anecdótico de ser hijo de cordobeses para desplegar una insoportable demagogia, pateando pelotas al público (uy, patea pelotas, sabe que nos encanta el fútbol!!!), tirando remeras autografiadas a la gente (una voló cerca mío y casi la agarro, aunque dudo del valor que habría tenido esa prenda para mí) y haciendo subir al escenario a cinco chicas del público para que coreen el estribillo de un tema. Cerca mío estaba Coca (la cantante de la banda argentina The Calefons, aunque yo no lo sabía en ese momento). Le dije que lo que harían estas muchachas no se compararía con “Me gusta el tenis” (la ridícula/genial canción que ella había subido a cantar al escenario en el recital de Devendra Banhart dos días antes) y ella agradeció la alusión riendo. Volviendo a la apreciación musical de Elefant: la voz del cantante se escuchaba poco, él no ponía fuerza, cada tanto se quedaba mirando fijo al público para generar histeria femenina pero sin ningún verdadero asidero artístico que la justificase y, para colmo, en un momento de una canción hizo callar al público con un “Shhh” que volvió locas a las mujeres y que generó una expectativa que no se vio satisfecha musicalmente, ya que luego la canción siguió como si nada, sin ningún tipo de explosión particular. Conclusión: 1- la banda no tiene nada de especial; 2- el cantante ni siquiera tiene la presencia de alguien como Robbie Williams, que tampoco me cae muy bien musicalmente pero al menos despliega algo de fuerza y carisma en un recital. Este Diego García tiene miles de fans sólo porque es mínimamente pintón y está arriba de un escenario. Ése es mi juicio actual; si en algún momento escucho algo bueno o movilizante de esta banda cambiaré de opinión.&lt;br /&gt;A continuación, una media hora de espera para ver a Patti Smith, la Poetisa del Rock, la Diosa de las Diosas, la Chamana Hambrienta, la Reina del Escenario, la Sabiduría Hecha Música, una sesentona que es al mismo tiempo una punk que parece hippie y una hippie que parece punk. No sé si queda claro que cuando la vi aparecer en el escenario a las 21:45 tuve una epifanía artístico-mítico-musical sólo comparable a la que sentí cuando vi a U2 en 1998 y a Neil Young en 2001, otros dos artistas a los que también esperaba con ansias y nunca habría imaginado que vería a pocos metros, sin mediación de pantallas de ningún tipo. Bueno, volviendo a Patti Smith, esta joven de 59 años se presentó con un poncho y un sombrero cuasi-IndianaJonesco, agarró una guitarra acústica y empezó los acordes de algo que sonaba como “&lt;strong&gt;Beneath the southern cross&lt;/strong&gt;”, un apacible y hermoso tema de su álbum “Gone again”, con el que volvió a la música en 1996 después de varios años de ausencia. Pero ¿era posible que fuese esa canción, justo uno de los primeros temas suyos que conocí, un no-hit que parecía un regalo para mí? “Oh… to be” cantó ella, y se confirmó que era esa canción nomás. El precio de la entrada ya se había recuperado con creces, pero, por supuesto, todavía faltaba que Patti desplegase toda la fuerza escénica que la hizo famosa. En efecto, al terminar la canción se sacó el sombrero y el poncho y quedó vestida con una camisa blanca con flecos y un saco negro, es decir, la misma indumentaria con la que apareció en la portada de su revolucionario disco debut, “Horses”, hace aproximadamente 30 años. Y la canción que sonó era de ese álbum, el cuasi-reggae “&lt;strong&gt;Redondo Beach&lt;/strong&gt;”, el primero de los hiperclásicos de la noche. La banda era austera (un guitarrista, un bajista y un baterista, y cada tanto algún toque de piano) pero sonaba fabulosamente bien. Y el público deliraba, pero la verdadera potencia se encendió con “&lt;strong&gt;Free money&lt;/strong&gt;” y su irresistible crescendo. Ése fue EL pogo del año, un pogo verdaderamente pleno y feliz. Y, como si no fuera suficiente, lo siguiente que se oyó fue un riff de guitarra que la hinchada argentina conoce bien: el de “&lt;strong&gt;Gimme shelter&lt;/strong&gt;” de los Rolling Stones. “War, children, it’s just a shot away” cantaba Patti, como si los Stones hubiesen escrito la canción para ella.&lt;br /&gt;A continuación, el piano dio comienzo a “&lt;strong&gt;Pissing in a river&lt;/strong&gt;”, y, otra vez, yo no podía creer que ella estuviese tocando todos temas que conozco, cuando podía haber hecho un concierto entero con cosas desconocidas por mí. En el medio del tema, Patti abrió los brazos y el clima pareció obedecer a sus intenciones, porque instantáneamente una ráfaga de viento desplegó su cabellera y tensó sus ropas, formando una silueta mítica que, si la planeaba, no le salía. Luego vendría uno de los pocos hits de su repertorio: “&lt;strong&gt;Because the night&lt;/strong&gt;”, coescrita con Bruce Springsteen, uno de los temas más coreados de esa tarde-noche y un ejemplo de cómo una canción puede ser bien romántica y poderosamente rockera al mismo tiempo. El recital siguió con “&lt;strong&gt;Rock and roll nigger&lt;/strong&gt;”, otro clásico de su repertorio. La Poetisa del Punk no sólo cantaba y tocaba la guitarra, también daba vueltas bailando con una felicidad evidente al ver que el público disfrutaba.&lt;br /&gt;Después vino “&lt;strong&gt;Peaceable kingdom&lt;/strong&gt;”, tema lento dedicado a su fallecido esposo, el también músico Fred “Sonic” Smith. Fue la única canción que tocó de su último álbum, y por mí podría no haberla tocado, así en su lugar podríamos haber escuchado un verdadero clásico moderno como “Summer cannibals”. Pero no me puedo quejar, sobre todo cuando, al terminar el tema, quedó enfrente del sector donde estaba yo. Lentamente, se llevó la mano al corazón un tanto conmovida por los gritos de admiración del público (algún desaforado gritó “We love you!”, pero no me miren a mí). A continuación se agachó y empezó a gatear sobre el escenario, para luego levantarse y mandarse con “&lt;strong&gt;People have the power&lt;/strong&gt;”, durante la cual vino la obvia diatriba anti-Bush y el “mensaje para el público”: “Ustedes no deben trabajar para el gobierno y la Iglesia. ¡Ellos deben trabajar para ustedes!”. Suena muy hippie, pero si estaban ahí no les parecía tonto, sobre todo por la fuerza de la música. Al terminar la canción, Patti rompió una a una las cuerdas de su guitarra, lo cual fue catártico y mítico pero también despertó la tristeza de saber que el concierto estaba llegando a su fin. Efectivamente, lo siguiente que se escuchó fueron las primeras palabras del primer tema de su primer álbum: “Jesus died for somebody’s sins but not mine”, o sea, la particular reescritura que ella hizo del “&lt;strong&gt;Gloria&lt;/strong&gt;” de Van Morrison &amp;amp; Them!. Por si hay gente que no conoce a Patti Smith ni a Van Morrison, aclaro que este “Gloria” no es el tema disco popularizado por Gloria Gaynor, sino un rock más oscuro y potente que solían hacer también los Doors. Y con ésa, su canción más mítica, cerró el show, un recital que todos los presentes recordarían siempre.&lt;br /&gt;Este concierto había durado sólo una hora, así que todos gritábamos para que volviese Patti al escenario, pero nuestra ilusión desapareció cuando los plomos empezaron a desmontar los instrumentos. Hubo abucheos generalizados a estos tipos que, pobres, sólo cumplen su trabajo, pero los abucheos se convirtieron en aplausos cuando trajeron la bandeja de DJ que usarían los Beastie Boys, que era el número siguiente. Tan rápido se olvidan de la señora Smith... Faltaba una hora para ese siguiente recital, pero el tiempo pasó increíblemente rápido. A las 23:45 hizo su aparición un corpulento y elegantemente trajeado DJ que forma parte actual de la banda, y durante unos minutos refutó la hipotética idea de que un DJ no es un artista. Era interesante verlo poner, sacar y mover discos para generar esos sonidos típicamente hip hop. Y en seguida salieron al escenario los Beastie Boys (es decir, un clon de Ben Stiller, un clon de Juan Di Natale y un tercer integrante al que no le pude encontrar un parecido con nadie para completar este paralelismo). Hablaron, rapearon, hip-hopearon y el público saltó como nunca. Yo suponía que eso iba a pasar y, antes de que me hiciesen pelota en un recital por el que no me interesaba morir, me fui alejando del escenario hasta llegar a un lugar más calmo entre el público. Y no puedo describir canciones, porque no las conozco ni las sabría diferenciar. El género no me gusta tanto, pero admito que son buenos en lo que hacen y generan diversión, no sólo con sus intrincadas letras, sino con los diálogos entre canción y canción (diálogos entre ellos y con el público). Lo más interesante vino al final, cuando los tres miembros principales se calzaron instrumentos (guitarra, bajo y batería) para mandarse un par de clásicos de su repertorio como si fuesen una verdadera banda de rock y no sólo tipos que rapean sobre bases que pasa el DJ, como había sido el recital hasta ese momento (aunque, repito, esa parte también había estado buena más allá de mis preferencias).&lt;br /&gt;Y así terminó su show, una hora y cuarto de potencia, pero potencia entendida en un sentido distinto que el del recital de Patti Smith. Qué quieren que les diga: me sigo quedando con ella. Tuvimos entre nosotros a una leyenda del rock que demostró ser tan vigente e intensa como en sus comienzos, pero con una sabiduría que uno podía ver en cada una de las arrugas de su cara. My sins, my own, they belong to me…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-116296503763915407?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/116296503763915407/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=116296503763915407&amp;isPopup=true' title='14 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116296503763915407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116296503763915407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/11/crnicas-del-festival-bue-patti-smith.html' title='Crónicas del Festival BUE: Patti Smith en Argentina'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-116296490458001635</id><published>2006-11-07T21:44:00.000-08:00</published><updated>2006-11-08T21:01:10.723-08:00</updated><title type='text'>Crónicas del Personal Fest: Devendra Banhart en Argentina</title><content type='html'>Miércoles 1° de noviembre: el niño mimado del folk-rock independiente, Devendra Banhart, tocaba por primera vez en Argentina, pero en un ambiente algo extraño para él: la disco Crobar, un lugar más “cool” que hippie, y a 100 pesos la entrada. Pero bueno, el que lo conoce sabe que no puede dejar pasar la oportunidad y debe resignarse, desembolsar esa cantidad y dirigirse a ese ambiente poco idílico, como hice yo. A las 19:40, mientras hacía la cola para entrar, Devendra salió de la disco y se metió en una camioneta. “¿Adónde vas, Devendra?” le preguntaron unos fans. “Me voy a bailar” respondió chistoso y se fue. Evidentemente, el show no empezaría a las 20 hs, como estaba previsto.&lt;br /&gt;Adentro me encontré con un amigo (llamémosle “Mr. Cínico” para resguardar su privacidad) tan melómano como yo, pero la diferencia de clases nos separaba: él estaba en el sector VIP, con silloncitos, sándwiches, bocadillos y bebida gratis, pues había sido invitado por una amiga que tenía algún parentesco con alguien de la empresa organizadora, mientras que yo estaba “abajo”, en la parte de los que habían pagado. Pero fue mejor, porque me encontré con una conocida muy buena onda (llamémosla “Melanie”), quien a su vez se encontró con un conocido suyo que también era muy buena onda (llamémosle “Fan N° 1 de Devendra”), y entre los tres hicimos el aguante hasta que empezara el show. Aprovechamos para acercarnos lo más posible al escenario, mientras entre el público se corría la voz de que después del recital Devendra se iría a tocar a Niceto. Finalmente, a las 22:10 subió el Artista con sus músicos y empezaron a tocar una zamba que, según dijo, acababan de componer. A continuación vino el obligado saludo, que incluyó unas graciosas disculpas (todo en español, porque el tipo vivió en Venezuela): “Nos encanta estar acá, en Argentina, pero la verdad que el lugar... no tenía idea de dónde iba a tocar...”. El público le confirmó sus impresiones gritando “¡El lugar apesta!”, así que Devendra siguió en su plan captatio benevolentia: “Si la pifiamos, dennos otra oportunidad para cuando volvamos y ahí sí, tocaremos aunque sea en un árbol”. Aplausos, por supuesto. Al principio, el sonido se escuchaba un poco bajo (no para mí, que estaba prácticamente adelante de todo), pero alguién del público rugió “¡Volumen!” y el propio Devendra se agachó a subir las perillas de sus equipos.&lt;br /&gt;A continuación, el tipo desplegó sus bellas melodías con letras minimalistas, como la de la sugestiva “&lt;strong&gt;Heard somebody say&lt;/strong&gt;” (“It’s simple... we don’t want to kill”) y mi favorita, “&lt;strong&gt;Hey mama wolf&lt;/strong&gt;”, que culminó, como corresponde, con el tipo aullando. “That’s a wolf!” aclaró, por si hacía falta. También interpretó varios temas de Vetiver (la banda paralela que mantiene con alguno de los músicos con los que vino), como “&lt;strong&gt;You may be blue&lt;/strong&gt;”, “&lt;strong&gt;Los pájaros del río&lt;/strong&gt;” y “&lt;strong&gt;Find shelter&lt;/strong&gt;”, algunos de los cuales los cantaron otros miembros de la banda. Y tampoco faltó, por suerte, el gran “&lt;strong&gt;This beard is for Siobhan&lt;/strong&gt;”, con su estribillo que repite “A real good time, good time, good time...” y que logra, justamente, hacer pasar un GRAN momento al público. Como en todo el recital, bah.&lt;br /&gt;Estando la disco debajo de las vías del tren, cada tanto se escuchaban pasar los vagones, pero para mí ese ruido no desentonaba para nada con el feeling del momento. Entretanto, la comunicación con el público seguía: “¿Cómo dicen en español “pain in the ass”? Algo con los huevos, ¿no?”. El público le respondió “¡Dolor de huevos!”, pero él no entendía: “¿Montón de huevos? ¿Olor de huevos? No, gracias…”. La interacción era siempre en castellano (idioma que maneja por haber vivido en Venezuela), salvo cuando viró al inglés para no quedar tan guarango al decir que el símbolo del Personal Fest “looks just like a dick”.&lt;br /&gt;Volviendo a la crónica musical, otros temas interpretados durante la noche fueron “&lt;strong&gt;Little yellow spider&lt;/strong&gt;”, “&lt;strong&gt;Long-haired child&lt;/strong&gt;”, “&lt;strong&gt;Bluebird&lt;/strong&gt;” y la gran “&lt;strong&gt;I feel just like a child&lt;/strong&gt;”. La banda parecía desempeñarse con toda la onda y pericia de los Grateful Dead, The Band o cualquier grupo de ese estilo de fines de los 60s y comienzos de los 70s. Lo más curioso vino cuando el tipo preguntó si alguien del público escribía sus propias canciones para ofrecerle subir al escenario a cantarla (parece que suele hacer este extraño ofrecimiento en todos sus recitales). La privilegiada fue una tal Coca, que después me enteré que forma parte de la banda argentina “The Calefons” (Las Cálefon, para los amigos), y el tema de esa banda que cantó, acompañada por Devendra en guitarra, fue “&lt;strong&gt;Tenista&lt;/strong&gt;” (que todos los presentes que no conocíamos a las Calefons recordaremos simplemente como “Me gusta el tenis”, ya que eso es lo que decía el 80% de la letra). Digamos que esta muchacha me hizo sentir un 10% de vergüenza ajena y un 90% de admiración, y esas sensaciones encontradas también las generó en el resto del público. Devendra dijo que era la mejor canción que había oído de alguien del público en esta gira.&lt;br /&gt;En el medio del recital se abrió una parte del techo del local, lo cual generaba una rara sensación de tener el cielo sobre nuestras cabezas a pesar de estar en un lugar cerrado. Mientras, Devendra seguía bromeando: “¿Sabían que aquí hizo su debut como cantante Atahualpa Yupanqui? Y el lugar no ha cambiado nada desde entonces…” Sí, el tipo es fan de Yupanqui y de otros del folklore argentino, de hecho también dijo “Gracias por haber venido aquí cuando podrían estar en el Colón escuchando a Mercedes Sosa… Si nosotros no estuviéramos tocando ahora, estaríamos allí también.”&lt;br /&gt;Finalmente, a la hora y 10 minutos de haber comenzado el recital, el visitante ilustre dijo que iba a tocar un par de temas más y luego iba a tomar unas cervezas con el público argentino, así que cerraron con un cover de Caetano Veloso (que, si no me equivoco, es “&lt;strong&gt;Lost in the paradise&lt;/strong&gt;”) y otro tema que no me acuerdo, y fin del show. El “Fan N° 1 de Devendra” se acercó a Juana Molina, que andaba por ahí, para ver si ella (amiga de Devendra) lo hacía entrar al camarín para poder darle una mochila con discos de vinilo de Atahualpa Yupanqui, Almendra y Pescado Rabioso que le quería obsequiar (ya que había leído que el tipo quería conseguir música de Yupanqui y rock nacional en su paso por Argentina). Mientras, intercambié números de teléfono con Melanie para avisarnos mutuamente de cualquier novedad del próximo show de Niceto y me reencontré con Mr. Cínico, quien me confirmó que el show sería gratis y sólo para las primeras 250 personas que llegasen. Así que él, su amiga y yo volamos al lugar, mientras yo le comunicaba la noticia por mensajito a Melanie y “Fan N° 1 de Devendra”.&lt;br /&gt;Llegamos entre los primeros a Niceto, y después llegaron ellos dos. El lugar habilitado era un galponcito realmente chiquito, que no tenía escenario: los músicos tocarían a la misma altura que el público, con una soga por separación, o sea que si de atrás empujaban mucho nos caeríamos encima de Devendra. La espera fue “amenizada” por Los Palos Borrachos (banda paralela del cantante de Los Álamos), cuyo repertorio no me interesó tanto, excepto una última canción que interpretaron como si fuese un clásico irlandés de esos que se cantan con voz de borracho. Mientras tocaba la banda, Devendra se asomó y se infiltró entre el público como uno más.&lt;br /&gt;Finalmente, luego de que el público se decidiese a sentarse en el piso para que los de atrás pudiesen ver, Devendra y los suyos tomaron los instrumentos que les dejó la banda argentina y tocaron lo que se les ocurrió, más bien una zapada de 25 minutos con sonido deficiente que un verdadero recital. Pero valió la pena por ese sentimiento de inmediatez y, justamente, de improvisación, cuando todos los shows hoy en día están bastante calculados. Amagó el comienzo de “&lt;strong&gt;Santa María Da Feira&lt;/strong&gt;” pero no la cantó, pero por suerte sí interpretó algunas canciones que habían faltado en Crobar, como “&lt;strong&gt;The body breaks&lt;/strong&gt;” y la hermosa y ya mítica “&lt;strong&gt;At the hop&lt;/strong&gt;”. Cerraron con “&lt;strong&gt;Oh papa&lt;/strong&gt;” mezclada con un cover de Lauren Hyll y uno de Charles Manson (y otra aclaración innecesaria: “No estamos de acuerdo con él, sino que nos gusta su música”). Y se despidieron instando al público a que se quedase a escuchar a los argentinos Banda Jamón Crudo, pero por supuesto que a esa hora muchos no aguantábamos más el entumecimiento muscular de haber estado hora y media sentados en el piso con las piernas flexionadas en posiciones imposibles, así que mis conocidos y yo nos levantamos y nos fuimos, como muchos otros (salvo “Fan N° 1 de Devendra”, quien, por supuesto, intentaría otro contacto con Devendra).&lt;br /&gt;“¿El show del año?” le pregunté a Mr. Cínico. “Sí, no creo que venga nadie más de importancia en las semanas que quedan” me respondió. Sin embargo, faltaban dos días para el verdadero show del año… lo cual no quita, por supuesto, todo el placer vivido en los recitales dados por este tipo con voz de marciano bonachón, mezcla de Jim Morrison, Iggy Pop, Robbie Robertson y Caetano Veloso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-116296490458001635?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/116296490458001635/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=116296490458001635&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116296490458001635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116296490458001635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/11/crnicas-del-personal-fest-devendra.html' title='Crónicas del Personal Fest: Devendra Banhart en Argentina'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-116285203611305327</id><published>2006-11-06T14:20:00.000-08:00</published><updated>2006-11-06T14:27:16.140-08:00</updated><title type='text'>¡¡¡Andá a escuchar "Horses"!!!</title><content type='html'>Comentario oído entre el público del Club Ciudad de Buenos Aires el viernes 3 de noviembre, luego de que Patti Smith hubiese terminado su recital y mientras la gente esperaba la llegada de los Beastie Boys:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Sí, loco, te llamo ahora que no hay nadie tocando, así después apago el celu... Sí, estoy esperando que vengan los Beastie Boys... Acaba de tocar una minita que no sé qué onda.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿¿¿UNA MINITA QUE NO SÉ QUÉ ONDA???&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-116285203611305327?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/116285203611305327/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=116285203611305327&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116285203611305327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116285203611305327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/11/and-escuchar-horses.html' title='¡¡¡Andá a escuchar &quot;Horses&quot;!!!'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-116078667572552289</id><published>2006-10-13T17:38:00.000-07:00</published><updated>2006-10-13T17:44:35.743-07:00</updated><title type='text'>Los Mojitos, Los Cocineros y Los Amados: crónicas tardías de un show primaveral (y lo de tardías fue porque no me anduvo la compu por varios días)</title><content type='html'>Sábado 23 de septiembre. La primavera había comenzado dos días antes, y la celebración del Centro Cultural Recoleta involucraba un DJ que pasaba música ad hoc y tres minirrecitales de bandas caracterizadas por un estilo de música “a la antigua”: boleros y otros ritmos afines a décadas pasadas. Lamentablemente llegué a tiempo para ver sólo dos canciones del primer grupo, Los Mojitos, unos muchachotes vestidos de traje que hicieron “Voy a perder la cabeza por tu amor” (que, si no me equivoco, es del Puma Rodríguez, pero se repopularizó por la versión que hizo Calamaro en su álbum de covers “El cantante”). El show de esta banda terminó con un tema que no conozco, por lo que no sé si es original de ellos o es un cover. Ahí nomás se acercó un ballet que esgrimió sus dotes al ritmo de “Rock around the clock” y otros clásicos bailables, instando al público a que se acerque y se mueva con ellos. Pero lo que la mayoría estábamos esperando era ver a la banda siguiente: Los Cocineros, esos cordobeses que le ponen encanto a todo lo que tocan, ya sea bolero, tango, cumbia, rock, disco, ranchera o cuartetazo. En la espera me crucé con el bajista y le pregunté si era su último show en Buenos Aires antes de volverse para Córdoba. Lamentablemente, me confirmó que sí.&lt;br /&gt;Cuando Los Cocineros finalmente salieron al escenario, el público se agolpó frente a ellos y se dispuso a presenciar unos 45-50 minutos de pura magia (aunque lamentablemente el espacio abierto no favorece una digna apreciación de la manera en que combinan su perfecta instrumentación con la impresionante performance vocal de su cantante). Empezaron con “Tengo una muñeca”, digno comienzo para un show primaveral, y siguieron con “Qué hago en Manila” de Virus, un tema que todo el mundo conocía y que era infaltable para ese sábado complaciente. A continuación llegó la italiana “Io cerco la Titina”, donde, una vez más, la cantante Mara Santucho mostró el impresionante alcance de su voz. Habiéndolos visto previamente cuatro veces, puedo decir que la novedad que noté en este recital es la manera en que ella utiliza cada vez más la gestualidad al interpretar el repertorio. Después se despacharon con “Eres”, una agradable cumbiecita de Rey Pelusa (alguien conocido en Córdoba, parece). Luego vino “Caminemos”, un hiperclásico que en sus discos versionaban como tango pero ahora suelen interpretar como algo bien bailable. Continuaron con el primer tema original de ellos que tocaron esa tarde-noche: “No te creo”, en cuyo final siguen adjuntando el poderoso riff de guitarra de “Seven nation army” de los White Stripes. Para culminar el recital guardaron su original “Ranchera del té” y le pidieron al público que hiciese un trencito. Entre gritos a lo mexicano y el trencito que se perdía entre el público, lo mejor de la canción sigue siendo el momento en que sus dos cantantes femeninas entonan el “papapapara” de “El barbero de Sevilla”. Ese tema fue el cierre oficial del show de Los Cocineros, pero el público pidió más y volvieron al escenario para hacer un mix de dos covers que forman parte habitual de su repertorio: el tango “Fumando espero” interpretado en tiempo de cumbia y la canción de Los Palmeras “Amor de músico”. Y con eso se retiraron del escenario, así que yo fui a donde vendían sus discos y pude intercambiar unas fugaces palabras con la encantadora guitarrista, trompetista y segunda cantante Sol Pereira. Fueron sólo dos preguntas obvias: a cuánto vendían los discos y cuándo volvían a Buenos Aires. No me animé a ofrecerme como groupie.&lt;br /&gt;Para el final vino una banda muy esperada por mí, ya que me encantan y nunca los había visto en vivo: Los Amados. Y a pesar de que sólo duró una hora, su recital tuvo todo lo que tenía que tener para fascinar al público, empezando por “Soy tu esclavo”, la canción con la que abrieron y que funcionó como perfecta introducción a su jugoso criterio musical y su humor: caracterizados como una banda de entre comienzos y mediados de siglo XX que pasa por Buenos Aires en medio de una exitosa gira, este grupo vendría a ser algo así como “los Glorias Porteñas del bolero”. El cantante Chino Amado funcionó como gran showman y maestro de ceremonias, presentando a los miembros de la banda (momento extremadamente cómico, sobre todo en el turno de la diminuta pianista), entablando conversación con el público y diciendo todo el tiempo humoradas cursis (“Esta es una noche para enamorarse”) para introducir canciones como “El reloj”. Luego se retiró por unos minutos para que otros dos miembros de la banda interpretasen “Dos gardenias” y, cuando volvió, lo hizo acompañado de Dina Dulri, esa suerte de colombiana loca que llegó para cantar “Cheek to cheek” y hasta entonó algunos versos de la canción en francés y en suizo. Después llegó el turno para que se luciera el contrabajista (y verdadero motor musical de la banda), quien empezó entonando el lentazo de Elvis Presley “Love me tender” pero, obedeciendo a un cambio de ritmo originado por la pianista, viró “sorpresivamente” a la rockera “All shook up”, donde se batió en un duelo musical con el trompetista de la banda, llegando ambos a tocar sus instrumentos casi a ras del suelo. Finalmente regresaron el Chino Amado y Dina para la despedida con “Besitos de coco”. Claro que, como el público pedía más, volvieron para hacer “Ritmo de maraca y de bongó”, canción que yo conocía por haberla escuchado en las trasnoches radiales de “La venganza será terrible”, el programa de Alejandro Dolina. Y ahí terminó esa minicelebración de la primavera donde tocaron gratis dos de mis bandas predilectas. Hasta el próximo post, babies. Chiqui chiqui chiqui chiqui chiqui bom bo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-116078667572552289?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/116078667572552289/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=116078667572552289&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116078667572552289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/116078667572552289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/10/los-mojitos-los-cocineros-y-los-amados.html' title='Los Mojitos, Los Cocineros y Los Amados: crónicas tardías de un show primaveral (y lo de tardías fue porque no me anduvo la compu por varios días)'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115993655776579897</id><published>2006-10-03T21:35:00.000-07:00</published><updated>2006-10-03T21:35:57.776-07:00</updated><title type='text'>Volvió</title><content type='html'>...Y es cientos. Aunque preferiría ser millones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115993655776579897?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115993655776579897/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115993655776579897&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115993655776579897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115993655776579897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/10/volvi.html' title='Volvió'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115781550748091650</id><published>2006-09-09T07:38:00.000-07:00</published><updated>2006-09-09T08:25:07.543-07:00</updated><title type='text'>Un revoltijón en el estómago</title><content type='html'>Eso es lo que provoca la película "Vuelo 93", que ficcionaliza la versión oficial de lo que sucedió en el vuelo secuestrado el 11 de septiembre de 2001 en el que, supuestamente, los pasajeros se rebelaron contra los terroristas provocando la caída del avión antes de que éste llegue a su blanco.&lt;br /&gt;Por si no se entendió, lo de "revoltijón en el estómago" es un elogio. El cine tiene que provocar sensaciones (o hacer pensar, o, por qué no, ambas cosas a la vez), y "Vuelo 93" las provoca. Sensaciones físicas. Durante la primera mitad, la tensión va ganando lugar en nuestro cuerpo. Y en la última media hora se sienten dosis inimaginables de nerviosismo, tensión, emoción y vértigo. Todos sabemos cómo termina la historia, pero aún así nos involucrarnos tanto con la narración que llegamos a sentir que los pasajeros quizás tengan éxito en su empresa. Llegamos a &lt;em&gt;desearles&lt;/em&gt; el triunfo. ¿No es muy loco eso, teniendo en cuenta que ya sabemos el final? Bueno, eso es lo que provoca una gran película.&lt;br /&gt;Y no importa si lo que se narra es lo que sucedió realmente o no. Obviamente que un film ficcional no se debe tomar como documento fiel de un hecho real. Nunca sabremos si en verdad el avión no habrá sido derribado por los mismos yanquis, y nunca conoceremos a los terroristas y a los pasajeros. Eso no importa, porque mi elogio se dirige a la puesta en escena y la construcción de personajes y situaciones que logra el film, es decir, a su poder cinematográfico, artístico (que, naturalmente, usa nuestros conocimientos de lo que sucedería para crear más tensión).&lt;br /&gt;Si quieren ver una película que narra una historia sin provocar nada en el espectador, vean una bazofia como "El centinela", que emociona tanto como un resumen de su argumento ("Hay una conspiración para matar al presidente y el principal sospechoso escapa para probar su inocencia"). Pero si lo que quieren cuando van al cine es &lt;em&gt;sentir&lt;/em&gt; (y están preparados para un "revoltijón en el estómago"), entonces vean "Vuelo 93".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115781550748091650?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115781550748091650/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115781550748091650&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115781550748091650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115781550748091650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/09/un-revoltijn-en-el-estmago.html' title='Un revoltijón en el estómago'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115733608645752365</id><published>2006-09-03T16:42:00.000-07:00</published><updated>2006-09-03T19:14:46.533-07:00</updated><title type='text'>Credo</title><content type='html'>Creo en Bob Dylan.&lt;br /&gt;Creo en el fílmico.&lt;br /&gt;Creo en el determinismo.&lt;br /&gt;Creo en Marilyn Monroe.&lt;br /&gt;Creo en el helado de limón.&lt;br /&gt;Creo que me siento mal (no, ya pasó, fue un mareo repentino).&lt;br /&gt;Creo en Brian De Palma.&lt;br /&gt;Creo en la memoria emotiva.&lt;br /&gt;Creo en Borges.&lt;br /&gt;Creo en las cosas que uno dice cuando es un niño (y también cuando tiene 12 años, y cuando tiene 18).&lt;br /&gt;Creo que puedo.&lt;br /&gt;Creo en Enrique Symns.&lt;br /&gt;Creo en las calles que no conozco.&lt;br /&gt;Creo en el trabajo hecho a conciencia.&lt;br /&gt;Creo en Tom Waits.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115733608645752365?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115733608645752365/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115733608645752365&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115733608645752365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115733608645752365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/09/credo.html' title='Credo'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115671297941049498</id><published>2006-08-27T13:25:00.000-07:00</published><updated>2006-08-27T14:09:39.520-07:00</updated><title type='text'>Clasificaciones inútiles</title><content type='html'>Gracias a un amigo que me dio la idea (en realidad le robé la idea, él ya lo puso en su blog, pero es todo lo mismo), va mi aporte al mundillo de seres que clasifica las canciones bajo rótulos especiales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Canción perteneciente al grupo de canciones míticas que desde que supe de su existencia hasta que la escuché por primera vez pasaron tres años: &lt;strong&gt;"Stairway to heaven"&lt;/strong&gt; de Led Zeppelin.&lt;br /&gt;-Canción que, increíblemente, no escuché ni una vez durante todo el año que duró su bombardeo mediático a través de una exitosa novela (y recién la escucharía al año siguiente, viendo la repetición de esa novela): &lt;strong&gt;"Down with my baby"&lt;/strong&gt; de Kevin Johansen + The Nada.&lt;br /&gt;-Tema instrumental de 18 minutos que, en un arrebato de locura en el trabajo, llegué a poner cuatro veces seguidas: &lt;strong&gt;"Olé"&lt;/strong&gt; de John Coltrane.&lt;br /&gt;-Canción que cuando sonaba en los medios yo decía "Es buena, pero no llega a gustarme" y luego que pasó el furor finalmente me gustó: &lt;strong&gt;"El matador"&lt;/strong&gt; de Los Fabulosos Cadillacs.&lt;br /&gt;-Canción que empecé odiando y luego me llegó a gustar: &lt;strong&gt;"Die another day"&lt;/strong&gt; de Madonna.&lt;br /&gt;-Canción que no importa que la haya escuchado 563 veces, siempre que la oigo me parte al medio: &lt;strong&gt;"If you see her, say hello"&lt;/strong&gt; de Bob Dylan.&lt;br /&gt;-Canción que desde que la escuché por primera vez nunca hubiese pensado que la saltaría en un recital en el más movido de los pogos: &lt;strong&gt;"Los dinosaurios"&lt;/strong&gt; de Charly García.&lt;br /&gt;-Canción que siempre pensé que era hermosísima y me lamentaba que su creador en general no la cantase en vivo, hasta que escuché un recital donde la usó como cierre apoteótico instando al público, justamente, a que la coreen comunitariamente como si fuese una canción mítica: &lt;strong&gt;"Couldn't call it unexpected, N° 4"&lt;/strong&gt; de Elvis Costello.&lt;br /&gt;-Canción que me hizo pensar por unos pocos instantes que Luis Miguel podía tener algo de criterio artístico y sinceridad en su interpretación de viejos boleros: &lt;strong&gt;"Si nos dejan"&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;-Canción de la que hice un playback en una fiesta familiar cuando era chico: &lt;strong&gt;"Baby don't forget my number"&lt;/strong&gt; de Milli Vanilli.&lt;br /&gt;-Canción que, en el contexto de la película por la cual la conocí ("La vida continúa" de Brad Silberling) me emociona bastante, pero escuchada fuera de ese film no me provoca mucho: &lt;strong&gt;"I'll be you lover too" &lt;/strong&gt;de Van Morrison.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115671297941049498?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115671297941049498/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115671297941049498&amp;isPopup=true' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115671297941049498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115671297941049498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/08/clasificaciones-intiles.html' title='Clasificaciones inútiles'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115527334111113209</id><published>2006-08-10T22:14:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T22:15:41.123-07:00</updated><title type='text'>La pregunta del día</title><content type='html'>¿Es mejor ser imposible o impasible?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115527334111113209?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115527334111113209/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115527334111113209&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115527334111113209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115527334111113209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/08/la-pregunta-del-da.html' title='La pregunta del día'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115406228143961713</id><published>2006-07-27T21:38:00.000-07:00</published><updated>2006-07-27T21:51:21.450-07:00</updated><title type='text'>"Breaking rocks in the hot sun..."</title><content type='html'>&lt;em&gt;"&lt;strong&gt;I fought the law and the law won&lt;/strong&gt;"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sonny Curtis&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La versión original de esta canción no es de The Clash, es de The Crickets, el grupo que secundaba a Buddy Holly. Y sí, todos ganamos y perdemos contra la ley.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115406228143961713?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115406228143961713/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115406228143961713&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115406228143961713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115406228143961713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/07/breaking-rocks-in-hot-sun.html' title='&quot;Breaking rocks in the hot sun...&quot;'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115189161343192459</id><published>2006-07-02T18:40:00.000-07:00</published><updated>2006-07-02T18:53:33.476-07:00</updated><title type='text'>Crónicas desde Niceto</title><content type='html'>¿Qué tienen en común el tango y la cumbia? Que, a priori, son géneros musicales que no me atraen del todo. ¿Cómo es posible entonces que mi banda favorita sea una cuya discografía se apoya principalmente en esos dos géneros? La respuesta sólo se puede entender escuchándolos: la juguetona personalidad de &lt;strong&gt;Los Cocineros&lt;/strong&gt; los hace enteramente disfrutables sea cual sea el género que aborden (no sólo interpretan cumbia y tango, su abanico abarca rock, bolero, cuartetazo, ranchera y hasta música disco). Y lo que es mejor: verlos en vivo es una experiencia mucho más fascinante de lo que podríamos suponer si sólo escucháramos sus discos, una experiencia por la que todos deberíamos pasar no una sino varias veces.&lt;br /&gt;Por eso, como estos muchachos son cordobeses, cada vez que pasan por Buenos Aires hay que aprovechar la ocasión. Así que el viernes a la noche me encaminé a Niceto (mítico antro porteño que, aunque parezca mentira, yo nunca había pisado) para verlos junto con una amiga prácticamente tan fanática de la banda como yo. Ella llegó más tarde, así que se perdió al grupo introductorio: Anatol Delmonte, considerados "los primos porteños" de Los Cocineros. Este grupo soporte (a quienes yo conocía de una presentación anterior en la que también habían precedido a Los Cocineros) logró cautivar al público con su mezcla de rock, pop y murga uruguaya y su buen dominio escénico, que resultaba humorístico en ocasiones, sobre todo cuando se ponían a dar sus ya clásicos saltitos. No puedo dar detalles sobre las canciones que tocaron, ya que no conozco los nombres, sólo reconocí los covers que hicieron de otros artistas: "Lo dedo negro" de Eduardo Mateo y una versión reggae de "I'm so tired" de los Beatles. Atrás mío había un adolescente borracho gritando todo el tiempo "¡¡¡Toquen 'El oso'!!!", como burlándose de un supuesto espíritu de fogón que en realidad no era lo que predominaba en ese momento. O quizás era un intento de chiste que sólo él entendía, ya que lo siguió gritando durante el show de Los Cocineros.&lt;br /&gt;Al terminar la actuación de Anatol Delmonte pasaron unos minutos y Los Cocineros fueron llegando al escenario, cada uno empezando a tocar su instrumento a su turno. Para los que no los vieron nunca, la voz de su cantante principal tiene un timbre parecido al de Midnerely Acevedo (la cantante de Mimí Maura) y su amplitud de registro y potencia es increíble, pero lo mejor no es su capacidad de entonar sino cómo usa esa capacidad. Habiéndolos visto previamente tres veces, puedo decir que a medida que pasa el tiempo los tipos ganan en dominio escénico y pueden hacer literalmente el show que les venga en gana; si un día se les canta hacer un recital más relajado (o que alterne ritmos "festivos" con otros más "reposados", como hicieron en ocasiones anteriores cuando abrían con esa joya que es "Cariño bonito") lo podrán hacer perfectamente, ya que tienen una versatilidad que cualquiera les envidiaría, versatilidad que, sin embargo, se siente como algo totalmente natural cuando uno los tiene ahí adelante.&lt;br /&gt;Justamente esa mezcla de estilos que caracteriza a sus grabaciones es lo que se potencia en vivo. Si en su segundo disco versionaban el tango "Fumando espero" en tiempo de cumbia y metían el tema de James Bond en acordeón como introducción a "Quizás, quizás, quizás", en vivo transforman a experiencias más rockeras las canciones ya transformadas en sus discos, haciendo que los lentazos "Amor de músico" y "Caminemos" se escuchen con un tempo totalmente diferente y bailable. De todos modos, el que no quiere bailar sino solamente disfrutar de buena música también podrá apreciar un show de estos muchachos, ya que son musicalmente grandiosos sin hacer un exhibicionismo vacío. Además, el aspecto "showmanístico" está garantizado, sobre todo en lo que respecta al humor (en ese sentido el bajista es todo un personaje).&lt;br /&gt;Mientras mi amiga (que llegó durante la cuarta canción) se bailaba todo, yo mantuve un perfil más bajo entre la gente más alejada del escenario, pero aún así no pude evitar tener una sonrisa permanente de oreja a oreja y corear todas las letras que sabía. Así se fueron sucediendo sus deliciosas versiones de "Mami" de Chico Novarro (en la que intercalan muy inteligentemente fragmentos de la Marcha Nupcial), "¿Qué hago en Manila?" de Virus, el clásico mexicano "Tengo una muñeca", la potente canción italiana "Io cerco la Titina" (donde la voz de la cantante Maru Santocho alcanza su máxima expresión) y hasta "Ella… ella ya me olvidó, yo la recuerdo ahora" de Leonardo Favio, en la que los integrantes de la banda se iban intercalando los versos de la canción. Más allá de estos covers (y los ya mencionados "Caminemos", "Fumando espero" y "Amor de músico"), hay que decir que, a medida que la banda evoluciona, aumenta la proporción de temas propios en su repertorio. En esta ocasión se escucharon ¡siete! canciones inéditas pertenecientes a su próximo disco, todavía no grabado, en las que se pudo observar su cada vez más notoria capacidad de abarcar géneros musicales, volcándose en este caso al más estridente rock de guitarras y hasta a la música disco. Además, por supuesto, no faltaron otros temas propios que ya son hits de Los Cocineros. En "No te creo" (una de esas canciones cuyos estribillos se pueden convertir en clásicos) siguen contrabandeando el riff de guitarra de "Seven nation army" de los White Stripes. A "El tornado" le agregaron una grandiosa introducción percusiva, mientras que en "Flores y sandías" hicieron una inevitable alusión a la eliminación de Argentina del mundial: el último verso de la estrofa "No dejes que te detengan/ ni los vientos ni los mares/ ni la risa de los otros/ no te pierdas en los bares" se transformó en "ni los fucking alemanes". Por suerte, tampoco faltó "Ranchera del té" (otra joya, que empieza sonando típicamente mexicana, en el medio mezcla "Quiérote" con "Quiero té" y termina con los integrantes entonando el "papapapara" de "El barbero de Sevilla") y también incluyeron esa oda al alcohol llamada "Mercurio", posiblemente mi favorita, sobre todo porque le da la posibilidad de lucirse a la irresistible guitarrista, trompetista y corista Sol Pereira. La noche terminó con "El arte culinario de amarte", que puede considerarse el "himno" de Los Cocineros (nadie puede contra la frase "Deshojando una cebolla descubrí una gran verdad: no sos el único motivo que me puede hacer llorar").&lt;br /&gt;Eso de que "la noche terminó" es un decir: la mayoría de la gente se quedó en Niceto, mientras que mi amiga y yo nos fuimos a hablar de bueyes perdidos, felices de haber podido ver a la banda una vez más. Para la próxima, ya saben: cita ineludible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115189161343192459?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115189161343192459/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115189161343192459&amp;isPopup=true' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115189161343192459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115189161343192459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/07/crnicas-desde-niceto.html' title='Crónicas desde Niceto'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-115094275568366260</id><published>2006-06-21T19:17:00.000-07:00</published><updated>2006-06-21T19:19:15.696-07:00</updated><title type='text'>Hoy es hoy</title><content type='html'>Como diría Calderón de la Barca: "Hace seis días necesitaba motivos para irme. Hoy necesito motivos para quedarme."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-115094275568366260?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/115094275568366260/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=115094275568366260&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115094275568366260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/115094275568366260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/06/hoy-es-hoy.html' title='Hoy es hoy'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-114965357380161563</id><published>2006-06-06T20:58:00.000-07:00</published><updated>2006-06-06T21:12:53.820-07:00</updated><title type='text'>Mi defensa tautológica de "Misión imposible 3"</title><content type='html'>&lt;em&gt;(Atención: si no quieren enterarse del final de "Misión imposible 3" no lean este post).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Todo espectador entiende, aunque sea instintivamente, que hay varios tipos de credibilidad en el cine. En un film como “Hook, el retorno del Capitán Garfio” no rigen las mismas leyes físicas ni temporales que en una película que se pretenda mínimamente realista como “Perdidos en Tokyo”. La mayoría de los espectadores tomó a “Misión imposible 3” como un film perteneciente a esta segunda clase, es decir, una película con más asideros con la realidad, que comparte al menos las mismas leyes físicas de nuestro mundo y una supuesta falta de exageración y desmesura que el público entiende como realismo. Por eso no aceptan hechos supuestamente insólitos o casualidades que son físicamente posibles pero que no suelen aceptarse en obras que se propongan como realistas (del mismo modo se pronunciaron en contra de la última media hora de “Misión imposible 2”).&lt;br /&gt;Pero así como Clinton dijo “¡Es la economía, estúpido!”, en el cine se podría decir “Es el estilo, estúpido” o quizás “Es el espíritu”. Las tres películas de “Misión imposible” no pertenecen a un supuesto género de espionaje al que tengan que respetar, sencillamente porque no existe un género de espionaje, sólo existen algunas constantes que pueden tomarse como punto de partida para desde ahí desarrollar una obra con sus características particulares. Hay tantos géneros dentro del supuesto género de espionaje como espíritus o feelings pueda tener una película. Del mismo modo, los tres films de esta saga no responden al espíritu de la serie televisiva, sólo toman algunos aspectos básicos (como la música, por ejemplo) pero construyen algo distinto partiendo de ahí. “Misión imposible 3” no tiene por qué tener el espíritu de la serie ni el espíritu de un film de espionaje “realista” o serio; a lo sumo, si le debe ser “fiel” a algo es a la historia y a las expectativas de emoción desarrolladas en los dos films previos. Me corrijo: ni siquiera debe serle fiel al espíritu de esas otras dos entregas, ya vimos que la segunda parte tenía un estilo totalmente diferente a la primera, y esto es así porque ambas eran obras de directores con visiones personales sobre lo que es el cine o sobre lo que ellos querían entregar en el marco de un tanque hollywoodense (y no es el único caso en que films de una misma saga tienen espíritus distintos). No, “Misión imposible 3” sólo debe serle fiel a una obra: a “Misión imposible 3”. Y por suerte lo cumple (y en este caso es algo valorable, no como en los films de “Scary movie”, por ejemplo, que son fieles a sí mismos pero no hacen que eso sea una virtud).&lt;br /&gt;Durante los primeros tres cuartos de la película parece no haber desmesura ni rasgos de estilo particulares, y la narración transcurre sin presencia de escenas de acción realmente “imposibles” que nos hagan sentir un vértigo cinematográfico o que nos emocionen. Esto no es una crítica sino sólo una descripción, de hecho el film está lo suficientemente bien llevado como para poder disfrutarse sin complejos, con momentos de narrativa clásica (pero, repito, no exacerbada) de los que se destacan la misión en que los protagonistas secuestran al villano y el ataque que sufren en el puente, gran escena de acción que pone toda la carne al asador en términos visuales pero que no ofende a los espectadores que buscan esa supuesta credibilidad “realista”. Más tarde, Tom Cruise debe balancearse pendularmente entre dos edificios para entrar en uno de ellos, y ahí sí empezamos a sentir algo especial, un feeling de que estamos viendo algo “larger than life”, algo conscientemente ideado como un delicioso y delirante momento de puro cine (aunque dure pocos segundos), que se continúa con Cruise disparándoles a agentes de seguridad mientras va cayendo por el borde del edificio. Luego, en una decisión que podría parecerles extraña a muchos espectadores, el robo que hace Cruise en ese edificio no se muestra, sino que recién volvemos a ver al personaje cuando sale en paracaídas en otra escena delirante. Quizás esa escena del robo no fue incluida en el film para no hacerlo demasiado largo, pero, sea por el motivo que fuere, creo que el resultado es genial: de esta manera, una película con toda la plata (que se supone debería mostrar minuciosamente cada acción de las misiones que vive su protagonista durante su transcurso) logra diferenciarse, como diciéndole al espectador “A esta altura no te vamos a mostrar todo como exhibicionistas, somos realmente juiciosos y pondremos sólo lo necesario”. Y disculpen la minuciosidad de lo que sigue, pero los minutos finales del film aportan una pasión y un delirio cinematográficos tales que hacen necesarios su narración.&lt;br /&gt;Cruise es apresado por los villanos, logra liberarse y se comunica telefónicamente con un compañero de trabajo que le indica a cuántas cuadras está su esposa secuestrada. Desde el momento en que Cruise abre la puerta del lugar donde estaba encerrado y la cámara se eleva para mostrar una visión panorámica de Shanghai y luego, en la misma toma, mostrar cómo nuestro héroe empieza a correr y cruzar puentes con el celular en mano, desde ahí podemos convencernos de que los que hicieron esta película (o al menos esta parte de la película) aman el cine. Esto sí es pasión, Cruise corriendo en una larga toma en la que (probablemente por algún efecto de postproducción, porque no creo que el tipo corra tan rápido) la gente a su alrededor se ve de manera muy difusa mientras él corre, corre, corre… (en los últimos años parece haber un descubrimiento de que ver a un personaje correr puede resultar liberador, trascedente, catártico y/o apasionante, por ejemplo en “Impulso adolescente” o “El abrazo partido”, y recordemos también la gran corrida de la historia del cine, la de “Los cuatrocientos golpes”).&lt;br /&gt;Cruise llega al lugar donde está secuestrada su esposa, y cuando la está liberando siente el dolor insoportable de la carga de nitroglicerina que hay implantada en su cabeza, lo cual le entorpece en su pelea con el villano. De hecho, Cruise sucumbe y queda inutilizado hasta que ve que su esposa está a punto de morir, y ahí toma fuerzas de quién sabe dónde para darle con todo al villano sin que su propio dolor lo detenga, y mientras lo hace se agarra la cabeza con las manos, lo cual nos hace sentir cuán extrema tiene que ser esa comezón para que un agente experto, superentrenado y acostumbrado a todo tipo de dolor no pueda sacarse las manos de la cabeza mientras pelea con otra persona.&lt;br /&gt;Finalmente, Cruise le pide a su esposa que le aplique una descarga de no sé cuántos voltios para inutilizar la carga de nitroglecerina y que luego lo reviva presionándole el pecho como suelen hacer los médicos. Todo esto lo dice tartamudeando de dolor, y también le enseñar a su mujer cómo se usa un arma por si alguien entra cuando él esté “clínicamente muerto”. En efecto, la descarga es aplicada y entran más villanos al lugar, con lo cual el papel heroico de la película deja de ser para Tom Cruise por un rato y pasa a manos de su esposa, lo cual, sin ser algo novedosamente espectacular, no deja de ser muy interesante y aporta otro toque de delirio. En efecto, la esposa liquida a una figura amenazante que no conoce pero que el espectador sabe que es el traicionero jefe de Cruise. Luego le devuelve la vida a Cruise y la primera reacción de éste al recuperar la conciencia es agarrar un arma y alistarse a disparar. Ahí termina todo este desaforado segmento en el que la película ganó emoción y temperatura. ¿Por qué lo describí de una manera tan minuciosa? Muy simple, para preguntar a continuación: ¿qué hay de malo en ese final? Yo sólo veo amor por el cine y pasión por dar momentos que sólo pueden ser experimentados en las películas.&lt;br /&gt;Por eso “Misión imposible 3” es buena, sobre todo en su final: por el cambio que produce esa exageración creciente de su última media hora, por su valor de entretenimiento, por volver a mostrar en otra situación límite a un héroe cinematográfico al que ya habíamos visto balancearse en el aire silenciosamente sobre una computadora, volar por los aires por la explosión de un helicóptero dentro del tunel de un tren, colgarse entre montañas solamente como hobby, saltar al vacío desde lo alto de un edificio y tener un duelo típicamente cowboy pero subido a una motocicleta.&lt;br /&gt;“Misión imposible 3” cumple con la finalidad de ser la película que tiene que ser. Esperemos que la cuarta parte también logre ser fiel a sí misma (y que eso sea algo bueno).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-114965357380161563?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/114965357380161563/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=114965357380161563&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/114965357380161563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21471692/posts/default/114965357380161563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/2006/06/mi-defensa-tautolgica-de-misin.html' title='Mi defensa tautológica de &quot;Misión imposible 3&quot;'/><author><name>Merrick</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10367987697054059588</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21471692.post-114852813843711681</id><published>2006-05-24T20:33:00.000-07:00</published><updated>2006-05-24T20:35:38.446-07:00</updated><title type='text'>La frase del día</title><content type='html'>"¿Quieres que te diga lo que quieres escuchar&lt;br /&gt;o vas a escuchar lo que te quiero decir?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos sabrán de dónde es esa frase magistral, ¿no? Y si no lo saben... averígüenlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21471692-114852813843711681?l=mediosospechoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mediosospechoso.blogspot.com/feeds/114852813843711681/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21471692&amp;postID=114852813843711681&amp;isPo
