Wednesday, February 15, 2006

Este post es muy largo (y bueno, ¿qué quieren? son reseñas de todos los estrenos de cine del 2005 que yo vi)

Así es, finalmente subo al blog las pequeñas críticas que escribí a fin del 2005 de todos los estrenos comerciales que vi en ese año. Ayudado por la tipografía en negrita, el internauta podrá desplazarse y así ir al título de su interés... si es que algo de esto tiene algún interés. Aclaración: estos textillos fueron creados no como algo serio sino como "escritura para los amigos", pero supongo que cualquiera que pasa por este blog y se queda leyendo por más de 50 segundos puede ser un amigo.

-“Caminos a Koktebel”: a pesar de que se estrenó a mediados de año, la sitúo al principio porque de todos los estrenos comerciales del 2005 es el primero que vi, ya que lo había visto el año pasado en el Festival de Cine. Y pienso lo mismo que entonces: una típica película de esas con lindos paisajes y una mirada supuestamente “distante” sobre sus dos personajes (un padre y su hijo sin dinero viajando a Crimea en tren), una mirada supuestamente no sensiblera sino contemplativa, aunque, claro, esa “contemplación” le da la sensibilidad a la cuestión. Una road movie qualité, digamos. Sin ser la brillantez que muchos medios decían, no llega a tener golpes bajos ni estupideces para agradar al público que quiere ver una película “importante”. O sea, se la banca bastante bien: 7 Aires.

-“Zatoichi”: como la anterior, es otro film que vi en el 2004 en el Festival de Cine. Y a pesar de que se disfruta mucho (al fin y al cabo es Takeshi Kitano haciendo de un samurai ciego, ¿qué más se puede pedir?), tampoco es la grandiosa joya que había pensado en su momento. Citando mis propias palabras de un año atrás: la acción, los personajes y sobre todo el humor en este film son perfectos, los pequeños momentos de ritmo musical que hay a lo largo del film también, pero un extenso momento musical final me pareció un poco de más. Se supone que es algo festivo, pero a mí me pareció lo suficientemente arbitrario como para bajar mi deleite del film. En su momento lo califiqué con 10 Aires, hoy se los bajo a 9.

-“Dark water”: uno más de los estrenos comerciales del 2005 que yo vi en el 2004, por cable (el film tiene ya tres años, y se estrenó aquí recién ahora por el auge que tuvieron de repente las películas orientales de terror). Una película que más que terror provoca angustia, del mismo director de la versión original de “La llamada” (o sea, “Ringu”), aunque tengo que decir que sus correspondientes remakes hollywoodenses me gustaron mucho más. Pero igual ésta es muy buena: 8 Aires.

-“El juego del miedo”: otra de terror, un suceso en Yanquilandia por su supuesta originalidad. En realidad no es especialmente original, simplemente logra su cometido de atraparnos por un rato y darnos un final que nos hace sentir dentro de un laberinto. Un plus es que no haya grandes estrellas en el reparto. A pesar de las vueltas que da el guión, lo mejor siguen siendo los momentos relativos a los dos protagonistas masculinos atrapados en un sótano sin saber cómo se las arreglarán para salir. 7 Aires.

-“Lemony Snicket: una serie de eventos desafortunados”: una de mis favoritas del año, un auténtico cuento de hadas contado con magia y amor por el cine, con una historia clásica de tres huérfanos que deben sobrellevar diversos problemas, incluyendo el acecho del villano histriónicamente interpretado por Jim Carrey. Se estrenó doblada, pero con un doblaje bastante respetable que no arruinaba para nada el sabor del film. El comienzo engañoso es genial, la narración de Jude Law también, los pibes son carismáticos, la fotografía y el montaje están genialmente integrados a la historia y la música de Thomas Newman es lo que tiene que ser. Qué lástima que mucha gente descarte a un film así sólo porque parezca infantil. 10 Aires. Y hasta se puede decir que la relación de los vivos con los muertos es una constante en los films del director, ya que también hizo “Casper” (que no vi), la horrenda “Un ángel enamorado” (un mal paso lo tiene cualquiera) y la excelente “La vida continúa”, un film que parece “serio” pero por suerte es mucho más que es eso, se la recomiendo a todo el mundo.

-“La leyenda del tesoro perdido”: un divertimento muy popcorn, pero dicho esto en el buen sentido. Piensen en todo lo que pintaba mal (Nicolas Cage, la linda de “Troya” como figura femenina, un sidekick cómico, Jon Voight en papel secundario, Estados Unidos mirándose el ombligo). Increíblemente, todo eso salió bien: Jon Voight no molesta, Cage está simpático y Diane Kruger, a diferencia de en “Troya”, muestra buena presencia cinematográfica. El compañero comic-relief puede molestarle a algunos, a mí no. La verdad es que la pasé bien con este film, que tiene un cierto respeto por la narración clásica de aventuras sin muchas estridencias. 7 Aires.

-“Descubriendo el país de Nunca Jamás”: una pequeña decepción. No es mala, de hecho llega a los 7 Aires. Pero esta historia de cómo el escritor James Barrie creó el personaje de Peter Pan basándose en unos chicos de los que se hizo amigo está narrada de manera bastante convencional. Las actuaciones son brillantes, incluso el mismísimo Johnny Depp todavía puede llegar a sorprender con una performance que no hubiéramos esperado de él, aún sabiendo lo genial actor que es. La película es sensiblera, lo cual no tendría nada de malo, pero es quizás… demasiado sensiblera. Y si me hubiese emocionado, me habría encantado, pero eso no sucedió, a pesar de Depp, de la siempre espectacular (en todo sentido) Kate Winslet y del pibe Freddie Highmore, quien luego sería el protagonista de “Charlie y la fábrica de chocolate”, también con Depp.

-“Million dollar baby”: Clint Eastwood ganó su segundo Oscar a la mejor película con este film sobre un entrenador de boxeo que le enseña las artes a una mina con todas las pilas. Y el tipo volvió a demostrar que es un gran director, que es un gran actor (cosa que mucha gente no cree) y que sus films tienen la garra donde la tienen que tener, sin mucho aspaviento. Y Hilary Swank volvió a consagrarse con una actuación memorable (y también se llevó el Oscar). El film se vuelve un poco manipulador hacia el final, pero emociona hasta la médula porque la pareja protagónica hace todo creíble. No me parece ni por lejos la mejor película de Eastwood (prefiero “Los imperdonables”, “Poder absoluto”, “Un mundo perfecto”, “Los puentes de Madison”, “Deuda de sangre”, “Cazador blanco, corazón negro” y “Jinetes del espacio”). Pero llega a los 9 Aires, ayudada por su hermosa, sutil y para nada explícita imagen final. Y si no fuese por el trazo grosero y exagerado con que se pinta a la familia de la boxeadora, entonces llegaría a los 10 Aires. Ah, una de las frases del año: “Somewhere between nowhere and goodbye”.

-“Alexander (Alejandro Magno)”: Oliver Stone volvió a hacer ficción después de cinco años, y ficción exacerbada y magnánima, como siempre (salvo con la ligera y genial “Camino sin retorno”). Si una biografía fílmica mostrase hechos verídicos pero fuese aburrida no tendría mucho valor artístico o estético, así que prefiero una épica que invente hechos pero me dé emoción, total no voy al cine a aprender historia (a lo sumo un film puede servir para introducirnos en la historia). Así que lo peor que se puede decir de esta película es justamente eso: que a veces se vuelve un poco aburrida, incluso hasta tiene un tono cuasididáctico. Colin Farrell hace lo que puede y el diseño de producción del film es lo que más vale la pena. Un film algo fallido, pero tampoco es tan terrible como muchas críticas decían. Sigue siendo una visión personal, como casi todo lo que hizo Oliver Stone, y es una visión interesante. 6 Aires.

-“Mente siniestra”: las críticas me engañaron y me hicieron esperar dos cosas falsas de este film. Primero: que había que verlo en cine, cuando en realidad no era necesario. Segundo: que tenía un final malísimo, cosa que tampoco era cierta. Robert De Niro es un viudo que se va a vivir a una cabaña con su hija, quien parece empezar a tener visiones de un amigo “imaginario”… o existente, ésa es la duda del film. Bienvenida la presencia de Elisabeth Shue, y muy bien por el hecho de que el film no tenga mucha más pretensión que ser “una de intriga y terror”. Pero, sin llegar a ser mala, se puede decir que no tiene nada que la haga especialmente recomendable. 5 Aires.

-“El fantasma de la ópera”: otra vez Joel Schumacher haciendo un film fallido con gran diseño y producción. Lo más raro de esta película es que no parece una adaptación cinematográfica de una obra musical, más bien parece una obra musical. A pesar de que tiene cosas propias del medio cinematográfico como fotografía y montaje (bien vistosos, por cierto), la sensación que da es la de estar no frente a una pantalla de cine sino frente a una representación teatral. No llega a emocionar, y la música no llega a ser lo suficientemente buena. Lo que se salva es la narración clásica y el hecho de que no haya actores muy conocidos en el reparto. Aún así, son 4 Aires, este film no provoca nada.

-“El aviador”: otra decepción. Lamentablemente estaba tan cansado y el film era tan largo que cabecée. No llega a ser aburrido, de hecho cada parte está espectacularmente dirigida (bueno, es de Martin Scorsese, ¿no?), pero el problema es que esta biografía de Howard Hugues es más una suma de partes que un todo: primero una parte de aproximadamente 25 minutos, luego otra de 20 minutos, luego una de media hora… Si se hubiese agregado algún otro segmento relativo a otro aspecto de la vida del tipo, el film habría seguido teniendo la misma coherencia y cohesión, o sea, la de una suma de fragmentos. Otra cosa que no me pareció del todo bien es que Cate Blanchett haciendo de Katherine Hepburn actuaba más como los personajes que Hepburn hacía en sus películas que como una persona real (pero sí me gustó el lindo toque cinéfilo de incluir su encuentro y romance con Spencer Tracy). Más allá de todas sus fallas, valía la pena pagar para ver esta película en cine, como siempre desde que Scorsese adquirió un estilo personal. Las escenas aéreas son increíbles (el cine parece haberse inventado para que existan esas escenas) y están entre las imágenes más fascinantes del año. 6 Aires.

-“Mar abierto”: film independiente realizado en video y con un formato casi documental sobre una pareja que viaja de vacaciones y es “olvidada” en una excursión de buceo, quedando varada en medio del mar y al acecho de tiburones. En teoría, la sensación de “realismo” tendría que hacernos sentir más miedo por lo que les sucede a los protagonistas, pero no es así: aquí la falta de recursos del cine industrial hace que falte emoción, y además no se llega a sentir ningún interés por los personajes. O por lo menos eso me pasó a mí, a otros les gustó mucho este film, y por otra parte recibió buenas críticas. Pero yo le doy sólo 6 Aires.

-“El grito”: aquí sí tenemos un film intenso de terror, remake de una película oriental dirigida por el mismo realizador de esta versión hollywoodense. Pero no dejen que la palabra “hollywoodense” les haga pensar que es una película tonta, todo lo contrario: tiene una estructura no lineal y muy interesante que nos deja ir descubriendo poco a poco lo que le sucede (o sucedió, porque mezcla líneas temporales) a los personajes, sin tener una narración aburridamente explícita. Da miedo cuando se lo propone, y además piensen lo buena que tiene que ser para que Sarah Michelle Gellar no moleste. 8 Aires.

-“La pasión de Cristo”: en el 2004 me la perdí, y ahora se reestrenó para Semana Santa, aunque en una versión “modificada” con un poquito menos de violencia, dicen. La verdad, después de verla uno se pregunta: ¿tanto lío por esto? Una película que no llega a ser horrorosa, pero que realmente parece no tener razón de ser. ¿Se nos quiere transmitir el sufrimiento físico de Jesús para que entendamos más su calvario? Eso parece no tener nada que ver con el arte. Bah, podría llegar a desarrollarse una buena obra artística desde esa premisa… pero no es este film. Ésta es sólo una película intrascendente, molesta por momentos (como cuando aparece una figura femenina diabólica, que vendría a ser Lucifer), y con alguna que otra escena descolgada del resto que sin embargo muestra lo interesante que podría haber sido el film, con Jesús terminando de construir una silla y dándosela a probar a su madre. Pero el resto es obviedad tras obviedad, y el hecho de que esté hablada en arameo es sólo una curiosidad que permite que escuchemos “Ecce homo”. 5 Aires.

-“Robots”: un film de dibujos animados sobre robots, aunque es sólo una excusa para mostrar imágenes relativas a ese mundo, ya que los personajes tienen características humanas, por supuesto. Simpático, sin demasiadas virtudes para calificarlo de imperativo. Robin Williams está soportable, porque no vemos su cara sino que su voz está al servicio de un personaje animado. La historia idealista está bien, sin ninguna pavada tonta pero sin nada especialmente brillante. 6 Aires.

-“Amor eterno”: el director de “Amelie” volvió a juntarse con Audrey Tatou, la protagonista de aquella película (aclaro que ni ella ni ese film me habían parecido nada especial). Esta vez el resultado vale más la pena: el personaje es alguien con quien nos podemos identificar mejor y la historia tiene una narrativa más interesante. El estilo sigue siendo el de unas idas y vueltas visuales y temporales, simplemente que aquí están más relacionadas con el relato: una mujer intenta reconstruir lo que sucedió con su amado que fue a la guerra, para ver si puede encontrarlo. No sé si la película es compleja (cosa que sería algo bueno) o innecesariamente complicada (cosa que sería ciertamente mala), pero a mí me sedujo, aunque no al punto de engañarme y hacerme pensar que es una gran película. Ah, y está la siempre hermosa Jodie Foster en un papel de reparto, más contenida que en films en donde es la protagonista. 6 Aires.

-“Reencarnación”: para esta época del año había comenzado el Festival de Cine de Buenos Aires, pero aún así elegí ver este film de estreno comercial en vez de uno de los films del festival. Le tenía muchas ganas y no me defraudó. Nicole Kidman muestra una vez más que puede ser una gran actriz, y el resto del reparto también está impecable en esta historia de un niño de 10 años que dice ser la reencarnación del marido muerto de ella. No es que sea algo espectacular, pero tiene sustancia, con una fotografía agobiante, una música perfecta y uno de los mejores comienzos del año, fantástico y sutil. El final también es impecable. 8 Aires.

-“Oldboy”: se estrenó casi a fin de año, pero la incluyo en este orden porque la vi antes en el Festival de Cine. Y me mató, como supongo que lo hizo a todas las personas que la vieron. Un hombre es encerrado sin saber por qué: luego vendrá su búsqueda de respuestas y venganza. Para este film escribí un artículo que salió publicado en la versión web de la revista Comiqueando, en http://www.revistacomiqueando.com.ar/2005-08/oldboy.html y no puedo contar mucho más que lo escribí ahí, pero si tienen fiaca de abrir ese link les resumo: es una de mis 10 favoritas del año. La sensación que tenía mientras la veía era que finalmente había llegado un film que era una mezcla perfecta entre “cine de arte” y “cine de acción pochoclero con argumento totalmente lineal”. 10 Aires.

-“Machuca”: otro de los grandes films del año que vi en el Festival de Cine antes de su estreno comercial. Ambientado en los últimos tiempos de Salvador Allende en el Chile de los 70s, este film es totalmente popular en el mejor sentido de la palabra, con actorazos desconocidos pero geniales en cada uno de los papeles, sobre todo los tres chicos protagonistas. Con varias escenas para el recuerdo, una dicción a la que hay que estar muy atento (porque, como el castellano de las películas españolas, el español chileno no es tan fácil de seguir, pero si se lo entiende puede resultar muy placentero y jugoso de escuchar) y con buena música, incluyendo uno de los usos más conmovedores que yo recuerde de una canción no original en los títulos finales de una película: “Mira niñita” de Los Jaivas. 10 Aires.

-“Legado de violencia”: otro film que vi antes en el Festival de Cine. Lo raro es que a primera vista (y sobre todo en su primera parte) parecía interesante, aunque al terminar la película uno pensaba que no había sido tan buena al fin y al cabo. Pero luego, al recordarla tiempo después, me di cuenta de que sí era buenísima. Lo que sí es cierto es que no hacía falta verla en cine y que las comparaciones con las odiseas que viven los protagonistas juveniles de las novelas de Charles Dickens son exageradas. Pero resulta un buen exponente de cierto tipo de cine más afín a la década del 70, con su violencia, sus colores, su feeling de road movie y sus personajes. 8 Aires.

-“Conociendo a Julia”: fin del Festival de Cine, vuelta a los estrenos comerciales. Una comedia con Annette Bening haciendo de una actriz con problemas en su trabajo y en su vida personal, sobre todo en su vida amorosa. Y no me acuerdo mucho más de esta película, porque estaba tan cansado que cabecée (cosa que volvería a pasar varias veces en el año), y se ve que no me pareció tan grandiosa como para quedar en mi memoria, a pesar de que las actuaciones eran muy buenas. De lo que me acuerdo en general, 7 Aires.

-“Constantine”: otro film basado en héroes de historieta… Muchos fans se quejaron porque Keanu Reeves les parecía una mala elección para interpretar a un cínico e hiperfumador cazador de demonios. Yo no leí el comic y no juzgaría la calidad del film según su relación con la fuente. Simplemente diré que tiene una muy buena presentación del personaje y una primera mitad interesante con aire a film noir (y está Rachel Weisz, y no importa lo que digan, Keanu Reeves tiene carisma), pero luego el film decae y se hace tontamente explícito, al punto de traer al mismísimo Lucifer y decirle “¿Sabés que algunos de tus enviados se te están rebelando en la habitación de al lado?”. Esa última media hora tira todo lo bueno por la borda, por más que esté la siempre interesante Tilda Swinton desplegando sus alas como el arcángel Gabriel. Y además, la concepción de que el suicidio lleva al infierno hace que éste sea un film católico en el mal sentido de la palabra. 5 Aires.

-“La llamada dos”: hubo una vez un film de terror japonés bueno y exitoso que tuvo dos secuelas. Luego tuvo una remake hollywoodense que me gustó más (y que fue dirigida por el de “Un ratoncito duro de cazar” y “La maldición del Perla Negra”). Ahora la remake tuvo su continuación, y el director contratado fue el ponja que hizo la “Ringu” original. Se suponía entonces que este film tenía que ser tan bueno como su antecesor o mejor, pero no: acá se perdió toda imaginación, y la mano de un realizador ajeno a Hollywood no se nota nunca. Los protagonistas siguen siendo Naomi Watts y su hijo escapando del fantasma de la niña Samara, pero esta vez el terror no hiela la sangre y Naomi no despliega tanto interés. A pesar de que hay algo así como un argumento, todo parece una excusa para poner una sucesión de clichés no muy bien hilados sobre el terror moderno. Está Sissy Spacek, pero no agrega mucho. 4 Aires.

-“El ojo”: otra de terror oriental, con una narración bastante tradicional y personajes que esta vez no son del todo atrapantes, pero igual eso no impide que nos interese la historia. Una mujer ciega se hace una operación para poder ver, pero luego empieza a tener visiones… adivinen de qué. Sí, de fantasmas. Otro film que no cambiará la historia del género pero cumple bien. Lo que me molesta es que los dos hermanos que dirigieron la película figuran en los créditos como “Brothers Pang” en vez de con sus nombres individuales, pero bueno, para ustedes será sólo un dato curioso. 7 Aires.

-“Whisky”: excepcional, pequeña y enorme película uruguaya que le encantó a todas las personas que conozco que la hayan visto. Es muy difícil explicar por qué, pero intentémoslo. Quizás es porque pocas veces como aquí los eventos se suceden de manera tan natural y fluida sin que haya reflexiones explicitadas de ningún tipo. Quizás pocas veces hemos visto un trío protagónico con un desempeño actoral tan genial y al mismo tiempo tan “escondido”, tan poco Oscar. Y quizás pocas veces hemos visto un argumento tan típico de una comedia de enredos hollywoodense (un hombre y una mujer tienen que hacerse pasar por marido y mujer para engañar a un pariente de él) pero desarrollado de una manera tan sutil, tan sin estridencias. 10 Aires.

-“XXX2: estado de emergencia”: Lee Tamahori venía haciendo films malos (“Abuso de poder”, “Al filo del peligro”, “Telaraña”) hasta que hizo la mejor película de James Bond de los últimos 20 años: “Otro día para morir”. Se vislumbraba entonces algo de luz en su futuro, pero no: ahora dirigió esta secuela de un (algo) entretenido film de acción, en el que el protagonista Vin Diesel fue reemplazado por el negro Ice Cube. Todo bien con Ice, pero toda la música y clichés sobre la cultura afroamericana que rodean a sus amigos en el film… no me lo banco más. Y la acción (supuestamente, el motivo principal para verlo) sólo se vuelve interesante en la persecución final, con un auto persiguiendo al tren donde se encuentra el villano (cuándo no, Willem Dafoe). 4 Aires.

-“Boogeyman, el hombre de la bolsa”: finalmente llegamos a un film de terror que es más que interesante. El desarrollo del personaje principal y de sus relaciones con la gente que lo rodea muestra un interés de los creadores en algo más que el impacto del susto típico que provoca un film de horror. Además, lo mejor llega en la parte media del film, cuando empiezan a suceder cosas realmente inexplicables y tan surrealistas que llegan a provocan risas nerviosas… El problema es que en los últimos diez minutos todo se termina con una confrontación sin sentido, que casi arruina todo lo bueno que el film había construido hasta ese momento. Sopesando todo el transcurso de la película y ese final poco imaginativo, el resultado final son 7 Aires.

-“Whiskey Romeo Zulu”: un film largamente esperado que, quizás por eso mismo, terminó decepcionándome un poco. Es más interesante la historia detrás del film que lo que se ve en pantalla: el actor principal fue el verdadero protagonista de los hechos reales en los que se basa la película (o sea que se interpreta a sí mismo) y terminó escribiendo, dirigiendo y protagonizando su propia historia, la de un piloto que denunció irregularidades en aviones y fue despedido al insistir con ese tema; luego el tipo cobró notoriedad cuando se cumplieron sus predicciones sobre la posible caída de un avión. Todo esto está bien desarrollado en pantalla, y la infancia del protagonista (bien caracterizado por Martín Slípak, el César de “Resistiré”) agrega algo de clasicismo y humor. Pero la experiencia en sí no es todo lo grandiosa que se podría suponer, y considero exagerado que esta película haya ganado tantos premios internacionales. Sobre todo la presencia de Mercedes Morán no me termina de convencer. Cerramos en 7 Aires.

-“Cruzada”: después de los desastres (fílmicos y a veces ideológicos) de “Hasta el límite”, “Gladiador”, “Hannibal”, “La caída del Halcón Negro” y “Los tramposos”, no se podía esperar nada bueno de Ridley Scott, el director que alguna vez nos dio esas joyas llamadas “Blade Runner”, “Leyenda” y “Alien, el octavo pasajero”. Pero creo que esta vez se podría decir que zafó: esta épica es una buena película, con un protagonista con verdadera presencia (Orlando Bloom, que en “Troya” estaba pésimo pero aquí está muy bien, como en la saga de “El señor de los anillos”). Tampoco creo que ideológicamente sea un film particularmente reprochable, incluso el personaje principal, después de defender todo lo posible la ciudad de Jerusalem, termina rindiéndose y diciendo que las vidas humanas eran más importantes que ese supuesto reino del cielo. Una buena épica, sí, entretenida, como debe ser, sobre todo en su última media hora de clímax. Y una de las curiosidades del año: Edward Norton actuando todo el tiempo con la cara tapada. 7 Aires.

-“La intérprete”: después de varios años volvió Sydney Pollack, y por suerte privilegió el poder narrativo de esta historia, más allá de su temática “seria” de intriga internacional. La dupla que estuvimos esperando mucho tiempo finalmente se reunió: Nicole Kidman y Sean Penn. Los dos están perfectos, como era de esperarse, sobre todo Sean Penn, en el papel más triste y melancólico de toda su carrera (lo cual ya es decir mucho). La historia: una intérprete de las Naciones Unidas se ve envuelta en un complot, y el investigador del caso termina siendo una especie de protector suyo. Podía haber tenido una mejor resolución, pero es una historia narrada con clasicismo y pasión: recuerdo especialmente la imagen de Penn cruzando la calle lluviosa (¿era lluviosa o es sólo mi recuerdo?) para llegar al departamento de Kidman y salvarla de un posible asesino, todo sin música… 7 Aires.

-“La vida es un milagro”: uh, no me pidan que opine sobre esta película. El mundo de gitanos y personajes alocados de Emir Kusturica me fascinó en “Sueños en Arizona” y sus miniseries “Papá salió en viaje de negocios” y “Tiempo de gitanos”, pero desde entonces me parece cada vez más arbitrariamente desaforado y menos interesante. De todos modos, en este film está un poco más calmado y algunas imágenes me pudieron, como la del burro parado en las vías del tren. Pero el divague total y el hecho de que yo venía casi sin dormir hizo que cabecease en varias partes del film, así que no puedo juzgarlo del todo a conciencia. Sospecho que le doy 6 Aires.

-“La marca de la bestia”: otro que venía de cinco años sin estrenar película era Wes Craven. Y si es por “La marca de la bestia” no se hubiera molestado… ¿Cómo se puede desaprovechar un argumento interesante con hombres-lobo, una actriz casi mítica como Christinna Ricci y el escenario de un museo sobre el cine de terror? La respuesta es: así. Esta película tiene uno de los comienzos más irresponsables en mucho tiempo (en el sentido de que tiene un acelere que muestra poca preocupación por el cine o por la fluidez narrativa), y lo que sigue tampoco es muy genial. Zafa de a ratos, y había algún que otro chiste que funcionaba. Pero terror no daba, y no hacía falta verla en cine. Bah, no hacía falta verla. 4 Aires.

-“La casa de las dagas voladoras”: en el 2004 llegó a la Argentina la demorada “Héroe”, una de artes marciales de Zhang Yimou al estilo “El tigre y el dragón” que mezcla historia, política, filosofía y acción. El resultado era más que interesante (sobre todo visualmente), pero un poco frío para mi gusto. Su siguiente film fue éste, otra historia de época como la anterior pero con menos historia, política y filosofía. O sea, con más acción. De alguna manera, se siente más pasional que la anterior, quizás porque la naturaleza de las relaciones entre los personajes sea más fácilmente comprensible. Sigue teniendo un toque de permanente solemnidad, pero si se logra pasar la primera media hora se la puede disfrutar bastante. 8 Aires.

-“Adiós, querida Luna”: del director de “La sonámbula” llegaba otra historia de ciencia ficción, esta vez una comedia protagonizada por Alejandra Flechner, Gabriel Goity, Alejandro Urdapilleta y Horacio Fontova. ¿Cómo no verla en cine si el Tita Merello daba la posibilidad de acceder a ella por sólo dos pesos? Bueno, me equivoqué. Salió barato, sí, pero fue de las peores del año. La sensación que da ver este film es que el director trató todo el tiempo de hacer algo “cool” y que los actores hacían su mejor esfuerzo para ver quién improvisaba mejor y quién era más bizarro y realista al mismo tiempo. Quizás la obra de teatro en la que se basa la película fuese interesante, pero el film parecía un mal sketch de televisión (por ejemplo, piensen en “Los Roldán” o en “Son amores”, donde supuestamente los actores “preparan” su personaje pero el resultado que vemos son sólo excusas para tener gente gritando histéricamente la mayor parte del tiempo). 3 Aires.

-“Star Wars: episodio III: la venganza de los sith”: este film reúne todas las virtudes y fallas de la concluida nueva trilogía de “La guerra de las galaxias”. Falla 1: hay cabos sueltos que no cierran con la otra parte de la saga, pero no son muchos y realmente no molestan. Falla 2: los efectos especiales son, en teoría, “de última generación”, pero entonces ¿por qué parecen tan malos y falsos en tantos momentos de estos tres nuevos episodios? George Lucas debería dejar de maravillarse con sus juguetitos tecnológicos y darse cuenta de que los efectos de la vieja trilogía se veían reales; preferimos un muñeco hecho con dedicación que una imagen de computadora. Falla 3: la sobreexplicitación de ciertos aspectos (como lo de las “midiclorianas”) le quita encanto a la historia. Falla 4, la peor: la pareja de Anakin y Padme no funciona: si no supiese por otros films que Natalie Portman es una gran actriz y la viese solamente en esta saga, pensaría que es de madera. El actor que hace de Anakin no está mal, como muchos decían en el episodio II, pero el romance entre ambos no existe: en un film fluido y dirigido con talento, los protagonistas no tendrían que estar explicitando su amor todo el tiempo para que lo entendamos, sino que esas pasiones se tendrían que percibir naturalmente de sus actuaciones y sus acciones. Ahora lo bueno. Virtud 1: a pesar de que los efectos especiales a veces eran horribles, otras veces nos permitían ver imágenes grandiosas de puro cine. Virtud 2, el motivo principal por el que los fans iban a ver estos films: se pudieron ver ciertos momentos míticos que estuvieron a la altura de lo esperado, como la muerte de casi todos los jedis, la pelea entre Yoda y Palpatine, la formación del Imperio Galáctico y el momento en que Anakin es encerrado en la armadura de Darth Vader. Virtud 3: las vueltas de la trama y sus resonancias políticas fueron de lo más interesante de la saga. Virtud 4: a pesar de que la trilogía anterior era un mejor ejemplo de aventura y emoción cinematográfica, algo de su espíritu logra mantenerse en los nuevos films, gracias a las escenas de aventura, algunas buenas actuaciones (Liam Neeson en el episodio I y Ewan McGregor en los dos siguientes) y el mantenimiento de ciertas constantes, como la música, la progresión narrativa, el uso del montaje, los títulos del comienzo y las escenas finales de cada film. De hecho, luego de que C3PO (quien había pronunciado las primeras palabras del primer film en 1977) pronuncie las últimas palabras de este último film, vienen unos 90 segundos sin palabras que muestran cómo se desenvuelven los acontecimientos que conectan a este episodio III con el siguiente, que es la “Guerra de las galaxias” original. Esos segundos finales son de los más hermosos de toda la saga, culminando con la entrega del bebé Luke a su tío, quien se encuentra en el mismo lugar y en la misma posición desde los que su sobrino querrá lanzarse a la aventura en el siguiente film… que fue filmado hace 28 años. Conclusión: esta película no es lo grandiosa que sus fans suponen pero tampoco es el desastre que ven los que sólo señalan sus fallas. Era algo que merecía verse, y en cine: 7 Aires. ¡Y estaba Chewbacca!

-“La casa de cera”: otra de terror, y ésta es de las buenas. Tenía una primera parte que se tomaba su tiempo para delinear a los protagonistas, lo cual, de todos modos, no importaba mucho, ya que para el devenir del film terminó importando poco y nada los rasgos de la personalidad de cada uno. A pesar de eso, la película es una grandiosa experiencia de terror, con un comienzo magistral en el que no se ve ningún rostro y un devenir clásico dentro de los cánones del género y muy disfrutable. 8 Aires.

-“Melinda y Melinda”: cinco años después de “Dulce y melancólico” volví a ver una de Woody Allen en cine, pero no por iniciativa propia. Efectivamente, no me equivoqué, ya que, sin ser una mala película, no es algo por lo que haya que pagar para ver en pantalla grande. Un grupo de comensales se imagina una serie de personajes (cuyo centro es la Melinda del título) y los dos enfoques posibles para su historia: el cómico y el dramático. La parte de los comensales “reales” es inmensamente estúpida; obviamente, lo atrayente son las historias sobre esos personajes ficticios. Allí sí hay interesantes situaciones y buenas actuaciones, aunque, hay que decirlo: pobre Will Ferrell, hizo la gran Kenneth Brannagh en “Celebrity” (imitar a Woody Allen) y se perdió de mostrar una actuación más personal. El film en sí no se convierte en nada especialmente recomendable, sólo llega, a fuerza de estilo, a los 5 Aires.

-“Sahara”: otra que trató de revitalizar el género de la aventura clásica y pochoclera, como “La leyenda del tesoro perdido”, pero no tuvo la suerte de aquella. El gran comediante Steve Zahn en el rol de sidekick cómico no llega a dar brillo al film, y los protagonistas Matthew MacCounnaghy y Penélope Cruz, sin llegar a estar lo que se dice mal, simplemente no provocan interés. La trama tampoco. No es un film terrible, es sólo intrascendente. 5 Aires.

-“Cama adentro”: Norma Aleandro en un film del cine argentino “joven e independiente”. ¿El resultado? Quizás su mejor actuación, y quizás la película más lograda en la que haya intervenido (en cuanto a ambiciones y resultados). La otra gran revelación es Norma Argentina. Una es una mujer de alta posición venida a menos que se está quedando sin plata. La otra es su mucama. Entre las dos construyen una de las relaciones más ricas y geniales del cine argentino. 9 Aires.

-“Sr. y Sra. Smith”: después del estreno de este film pude descansar tranquilo: nunca más vería su propaganda en cines, que me llegó a molestar inmensamente por su sobreexposición. Pero bueno, al menos la propaganda cumplió su cometido: me dio ganas de verla. Luego de una jugosa primera mitad en la que observamos cómo el matrimonio conformado por Brad Pitt y Angelina Jolie (ambos agentes secretos que le ocultan la profesión a su cónyuge) se soportan cada vez menos, el film llega a un interesante punto medio pero deriva finalmente en una confrontación a pura acción que resultó lo suficientemente intrascendente como para dormirme. ¡Sí, cabecée con este blockbuster! Es una lástima que se desbarranque en esa última media hora, pero por sus méritos llega a los 6 Aires.

-“Batman inicia”: otro de los films más esperados del año, la (pre)historia de Batman dirigida por el director de “Memento” (ciertamente, un gran thriller) y “Noches blancas” (ciertamente, un mal thriller). Una película con aciertos y fallas, que no llega a ser lo suficientemente grandiosa. Si lo que se quiere es contar la historia de Batman como si fuese la primera vez, entonces hay que decir que una primera parte relativa a su entrenamiento en el Tíbet es poco emocionante teniendo en cuenta lo que pudo haber sido y parece más bien filmada como un trámite. Luego, en Ciudad Gótica, las cosas mejoran, sobre todo cuando lo vemos efectuar hazañas a “prueba y error” y casi morir en una de sus primeras incursiones nocturnas. Eso le quita glamour y le agrega cierto realismo, lo cual es muy interesante y no desentona con la odisea final, contada de manera más clásica y atrapante. Salvo Katie Holmes (que desentona totalmente como “la chica”), la cantidad de actores conocidos que hay en el reparto no distrae, destacándose especialmente Gary Oldman (¡que no hace de malo!) y Cillian Murphy, brillante como el villano Espantapájaros. Pero si los fans aprueban el film por su fidelidad al personaje, yo mando al demonio la fidelidad y digo que lo que importa es el film como experiencia, y en ese sentido le doy 6 Aires.

-“Hermanas”: otro film largamente esperado que no cumplió con las expectativas. Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli son dos hermanas que se reencuentran en USA luego de la dictadura militar argentina. Habrá reflexiones sobre las relaciones en una familia, sobre la forma de ser de los yanquis, sobre la traición… y habrá secretos revelados. Algunos apuntes estaban bien logrados, pero la sensación general es que la película quería contar una historia y todo era funcional a esa intención, sin que creamos que los personajes se mueven más allá de las escenas que hay en el guión. Salvo en el caso de Ingrid Rubio, quien sí logra hacer totalmente creíble su papel. Pero al resto del film le falta vida. 5 Aires.

-“Guerra de los mundos”: Spielberg volvió al cine fantástico y nos entregó, cuándo no, una de sus mejores películas. Hay un par de irregularidades que podrían no haber estado, pero cómo nos vamos a quejar cuando tenemos un film tan intenso y tensionante que relaciona en nuestro inconsciente una invasión extraterrestre con el exterminio nazi. Más que una de ciencia ficción se vive como una película de terror. Y el título también es engañoso: por suerte el film no trata sobre una guerra entre mundos al estilo descerebrado de “Día de la independencia” sino que es una historia mucho más simple y al mismo tiempo relevante: la de un padre tratando de escaparse de un desastre con sus hijos e intentando, en el proceso, madurar y dejar de ser un niño para pasar a ser un adulto responsable que pueda hacer algo más que esconderse bajo los pantalones de su ex-esposa. En ese rol, Tom Cruise demuestra una vez más que es un gran actor. Visualmente, el film es un prodigio de la puesta en escena, y no me refiero sólo a los efectos especiales sino también al uso de la fotografía, el montaje y el sonido (no podíamos esperar otra cosa de Spielberg). Eso sí: por más majestuosa que sea la voz de Morgan Freeman, la voz en off que narra el comienzo y el final del film está de más, ya que suena muy “didáctica” y le agrega impersonalidad al film, que en todo su transcurso había contado no una historia universal sino una particular. Si la voz en off final no existiese, la película terminaría con esa hermosa similitud con “Más corazón que odio”: un héroe que cumple pero queda irremediablemente afuera del grupo social al que ayudó. 9 Aires.

-“Bob Esponja: la película”: nunca vi la serie de dibujos animados que dio vida a este film, pero oí referencias que la tratan de maravillas, destacando su humor desenfadado y surrealista. Y hubiese corrido a ver la película pero se estrenó doblada, así que sólo accedí a verla en el DVD de un amigo, en inglés. Y ¡Dios mío! ¡Qué brillante que es! Los personajes no se pueden creer, la presencia de David Hasselhoff interactuando con los dibujos es impagable, las referencias a la homosexualidad son hilarantes (¿o estaba tan cansado cuando la vi que entendí cualquier cosa?) y un momento de peligro que corren nuestros protagonistas es especialmente fuerte e intenso. Es imposible que se entienda lo buena que es esta película a partir de una crítica: alquílenla en inglés y véanla. 10 Aires. Obviamente, no es apta para los prejuiciosos a los que no les gusta el cine que parece “infantil”.

-“La masacre de Texas”: una remake de un film de los 70s que narraba un hecho real y que se volvió hiperexitoso. Sorprendentemente, esta versión no está mal: los protagonistas no nos podrían importar menos, pero lo que lo hace valioso como pieza de género es su sordidez y el verdadero espanto que provoca por la impotencia que siente el espectador ante el o los villanos que desperdiga impunemente el film. Sin ser nada brillante ni emocionante, se la banca bien, pero tienen que estar preparados para verla, aún si son fanáticos del género de terror. 7 Aires.

-“Kung-fusión”: gracias a Página 12, “el gran diario argentino” (no, me equivoqué… ¿o es todo lo mismo?), pude ver este film en preestreno en la ya poco usada sala del Atlas Recoleta. Una comedia que mezcla el género de gángsters con el de artes marciales, con un protagonista con carisma (interpretado por el director del film): un chanta que se hace el malo para pertenecer a una banda de mafiosos pero que en realidad está destinado a fracasar en sus intentos por hacer el mal… El humor físico de este film es propio de los dibujos animados, incluso hay una persecución como las del Correcaminos. Un buen divertimento, con toda la garra y personajes queribles. 8 Aires.

-“Los 4 Fantásticos”: por primera vez en muchos años llega un film de héroes de historietas que no tiene momentos de gravedad o solemnidad. Es un chicle (o debería decir una bolsa de popcorn) hecho película, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Lo malo es que no se le puede pedir mucho, pero lo bueno es que cumple sus pretensiones: entretener por un rato con un producto liviano que podría haber sido pura basura pero se salva por su espíritu clase B (a pesar de que es una producción con toda la plata, los efectos no son ostentosos, y de hecho a veces parecen berretas). Los personajes casi no existen, así que sólo funcionan por el carisma que le ponen los actores, lo cual significa que se salvan Ioan Gruffud como el Hombre Elástico, Michael Chiklis como La Mole y Julian McMahon como el villano Dr. Doom. 7 Aires.

-“Tierra de los muertos”: volvió George Romero, el creador de la “Noche de los muertos vivos” original. Y volvió con otro film de zombies, en el que la acción se desarrolla dentro y fuera de una ciudad amurallada para proteger a los millonarios de la plaga. Un protagonista casi desconocido como héroe y gente como John Leguizamo, Asia Argento (¡sí!) y Dennis Hopper en papeles de reparto aportan al estilo clase B de la película, que parece un noble manifiesto de cómo hacer un inteligente film de género. Entre los zombies, como casi siempre, hay un par de lucimientos, como una rubia carismática y un negro que vendría a ser algo así como el “jefe” (un prototipo de zombie inteligente). Gran entretenimiento, pero casi de bajo perfil, no para gente que quiera algo más “blockbuster”. 9 Aires.

-“Las aventuras del Niño Tiburón y la Niña de Fuego 3-D”: después del prodigio de “Mini-espías 3-D”, ¿cómo no ver otro film “tridimensional” de Robert Rodríguez en cine? Lamentablemente, ésta es su peor película, y casi se puede decir que resulta sólo disfrutable para niños, cosa que no pasaba con la saga de “Mini-espías”. Había que verla en cine por el efecto que provocan los anteojos 3-D, pero ni David Arquette la salva; esta película parece un videojuego en el mal sentido de la expresión. Aburre y no provoca interés por los personajes, y eso que la idea argumental en sí no era mala, simplemente… daba para más. 4 Aires.

-“Madagascar”: otra de dibujos animados digitales de Dreamworks, pero ésta es mucho más fresca y menos pretenciosa que las de “Shrek” (y con “El espantatiburones” no la comparo porque cualquier cosa es mejor que esa bazofia). En esta historia de un grupo de animales que se escapan de un zoológico y van a parar a una isla desierta también hay referencias supuestamente jocosas a films conocidos, pero son menos que en “Shrek” y no molestan. Además, los personajes se hacen realmente entrañables y los chistes funcionan (casi todos). Pero los que se roban la película son los pingüinos, esos seres paranoicos y superorganizados que hasta protagonizaron luego un cortometraje propio. 7 Aires.

-“La ciudad del pecado”: para mucha gente, esta traslación de las historietas de Frank Miller fue la gran película del año. Yo admito que es algo novedoso: la estética de cómic está lograda como nunca antes. El problema es que yo había leído las historietas antes, y eso dificultó un poco mi disfrute del film. Pero eso sería una falla mía y no de la película; sin embargo, aún así pienso que al film le falta algo. Para empezar, el espíritu de film noir se perdió, porque todo sucede a gran velocidad, lo cual es lo contrario del feeling típico de las historias del cine negro (o la novela negra), en donde se nos hace sentir, justamente, el paso del tiempo. Por otra parte, las voces en off y las frases cristalizadas, propias de antihéroes machucados que demuestran su honor, funcionan en una historieta porque uno las lee de manera tal de sentirlas como verdaderas; en cambio, si en el film el protagonista no da con el tono justo, fuiste… Mickey Rourke sí da, pero no Bruce Willis y Clive Owen, que son actores con carisma pero que en este film sólo funcionan cuando no hablan. Y a pesar de toda la violencia y la magia visual, hay muchos parlamentos aquí… El segmento dirigido por Tarantino es sólo una curiosidad, y la cantidad de actores conocidos empieza distrayendo pero uno termina acostumbrándose. Al menos hicieron que Josh Hartenett tuviera una performance digna. 6 Aires.

-“Agua turbia”: ésta es la remake yanqui de la “Dark water” oriental reseñada antes, y me gustó más que la original. Walter Salles (el director brasilero de “Estación Central” y “Diarios de motocicleta”) le puso verdadero corazón a la historia de una madre separada y su hija que se van a vivir a un edificio de departamentos, y Jennifer Connelly… ¿qué más se puede decir de ella? Los que la vieron en cualquier película (buena o mala) ya saben que además de hermosa es una gran actriz, y tiene todo lo que hace falta para interpretar a la madre sufrida de esta historia que se va adentrando cada vez más en un universo de incertidumbre y locura… Un gran uso de la fotografía, una tristeza general y la presencia de Tim Roth en una interpretación no desbordada agregan interés. Quizás este film no se merezca tanto puntaje, pero a mí me gustó como para 9 Aires.

-“Terror en Amityville”: otra remake de un film de terror de los 70s, no tan bien lograda como “La masacre de Texas”. Los golpes sonoros ideados para dar susto llegan a molestar un poco, pero si el film no se hunde es porque funciona en su retrato de personajes. Esto implica que cuando esta familia que se muda a una gran casona empieza a desmembrarse por presencias maléficas, a nosotros realmente nos importa lo que les sucede a los protagonistas. Eso es suficiente para que llegue a los 6 Aires, aunque ojalá hubiesen sido más.

-“Charlie y la fábrica de chocolate”: mi elección como el mejor estreno del año: 10 Aires, por supuesto. No parecía posible que Tim Burton hiciese un film que sea más burtoniano que los anteriores, o que fuese mejor que alguno de ellos. Y sin embargo lo hizo. Y es una película dificilísima de hacer, no por los efectos especiales (que ya de por sí son un prodigio, multiplicando al infinito al personaje del año: el actor que hace de los enanos “Ompa Lompa”), sino por el tono justo que hay que lograr para que sea realmente un film “infantil para adultos”, con la mezcla exacta de encanto, toques bizarros, ternura, ironía, inteligencia y amor por el cine. Johnny Depp y Freddie Highmore vuelven a estar geniales, como en “Descubriendo el país de Nunca Jamás”, y los agregados que el film hace a la novela en que se basó la convierten en una obra verdaderamente personal. Como dato curioso, la novela fue escrita en la década del 70, y el personaje de Veruca Salt le dio su nombre a una banda de rock, pero yo, habiéndome olvidado de la existencia de la novela, solté una carcajada cuando oí ese nombre en el film (como si alguien dijese “me llamo Vilma Palma”) y sentí esa certeza que se tiene cuando se sabe que nadie más entendió el motivo de la risa, ya que nadie a mi alrededor parecía conocer el nombre de ese grupo musical.

-“Vuelo nocturno”: por suerte Wes Craven se reivindicó del desastre de “La marca de la bestia” y entregó esta historia de suspenso llena de movimiento (a pesar de transcurrir durante gran parte en un avión), al mejor estilo de la subvalorada “Celular”. La carismática Rachel McAdams es la revelación como la mujer normal envuelta en circunstancias extraordinarias que la convierten en heroína, y Cillian Murphy confirma lo que se vio en “Batman inicia”: es un gran actor para interpretar villanos. Si bien los últimos minutos no le hacen honor al resto del film (y la manera casi frívola en que termina le quita algo del placer que había generado), es un buen entretenimiento, con otra de las frases del año: “Thanks for the quickie”. 7 Aires.

-“Iluminados por el fuego”: esta película tiene dos partes bien diferenciadas a las que casi se podría juzgar por separado. El segmento ambientado en el presente es claramente el peor, con imágenes reales de archivo de la Guerra de Malvinas, la explicitud innecesaria de las canciones de León Gieco y la voz en off de Gastón Pauls que casi parece un programa de “Ser urbano”. Pero la parte ambientada en el momento de la guerra tiene espontaneidad, frescura y realismo. Tan reales son los personajes principales que dan pie al humor en gran parte del tiempo que pasan juntos (porque se los pinta como lo que eran, muchachos inexpertos que iban a hacer algo de lo que no tenían idea). Cuando el film se pone más serio e intencionadamente emotivo, su calidad baja mucho, aunque no llega a ser lo malo que podría haber sido. Si hasta contiene una de los momentos más sutilmente delirantes del año (sin llegar a estar subrayado), que es el picadito de fútbol que se arma cuando los soldados derrotados esperan su destino. 5 Aires.

-“La batalla de los vegetales”: de todos los films animados del año, éste es el que más me gustó. Los creadores de “Pollitos en fuga” volvieron a sus primeros personajes, el inventor Wallace y su inteligentísimo perro Gromit, y les hicieron protagonizar un largometraje. Cada vez que recuerdo la cara de ese can casi sin expresión pienso en lo genial de este arte artesanal que es la animación plano por plano con plastilina. El humor inglés de la película me mató, también el despiste de Wallace, los elaborados inventos que se muestran y, como ya dije, Gromit, que es otro de los personajes del año. 10 Aires. Y prefiero el homenaje a “King Kong” que se ve aquí que la idiotez que se ve en “Chicken Little”.

-“La llave maestra”: una pequeña historia de terror que tenía dos grandes potencias actorales como John Hurt y Gena Rowlands, pero una muy débil protagonista: Kate Hudson… quien, por otra parte, hace de ¡enfermera que ama su trabajo y se va a cuidar a un viejo a una casa en medio de un pantano! Ni ella se lo cree… Igual Kate hace su mejor esfuerzo y a medida que el film avanza se pone cada vez más interesante, llegando a una tensionante última media hora. Aún así, no es una gran película, no es algo que valga la pena recomendar. 5 Aires.

-“El cadáver de la novia”: la gran joya de Tim Burton en el 2005 fue “Charlie y la fábrica de chocolate”. “El cadáver de la novia” no se puede decir que sea un film de Tim Burton, ya que es codirigido (es como decir que la bazofia “Cuatro habitaciones” es un film de Quentin Tarantino). Más allá de ese dato “oficial”, hay que decir que de todos modos la película no es todo lo grandiosa que podría haber sido teniendo en cuenta de quién viene. Que la técnica de animación cuadro por cuadro se podía usar para contar un cuento adorable y tétrico ya lo sabíamos por “El extraño mundo de Jack” (otra creación de Tim Burton, aunque no dirigida por él). Pero en el film que nos ocupa falta algo de valentía en la construcción del personaje de Víctor, el protagonista masculino que termina aceptando el destino (destino bello, sí, pero impuesto) que se le pone adelante. Las dos protagonistas femeninas son mucho más interesantes: la novia humana (con la voz de Emily Watson) y la sexy novia cadáver (con la voz de Helena Bonham Carter y un gusano émulo de Peter Lorre rondando su derruido cráneo). Es romántica y visualmente un film muy rico, pero parece más la obra de alguien tratando de imitar a Tim Burton que una obra hecha por él. 8 Aires.

-“El aura”: con el antecedente de “Nueve reinas”, mucha gente fue a ver este film del mismo director creyendo que se encontraría con otro entretenimiento ágil y masivo. Ilusos, eso les pasa por no ser cinéfilos y no leer notas sobre la película. Esta película no era para ellos, sino para gente dispuesta a tomarse su tiempo (el tiempo que se toma la película) y usar su cabeza y su sensibilidad estética en la apreciación de una obra. Ricardo Darín muestra una vez más que cuando está bien dirigido puede llegar a ser un verdadero “actor” a secas en vez de una “figura que represente el ser argentino”, esa pavada que quiso vender Juan José Campanella en sus últimas películas. El resto del elenco también está brillante (Dolores Fonzi, Nahuel Pérez Biscayart, Alejandro Awada, Pablo Cedrón, todos están mil veces mejor de lo que sus incursiones televisivas podrían hacernos suponer) y la fotografía, el montaje, la dirección y la imaginación que derrocha esta película pocas veces se vieron en un film argentino de suspenso. El perro también es un gran actor, y el buen juicio artístico se prolonga incluso hasta el póster del film, quizás el mejor de toda la historia del cine argentino. 10 Aires.

-“El transportador 2”: este film fue usado por la revista de cine El Amante como ejemplo de lo que puede lograr una buena película de aventuras, y me sumo a esa moción. Si no hay estupideces en un film de puro entretenimiento, entonces no hacen falta las reflexiones que detienen la acción ni los toques de solemnidad, solemnidad que aparecía incluso en la parte final de la primera “El transportador”. La ausencia de esa seriedad y de la chica oriental sin carisma que aparecía en el primer film de esta saga hacen que esta secuela sea más fácilmente llevadera. Sin llegar a fascinarme, me saco el sombrero ante la presencia escénica de Jason Statham, la ridícula pero brillante escena en que se salva de que una bomba explote en su auto usando una rampa y una grúa, la revelación de la muy sexy pero además carismática villana Kate Nauta y… nada más, pero créanme que es suficiente. 7 Aires.

-“Una historia violenta”: luego de casi 10 años volvió a estrenarse en la Argentina un film de David Cronenberg, el gran creador de joyas como “M Butterfly”, “La mosca”, “eXistenZ”, “Scanners” y varias que no vi, como “Cuerpos invadidos”, “Spider” y “Pacto de amor”. Como se ve, siempre hay un aire enrarecido en sus films que muchas veces se adentra en el terreno de lo fantástico y lo bizarro. Pero esta vez dirigió una película de estructura y desarrollo bastante convencional (al menos para sus parámetros), sobre un hombre al que acecha un oscuro pasado que parece volver… ¡Chan! La narración clásica de los primeros dos tercios del film es hermosa y llena de detalles jugosos sobre la concepción del heroísmo y la violencia, pero la resolución del conflicto no me cautivó mucho que digamos. Por suerte, la escena final propiamente dicha sí volvió a tener toda la potencia y sutileza conjugadas que caracterizaron al resto de la película, constituyéndose en uno de los mejores finales del año. 8 Aires.

-“El jardinero fiel”: el director de “Ciudad de Dios” pasó al idioma inglés y a los actores famosos para dirigir esta adaptación de la novela de intriga de John LeCarré que, de todos modos, mantiene un toque exótico y un manejo de cámaras no convencional para un film masivo angloparlante. El problema es que fue uno de los films del año en los que más cabecée, pero de lo que recuerdo no era algo brillante. Sí era interesante, pero me pongo del lado de las críticas que dicen que esta película era mucho ruido y pocas nueces. Ralph Fiennes y Rachel Weisz estaban muy bien, pero nada más. 6 Aires.

-“Una vida iluminada”: preestreno gratis en el Abasto: otra película que tenía una interesante primera mitad pero una grandiosamente solemne segunda mitad de “revelaciones” importantes y música que supuestamente tenía que hacernos llorar si las escenas no lo lograban de por sí. Esa intensificación de la emoción para que el espectador llore “sí o sí” sólo me alejó más del film. De todos modos resulta simpática por las performances del trío protagónico, un Elijah Wood que sigue con cara de perdido, un joven fascinado con la cultura yanqui (la verdadera revelación de la película) y su malhumorado abuelo. Ah, y me olvidaba del perro (¿o era perra?), pero no es buena señal que ni siquiera el can se mantenga demasiado en mis recuerdos… 6 Aires.

-“El exorcismo de Emily Rose”: otro preestreno gratis en el Atlas Recoleta. A pesar de su título y un par de escenas, no era un film de terror sino uno “de juicio”, sobre el caso real de un sacerdote acusado de dejar morir por negligencia a una chica que se creía poseída y que quizás sólo tenía desórdenes físicos. El bajo perfil de la película se suma a su clasicismo narrativo para dar como resultado una obra casi setentista. Los protagonistas Laura Linney y Tom Wilkinson están bien, pero el que se roba el film es el fiscal acusador, nada menos que el otrora joven (pero actualmente no-tan-joven) Campbell Scott. Se podría decir que éste es un film católico, ya que deja claro a partir de su reconstrucción visual de los hechos que la tal Emily estaba realmente poseída. Pero no es católico de una manera prepotente, sino que trata con respeto al espectador. Lo que sí: la primera toma parece crear confusión, porque no se condice con las explicaciones que se narran luego y parece contradecir al resto del film. Si alguien vio el film y me puede explicar esa contradicción, bienvenido sea. 7 Aires.

-“Tiempo de valientes”: el director de la brillante serie “Los simuladores” había debutado en el cine con “El fondo del mar”, una gran película. Ahora hizo esta comedia policial más convencional, que igual no deja de ser buena. Como era de esperar, Diego Peretti y Luis Luque están muy bien en la piel de un psicólogo y un policía obligados a trabajar juntos. El film tiene un espíritu ochentoso, y eso es bueno en la fluidez narrativa pero es tonto cuando se pone de fondo una música intrascendente “de villanos” cuando se ve, por ejemplo, cómo transportan el plutonio. Además, gran parte de la primera mitad parecía no tener vida; yo veía las escenas y sentía que estaba viendo más un guión llevado a imágenes que dos personajes con verdadera carnadura (por ejemplo, en la supuestamente grandiosa escena en que el policía le apunta su arma a la esposa del psicólogo, escena en donde no encontré ningún motivo por el que el cine se estuviese desternillando de risa). Por suerte eso cambió a medida que la película avanzaba, llegando al emocionante final con los protagonistas haciendo patito con música heroica de fondo. Pero no es una película realmente imperativa, y creo que Damián Szifrón tiene la capacidad de llegar a hacer una obra maestra, sólo espero que se ponga las pilas y la haga de una vez. 7 Aires.

-“Creep”: una de terror muy impactante, al menos por el monstruo asesino (o algo así) que vaga por los subterráneos de la ciudad. Tenía partes ridículas, pero en general cumplía su objetivo de provocar terror (hay que verla con algo de estómago). Seis años después de “Corre, Lola, corre”, Franka Potente sigue corriendo y desplegando carisma. De alguna manera siento que tendría que volver a ver la película para juzgarla mejor, pero no me dan muchas ganas… Dejémoslo en 6 Aires.

-“Harry Potter y el cáliz de fuego”: luego de la magia que el mexicano Alfonso Gómez Cuarón desplegó en “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”, la saga vuelve a tener el pedestre manejo visual que había tenido en las dos entregas anteriores a esa insuperable tercera parte. Esta vez el director es el inglés Mike Newell, quien supo hacer cosas mejores como “Cuatro bodas y un funeral”, “Abril encantado” y “Mi espacio”. Pero esta entrega de la saga del niño mago no tiene cohesión: primero hay una parte oscura, luego un brillante segmento medio en donde se muestra la cotidianeidad de los estudiantes mientras tratan de elegir pareja para un baile (un segmento de verdadero humor al mejor estilo de comedia de estudiantina) y luego de vuelta una parte de seriedad que sí, logra ser tenebrosa (con una casi irreconocible presencia de Ralph Fiennes), pero tiene poco y nada que ver con el feeling de todo lo anterior. Muchos personajes son dejados a la deriva, el final parece hecho sin tener una clara idea de cómo terminar el film, ciertos diálogos incompletos carecen de sentido y algunos personajes del libro fueron innecesariamente respetados en la adaptación al film (cuando se podían haber ignorado para reducir un poco la duración, pero claro, eso hubiera implicado quejas de los fans, y guarda con eso…). Un film fallido, que zafa sólo por momentos. 6 Aires.

-“King Kong”: luego de la trilogía de “El señor de los anillos”, Peter Jackson se mandó otra épica ambiciosa, nada menos que la remake de este clásico de aventuras de 1933. Y, como los films de "El señor de los anillos", dura tres horas y no se sienten. Mentira: un par de escenas podrían no haberse extendido tanto, pero quién se puede quejar cuando una historia como ésta es aprovechada al máximo para derramar emoción a cada segundo, ya sea a partir de la inmensa personalidad del mono gigante o de sus tres carismáticos protagonistas principales, ya sea por la impresionante reconstrucción de época de la Nueva York de la era de la depresión (que, es cierto, parece Disneylandia, pero que así sea). Aquí hay algunas de las escenas de acción más elaboradas y vertiginosas que se hayan visto en la historia del cine (que incluyen dinosaurios, insectos gigantes y un majestuoso uso de la fotografía), pero, más allá de todo el impacto, la cosa se sostiene por la relación entre “la bella” y “la bestia”, una relación que el film logra hacer creíble a pesar de que en los papeles parecía inverosímil. Ah, y en la inolvidable parte final en el Empire State vuelve el vértigo… 9 Aires.

-“Chicken Little”: una bazofia interplanetaria que toma elementos de “Guerra de los mundos” para hacer un panqueque sin sentido. ¿Cómo es posible que el director de la hiperbrillante “Las locuras del emperador” haya dirigido esto? Ojo, tampoco crean que es una bazofia evidente a los ojos de todo el mundo; mucha gente se divertirá, pero sólo hay un personaje gracioso, el resto son chistes que parecen ideados por niños de 6 años. Las citas cinéfilas son inservibles y… la verdad es que me cansa pensar en este film. Es hora de que los estudios Disney vuelvan a hacer verdaderas películas, como las que hicieron en los últimos años con Pixar (“Buscando a Nemo”, “Los increíbles”, “Monsters Inc.” y las “Toy story”) o sin ellos (“Atlantis: el imperio perdido”, “Tarzán”, “El planeta del tesoro” o la mencionada “Las locuras del emperador”, dirigida por un realizador en el que, a partir de “Chicken Little”, ya no confío). 3 Aires.

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