Sunday, September 29, 2013

Crónicas desde GEBA (Bruce Springsteen & the E-Street Band en Argentina)

14 de septiembre, estadio de GEBA. Vayamos por partes: empecemos mencionando al artista soporte, Luciano Napolitanno, que esbozó sendos covers de su viejo, el fallecido y mítico Pappo. Sin diplomacia pero con encanto, el tipo (que tiene una voz igual a la de su padre) intercalaba frases como “Aguante el rock and roll, carajo” y “Ésta es la mejor canción del mundo, qué hijo de puta mi viejo”. Eso último era exagerado en mi opinión, viniendo antes de la canción “El tren de las 16”, que será un clásico del rock local pero nunca consideraré la mejor canción del mundo. Como esa, sonaron varios covers de Pappo (“No obstante lo cual” de su etapa con Riff, “Sándwiches de miga”, “El auto rojo”, “Hombre suburbano”) y así el tipo logró amenizar un poco la hora previa al show del artista principal. Terminó a las 20:20, y ahí nomás los plomos empezaron un largo proceso de preparación del escenario que duró casi una hora, durante la cual el público trató de amedrentar las inclemencias del tiempo con humor y buena onda (la frase más escuchada fue “¡Dale, che, que tengo frío!”).
Finalmente, a las 21:13 los diecisiete integrantes de la E-Street Band se hicieron presentes junto a un tipo algo jovial de 63 años que llegó trotando y se calzó la guitarra dispuesto a todo: sí, el mítico Bruce Springsteen estaba entre nosotros, veinticinco años después de su anterior visita. Y su estadía actual tuvo un comienzo mágico con el cover del gospel tradicional “This little light of mine”. No es un hit precisamente, pero fue algo representativo del hecho de que, no importara cuánto conociera uno las canciones que sonaran esa noche, cada segundo fue 100% disfrutable y glorioso. Cuando sonaban los beats finales de la batería, Bruce gritó “One, two, three” y ahí nomás se vino “We take care of our now” del último disco (cuyo título-estribillo fue coreado por el público como si fuera una vieja canción amiga) y otro de los aspectos representativos del show: muchas canciones se sucedieron sin pausa, es decir, en los instantes finales de una se daba comienzo a la siguiente, llegando a haber pasajes de media hora en los que no había un segundo de respiro. Después de este ejercicio de salto y grito popular vino el alegre, lúdico y emocionante riff que anuncia el comienzo de “Badlands”, uno de esos temones que uno podría esperar hacia el final de un recital (aunque en este caso yo había leído que la suele hacer por el principio). Y después el Jefe volvió a su último disco para cantar una con espíritu celta: “Death to my hometown”, con su típico tamborileo que parecía una marcha de guerra. Otra característica de la trayectoria de este músico, que se hace patente en esta canción: el tipo puede hacer canciones pesimistas, pero a veces les mete una instrumentación y melodía muy “up” que las hace sentir más bien "celebratorias y bailables".
Los dos temas siguientes fueron los no tan conocidos por mí “No surrender” y “Downbound train”, durante el cual, como era de esperar, el Jefe rió cuando se vio pasar un tren por el costado de GEBA. Después vino “Something in the night” y, ya que estaba con la temática de la noche, al terminar Bruce preguntó en perfecto castellano y con voz de predicador religioso: “Esta banda ha viajado miles de kilómetros para hacerles una pregunta: ¿pueden sentir el espíritu esta noche?”. Y volvió a repetir la pregunta un par de veces más, transformando a todo el estadio en una suerte de iglesia. El sentimiento era de epifanía, realmente: todos los presentes nos sentíamos hipnotizados por este pastor del rock and roll, que se mandó con la vieja y seductora “Spirit in the night”. Durante este tema se lució el saxofonista Jake Simmons, sobrino del fallecido Clarence, uno de los miembros más queridos y de más larga data de la banda. Jake y Bruce empezaron a pasearse por las distintas pasarelas para acercarse al público, y ahí se entendió la disposición de “porción izquierda-porción derecha” del campo; era para que el tipo pudiera pasearse por el medio y estar lo más ecuánimamente cerca de todos al mismo tiempo. No llegó al extremo de dejar que lo audiencia lo llevara en andas, como leí que sucedió en Chile, pero casi. Este desvivirse porque el público lo pase bien fue algo que hizo muy especial al show: a pesar de que algunas frases en castellano (como “¡Hola, porteños!”) hacían recordar la insoportable demagogia del Bono más moderno y temer lo peor, la actitud de Bruce es distinta, porque en él es muy claro el disfrute y la sinceridad con que hace las cosas (y además mi sensación es que en Bono importa más el gesto mientras que en Bruce importa más el resultado, es decir, el disfrute compartido de público y artista). La cosa es que después de esta explosión de demagogia “bien entendida”, el tipo recogió varios de los carteles del público en los que se pedían canciones específicas, los llevó detrás del escenario y volvió con uno: “Cover me”, que a continuación la banda pasó a interpretar. Uno de los temas menos interesantes de la noche para mi gusto, al que siguió otro del cual opino lo mismo: “She’s the one” (ojalá que los fans no me asesinen por sacrílego, sé que fueron canciones muy festejadas). Luego llegó otra canción “por pedido de carteles”: “The promised land”, una de esas joyitas de cuya existencia uno quizás se había olvidado, y qué bueno fue redescubrirla en vivo. A continuación, una de esos hits pop de los 80s en los que el tipo emulaba (muy bien) el groove de los 50s y 60s: “Hungry heart”. Dejó que el público cantara los primeros versos y aprobó en castellano: “¡Muy bueno, muy bueno!”. Y del mismo disco vino otro tema que inauguró una tríada de canciones más oscuras, que resultó uno de los grandes momentos de la noche. Primero fue “The river”, una de las mejores canciones de su repertorio, en donde no sólo se lució en la armónica sino en su desempeño vocal, tirando unos falsettos finales que parecían aullidos tímidos de un lobo que lloraba en soledad (el silencio que reinaba por parte del público casi ponía la piel de gallina). Para los que, como yo, aman esa canción, la performance merece ser linkeada: https://www.youtube.com/watch?v=pIGrVGxEb7Q (la parte final con el elogiado falsetto empieza en 04:05). La segunda de esa tríada fue “American skin”, una de las sorpresas de la noche, ya que, siendo una “canción de temática social muy específica”, sólo la hace en contadas ocasiones, pero el público se la sabía bien y coreó con sentimiento el mantra “forty-one shots...” sorprendiendo al propio Bruce. La tercera fue “Because the night” (clásico que fue editado por primera vez por Patti Smith, a quien también tuve la suerte de ver cantar este tema), y aquí el legendario guitarrista Nils Lofgren se mandó un solo durante el cual empezó a girar como un trompo para delirio de la platea. Quizás no dije hasta ahora que la mayoría de las canciones del show eran muy “para saltar con emoción” y esta fue casi el súmum de eso.
            Después volvió la “alegría” con Darlington County (que yo confundí con “Cadillac ranch”), durante la cual el tipo se volvió a acercar a distintos sectores del público, llegando incluso a treparse unos metros a la torre de sonido que se encontraba en el medio del campo para saludar a la parte de más atrás y que pudieran verlo mejor. Luego vino “Shackled and drawn”, que, sin ser un clásico ni mucho menos, es otra que merece linkearse por ser un resumen perfecto del feeling general del recital, ya que el siguiente video muestra bien de cerca el disfrute que obtienen (y generan) Bruce y los suyos por el simple hecho de hacer música en vivo: https://www.youtube.com/watch?v=PIM-57WuWOU. Y siguiendo con muestras bien representativas de la noche, se vino Waitin' on a sunny day”, un clásico moderno de esta gira, una canción que es imposible no disfrutar en vivo, sobre todo cuando Bruce siempre hace subir a un niño del público para que cante una parte. En este caso el joven privilegiado no sabía la letra, lo cual derivó en un momento de mucho humor tanto para el cantante como para la platea, y eso también merece linkearse: en 03:40 de https://www.youtube.com/watch?v=KW4F8EKAj9o empieza ese mágico momento. Luego vino “The Rising”, nacida como canción esperanzadora ante los atentados del 11-9-2001, y debo decir que musicalmente es de sus canciones menos interesantes para mi gusto. Pero por suerte lo que siguió fue otra de sus glorias míticas: “Thunder road”. O sea, una de esas canciones que son viejas, buenas y emocionantes y que parecen resumir vidas y SER vidas enteras... El saxofón del final tuvo ese sabor agridulce de siempre que hace sentir que algo bueno se está terminando, pero por suerte todavía faltaba un trecho (y aquí debo hacer un paréntesis: no seré el primero en decirlo, pero Bruce Springsteen es uno de los pocos rockeros que ha sabido hacer un buen uso del saxofón en sus canciones, incluso en los 80s, década en la que ese instrumento cayó en las bastardas garras del easy listening). Finalmente llegó “Land of hope and dreams”, que sirvió como un muy buen cierre del primer bloque del show.
Pero la cosa seguía, y menos mal: el feeling celta regresó con “We are alive”, una celebración de la vida y el legado que nos dejan los muertos, y uno de los mejores momentos de la noche, que dio lucimiento a toda la E-Street Band. Y, claro, faltaban muchas canciones míticas; con la emoción de todo lo vivido, yo hasta había olvidado la existencia de varias de ellas, así que de ahí en adelante el sentir “¡uau, cierto que está este tema!” se hizo cotidiano. La primera de ellas fue “Born in the USA”, generadora del gran malentendido entre Bruce y la Argentina: los que no lo conocen creen que es un tipo patriotero y nacionalista por esta canción y la portada del álbum homónimo, pero no saben que toda su trayectoria fue una crítica al poder que malogra las condiciones de vida de la clase trabajadora, y que incluso este tema también es eso. Por suerte, el público del recital no silbó la canción, cosa que yo temía; arriba del escenario blandían las banderas norteamericana y argentina, como para recalcar que en el fondo no somos tan distintos. Más allá de mi aceptación de la canción, musicalmente no me llama mucho, todo lo contrario de la que siguió, la archimítica “Born to run”. Pocas veces debo haber coreado algo tanto como la frase “Tramps like us, baby, we were born to run”. En la parte final de esta performance para atesorar, el tipo volteó la guitarra para dejarla con las cuerdas hacia el público y se paseó por la pasarela para que los que pudieran la arañaran, así que durante unos segundos lo que se escuchó fue algo impensado en cualquier otro recital: la distorsión del público tocando la guitarra del músico al que habían ido a ver (y eso puede apreciarse desde 03:41 de este link: https://www.youtube.com/watch?v=Wy8iGiQjUac). Acto seguido, Bruce volvió a los carteles que había recogido antes y sacó el de “Bobby Jean”, otro tema que en estudio no me había hecho mella pero en vivo se transformó en un recuerdo impagable. Después vino otro “pop grasoso” que no es santo de mi devoción: “Glory days”. Aún así, la performance se disfrutó, en particular por el despliegue de humor de Bruce y su eterno ladero, el guitarrista Steve Van Zandt, que hasta hicieron algo así como la versión 2013 del “a ver, a ver, cómo mueve la colita”. Y luego, lo infaltable: Springsteen sacando a bailar a alguna jovencilla del público durante “Dancing in the dark”. En este caso primero bailó unos segundos con una pelirroja y luego sacó a una que había estado muy cerca mío y que tenía toda la pinta de “fan de Bruce” con bandana y todo, al punto tal que el tipo le calzó una guitarra y la hizo rockear (o hacer como que rockeaba) para delirio del público, que canalizó su deseo de cercanía al artista con esta jovial avatar (desde 04:55 de https://www.youtube.com/watch?v=1RI-nMFwkvc se ven las intervenciones de ambas muchachas).
Ahora sí, la noche estaba por terminar. Durante otro tema mítico, Tenth Avenue freeze-out”, y mientras Bruce se acercaba a todos los sectores del público una vez más, en las pantallas se vieron imágenes de Danny Federici y el ya mencionado Clarence Simmons, dos recientemente fallecidos miembros de la E-Street Band. Con todo el desgaste de energía de la noche y sus idas y venidas por el recinto, Bruce bromeó gritando en castellano “¡No más, no más!”, pero por supuesto que faltaba algún tipo de despedida oficial. En efecto, la última canción con intervención de toda la banda fue “Shout”, el cover de los Isley Brothers, que se extendió durante casi diez minutos durante los cuales el Jefe presentó a todos los integrantes del grupo.
Y ese fue el adiós de la E-Street Band, pero no de Bruce. El tipo hizo referencia a su anterior visita prometiendo que esta vez volverá pronto, y dijo que tenía preparada una canción en castellano pero no quería estropearla después de todo ese ruido (“fuck it up after all that noise” fueron sus palabras exactas). Así que prometió subirla a su web al día siguiente y dedicarla a Argentina; ese tema resultó ser “Sólo le pido a Dios” de León Gieco. En compensación, eligió para cerrar la noche en solitario algo con un feeling parecido, una performance acústica y casi bobdylanesca de “This hard land”, otra oda a la clase trabajadora que recordó mucho a su álbum “The ghost of Tom Joad”. Y con esa plácida despedida se fue, dejando a todos maravillados por esas tres horas y veinte minutos de felicidad plena, y casi podría asegurar que el 90% de los que tenían alguna duda ya saben con certeza que alguna vez en la vida querrán volver a presenciar un recital de este tipo. Es posible que la abundancia de adjetivos de esta reseña no dé una muestra verdadera de los sentimientos que provocó el show, así que linkeo otras críticas que han hecho un buen trabajo en describir las sensaciones que dejó el recital, que fue (junto con el de Crosby, Stills & Nash en el Luna Park en el 2012) el mejor que vi en mi vida.


4 comments:

maximiliano Rivera said...

ME GUSTÓ MUCHO TU RESEÑA, ES BIEN DESCRIPTIVA, Y ADEMÁS LA MAYORÍA COINCIDIMOS EN LO MISMO, FUE UN ANOCHE DE DISFRUTE TOTAL Y UNO DE LOS MEJORES SHOWS QUE PRESENCIAMSO EN NUESTRAS VIDAS. PARECE QUE VUELVE EN 2015, Y SEGUROLO VAMOS A DISFRUTAR, PERO COMO ESTA CREO QUE NUNCA, MAS QUE NADA POR LA ANSIEDAD!!! VOY A COMPARTIR ESTE POSTEO TUYO EN EL FACEBOOK DE GREETINGS FROM ARGENTINA, EL FANS CLUB OFICIAL DE BRUCE EN SUDAMERICA PARA QUE PUEDAS TENER MAS LECTORES. aDEMÁS, NOTÉ QUE BORN IN THE USA NO ES UNO DE TUS DISCOS PREFERIDOS, CON CUÁL EMPEZASTE A ESCUCHAR A BRUCE?

maximiliano Rivera said...

y ya que está te linkeo un programa especial sobre Bruce que hice el año pasado en mi ciclo CORTINAS EN LA RADIO!
http://www.spreaker.com/user/cortinas/36_bruce_springsteen_mp3

Merrick said...

Lo conocí por canciones sueltas, a partir de los típicos videoclips de sus hits que pasaban por cable a comienzos de los 90s, a mis 12/13 años. El primer álbum que escuché entero fue "The river", recién en 1998.
Con respecto a "Born in the USA", simplemente creo que tiene un par de temas (como el tema homónimo y "Glory days") que me parecen poperos de una manera que no me atrae particularmente (me refiero sólo a lo sonoro, no a las letras), en contraposición con decenas de canciones de Bruce que sí me llegan al alma. Y tiene otros que, aún sin tener ese sonido popero, tampoco me atraen tanto ("Cover me", "Darlington County", "Working on the highway"), por eso en vivo hubiera preferido que llenara esos lugares con glorias como "Jungleland", "Atlantic City" o "Prove it all night". Aun así, de "Born in the USA" me fascinan "Bobby Jean" (a la que antes no le daba tanto bola), "I'm on fire", "Dancing in the dark" y "I'm going down". Quizás me falta la aclaración de que antes del recital era un "fan 70%" de Bruce y hoy soy un "fan 100%" pero todavía sin conocer al dedillo todos los rincones de su discografía.
Gracias por tu link, voy a escuchar tu programa!

maximiliano Rivera said...

born in the usa es su disco mas comercial,y además el disco con el que lo descubrimos muchos que en esa epoca teníamos 13 años, por eso tiene un significado especial y creo que por eso tocó varias canciones de ese disco, cuando vuelva creo que su repertorio va a ser otro. si vamos al disco que mas hondo me llegó ese es sin duda DARKNESS ON THE EDGE OF TOWN.